MI PREPARACION PARA GANIMIDES

JOSIP IBRAHIM

CAPITULO XXI


Fórmulas, Recetas y Ejercicios

Antes de entrar de lleno en la descripción de ejercicios y prácticas de carácter objetivo, debo hacer una última aclaración acerca de muchas preguntas que, en miles de cartas, se me hizo en cuanto al aspecto profético encerrado en la última frase del capítulo anterior: los momentos postreros de una civilización que agoniza.
Muchos me preguntaron que, si nuestro planeta va a ser arrasado por una serie de plagas y cataclismos, como se explica en mi primer libro, ¿de qué sirve el prepararse a una superación integral del individuo...? Y esto es de trascendental importancia tener de antemano conocida la respuesta.
Todos los que hayan leído mi libro anterior, "YO VISITE GANIME–DES...", están enterados de lo que significa el "Juicio Final" a que se refiere el Evangelio de San Mateo, que ha sido explicado en detalle y ampliamente en dicho libro. Por él sabrán que, a fines de este siglo, pasará cerca de la Tierra ese gran planeta del sistema estelar de Tila, conocido con el nombre de Hercólubus, y que su influencia magnética y de todo orden producirá enormes trastornos en la Tierra, entre ellos el cambio del eje de rotación de este planeta. Es lógico pensar los cataclismos que ha de causar tal fenómeno, y tales consecuencias han sido explicadas, con lujo de detalles, en el mencionado libro. Así mismo, fueron explicados en detalle las alegorías finales del Apocalipsis de San Juan, referentes, por una parte, a los tiempos postreros de esta civilización y, luego, la reconstrucción de este mundo para la nueva etapa, verdaderamente paradisíaca, en que crecerá en la Tierra una nueva raza superior y un nuevo mundo de paz y de perfecta armonía, cumpliendo la promesa crística de que SU REINO bajaría a este mundo.
Y si tenemos en cuenta lo explicado sobre la atracción directa y poderosa que Hercólubus ejercerá, especialmente en la Cuarta Dimensión, sobre toda la población de espíritus concentrada en torno a la Tierra, llevándose a ese astro a todos los espíritus que no hayan logrado desarrollar un nivel de frecuencia vibratorias mayor, o más elevado, que el de las frecuencias vibratorias de Hercólubus, tendremos que tomar el peso del terrible destino que espera, para entonces, a todos aquellos que se mantuvieron en un atraso moral, mental y espiritual capaz de ser atraído, en conformidad de la Ley de atracción de los Semejantes, a un mundo tan atrasado en comparación con el nuestro, que podemos decir –como ya se ha explicado en el libro anterior que será un verdadero infierno para quienes renazcan en él. En cambio, todos los espíritus que lograran alcanzar niveles espirituales superiores a las frecuencias vibratorias de Hercólubus, no serán afectados por dicha atracción, permaneciendo en torno a la Tierra para renacer en ella en la próxima etapa, en cuerpos nuevos mucho más avanzados que los actuales, o sea la famosa "nueva raza" de las profecías, tanto bíblicas cuanto de otras fuentes. Así pues, tal destino ineludible para todos los seres humanos de este planeta, sólo puede modificarse mediante un esfuerzo en pro de un mejoramiento efectivo de nuestras condiciones anímicas, que nos haga aptos para gozar de nuevas encarnaciones superiores y de completa dicha.
Nadie puede eludir este destino. La evolución se cumple inexorablemente para todos los seres vivientes, y quienes conozcan sus leyes comprenderán cuan importante es conseguir que las nuevas encarnaciones sean mejores, muy particularmente en momentos cruciales como el que está viviendo nuestra actual humanidad. Y si no podemos evadirnos del Destino o Ley del Karma, tenemos que rendirnos a la evidencia de que, o nos esforzamos en estos últimos momentos de la civilización presente para subir nuestras vibraciones en la escala moral, intelectual, mental y espiritual, a fin de conseguir nuevas existencias de verdadera felicidad, o nos quedamos atrasados y aseguramos así un terrible destino de muchos y muchos milenios en Hercólubus, astro que hoy pasa por estado evolutivo como el que tenía la Tierra hace más de un millón de años...
Recomiendo leer detenidamente los capítulos respectivos de mi libro anterior, en donde quedó explicado ampliamente todo lo relativo a este proceso apocalíptico. Y, ante tal situación, es muy claro que debe procederse a mejorar nuestra alma, precisamente en estos últimos años, porque es la única oportunidad que hoy tiene toda nuestra humanidad, de salvarse de tan terribles consecuencias... Por eso las religiones han insistido, constantemente en que "debemos salvarnos" pero no han podido explicar por qué ni cómo, por los mismos motivos ya anotados en páginas anteriores. Nadie puede eludir la marcha progresiva de la evolución. Nadie puede sustraerse a las fuerzas cósmicas que lo conducen, lo guían y lo impulsan a marchar hacia adelante en la senda eterna de la Vida. Nadie puede detener el Destino. Y si ahora estamos enfrentados a las puertas simbólicas de lo que las religiones llaman "EL CIELO" y "EL INFIERNO" ya explicados, también en mi libro anterior, creo que nadie ha de ser tan necio de escoger el segundo, pudiendo obtener el primero...
Esta es la respuesta a quienes, sin llegar a comprender la tremenda importancia de los momentos actuales, no se explicaban cómo podía un hombre aprovechar su perfeccionamiento positivo en un mundo que se va a acabar... Pero si sabemos todo lo antes dicho, comprenderemos la enorme verdad y el trascendental mensaje de esperanza para los que logren abrir sus ojos a la LUZ y sus oídos a las gloriosas armonía de un nuevo mundo de PAZ, de AMOR y de VERDAD...

