[cuentos]

soledades cruzadas
Son las 7 de la tarde. Clara recorre la calle arrastrando los pies, dejándose llevar. El sol aún brilla en el cielo, aunque dentro de un par de horas ya no quedara nada de él. Mira hacia arriba, un cielo totalmente despejado y azul. Es una bonita tarde de primavera, pero Clara se siente sola. Camina del trabajo a casa. Últimamente eso es lo único que hace, ir del trabajo a casa. Ya hace dos meses que Alfredo la dejó, así, de repente, sin avisos ni justificaciones. Desapareció de la noche a la mañana. Y por más q lo intenta Clara no puede, se siente sola, más q nunca, sola.
Encerrada en su soledad ni siquiera mira el semáforo para cruzar, no oye la sirena ni los gritos de la gente. "Oye, chica, oye cuidado!"

- Mierda! Ha ido de bien poco! Casi nos la llevamos por delante.... - le comenta el conductor de la ambulancia a su compañero - La gente va como loca, no sé por qué coño no abre los ojos!
- Y es q no ha oído la sirena?
En la parte de detrás viaja Agustín, de 65 años. Su corazón hace tiempo q le falla y puede q este sea el último aviso.
El conductor de la ambulancia y su compañero siguen la conversación:
- Rápido date prisa...
- ¿Q hora es?
- Son las 7 y diez, puede que no dure mucho...
- ¿Cuánto tiempo llevaba así?
- Ni idea, vive solo, lo ha encontrado la señora de la limpieza en el suelo...
- ¿Solo? ¿Un hombre con el corazón así? ¿Y cómo lo dejan solo?

- Yo qué sé, las familias de hoy en día, ya sabes cómo son...
- Venga hombre date más prisa ¡nos estamos jugando la vida de este hombre!
- Cuidado con ése!!! Mira ése que t lo comes!
El conductor de la ambulancia apenas tiene tiempo de esquivar a un coche q se le ha cruzado en el camino. El coche tiene tiempo d frenar en seco.

Carlos ha visto su vida pasar en un solo segundo y su corazón a dado un vuelco. Su mujer le grita al otro lado del teléfono móvil..
- ¿Carlos sigues ahí? ¿Ya me has vuelto a colgar?

Carlos sube su coche al bordillo y pone las luces d emergencia.

- No cariño, no... espera!
- Ni espera ni nada, ¡no cambies el tema!
- Magda, que he estado apunto de matarme!
- Mira, un problema menos. Bueno estoy harta de tus reuniones fuera de horas y tus extraños negocios, son las 7 y cuarto, tienes quince minutos para llegar a casa y hablarlo conmigo o me voy para siempre. Tú eliges.
- Magda mujer, espera....

Pero Magda no espera, ya ha colgado el teléfono. Desde dónde está, Carlos sabe q es imposible llegar a su casa en quince minutos, además a esa hora de la tarde, con toda la caravana... Y después del susto que se acaba de llevar, lo que menos quiere en el mundo es correr.
- Será un farol, cuando llegue a casa aún estará allí esperándome, como siempre, enfadada pero esperándome... – piensa Carlos.

Llega a casa a las 8 de la tarde, treinta minutos más tarde del plazo concedido por Magda. Cuando abre la puerta del piso, registra todas las habitaciones, y lo único que encuentra de ella es algo de ropa y un post-it azul en la ventana del comedor. La persiana está subida, fuera ya no hay rastro del sol, tan sólo el destello rosado del atardecer.
Carlos lee el post-it:
“Estoy harta de esperar, estoy harta de ti. Me voy, no me llames, no me busques. Por fin te has quedado solo”.

Tres personas, tres soledades. Ninguno de ellos sabe que los otros dos existen, aunque sus vidas se han cruzado en menos de una hora. Sus circunstancias son diferentes, ellos son diferentes. Pero la soledad es la misma.

volver al blog
Hosted by www.Geocities.ws

1