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CAPITULO XIX
La Precocidad Infantil de los Ultimos Tiempos
Paralelamente a los aspectos negativos reseñados en los dos capítulos anteriores, vemos hoy una notable afluencia de niños superdotados, de criaturas que asombran por sus preclaras dotes de inteligencia y sus tempranas y precoces manifestaciones de genialidad. Abunda en todas partes, muy particularmente entre los pueblos considerados como subdesarrollados de la América Latina, un incremento asombroso de nacimientos felices de seres que, desde los primeros años de la infancia hacen gala de una inteligencia muy superior a las de sus progenitores y, en ciertos casos, tan marcada luminosidad mental e intelectual que han merecido menciones especiales de la prensa y premios de estímulos de las autoridades.
Este fenómeno, coincidente con los otros de tipo lamentable ya estudiados, merece ser explicado también porque, igual que en los otros casos, no tiene respuesta satisfactoria en los medios comunes de investigación y de cultura profana.
Para ello debemos recordar la ley cósmica de los contrarios, o de los pares
opuestos, que hemos conocido en capítulos anteriores, todo en el universo tiene su antítesis, como ya lo analizamos entonces, y así como están naciendo grandes cantidades de espíritus atrasados, en busca de una última oportunidad, en la Tierra, de encontrar un nivel mayor que les permita en las horas postreras alcanzar las vibraciones protectoras contra la atracción que ejercerá
Hercólubus a su paso cercano a nuestro mundo; de igual manera la Divina Providencia permite que en ésta etapa crucial, en estos veinticinco años de definición para la humanidad de este planeta, encarnen acá nuevamente, los espíritus de muchos maestros del pasado en misión amorosa de ayuda a sus congéneres. ¿Qué otra explicación puede tener la aparición de tantos niños–prodigio, de criaturas que demuestran estar superdotadas hasta llamar poderosamente la atención de sus conciudadanos? –Los conocimientos científicos profanos callan ante este fenómeno, como callaron cuando se trató de interpretar los otros fenómenos contrarios. Y la única explicación lógica es la de que están encarnando en la Tierra, en todas partes, verdaderos maestros de la luz y del amor, para ayudar a sus contemporáneos a soportar las tremendas pruebas que se avecinan.
De tal suerte podemos comprobar que, mientras en algunos casos la estulticia y la violencia dominan en ciertos ambientes, en la generalidad de los pueblos nacen y se multiplican los grupos de jóvenes ansiosos de saber cada vez más, de aprender el verdadero sentido de la Vida, y descubrir los medios más eficaces para un mayor desenvolvimiento y supervisión integral de todos. No podemos negar que hoy, desde hace relativamente pocos años, aproximadamente un cuarto de siglo, han aumentado en todo el mundo las escuelas de disciplina espiritual. Hay ansia de saber y de mejorar. Ya no satisface a la mayoría, especialmente a las juventudes, la carcomida maraña de sofismas doctrinales de las religiones. Se ha visto, claramente, en todas partes, la marcada influencia comercial de las estructuras religiosas, siempre inclinadas a un sentido mercantilista de sus procedimientos, que, aunque trate de disimular el afán utilitario de las organizaciones, deja traslucir, siempre, un innegable propósito de aprovechamiento mercantil en sus agentes. Y esto no ha pasado inadvertido a los más inteligentes jóvenes de hoy. Y por eso se ha llegado hasta el absurdo de modificar rituales y liturgias, quitando la solemnidad y la seriedad a las ceremonias religiosas para convertirlas, a veces, en verdaderas manifestaciones circenses... La misa católica, antes solemne, misteriosa y llena de unción y de respeto en el conjunto del oficiante y de la feligresía, llega hoy, con las enmiendas en ella introducidas, a perturbar el deseo sincero de meditación y de elevación espirituales, ante el absurdo y chabacano procedimiento de convertirla en un espectáculo teatral y muchas veces ridículo. Y todo ello, porque los jerarcas, al comprobar el cada vez mayor ausentismo de las gentes, han pretendido atraer a las masas dándoles circo, igual que los romanos del paganismo, en vez de una enseñanza verdaderamente espiritual. '
Y ante este espectáculo tan triste, las juventudes buscan ansiosas los centros de estudio elevados en donde puedan saciar su sed de verdad, de luz y de mejoramiento humano. Los soldados de ese ejército del Vaticano pudieron darles esa luz y esa verdad, si hubieran podido explicar lo que explican las escuelas esotéricas, como en los dos primeros siglos de la Iglesia. Pero ya es muy tarde para ello. Sería preciso romper con el pasado, anular una serie de falsos y necios dogmas, destruir una estructura dé diecisiete siglos, o sea desde los tiempos en que comenzó la persecución de las verdades ocultas y prohibidas. Y esto no lo pueden hacer, porque equivaldría a derrumbar el castillo que han construido.