***

Ahora veremos una serie de ejercicios prácticos, y de recomendaciones, que puedan servimos para transformar nuestra vida psíquica, mental, moral' y espiritual. Ante todo, tengamos en cuenta lo que se dijo, al respecto, en capítulos anteriores de este mismo libro.
Lo primero que tenemos que asegurar, como ya se recomendó, es un lugar en donde poder recluirnos, por un rato, sin que nadie nos moleste, sin que nadie nos interrumpa, durante el tiempo que dediquemos a estos trabajos. Esto no es difícil: en última instancia puede servirnos nuestro mismo dormitorio, si en él podemos permanecer por lo menos, un cuarto de hora diaria solos y sin intromisión de extraños. Porque lo principal es evitar que nos molesten, perturben o interrumpan cuando estemos dedicados a nuestro trabajo espiritual. De no ser así, poco hemos de avanzar, pues se requiere gozar de absoluta tranquilidad y silencio, muy particularmente en los primeros tiempos, hasta que hayamos logrado tal avance que nos permita actuar, libremente, en lugares públicos.
Ya se ha indicado la importancia capital de realizar el propio examen. El trabajo enfocado a conocernos, íntegramente, tal como somos en nuestro ulterior y no como pensamos que somos, en apariencia. Pero para ello, es necesario, previamente, adiestrar nuestra voluntad y nuestro pensamiento. Ya dimos algunas pautas en los capítulos anteriores. Ahora vamos a recapitular.

