
En 1883, cuando Gaudí tenía 31 años, recibió el encargo de continuar las recién iniciadas obras del templo de la Sagrada Familia, tras el abandono de Francesc de Paula del Villar, a consecuencia de los desacuerdos de éste con la asociación fundacional del templo. Al hacerse cargo Gaudí del proyecto, lo modificó por entero (salvo la parte ya construida de la cripta) imprimiéndole su estilo peculiar. Durante los restantes 43 años de su vida trabajó intensamente en la obra, los últimos 15 años de forma exclusiva.

Durante la Guerra Civil Española quedó destruido en su mayor parte el taller en el que Gaudí había trabajados. Por esta causa y por la particular manera de trabajar Gaudí, no quedaron planos ni directrices acerca de cómo debía terminarse el templo. Por ello, cuando en 1940 se reemprendió la construcción de la Sagrada Familia, tuvo que definirse en primer lugar cómo debía procederse, para edificar el templo de la forma más fiel a las ideas de Gaudí. Al frente de esta gigantesca tarea están los arquitectos Francesc Quintana, Puig Boada y Lluis Bonet Garí, mientras que de la obra escultórica se encarga J. Busquets. Posteriormente, cuando se construyó la fachada de la Pasión, el conjunto principal de las figuras escultóricas les fueron encargadas a Josep Mª Subirachs. Se prevé su finalización para el año 2020.
En 2005 la fachada del Nacimiento fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.