Pero, una vez más, como siempre en el Cosmos, las grandes entidades que gobiernan el Universo todo, ponen las cosas en su sitio y mandan a la Tierra a grandes espíritus encargados de la misión luminosa de alumbrar las conciencias y enseñar los verdaderos caminos. Muchos de esos niños–prodigio, muchas de esas criaturas que asombran con su inteligencia desde los primeros años de la infancia, son viejos espíritus, llenos de sabiduría y de amor que vienen a servir de guías y de antorchas en los tiempos postreros de esta civilización que agoniza. Muchos, sin que les fuera preciso, aceptaron tal misión en momentos en que la Tierra va a sufrir las pruebas necesarias para su purificación y transformación en el conjunto armónico de nuestro sistema solar. Ya se explicó en mi anterior libro cuáles serán esas pruebas y cómo ha de suceder todo lo predicho en las viejas profecías que se están cumpliendo. Si comparamos todo lo explicado en "YO VISITE GANIMEDES..." con lo que estamos diciendo ahora, veremos la claridad meridiana del "porqué" de todo ello en la ineludible necesidad cósmica de realizar en la Tierra los cambios que le permitan estar en condiciones de cumplir las promesas postreras de Cristo al asegurar que "Su Reino bajaría a la Tierra". Y tal reino no puede asentarse en una Tierra habitada por bestias feroces como son, todavía, los seres humanos en la actualidad...
Para poder enrumbar a los espíritus hacia la nieta luminosa de la Verdad y el Amor, hacen falta maestros que guíen a los hombres hacia su superación, en la forma más rápida y por el camino más seguro, porque ya no pueden hacerlo aquellos que se han llamado, pomposamente, "ministros del Señor"... Hace falta espíritus llenos de LUZ y de VERDAD, que muestren el verdadero CAMINO... Y ya los otros fracasaron, desde hace muchos siglos. Por eso han nacido, en este siglo, tantos guías espirituales repartidos por los distintos pueblos. Y han venido, otra vez a la Tierra, muchos de los que en los días del Nuevo Testamento, dieran su sangre por amor al Cristo... Debe saberse que, en distintos lugares del planeta, están hoy encarnados, nuevamente, seis de los discípulos que tomaron asiento en la Ultima Cena y varios de los discípulos secretos del grupo formado en esos tiempos por José de Arimatea, siendo nada menos que éste uno de los que trabajan hoy por la regeneración humana.
Es imposible revelar quiénes son en los momentos actuales. Se les perseguiría como farsantes y estafadores. Se les abrumaría con las impertinencias de la prensa sensacionalista. Se les escarnecería, como siempre lo hicieron los ignorantes y los ambiciosos y egoístas falsos apóstoles y fariseos... Pero en su silenciosa misión, van repartiendo por todo el mundo las aguas vivas de la antigua ciencia de la Vida, para todos aquellos que tienen verdadera sed de Luz, de Amor y de Verdad. No podemos negar, repito, que hoy proliferan en todas partes, los grupos y las organizaciones espirituales abocados a la prédica de las verdaderas ciencias. Si estuviéramos en los tiempos del apogeo del imperio terrenal de la Iglesia, ya se habrían levantado las horcas y las hogueras para quemar por herejes a esos maestros de la LUZ. Varios de los que hoy están trabajando, silenciosa y humildemente en el planeta, sufrieron, en otras encarnaciones, en las hogueras de la Inquisición... Pero hoy, la omnipotencia divina ha permitido que los sicarios de ese ejército de asesinos denominado sarcásticamente, el "Tribunal del Santo Oficio", haya quedado relegado a una mera institución decorativa dentro de las carcomidas estructuras de la Iglesia.
Y quienes trabajan por amor a Dios, miran aquellos recuerdos del pasado como simples experiencias que sirvieron para iluminar sus almas y fortalecer su espíritu, en la senda maravillosa de la Perfección y de la Gloria...
Ayudemos a que esas almas puras, que van naciendo día a día, en una misión a veces heroica –pues que vienen a trabajar junto a nosotros sin que, muchos de ellos lo necesitaran ya– pueda alcanzar el fruto apetecido por su amoroso anhelo de mostrar a los ciegos el camino y a los sordos la armonía de las esferas superiores. Ya nuestro mundo se hunde en la noche de las pruebas,– para renacer a la aurora del día de la PAZ y del AMOR, en el próximo milenio. Pero los actuales días de prueba necesitan del valor y de la serenidad que tuvieron los antiguos cristianos perseguidos en la Roma de tos Césares. Para ello han bajado, otra vez, los líderes del pasado, los maestros que inculcaron en los mártires la fe y la alegría dé quienes sabían que no morían para siempre, que los esperaba la patria de la LUZ y de la PAZ... Y ahora, que muchos se sienten solos, porque en la religión no han encontrado nada sólido ni veraz, que satisfaga a su razón, las palabras eternas, repetidas a través de las edades, en todos los confines de la Tierra, por los maestros de la Senda Oculta, vuelven a constituir la fuente de aguas vivas que siempre estuvo lista a saciar la sed de los sinceros y los justos...
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