MI PREPARACION PARA GANIMIDES

JOSIP IBRAHIM

CAPITULO VI


Venenos y Antídotos Psíquicos

En páginas anteriores de esta obra, he dicho, varias veces, que mi propósito es complementar las enseñanzas recibidas y que se encuentran en mi libro "YO VISITE GANÍMEDES...", con las nuevas lecciones que estamos aprendiendo. Eso implica, por tanto, el previo conocimiento de todo cuanto se explicó en el libro anterior, muy particularmente lo que se refiere a conocimientos esotéricos y a lo que se revelara acerca de la Cuarta 'Dimensión.
De otra manera, resultaría incomprensible mucho de lo que ahora explico en este trabajo. Y no puede ser de otro modo, porque siendo este libro la continuación del anterior, estaríamos duplicando inútilmente la información [trascendental sobre temas que no están enfocados hacia el lector frívolo, o el simple curioso. Estas páginas, como las de mi mensaje de entonces, están dedicadas a quienes, con sinceridad y propósito firme de conocer La Verdad y recibir más LUZ, desean aprender y trabajar, seriamente, en el Sendero de su propia PERFECCIÓN...
Por tanto, prescindo hoy de explicar las nociones básicas sobre los Planos de la Vida, sobre las Leyes cósmicas de la Evolución, de la Pluralidad de Existencias y la Mecánica de la Reencarnación, fundamentos que, con la estructuración básica del Cosmos, fueron ya explicados en "YO VISITE GANÍMEDES..." a manera de los cimientos del edificio de nuestra preparación física, psíquica, mental y espiritual.
Veamos, entonces, cómo procede nuestra humanidad, a ciegas, y cómo deben proceder aquellos que ya anhelan una luminosa y elevada superación.
Ya se ha dicho que nuestra humanidad se mata antes de tiempo, exclusivamente por motivos de ignorancia. No voy a ocuparme, ahora, de la muerte ocasionada por unos contra otros en las tantas formas conocidas por la Historia y las crónicas mundiales No... voy a tratar acá, de la forma personal en que cada ser, cada individuo, acelera, inconscientemente, el proceso de su propia destrucción. Los humanos en la Tierra, se envenenan día a día sin saberlo, pues quienes saben la verdad oculta del fenómeno conforman una reducida minoría, repartida, escasamente, por el Orbe.
En todas partes, cuando se habla de venenos, se piensa, únicamente en tóxicos físicos, en substancias materiales de efecto letal, en agentes externos que al introducirse en et organismo producen la muerte. En determinados círculos técnicos, se conoce, también, que muchas de las cosas que la gente consume a diario, pueden tener efectos más o menos tóxicos en circunstancias especiales. Y un sector de los médicos repartidos por el mundo, puede conocer hasta qué punto llegaría a ser nociva la acción de tal o cual substancia empleada para la alimentación común y general, al tratarse de personas afectadas por algún trastorno orgánico o funcional. Sobre esto vamos a ocuparnos más adelante.
Pero aparte, de todo eso, existe un amplio campo de acción, en donde los venenos psíquicos y mentales se ponen de manifiesto para quienes conocen de estos temas. Esta ha sido una de las partes más importantes de la enseñanza integral de todas las escuelas esotéricas, y uno de los pilares principales de todo adiestramiento iniciático desde la más remota antigüedad. La mente y el pensamiento, en primer término, y la voluntad al actuar sobre toda nuestra vida interna, moldean, sin que nosotros nos demos cuenta, el conjunto de efectos reflejos de nuestras acciones diarias, y esos efectos, en relación directa con las causas que los generan, pueden provocar una serie de situaciones o acciones específicas en la marcha total de nuestra fisiología. No olvidemos que todo nuestro cuerpo funciona bajo el estricto control del sistema nervioso, o mejor dicho, de los varios sistemas nerviosos. Y estos dependen del cerebro y de la médula espinal que a su vez, reciben las órdenes y actualizan en el mundo físico lodos los impulsos y sugerencias de la parte astral y mental de los planos suprafísicos. Así nuestra PSIQUIS gobierna y controla el proceso total de desarrollo y evolución del ser.
Si comprendemos esto y calculamos sus alcances, entenderemos cómo es verdad que nuestra vida física depende, en íntima y estrecha relación, de nuestra vida psíquica y mental. Entonces ya no resulta absurdo hablar de venenos psíquicos y de sus antídotos. Y esta gran verdad, evidenciada por todos los Grandes Iniciados de la Historia, por todos los Maestros, Adeptos y Discípulos ocultistas, tiene su aplicación directa en las normas de vida, regímenes, disciplinas, y dietas especiales conocidas desde la más remota antigüedad y practicadas por quienes llegaron al convencimiento profundo de estas ciencias.
