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CAPITULO XVIII
El "Por Qué" de la Delincuencia Juvenil
Al estudiar el panorama mundial, no sólo encontramos, entre los múltiples problemas que aquejan a nuestra humanidad, el de la amenaza de las drogas a la juventud, sino, también, la escabrosa faceta de la delincuencia entre los niños y los adolescentes. Las noticias mundiales están llenas de hechos que, verdaderamente, asombran a quienes estamos acostumbrados a considerar a esos seres como criaturas aún tiernas y dignas de la más grande consideración.
Pero, cuando llegan a nosotros informaciones de asesinatos pavorosos, cometidos por menores de edad. Cuando leemos, como ha sucedido en los Estados Unidos de Norte América, que un niño de 15 años disparó dos tiros de revólver al corazón de su madre, porque la pobre mujer, enferma, se había negado a proporcionarle 36 dólares para comprar una máquina que el muchacho quería para hacer experimentos caprichosos... O aquel otro caso de una chica de 14 años que, por haber sido reprendida por su padre a causa de las malas notas del colegio, fue a buscar la escopeta del autor de sus días y le descerrajó, a quemarropa, los dos cartuchos de la misma, fulminándolo instantáneamente. Y qué diremos de ese otro muchacho de 16 años que, por una discusión familiar, sacó el fusil que su padre guardaba en el desván y se fue a sentar sobre una roca, frente a la carretera que pasaba cerca de su casa, y desde allí empezó a disparar contra todos los autos que transitaron por ella, matando así a tres personas e hiriendo a más de siete, todas víctimas inocentes que nada tenían que hacer con la molestia surgida en la casa del muchacho...
¿Qué podemos pensar de ese otro grupo de jóvenes, entre los 16 y los 19 años, que, reunidos en pandilla, se dedicaban a visitar las cantinas de Manhattan, consumían lo que querían y, en vez de pagar, regalaban al cantinero y a los mozos con una lluvia de balas, matando sin asco a multitud de inocentes... y ese otro muchacho de 17 años que se había especializado en perseguir a los mendigos inválidos y, al amparo de las sombras de la noche los atacaba, torturándolos con cuchillas antes de darles la puñalada fina!...?
De tales casos hemos leído una larga lista infamante en los diarios y revistas, muy especialmente de las grandes ciudades norteamericanas. Es notable la afluencia de informaciones de tal índole provenientes del país del "Tío Sam”. Es verdad que la delincuencia juvenil se da en la mayoría de todos los pueblos, pero muy particularmente entre los habitantes de las grandes urbes del mundo occidental, y en especial en los centros superpoblados de las llamadas grandes potencias de Occidente. Y entre todos éstos, el mayor porcentaje corresponde a las ciudades yankis. ¿Es que allá se han concentrado, en mayor cantidad, los factores negativos generadores de tales tipos de delincuencia...? –Esto lo vamos a analizar a la luz de conocimientos suprafísicos en investigaciones realizadas bajo la dirección de mi Maestro, en largas sesiones de estudio que tuviera bajo su control.
Pero antes de proceder a dicho estudio, permítaseme anotar algunos otros casos que conmueven, profundamente, al observador imparcial de tales hechos. En Sydney, Australia, hace poco, un grupo de cuatro muchachos encontró a William Henry Hill, de 55 años, dormido en un autobús desocupado. Rociaron sus ropas con alcohol y le prendieron fuego, quemándolo vivo... ¿Qué motivo pudo haber para tal atrocidad? –La revista "La Pura Verdad" de Pasadena, California, EE.UU. informa detalladamente de estos y otros casos como los que siguen: En San Francisco, California, un estudiante de secundaria, Rodney García, de 17 años, resultó muerto y otro, John Santiago, de 16, fue herido seriamente en un muslo, por los ocupantes (seis jóvenes) que llegaron de improviso ante la zona de estacionamiento de un restaurante y comenzaron a disparar, a ciegas, contra los presentes en dicho lugar. Agentes de la policía que minutos más tarde lograron detener al automóvil desde el que se hicieron los disparos, vieron que se trataba de seis muchachos con edades comprendidas entre los 15 y 20 años. En el auto hallaron una escopeta recortada y las cápsulas vacías de las municiones disparadas.
