Biografía

Bajo el paraguas

Hugo Fattoruso (guitarra y voz)

Osvaldo Fattoruso (guitarra y voz)

Roberto "Pelín" Capobiano (bajo)

Carlos "Caio" Villa (batería)

Grupo uruguayo que llega a Buenos Aires en 1965 con impecables covers de los Beatles. El primer tema que registraron fue "My Bonnie", el que Tony Sheridan cantó con The Beatles. Pero el hit máximo fue "Rompan todo", un tema propio cantado en inglés.
La agrupación hacía un promedio de 15 shows por semana. Los sábados llegaban a tocar en 5 clubes diferentes, a tal punto que tenían dos juegos de instrumentos, para ir ganando tiempo y montar el set en el próximo lugar a tocar. "Break It All" es un disco que no fue editado en Argentina, sino en Estados Unidos, Australia y en otros países de habla inglesa. Técnicamente cuenta con innovaciones desconocidas para el momento en nuestro país: un sonido stereo de alta calidad y con versiones de temas del primer álbum y los simples mucho mejor interpretadas y editadas.
Para el segundo LP se nota una evolución, cierto estilo propio: "nosotros en el comienzo eramos una consecuencia de The Beatles. Luego, con el tiempo, fuimos adquiriendo nuestra propia personalidad con nuestras composiciones",  recuerda Caio.
Luego de un receso se edita lo que es considerada su obra cumbre: "La Conferencia Secreta del Toto's Bar" (1968). El Toto's Bar era el equivalente a La Cueva, pero en Punta del Este. Inspirada en "Sgt. Pepper's" de los Beatles, la obra presenta arreglos instrumentales inéditos. En realidad, el material había sido grabado a mediados del año anterior, con la separación del grupo ya decidida. Si bien la placa no contó con apoyo de la discográfica y las ventas, por consiguiente, fueron escasas, los especialistas de la época la definieron como "El Sgt. Pepper's del Río de la Plata".

Entrevista a Osvaldo Fattoruso realizada por Roberto Elissalde y Guilherme de Alencar Pinto del diario uruguayo "Brecha" con motivo de la reedición en CD de los discos de originales de Los Shakers.

-¿Qué recuerdo tenés de la primera vez que escuchaste a los Beatles?

-Lo peor es que la primera vez no me gustó. Nosotros trabajábamos en un boliche de putas y marineros llamado El Ancla y llegó un barco inglés. Trajeron un simple, creo que "Please Please Me" o "Love Me Do".1 Yo era muy chico, tenía 13 o 14 años, y era un sonido nuevo: porque salir del género melódico americano, aquel rock and roll, y pasar a una cosa más dura, más sajona, era otro sonido. Reconozco que me chocó.

-¿Qué te gustaba a los trece años?

-Escuchaba de todo: mucho jazz, Coltrane, Bach, clásico... En mi casa se curtía mucha música. Se curtía de todo, pero más que nada jazz y rock and roll, Bill Haley y grupos que estaban de moda.

-¿Qué tocaban en el boliche ?

-En el boliche de marineros tocábamos más que nada jazz, música americana, y también pop o cosas cantadas, pero el estilo seguía siendo jazzero o los músicos eran medio de jazz.

-¿Quién más tocaba ahí? -Bachicha Lencina tocaba la trompeta, Ringo Thielmann el piano, Guillermo Facal el bajo, Bebe Alfonso la batería. A veces cambiábamos: Hugo de bajo o de piano y yo de batería.

-¿No era la formación de los Hot Blowers?

-Era un pedazo de Hot Blowers pero que habían agarrado laburo efectivo casi todas las noches en ese boliche de yiro. Pero nosotros tocábamos también en otro tipo de boliches, donde se hacía bossa nova o Club del Clan o música tropical, boleros y chachachá, guarachas, merengues, cosas de esas.

-¿No tenías problema por ser menor, tocando en esos lugares?