Ya lo dijo el Sublime Maestro y Señor de nuestro sistema solar, Jesús, El Cristo, cuando expresara que según fuéramos en nuestro corazón, así sería nuestra vida... Quería decir que nuestra vida física se normaría conformé a nuestro modo de pensar. Y por lo tanto, veamos con ejemplos simples, de qué manera actúa nuestra vida psíquica en el comportamiento general de nuestro cuerpo. Ya todos saben cómo ciertas emociones producen efectos inmediatos sobre la marcha normal de nuestros órganos internos. Cuántas veces hemos visto que después de un violento ataque de ira, la persona ha sufrido un síncope cardíaco, o que la cólera mal reprimida en horas de ingerir los alimentos ha causado trastornos digestivos, descomposición y diarreas. De igual manera conocemos que un susto, una súbita impresión de miedo, puede ocasionar iguales consecuencias, o la repentina e incontenible emisión de orina. Y para todos no es extraño que cualquier gran preocupación nos impida dormir y nos llegue a producir dolores de cabeza... La medicina moderna sabe hasta qué punto las preocupaciones, las angustias prolongadas, la ansiedad constante de la gran mayoría de las personas en la intensa lucha por la vida, son causas inequívocas de las úlceras gástricas, porque trastornan el normal funcionamiento y las secreciones internas del aparato digestivo.
Y en estos tiempos en que tanto se habla del sexo, ¿no se sabe, también, que pensamientos de temor o de adversión pueden producir una momentánea impotencia, impidiendo la consumación del acto sexual entre dos personas mal avenidas?... La gama de las manifestaciones anormales de nuestra fisiología o nuestro metabolismo por influencia de nuestros estados de ánimo, de nuestras emociones o modos de pensar, puede decirse que son tan vastos como sea el dominio que nuestra vida psíquica ejerza en cada uno. Así como estemos esclavizados por nuestras pasiones y resultemos títeres de nuestra subconciencia, así será la mayor o menor relación que en nosotros exista entre los síntomas morbosos y las malas formas de pensamiento que en nosotros se encuentran.
Es por eso que todo ser humano debería conocer esa estrecha relación entre lo físico y lo suprafísico. Entre lo visible y lo invisible; entre la máquina material de nuestro organismo y las fuerzas invisibles que sobre ella actúan. Estamos formados por varios conjuntos, elementos o estructuras, vehículos o cuerpos, como prefiramos llamarlos, que se compenetran los unos a los otros en la construcción integral de todo nuestro YO. Como en la estructuración de la más complicada máquina moderna y aún más, porque en los más avanzados productos de nuestra moderna electrónica podemos separar en dos campos lo que es material de lo que es energético o potencial. Pero en el ser humano esta división llega hasta la clasificación de siete y diez estados o niveles de sustancia, esencia y fuerza... Estados o niveles que corresponden a otras tantas divisiones en que la MATERIA y la ENERGÍA se presentan y manifiestan en el COSMOS, o en la Naturaleza. Ya de esto nos habíamos ocupado al tratar de la Cuarta Dimensión en nuestro libro anterior. Recordemos, solamente, que a cada una de esas divisiones o planos de vida en la construcción integral del Universo, corresponden determinadas características propias e independientes de las leyes que en cada plano o mundo actúan o tienen su esfera de influencia, ajenas, en cierto modo a las de los demás planos o niveles de vida y manifestación. Esto que puede ser conocido ampliamente a través de las muchas obras que describen la constitución del Cosmos en las abundantes bibliotecas esotéricas repartidas por todo el planeta, especialmente las numerosas obras rosacruces o teosóficas, de las que recomendaríamos leer "'CONCEPTO ROSACRUZ DEL COSMOS", por Max Heindel, que se encuentra en cualquiera buena librería esotérica, es la verdadera clave para comprender, primero, y poner en práctica, después, el método que puede enderezar nuestra sinuosa y desequilibrada vida.
Porque la mayoría de las gentes ignoran cómo están formadas y cómo deberían actuar si desean evitarse molestias y sufrimientos inútiles, muchos de los cuales sólo provienen de la ignorancia de todos ellos acerca de estos temas y al desequilibrio permanente que, por esa misma ignorancia, están produciendo, día, a día en lo que debería ser la marcha armoniosa y perfecta de todo su YO...