Primeros Ejercicios

Nos propondremos hacer, todos los días, en la mañana y en la noche, un cuarto de hora de retiro absoluto, en el lugar que se haya escogido para ello. Deberemos contar con la comodidad de poder descansar nuestro cuerpo, si fuera posible, echados, como en la cama, o sobre algún mueble que nos permita extender nuestro cuerpo en una posición de verdadero y completa descanso. Relajemos todos los músculos, como hacen los gatos cuando se estiran, para que no haya la menor tensión en ninguno de ellos. Estando así, plenamente descansados, fijemos nuestro pensamiento en una frase corta y contundente, relacionada con nuestro propósito, por ejemplo: "Debo dominar mi pensamiento"... O, "Voy a controlar mi mente". Procuremos no apartar, ni un sólo instante, la imaginación, de la frase que hayamos escogido para este primer ejercicio. Y mantener fija la atención durante un cuarto de hora» que puede ser controlado, al principio, con un despertador. Andando el tiempo, cuando ya dominemos nuestro pensamiento, no necesitaremos de reloj. Este ejercicio se hará, repetidamente, día y noche, que puede ser al levantarse y antes de acostarse, basta que hayamos logrado apartar de nosotros cualquiera idea ajena a lo propuesto y mantener ese cuarto de hora la mente fija en la frase escogida.
Debe tenerse gran cuidado de que, en todo momento, podamos estar con el cuerpo cómodamente descansado y respirando tranquila y pausadamente, para que todo nuestro organismo se mantenga en perfecto equilibrio. Al cabo de pocos días, con el primer pensamiento, cambiemos la frase propuesta por: "Debo purificar todo mi ser"...  manteniendo esa idea, no sólo durante el cuarto de hora de disciplina diaria, sino que escribiremos esa frase en un papel que llevaremos con nosotros a todas partes. Es lógico que tal procedimiento no deba ser visto por nadie, para evitar burlas e incomprensiones de extraños. Tal idea debe quedar grabada, indeleblemente, en nuestra conciencia, y por eso llevaremos, ocultamente la frase escrita y la leeremos cuantas veces nos sea posible, en momentos fugaces de que podamos disfrutar en nuestras ocupaciones diarias.
Cuando la idea "DEBO PURIFICAR TODO MI SER" resuene a cada instante en nuestra memoria, en nuestro yo interno, esa idea habrá tomado forma en nuestro subconsciente y podremos pasar a una nueva fórmula, pero sin abandonar la idea madre mencionada.
Una nueva idea deberá ser fijada por nosotros: "Tengo que conocer mis defectos"... Para ese entonces, ya nos habremos acostumbrado a mantener la mente fija durante un cuarto de hora. Entonces, dedicaremos un cuarto de hora a la idea anterior y un cuarto de hora a la nueva frase. Si lo hacemos sin distraernos ni abandonar, un sólo día, ese ejercicio, habremos empezado a desarrollar una fuerza volitiva de verdadera importancia. Si lo hemos logrado, repitiendo día a día esas frases–ideas fundamentales, estaremos llegando al momento de nuestro examen interno. El retrato de nuestra íntima personalidad.
Entonces, escribiremos en–una libretita que podamos llevar a todas partes, la frase "VOY A CONOCERME A MI MISMO"... y leeremos dicha frase en cuantas oportunidades se nos presenten de dar un vistazo a la libretita.
Ahora, en nuestra sesión de retiro diario, empezaremos a buscar los defectos inherentes a nuestra alma. Para ello, debemos ayudarnos con un instrumento de consulta inequívoca: La Tabla de los Diez Mandamientos de Moisés. Allí encontraremos una pauta para no desviamos del camino a seguir. Leeremos los diez mandamientos antes de comenzar la concentración de un cuarto de hora, y durante el lapso mencionado, fijaremos nuestra atención en uno solo de cada mandamiento, cada día. Este ejercicio, repetido, deberá darnos, al cabo de pocas semanas, una imagen clara de dónde se encuentran los errores más comunes de nuestra vida interior, nuestras fallas más corrientes y nuestras debilidades más saltantes. Fijaremos la mente, a cada instante, sobre los principales motivos de error que hay en nuestra alma, refiriéndolos a la vida diaria de relación con otros seres y habrá llegado el momento de comparar nuestra conducta con la fórmula crística por excelencia: "No hagas a otro lo que no quisieras que te hagan a ti"... Cuando apliquemos esta fórmula a nuestro trato diario con el prójimo, descubriremos cuántos errores, secretos y silenciosamente descuidados, hemos estado cometiendo en nuestra vida intima.
Habrá llegado, entonces, el momento de enmendarnos, de aplicar a la limpieza de todas esas llagas morales, la fuerza que hemos ido desarrollando, fuerza de voluntad y dominio de pensamiento.
Con el mismo procedimiento de concentración y meditación acerca de uno de los defectos encontrados en nosotros mismos, tomaremos como sujeto de experimentación, para comenzar la limpieza, los más simples defectos, para que nos sea más fácil su eliminación y acostumbrarnos a no cejas, en ningún caso, de la tarea propuesta. Si por ejemplo, somos aficionados al juego, cartas, dados, apuestas hípicas, etc., nos propondremos, con toda firmeza, dejar ese hábito para siempre. Si somos fumadores, abandonaremos el tabaco, de golpe, pues de otra manera es engañoso y difícil.
La determinación debe cumplirse en el mismo momento en qué tomemos la resolución de hacerlo. Si titubeamos, estamos perdiendo fuerza volitiva, y si no nos mantenemos firmes, no podremos triunfar en la campaña total de nuestra regeneración. Para ello, la ayuda del ejercicio diario de las mañanas y las noches es capital. Pero, a medida que el tiempo transcurre, la fijación de nuestra menté irá manifestándose en otros momentos de nuestra labor diaria, logrando que la idea–forma de nuestro propósito vaya dominando toda nuestra vida interna. Sólo así podremos triunfar y desarraigar de nosotros los errores fundamentales de nuestra anterior personalidad.
Cuando hayamos vencido los más sencillos defectos de nuestras diarias costumbres; cuando notemos que podemos dominar fácilmente y mantener fijo nuestro pensamiento en la idea que elegimos para modus operandi, habrá llegado el momento de prepararnos a librar la gran batalla de nuestra liberación interna. Tendremos que confesarnos, paladinamente, los grandes defectos, las grandes, pasiones que dominan nuestra alma. Con el mismo procedimiento, y con la ayuda siempre, del Decálogo y de la fórmula crística de no hacer a otros lo que no deseamos que se haga con nosotros, iremos a enfrentarnos a los grandes enemigos de nuestra superación y de nuestra paz espiritual.
Si somos avaros y acaparamos el dinero como si fuera algo vital pata nuestra existencia, aprendamos la verdad de que el dinero debe usarse como un medio y no como un fin. Un medio para subsistir, pero también para ayudar a los demás altruistamente. Nos propondremos emplearlo, sin egoísmo ni mezquindades, compartiéndolo en casos de necesidad ajena con el prójimo. Y si somos egoístas, lo cual podremos descubrir comparándolo con la fórmula crística, haremos el firme propósito de darnos, cuanto podamos, a mejorar nuestras relaciones con los demás... Esto nos abrirá un campo ilimitado de horizontes cada vez más amplios en donde emplear nuestras fuerzas y nuestros medios de acción. Y al irse ampliando los alcances de nuestra concienciarlos panoramas de la vida que nos rodea, iremos, descubriendo posibilidades de acción y de pensamientos útiles que hasta entonces no imaginábamos que pudieran existir. Esto será el síntoma inequívoco de que nuestra conciencia se está ampliando y de que nuestro interior comienza a iluminarse... Ha llegado el momento de reforzar nuestra disciplina y de exigir cada vez más fuerza en el cumplimiento de nuestro propósito de enmienda general. Y aquí podremos confiar, también, en la ayuda exterior de las altas entidades del mundo invisible, que siempre vigilan y están dispuestas a ayudar a todos los que requieran su auxilio para una rápida transformación.
Es el momento de elevar nuestro pedido de ayuda y de protección espiritual. Recordemos la oración por excelencia que el Sublime Maestro nos dejara: el Padre Nuestro. Pronunciándolo, con toda unción, en los ejercicios de la mañana y de la noche, antes de comenzar la concentración y la meditación, confiemos en que vamos a ser escuchados con toda seguridad. Al poco tiempo de realizar dicha práctica, veremos, en verdad, sus resultados positivos. A medida que avancemos en la eliminación de las pasiones que antes nos dominaban, notaremos cómo al pronunciar con todas las fuerzas del alma el sencillo "PADRE NUESTRO", entrará en nosotros una luz nunca soñada... una placidez que se extenderá por todos los ámbitos de nuestra conciencia y que nos hará sentimos transformados...
Si nuestra fuerza de voluntad nos lleva a realizar toda esta paciente y magnífica labor, en poco tiempo habremos llegado a sentirnos nuevos, a notar que aquel sujeto imperfecto de antaño, es ya cosa del pasado, porque en nosotros está naciendo un hombre nuevo... Y habrá llegado, también, el momento en que podamos pedir con toda fe y seguridad, la Paz del Alma...
Al vencer nuestros defectos, al enmendar nuestros errores y arrancar, de nosotros mismos las pasiones tan comunes a nuestra humanidad, habremos dado el gran salto hacia los cielos donde se encuentran los justos. Una vida nueva abrirá ante los ojos del alma, abiertos, ahora, a las luces inefables de los remos superiores. Una armonía cada vez más grande se irá apoderando de nosotros, al sentirnos como fuera de este mundo y sus bajezas, y una gran serenidad irá reemplazando nuestras anteriores angustias, porque iremos conociendo que, en verdad, es cierto aquello que se dijo en las riberas del roldan, desde hace ya veinte siglos: "LLAMAD Y OS ABRIRÁN"... PEDID Y SE OS DARÁ"...