-No, la cana era muy afín con los dueños y no los jodían. Incluso una vez estaba tocando en Orfeo Negro, un boliche en Carrasco que fue donde casi empezaron Los Shakers, y entró la cana. Yo me encerré en el baño y fue un policía, golpeó y me dijo: "Dale, salí de ahí, pendejo". Era todo en joda; no pasó nada.

-¿Cómo te empezaron a gustar los Beatles?

-El simple aquel de alguna forma quedó acá. No sé si lo regalaron los tipos o Ringo Thielmann lo afanó o lo cambió por algo. A los dos días me empezó a picar la cosa porque ya estaba interesante aquello: la armonía, la forma de cantar, la propuesta musical. A los dos o tres meses estaban editadas acá las primeras cosas de ellos y ya se puede decir que me gustaban.

-¿De ahí a Los Shakers, cómo se dio?

-Pasó bastante poco, un año o algo así, y arrancaron Los Shakers. Fue raro porque fue casi idea de mi viejo: "Che, ¿por qué no hacen un grupo que toque esto?". Mi viejo no era onda de decir "tienen que hacer esto o lo otro". Además Hugo ya era más grandecito y lo mandaba a cagar. Pero el viejo lo sugirió y nos gustó la idea. Teníamos un trío que laburaba bastante, Pelín (Roberto Capobianco) de bajista, Hugo en piano y yo de batería. Ya hacíamos temas de los Beatles, medio jodiendo. Y decidimos armar un grupo donde supuestamente iba a venir Ringo (Thielmann) de guitarrista, yo iba a ser baterista. Lo invitamos mil veces a ensayos y no vino nunca, se boludeó, hasta que llamamos a Caio Villa y yo pasé a tocar guitarra al frente. La primera actuación no sé si fue en canal 4, en un programa que tenían Sarita Otermin y Gustavo Adolfo Ruegger -igual que ahora pero hace cuarenta a&ntil -¿Eso eran sólo covers? -En Imarangatú sí. No sé si ya habíamos incluido algo nuestro, pero el repertorio era 99 por ciento Beatles.

-Cuando armaron Los Shakers, ¿los realizaba musicalmente o lo tenían como una especie de curro?

-Nunca lo vimos como curro. A nosotros nos entusiasmaba mucho la música de los tipos y podíamos hacerla sonar muy parecido, salvando esas distancias de equipo y de experiencia -éramos uruguayos-. Ya tocábamos jazz y bossa nova, o sea que ya teníamos oreja y cabeza para copiar bien. Y como nos entusiasmaba la música nos gustaba copiarla y ejecutarla. Siempre fue como un juego y lo hacíamos con muchas ganas. Simplemente nos gustaba, todo lo demás salió solo: la guita y la popularidad vinieron solas, no las buscamos. Nunca dijimos: "Vamos a hacer esto y ganar unos mangos".

-¿Cómo empezaron a trabajar los parecidos de imagen con los Beatles?

-Creo que por admiración o por onda. Nos parecía que lucía bien, que era de onda esa clase de pilchas o de peinado. No fue una cosa comercial. Claro que después eso se explotaba. El grupo se vestía muy bien: zapatos, trajes y camisas de medida, peluqueros caros. Pero a nosotros nos gustaba: éramos señoritos, estábamos súper empilchados todo el día. Aunque fuera para ir a comprar un quilo de papas a la esquina, los Shakers salían impecables.

-¿Cómo salió la historia de ir a Argentina?

-Después de esa temporada en Punta del Este nos vinieron con dos o tres propuestas de Argentina. Entre ellas, aceptamos una de Odeón para ir a grabar a Buenos Aires. La idea era grabar dos temas y volvernos. Fuimos en el Vapor de la Carrera, cargando los equipos nosotros, la eterna historia de los grupos chicos. Llegamos allá, armamos y tocamos para el productor, que nunca nos había visto, sólo había oído de nosotros. Y al terminar el loco dijo: "Se me quedan acá un mes para grabar lo que quieran. Vayan a un hotel de primera clase que vamos a grabar un long play". O sea que desde el primer día que llegamos allá, empezó a rodar la cosa.2 El tipo invirtió mucha guita en publicidad y la compañía dio mucho apoyo en difusión. A pesar de que había competencia de otros grupos, el nuestro sonaba mucho más, era más "extranjero" en Argentina.