Para que podamos vivir, actuar, desarrollarnos en un mundo como nuestro planeta Tierra, es preciso que se conjuguen y se compenetren, uno con otro, todos aquellos cuerpos o diferentes porciones del completo mecanismo del YO INTEGRAL de nuestra persona. Porque entre la parte más material, o sea el cuerpo físico visible, audible y tangible, y el espíritu inmortal que lo anima, o sea el YO SUPREMO, sólo puede establecerse una comunicación permanente y adecuada si se entrelazan los elementos intermedios correspondientes a los diferentes planos o estados de materia y energía que existen entre el Reino del Espíritu y el Mundo Físico, o de las formas de materia y energía que estamos acostumbrados a conocer en el mundo profano... Y entre esos elementos, niveles o vehículos de acción y de propulsión, están la MENTE, o manifestación del mundo del PENSAMIENTO; el ALMA, o Cuerpo Astral como la llaman en Oriente, vehículo específico de todas las formas de Deseo, de Emoción y de Pasión, o sea la parte de nuestro YO que norma y dirige toda nuestra vida emocional; y el DOBLE ETERICO o Cuerpo Vital, que impregna todos los átomos, moléculas y células de nuestro Cuerpo Físico, para permitirle recibir y asimilar las diferentes formas de energía, externas e internas, necesarias para su vida y desarrollo. Este último, sin cuya presencia y trabajo no puede tener vida ni relación alguna el edificio o máquina constituida por el Ser, es como el puente entre los mundos o planos superiores de existencia, con el ESPÍRITU en la cumbre, y su vehículo de manifestación terrestre, el cuerpo material visible.
Y si entre ambos se interpone el ALMA, o vehículo de la vida emocional, gobernante de toda nuestra vida psíquica, y su influencia es ejercida más o menos poderosamente sobre ese puente o lazo de unión pon la parte orgánica, o sea el fluídico e invisible Cuerpo Vital o DOBLE ETERICO vivificante del Cuerpo Físico, podemos comprender cómo podrá ejercer su tremenda influencia en todo nuestro organismo, en su fisiología y en su metabolismo, la más o menos tiránica acción del Alma en todos los fenómenos de nuestra vida de relación y en el desarrollo de nuestra personalidad y en nuestra total existencia.
Por eso es que el Pensamiento, fuerza y manifestación de nuestro mundo MENTAL, al evidenciarse a través del Alma y de su mundo psíquico, puede actuar en una u otra forma según sea su mayor o menor energía. Si nuestra energía mental es débil, si nuestro pensamiento no posee el vigor necesario para imponerse al MUNDO ASTRAL, al Reino del Alma, y se deja
dominar por todas las tremendas fuerzas negativas que operan en este vasto plano de la Naturaleza, al manifestarse en el mundo físico llevará en sí el cúmulo de influencias nocivas de que se impregnó al pasar por ese mundo psíquico; así como puede llevar, también, los influjos y tendencias nobles y armoniosas de los niveles superiores del mundo del Alma, cuando éste sea guiado, ya, por la Sabiduría y el Amor de los Planos Superiores, en seres que han logrado superarse y dominar todas las bajas y nefastas influencias de los subplanos inferiores del MUNDO ASTRAL.
Con este elemental bosquejó podremos, ya, comprender mejor el proceso que sigue nuestra vida interna psíquica y su ultima relación con el funcionamiento de todo el organismo. Los conocedores de estas ciencias, a través de largo estudio, saben de la existencia de centros vitales de energía cósmica y magnética dentro de aquel DOBLE ETERICO, correspondientes con la ubicación en nuestro cuerpo de las glándulas endocrinas o de secreción interna. En el Oriente se les llama "chacras". No vamos a ocuparnos ahora de esto, porque su estudio y conocimiento requieren una más avanzada preparación, ajena al mundo profano. Bástenos saber que a través de tales errores, la vida interna del ser humano se desarrolla y modifica, según el comportamiento de su mundo psíquico, y la mayor o menor capacidad del sujeto para dominar y guiar todas las sugestiones que surjan de ese poderoso MUNDO ASTRAL.
Si nuestro MUNDO MENTAL es todavía imperfecto, débil o enfermizo y no alcanza en vigor y en elevación la suficiente energía para imponerse y avasallar a nuestro MUNDO PSÍQUICO o del Alma, las consecuencias se harán ostensibles en la imperfección de nuestra vida, tanto externa cuanto interna. Por eso hemos dicho, al comenzar, que existen venenos y antídotos psíquicos. Todas las bajas pasiones, los apetitos groseros, los instintos bestiales que nos acercan a la animalidad, producen en todo ese conjunto invisible que acabamos de bocetar, una serie, más o menos grave, de efectos incidentes, en la marcha del Doble Etérico y de su armonioso funcionamiento sobre nuestro organismo. Cada tipo de emoción, cada impresión recibida por nosotros, actúa directamente sobre ambos. Para los poseedores de la facultad de la