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Hemos trazado un esquema, sencillo y práctico del procedimiento a seguir. Los que no conocen, todavía de estas cosas; pensarán que es demasiado–simple para ser eficaz. Y se engañan como se engañaron, siempre, los que antaño le pedían al Salvador las fórmulas para su propia salvación... Porque las fórmulas siempre fueron simples, como la dulce doctrina que Él mismo predicaba: "No hagáis a otros lo que –no quisierais que se haga con vosotros"... No cabe mayor simplicidad, porque el verdadero camino del REINO es sencillo y simple como las almas inocentes de los niños... Si queréis, en verdad, llegar al Reino de Dios, a ese Reino de la Luz Dorada que se ha explicado detenidamente en mi libro anterior, al final de vuestras disciplinas y ejercicios, veréis que es el camino de la sencillez inmaculada de la almas de los niños tiernos...
Lo que hace falta, para lograrlo, es la fuerza de voluntad que nos dará la perseverancia, y el dominio absoluto de nuestros pensamientos, que es la mágica varita del control general de nuestra vida interna. Ya se ha dicho y lo repito: Nosotros somos así como pensamos. Por tanto, el edificio total de nuestra vida interna es sólo el resultado de nuestra manera de pensar, pues no hay acción que no provenga de una previa idea... Si aprendemos a pensar noble y elevadamente, seremos nobles y elevados en nuestras diarias acciones. Y si ambicionamos la paz de espíritu, tendremos que establecerla con nuestro propio pensamiento en el templo interior de nuestra limpia conciencia, eliminando con la fuerza de nuestra voluntad, todo lo que se oponga a su firme y perpetua estabilidad...