-¿Cómo reaccionó tu familia al saber que vos, un chiquilín de 16 años, se quedaba de un día para otro en Buenos Aires?

-Mi familia me apoyó siempre en todo lo que tuviera que ver con la música. Desde los siete u ocho años mis padres sabían que lo mío era eso. Cuando terminé la escuela mi vieja me preguntó si quería ir al liceo o a tocar. Obviamente mi repuesta fue "ir a tocar". Ya empezaba a laburar en yingles, en bares, en conciertos, y sacaba más guita que mi viejo, que tenía un laburo común. Hugo hacía temporadas en Punta del Este desde los 13 o 14 años. Los viejos ya estaban medio curtidos. Y la noche era mucho más suave que ahora. No había tanta droga o llanamente no había droga, la gente se portaba más piola. Ellos veían que no era un hobby de pendejos y por lo tanto nos tenían confianza para dejarnos. Además sabían que era al pedo mandarme a buscar un laburo en un banco o una oficina.

-¿Cómo era la vida de un shaker adolescente?

-Era muy novelera y extraña. Era jugar todo el día. Ganábamos muy buena guita a pesar de que nos robaban la plata descaradamente. Lo que nos quedaba era bastante y un tipo de 15 años con esa guita salía a comprarse cualquier cosa, a comer en cualquier lugar. Andábamos de remise todo el día los tres o cuatro años que duró el grupo, porque no pisábamos un lugar si no era con chofer (y gastábamos un dineral en eso). Para mí era un juego y creo que para los otros tres también. Era más un juego que un negocio: a la vista está que no guardé un peso de todo aquello.

-¿Cómo les afectó a ustedes esa situación de vida como irreal, fantástica?

-Llega un momento que todo aquello te rompe los huevos: no poder salir a caminar ni ir a ningún lugar. Al principio es bárbaro ser rico y famoso, pero no se banca mucho tiempo.

-¿Había mucha histeria? -Sí. No al nivel de los Beatles, porque lo de ellos fue mucho más pesado: Europa estaba mucho más loca que nosotros. Pero podías salir y te encontrabas con diez chiquilinas esperándote y tenías que volver corriendo al hotel. Nos corrían, nos querían sacar un cacho de ropa, tocarnos...

-¿Tenían manager? -Sí. Llevamos un manager personal desde acá, y allá la compañía nos puso siempre una agencia. El manager personal se encargaba de los temas más íntimos y transaba con la agencia.

-¿Cómo funcionaba el negocio?

-Para comprar el espectáculo de Los Shakers había que contratar otros diez números plomazos de la agencia. Si no, no había arreglo. Un montón de gente laburaba gracias a nosotros. La música argentina de aquella época era espantosa. Esos pequeños detalles también son los que hacen que un día mandemos todo a la mierda.

-¿Qué respuesta tuvieron en otros países?

-Muy buena. Siempre se organizaba una buena campaña de promoción y las cosas salían bien. Tuvimos mucho éxito en Paraguay, en Perú, en Venezuela, en Brasil.

-Ustedes trabajaban para EMI, el mismo sello de los Beatles. ¿Los covers que ustedes hacían no interferían con la venta de los originales?

-No. El sello tenía dos buenos vendedores, los Beatles y nosotros. Llegaban los discos de los Beatles y no se editaban: se editaba primero nuestro cover en un simple. Después de que caminaba bien, sacaban el de los Beatles y vendían de nuevo el mismo tema.

-¿Cómo era la composición a dúo con Hugo?

-Hugo se encargaba fundamentalmente de la música. Ya tocaba piano como un hijo de puta y entonces tenía más la onda de las armonías que yo. Yo generalmente ponía la letra.

-¿Dónde aprendiste inglés?

-Acá, y sabía bien poco. Las letras están llenas de animalidades, de uruguayeces que no se traducen, conjugaciones espantosas, palabras que no existen.