clarividencia desarrollada y consciente, es fácil ver cómo se desenvuelve el proceso en el interior de un sujeto: según sea la clase dé emoción o la impresión recibida, un torrente de fuerzas, negativas o positivas, emanan de aquellos centros de potencia vital o mortífera, antes mencionados. Todo, en el Universo, es VIBRACIÓN, y las vibraciones tienen imágenes, visibles en los dominios de la Cuarta Dimensión. (Ver lo explicado en mi libro "YO VISITE GANIMEDES..."). Así puede apreciarse de qué manera afecta un órgano determinada pasión, emoción o impulso del Alma, actuando a través de ese torrente de partículas luminosas, de todos los colores del espectro, en gamas de alcances infinitos, íntimamente ligadas a las vibraciones más altas o más bajas, en ese concierto cósmico dé valores en que los más bajos niveles de toda expresión vital corresponden a los más nocivos agentes de morbosidad para el equilibrado funcionamiento del conjunto, así corno los más puros y elevados anhelos sublimizan y vitalizan los fluidos y los etéricos controles de nuestro CUERPO VITAL...
De tal suerte, resultan venenos psíquicos las diferentes pasiones comunes a nuestra humanidad: la ira, en sus distintos aspectos, desde una mal reprimida sensación de cólera, que nos mortifica sordamente, hasta la explosión incontenible de furor que nos lleva a realizar un acto de violencia incalculable y feroz. El odio, desde sus formas hipócritas o disimuladas en un reservado sentimiento de aprensión, hasta los más virulentos accesos de venganza y destrucción. El egoísmo, ese insidioso enemigo del alma, que tanto se confunde con un mal entendido amor propio. El orgullo, que también pretende disimularse con falsos conceptos del honor y con antojadizas pretensiones de un exagerado amor propio. La vanidad, su hermana, que lleva a los hombres a las más variadas y sutiles formas de ostentación. La avaricia, con toda su corte de especulaciones y sus más disimuladas variantes en que la ambición llega a trastornar las relaciones humanas en todos los campos de la diaria actividad... Y ¿qué diremos de la lujuria, cuando, al cegar a los humanos llega a convertirlos en despreciables guiñapos, repugnantes, malévolos y criminales...?
Y así, aquella larga lista de todas las deformaciones de que es susceptible el alma humana. Y no se piense que cometo un error al decir "el alma humana", pues los animales también poseen un alma... Pero en nuestros hermanos menores en la Creación, los seres del reino animal, su alma está exenta de la malicia que a nosotros nos asedia a cada instante. Son inocentes y, por lo tanto, puros. De allí que a un animal le sea mucho más fácil curarse, sin medicinas, ni médicos, que al hombre. Y todavía, en el reino vegetal, esa pureza es aún mucho más grande y vemos, también, cómo las plan–las se curan y se rehacen de los más torpes ataques, de las más tremendas mutilaciones, subsistiendo hasta de los mis pequeños brotes, con la frescura y alegría propias de quien vive en perfecta armonía con el Universo...
Una fórmula muy simple de conocer, de inmediato, si estamos pensando o actuando mal, es la Crística recomendación de hacer con el prójimo como quisiéramos que se hiciese con nosotros... ¿Puede haber un procedimiento más sencillo? Con este termómetro en la mano auscultemos nuestra propia consciencia, y conforme sean los resultados del examen, apliquemos los antídotos correspondientes. Para ello no hacen falta médicos, ni enfermeras, ni farmacéuticos. Nosotros mismos podemos recetarnos la medicina psíquica requerida por el veneno que trastorna nuestra vida interior. Pero para eso es necesario ya, una preparación previa, en que muchas veces hará falta la ayuda de un buen amigo y consejero. Porque muchos, la mayoría, pueden estar ciegos, todavía, para reconocer sus propias faltas, sus debilidades enfermizas, esos "talones de Aquiles" que todos tenemos, puntos vulnerables de nuestra consciencia y de nuestra alma... Y en tales casos, la presencia de un maestro, de un consultor, sí puede ser precisa, como es necesaria para el enfermo común la asistencia de un galeno...
Y si se aplica el antídoto, o sea la virtud opuesta al vicio que nos trastorna, veremos cómo, poco a poco, desaparecen los mates que nos estaban torturando, las misteriosas dolencias que nos aquejaban y que en muchos casos eran sólo las derivaciones o reflejos de la desarmonía interna establecida por las causas invisibles, en todo el complicado sistema de nuestra persona física, al ser dominado por ése Cosmos infinito como la gota de agua en la inmensidad de los mares...

 

 

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