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En los actuales días que se viven en el mundo, son muchos los que padecen de angustias mil, por la agitada vida moderna. Muchas de esas angustias, a veces, obedecen a neurosis fáciles de contrarrestar, en atención al funcionamiento de los sistemas nerviosos afectados por la vida caótica de las grandes urbes. Para ellos, como una ayuda auxiliar, aparte del procedimiento recomendado en las páginas precedentes, voy a dar aquí una sencilla receta que cualquiera se puede preparar, con sólo el trabajo de conseguir los ingredientes, que son todos fáciles de obtener, en su mayor parte de origen vegetal:

Gramos
Extracto blando de Sauce Blanco50
Tintura de Crataegus Oxiacantha            100
Extracto Fluido Passiflora Incarnata100
Agua Destilada50
Glicerina Q.P.
250 Jarabe de azúcar para completar un litro.

Mezclando los extractos, tintura y agua destilada, filtrando a través de una tela fina y añadiendo la glicerina y el jarabe, se obtiene un jarabe de sabor muy agradable que se puede tomar, a razón de dos cucharadas al día, o sea una cucharada en la mañana y otra antes de dormir. Es un medicamento muy útil para el sistema nervioso, y que en nada se opone a cualquier dieta o régimen alimenticio, ni forma hábito como las drogas de orden sintético hoy tan comunes en la farmacopea moderna.