-¿Tenían libertad creativa?

-Sí, total. Cuando llegamos nos pusieron un productor pero después de cuatro sesiones se dio cuenta que no aportaba nada y se retiró. En esa época había consolas de tres botones y poco para enseñar. Otras veces nos traían temas para que los escucháramos y decidiéramos si queríamos hacerlos, pero sin ninguna presión.

-¿Con qué tecnología contaban?

-La primera vez que grabamos no existían los auriculares. Usamos unos parlantes espantosos de donde salía la base. Pasábamos eso a otro grabador, más lo que estábamos cantando. Algunas veces se hacía una tercera pasada con percusión u otra cosa.

-La cosa más característica de Los Shakers es esa influencia de la bossa nova en temas como "Nunca, nunca" y "El pino y la rosa". ¿Cómo nació eso?

-Antes de Los Shakers nosotros tocábamos bossa nova, Jobim, João Gilberto. Eso estaba incorporado y en un momento sale para fuera. Se mezcla lo beat con lo abrasilerado. Además Manolo y la Tuerca (es decir, Caio) tocaban una cosa que llamaban "calimbo", un tipo de samba en joda muy cuadradito. Experimentando con eso es que salen cosas como "Lovely Lola" y "El pino y la rosa".

-¿Cómo hicieron en La conferencia secreta del Toto's Bar, que tenía arreglos más complicados?

-Normal. Ibamos sin ensayar ni nada al estudio y probábamos. Teníamos libertad como para hacerlo. Fuimos sintiendo la necesidad de grabar cosas más locas, más complejas que las de los primeros discos, que eran una cancioncita con un punteo por allá y ya estaba. Todavía escuchábamos mucho a los Beatles, pero también en el grupo se escuchaba mucho Piazzolla, mucho Coltrane, mucha bossa nova. Ya no teníamos tanto la cabeza en el ie-ie-ie.

-¿Cómo hacían esos arreglos?

-Pelín había estado en la Sinfónica y había estudiado. Entonces era él quien los escribía con Hugo, que también tenía nociones.

-Cuando ustedes hicieron la canción "Candombe", algo muy distinto del resto de las composiciones, ¿tenían conocimiento de lo que estaba haciendo El Kinto en Montevideo?

-Sí. Eso fue influencia de lo que se hacía acá. Veníamos muy seguido y estábamos en contacto con los músicos de acá.

-¿No les parecía un riesgo alterar una fórmula exitosa?

-No nos calentaba para nada. Sabíamos que íbamos a vender como locos. El disco era diferente y vendimos muy bien igual. Eramos buenos vendedores: competíamos con Gardel y poca cosa más. En el mundillo del rock éramos número uno.

-¿Cómo fue la disolución del grupo?3

-No hubo una fecha ni nada. El que más hinchó fue Hugo porque estaba evolucionando muy rápido. La diferencia de experiencia siempre se notó: él era el más amplio, pensaba en otras cosas y ya no estaba para jugar a los Beatles.

-¿Hubo problemas en el grupo?

-Los problemas eran mínimos o inexistentes. Había discusión, como siempre, entre Hugo y yo, pero eran cosas que duraban media hora. Nunca hubo cosas tipo Serú Girán, que los tipos ni se hablan.

-Pasado el tiempo, ¿cómo escuchás la música que hacían ustedes cuatro? ¿Te gusta, la disfrutás?

-En general sí, me sigue gustando, me parece interesante lo que hacíamos hace tanto tiempo. Pero nunca escucho esa música. Hoy, con la salida de los compactos, pongo alguna canción, escucho cuatro o cinco compases y ya sé el resto. A veces me avergüenzo de las letras o de la inocencia de la composición o la grabación. Hay cosas de la época más rara que todavía me gustan e incluso que quisiera grabar ahora, como "Got any money" y "Espero que les guste 042". No niego aquello. No me muero por aquello, y menos por lo más conocido y simple, aunque no reniego de lo que hicimos. Los temas más conocidos son los que menos escucho, pero eso no es raro porque no escucho nada de música.

-¿Tuvieron alguna participación en la presente reedición de los discos?

-Ninguna. Creo que merecían una presentación más seria, que Los Shakers se merecían mucho más. Ya que se va a sacar una cosa que es vieja para rendirle homenaje -o para hacer negocio exclusivamente- hagámosle un honor, démosle al que lo compra la información de un grupo que no existe más.

-¿Cómo es la relación actual con los otros exshakers?

-Nos hablamos varias veces por año. Incluso se mencionó la posibilidad de juntarnos para tocar esas músicas. Es una buena relación, simplemente que están lejos y las cosas cambian.4

-¿No se engancharon en la onda de los revivals que anduvo por todo el mundo y en Uruguay trajo el reencuentro, por ejemplo, de Psiglo?

-La idea de juntarse está, sólo falta que alguien ponga la guita. Queremos tocar cobrando como un grupo extranjero que viene acá y cobra bien. Por ahora nadie está dispuesto a pagar lo que pedimos. Prefiero tocar para poca gente en un boliche, y que sea una locura de ahora, antes que repetir Los Shakers para cinco mil personas y ganar mil dólares. Tiene que ser por mucha guita, si no, no.

-¿Saben si hay alguien interesado?

-No nos hemos ocupado. Sabemos que, si nos movemos, podemos sacar el espectáculo por una suma razonable. Pero el problema no es la guita. Es que para tocar "Rompan todo", a esta altura... Es lindo como una cosa del pasado, pero si miramos qué es lo que nos gusta hoy, vemos la diferencia.

1. "Love Me Do"/"PS I Love You" fue lanzado el 5-X-1962. "Please Please Me"/"Ask Me Why" el 11-I-1963.

2. La primera sesión de grabación de Los Shakers se hizo el 23-III-1965.

3. La última sesión de grabación de Los Shakers se hizo el 23-IV-1968.

4. Actualmente Caio vive en Venezuela, donde trabaja como productor discográfico, Pelín en Brasil, donde es músico sinfónico, y Hugo trabaja como tecladista en Estados Unidos.

¿Tienes algún dinero?

-Firmamos un contrato que nos dejaba uno por ciento de las ventas de nuestros discos: un asesinato. Después creo que era un contrato de por vida, otro asesinato. Por ejemplo, hubo un tiempo en que vendimos mucho en Brasil. Pero sólo recibimos unos cuatrocientos dólares para todo el grupo, manager incluido. Una venta en Brasil es mucha guita. Y las agencias te vendían el espectáculo mucho más caro que lo que nos decían.

Al principio nosotros ni nos enterábamos. Eramos muy guachos y teníamos la cabeza en otra cosa. Cuando nos dimos cuenta, ya no teníamos ganas de arreglar eso: queríamos cambiar. Más recientemente, quise renegociar los términos del contrato con el sello pero no pude. ¡Por favor, paremos con aquello del uno por ciento! El gerente de la Odeón argentina llegó a ofrecernos 15 por ciento, pero después nunca logré contactarlo para concretar.

-¿Cuánto vendieron?

-Bien, pero no tengo datos. Tengo entendido que esa guita primero va a Inglaterra y hacen todos sus descuentos allá. Después va a Argentina y yo tendría que ir allá a reclamar. La última vez que fui, a cobrar unas reediciones que habían hecho mientras estaba en Estados Unidos, lo que me dieron no me alcanzó para el taxi de vuelta.

-¿Qué control tienen sobre la cantidad de copias vendidas?

-Sólo la confianza. Hay que contratar una auditoría que controle en la fábrica, que siga la pista de las cosas. Pero sale caro, y si no es por mucha guita, no vale la pena. Además el solo hecho de tener que hacerlo ya me rompe los huevos. Lo que sé es que nunca cobramos nada de lo vendido en Perú, en Paraguay, en Venezuela. No sé hasta qué punto es limpio, pero nunca nos dio para armar un relajo internacional con abogados para cobrar eso.

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