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En cuanto a las dietas alimenticias coadyuvantes en el proceso de transformación espiritual y psíquica, debo aclarar que, si es muy importante su empleo en una disciplina integral en tal sentido, debe tenerse en cuenta que no todas las personas pueden someterse, por igual, a los mismos regímenes. Todos los organismos no son, estrictamente, iguales en su funcionamiento, en su metabolismo y en las necesidades particulares de cada uno. Hay personas que, por determinada circunstancia fisiológica, no pueden prescindir de las carnes como fuente de proteínas en su diaria alimentación por no tolerar ciertas formas de proteína vegetal, como sucede con algunos pacientes de dolencias crónicas de origen hepático. Es un absurdo creer que sólo con las dietas vegetarianas se puede lograr la pureza integral del ser. Recordemos que nuestro Sublime Maestro Jesús de Nazareth también comió carnes, muchas veces...
Lo peor, en materia de alimentación, es el abuso de alimentos fuertes, y de bebidas espirituosas. Pero el que un buen discípulo, honradamente encaminado en la senda de los ejercicios ya descritos, coma o deje de comer carnes es secundario. Otra cosa sería fanatismo, y, antes que nada, es preciso alejar de nosotros, todo conato de fanatismo. Esto hace tanto daño como cualquiera de las pasiones comunes de nuestra humanidad. Claro está que, si nuestro organismo lo admite, la abstención de carnes es muy importante, porque acelera y ayuda a moderar nuestras costumbres, desintoxica nuestro cuerpo físico eliminando de hecho los venenos físicos de las carnes y alejando de nosotros los venenos psíquicos derivados de las influencias astrales contenidas en los tejidos animales. Debe recordarse que todas las pasiones, en humanos o animales, tienen asidero físico en la sangre, y por tanto sus influencias astrales quedan grabadas en los tejidos alimentados por la sangre. De allí que las personas de alimentación carnívora, como los mismos animales carnívoros, sean más propensas a la violencia en sus reacciones, que los vegetarianos. Es un fenómeno que se puede comprobar, fácilmente, dejando un tiempo de consumir carne. Al cabo de algún tiempo, se nota cómo nuestras relaciones dejan de ser impulsivas y violentas, para apaciguarnos lentamente. Pero no debe suprimirse la carne si no se puede reemplazar su proteína con proteína vegetal. Y a quienes ciertas proteínas de origen vegetal no les caen bien en su metabolismo, no les queda más recurso que seguir consumiendo carnes, aunque los fanáticos vegetarianos digan lo contrario.
Ahora bien, dentro de condiciones fisiológicas favorables, veamos cómo pueden organizarse dietas que contengan todos los elementos necesarios para la perfecta nutrición, y que estén exentas de los venenos físicos y psíquicos de las carnes.
Es de todo punto imprescindible que en la dieta diaria se incluya alimentos que proporcionen suficiente proteína al organismo. Esta puede obtenerse, abundantemente, de alimentos derivados del fríjol soya, cuya proteína es mucho más nutritiva que las de origen animal, y está exenta de las toxinas contenidas en las carnes. También puede suplirse ésta con el gluten que se obtiene lavando la harina de trigo amasada con agua. La masa es sometida a un lavado minucioso que elimina el almidón, dejando una pasta viscosa y blanda, algo pegajosa, que es el gluten en cuyas mallas se retenía el almidón ' de la harina, que puede ser recogido en el fondo de un recipiente amplio» después de dicho proceso. Con el gluten, adicionado de pasta de soya, se puede confeccionar infinidad de guisos que, según se desee, pueden reemplazar, ventajosamente, muchos preparados a base de carnes, tales como bifes, asa* dos, estofados, parrillas y otros guisos, con apariencia de carne, cuyo sabor sólo depende de los condimentos y salsas que se les adicione. Su valor nutritivo es igual o mayor que los preparados a base de carne, pero con la ventaja de no llevar al organismo los venenos físicos y psíquicos que aquélla contiene.
Teniendo como base la mezcla de soya–gluten, puede confeccionarse,, infinidad de menús, muy variados y nutritivos, a la par que debidamente balanceados, si se cuida bien de confeccionarlos con ingredientes en los que intervengan una mezcla diaria de verduras, hortalizas, frutas, leguminosas y cereales. Los menús, es lógico, dependen del gusto de cada persona y de la facilidad para conseguir los distintos alimentos. Pero en todas partes es fácil, encontrar la lista de especimenes que vamos a recomendar a continuación:

Verduras

Espinacas, acelgas, col, coliflor, lechuga, apio y berros. Pueden comerse en distintas formas, de preferencia en ensaladas, con una ligera cocción para no desnaturalizar los principios vitamínicos de las mismas. En cuanto a la col, debe preferirse comerla cruda, bien lavada, cortada menudamente, para servirla como ensalada, a la que se puede agregar el apio, también crudo, y aderezadas con adición de aceite puro de oliva y limón, u otras salsas a gusto.

Hortalizas

Patatas (papas), alcachofas, tomates, cebollas, ajos, berenjenas y espárragos.
Todo el mundo conoce cómo preparar estos alimentos; pero debe hacerse una especial mención acerca de algunas de ellas: las patatas deben ser, de preferencia, cocidas con cáscara, para conservar al máximo las cualidades de la porción del tubérculo que se encuentra directamente bajo la piel, lo que es mucho mis efectivo que mondarlas, con lo cual se pierde la parte más alimenticia que es precisamente la que se encuentra bajo su fina epidermis. Además, al hervirlas, debe conservarse el agua, que resulta un cocimiento magnífico para la artritis, tan común en todas partes, y que puede tomarse como sopa o mezclada en otras formas, o simplemente como bebida.
En cuanto a las cebollas y los ajos, son dos vegetales de un valor inestimable para la salud y el buen mantenimiento de nuestro organismo. La cebolla es desintoxicante de todos los órganos, depurativa en caso de úlceras, abscesos, llagas, etc., y desinflamante de las vías respiratorias, que se pueden aliviar con jarabe preparado a base de cebolla cruda y azúcar. Su valor medicamentoso y profiláctico del organismo es inestimable. No debe faltar en ningún menú diario. De igual modo los ajos, son bulbos maravillosos por sus muchas aplicaciones en terapéutica naturista, y un alimento perfecto que controla en forma admirable la hipertensión, hoy tan extendida. Entre las farmacopeas de Hipócrates, Galeno y Paracelso, el ajo tiene infinidad de aplicaciones, y figura como tónico administrado diariamente, durante los treinta años que demoró la construcción de la gran pirámide de Keops, a tos cien mil obreros que trabajaban en ella. Su empleo, también, debe ser diario, en todos los menús que se elabore, pues entra entre los agentes secretos que en la alimentación contribuyen, en el metabolismo, a prolongar la salud y alargar la vida.
Entre las raíces comestibles, las mejores son la zanahoria, la remolacha y los nabos, que pueden incluirse en todos los menús, en varias formas:

Las leguminosas

La principal de todas ha de ser la soya, o fríjol–soya, ya mencionado, las judías o frijoles comunes, los paulares, arvejitas, habas, lentejas y garbanzos, todas ellas ampliamente conocidas y empleadas en la cocina de todas las familias. Tienen propiedades nutritivas de primera fuerza, y no deben faltar, por lo menos dos veces a la semana en las dietas familiares. De todas ellas, las de menor importancia, por ser más laboriosas para la digestión, son las habas, sin dejar de ser un alimento concentrado de gran fuerza.

Los Cereales

Trigo, avena, arroz, maíz y cebada, ampliamente conocidos, entre los que recomendamos, de preferencia el trigo y la avena. El trigo, que puede comerse en grano, pelado y cocido, en varías formas, y su harina que nos sirve para la preparación del pan y de las mezclas a base de gluten ya mencionadas. En cuanto al pan, debe preferirse el de tipo integral o sea el completo, llamado, también, pan negro, por ser el más nutritivo y de mejor digestión. La avena, que ha sido mundialmente popularizada como "quaker", es invalorable en la dieta diaria, especialmente para los desayunos, mezclada con leche y azúcar, pero mejor con miel, y especialmente si ésta fuera de abejas. En cuanto al maíz, la forma más sencilla y digestible es el de las mazorcas frescas y cocidas con agua hirviente, comúnmente llamadas "choclos".
Todos estos alimentos, combinados en forma agradable y sin que se prescinda de ninguno en las dietas semanales, acompañados, siempre de alguna fruta, aseguran un bienestar y una salud permanentes. En cuanto a las frutas, la mejor de todas es la naranja. Todo el mundo debería consumir, por lo menos, un par de naranjas diariamente, pues la madre naturaleza nos ha dado, con ellas, un verdadero tesoro de valor inestimable para el mantenimiento de la salud. Limpia, desintoxica, nutre, vigoriza, desinfecta interiormente, refresca y tonifica todo el organismo, siendo una verdadera panacea. Y junto a ella, las uvas y los plátanos ocupan los puestos principales en la larga lista de frutas que podemos comer diariamente. Debe tenerse en cuenta que estas tres frutas solas, pueden sostener durante largo tiempo a una persona, con sólo adicionarles proteína de soya.
Si a todo lo anteriormente expuesto, añadimos el uso de la leche, los huevos, el queso y el yogurth, tendremos todos los elementos para una dieta diaria y un régimen alimenticio que nos asegura una larga vida, sana y fuerte, si no median otros agentes extraños de desequilibrio, como los de orden psíquico tantas veces mencionados en otros capítulos. Pero lo que más hay que tener en cuenta es que el volumen y cantidad de elementos nutritivos no sea exagerado. Ya hemos dicho que mucha gente se enferma y se mata por la boca: los glotones y los viciosos de la gula deben dar marcha atrás a sus diarias francachelas. Basta con comer, lo suficiente para una alimentación equilibrada y que reemplace el desgaste diario. Hay que comer para vivir, no vivir para comer. En este caso sobrevienen los trastornos digestivos y hepáticos, la adiposidad que puede llegar a extremos de obesidad, trastorno casi letal pues entorpece el funcionamiento de todos los órganos vitales, y los estados de autointoxicación por los excesos de alimento.
La buena salud es, como todo, equilibrio y armonía. Si nos atenemos a un desayuno frugal, con frutas y cereales en cantidad normal, y un poco de leche, y a dos comidas en el resto del día, con platos que contengan verduras, hortalizas, proteínas e hidratos de carbono que pueden provenir de un postre, nos mantendremos sanos y fuertes, y podremos dedicar a nuestras labores y estudios toda la energía que sea menester.

El Despertar de las Facultades Latentes

La mayor parte de las personas que se interesan por los estudios esotéricos, ambicionan, de primera intención, lograr los poderes que constituyen el galardón de los Iniciados. Pero en todo momento, los Maestros de todas las Escuelas advirtieron a sus discípulos que esos poderes sólo podrían obtenerse una vez que el discípulo hubiese demostrado su calificación, o merecimiento, para ellos. Es que no se puede pensar en entregar a un neófito un poder o facultad de tal naturaleza, que sería como poner en manos de un niño una metralla o una bomba explosiva.              ~
El desdoblamiento o facultad de salir voluntariamente de nuestro cuerpo físico, conocido también como don de ubicuidad, pone a quien pueda realizarlo conscientemente, en condiciones de averiguar muchos secretos de la vida íntima de los demás. Claro está que no debe ser usado sino por personas que hayan purificado íntegramente su Yo interno; que vivan ya una limpieza de alma tan completa que les impida toda tentación de hacer mal uso del don, y que sean tan fuertes y equilibrados para estar seguros, con toda certeza, de no cometer ni la más mínima ligereza en tal sentido.
De igual modo sucede con el poder, o facultad de la clarividencia y clariaudiencia. Y todavía en menor grado, pues estas dos facultades se desarrollan casi parcialmente con el don de ubicuidad, lo que da al sujeto una superioridad y un poder tan grandes sobre sus semejantes, que dichas fuerzas no pueden estar en manos sino de lo» mas puros y probados. Cualquier otro ser que llegase a detentar esas fuerzas ocultas, podría sentirse tentado de emplearlas para el mal, o hacer mal uso de ellas. Y esto, felizmente, no es fácil de obtener por cualquiera.
Pero en aquellos en quienes ya se ha logrado el dominio absoluto del pensamiento y el control de una poderosa voluntad, puesta al servicio de un alma limpia, la iluminación interior es como una llave maestra que está lista para abrir las puertas de esas dos facultades maravillosas. Al limpio de corazón y de pensamiento, con la iluminación interna se le abren las puertas del REINO, pues con ambas facultades puede, en cualquier momento, llegar hasta Ellas y trasponerlas... Recordemos aquel pasaje de capítulos anteriores, cuando conducido por mi Maestro, me vi ante las Puertas del Reino de la Luz Dorada y se me hizo la promesa de que, al término de mi adiestramiento, podría penetrar tras de ellas...
No es posible pretenderlo antes de que una completa purificación haya iluminado el alma. Pero cuando el alma es ya pura, toda nuestra maquinaria interna está vibrando en frecuencias nuevas, en tipos de vibración tan altos que los .chacras o centros de poder secretos en la Cuarta Dimensión de nuestro organismo, están ya listos para abrir las puertas sagradas, con una simple orden de nuestro YO SUPERIOR, como el "Sésamo, Ábrete" del cuento de "Las Mil y Una Noches"...
Si queremos gozar de aquellos dones, aprendamos, antes, a merecerlos. Trabajemos en la transformación integral de nuestra personalidad, para hacer de un ser mediocre y débil un paladín de las luminosas huestes del REINO... Y cuando esto se haya realizado en nosotros, no necesitaremos, ya, buscar ningún maestro humano, porque la Luz generada por nuestro propio espíritu será la antorcha deslumbrante que atraerá–, de inmediato a cualquiera de los Maestros Invisibles que siempre, en la Cuarta–Dimensión, están prontos a tomar de la mano al nuevo Iniciado para hacerlo ingresar, con todos los honores, en la GLORIOSA MANSION DE LOS JUSTOS.
.Así, de esta manera, sin necesidad de pasar, ya, por la muerte física, el despertar espontáneo de las dormidas facultades, como premio sublime a la paciencia y el valor con que se consiguió triunfar, habrán hecho que se cumpla en el nuevo soldado del REINO, esa otra promesa de CRISTO:
"BUSCAD EL REINO DE LOS CIELOS, QUE TODO LO DEMÁS OS SERA DADO POR AÑADIDURA".

 

 

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