Mientras esto sucedía en California, dos jóvenes en Atlanta, Georgia, furiosos por no haber conseguido que se tocara en una fiesta los discos que ellos deseaban, salieron, fueron a sus casas a buscar armas y regresando al auto se dedicaron a disparar por las calles, a diestra y siniestra, contra todo lo que se moviera delante de ellos. Hubo dos muertos y varios heridos, todos ajenos a la disputa que tuvieran horas antes en la fiesta...
Y qué diremos de la organización montada por el siniestro asesino juvenil Masson, en California, en la que participaron muchachos y muchachas, cometiendo una serie de crímenes en víctimas inocentes que nada tenían que ver con sus victimarios quienes parecen que actuaron como si realizaran rituales sangrientos, llevados por una furia satánica absurda e incomprensible...
Tales casos y los muchos más que nos abstenemos de mencionar por no alargar inútilmente la lista, nos llevan a preguntamos: ¿Qué explicación lógica puede haber de tan abominables hechos? ¿Puede haber esa explicación...? Los sociólogos, los educadores de diferentes países, muchos padres y madres en todas partes, se han hecho esta misma pregunta... y nadie, hasta ahora, llega a dar una respuesta satisfactoria porque nadie, en estos momentos de gran confusión y de predominio de las ideas materialistas en la educación moderna, se acuerda o conoce la verdadera estructura del ser humano y su íntima relación con los planos invisibles de la Vida. Pero esa respuesta existe y la conocemos todos los que hemos caminado por los senderos metafísicos de alguna escuela seria de instrucción esotérica.
Es un problema que sólo tiene respuesta en los dominios de la Cuarta Dimensión. Para quienes conocemos cómo está formado el ser humano, y cómo se relaciona toda su vida con los distintos niveles de ese mundo astral al que denominamos la "Cuarta Dimensión", este problema tiene una clara visión del conjunto y una completa información que poder proporcionar a los interesados en tan escabroso tema.
Vamos a adelantar que tal fenómeno estaba ya previsto en los libros sagrados, y que en el Apocalipsis de San Juan se habla de que "en los tiempos que han de llegar, Satán será desencadenado para tener amplio dominio sobre la Tierra..." ¿Qué significado tiene esto? –Lucifer, Satán, las figuras simbólicas del Reino de las Tinieblas, que no ha sido nunca explicado por la Religión, pues ello implicaría la necesidad de abordar temas de cosmología y metafísica que fueron vedados desde la Edad Media por no convenir a los intereses mundanos de la Iglesia, representan la multitud de entidades malignas y atrasadas que pueblan los planos inferiores de ese mundo astral o Cuarta Dimensión, entidades, en su mayor parte provenientes del mismo mundo humano, que se encuentran en dichas regiones de la Naturaleza que fueron explicadas en "YO VISITE GANIMEDES..." como parte integrante de ese gran mundo psíquico llamado por los orientales "Plano Astral" y conocido por nosotros como "Cuarta Dimensión".
Ya sabemos que ese mundo, o región importantísima de la Naturaleza, está formado por una infinita serie de divisiones o regiones, subplanos o niveles de vida, en donde discurre gran parte de la existencia de todos los seres humanos, además de ser, también el mundo en que se desarrollan infinidad de seres infrahumanos y suprahumanos, desde las más primitivas y elementales formas de vida hasta muy elevados niveles de desarrollo para las entidades que por ese plano tienen que pasar y permanecer, mas o menos tiempo según su menor o mayor grado de adelanto en el proceso de desenvolvimiento que todos los seres o criaturas siguen en el Universo.
Y conocemos, también, que las regiones o niveles inferiores corresponden a lo que se conoce teológicamente como "Reino de las Tinieblas", pues en parte, dicha denominación proviene del atraso, u obscuridad mental, moral y espiritual correspondiente a dicho plano de la Naturaleza, y de igual modo porque allí la Luz del Espíritu no ha podido abrirse paso todavía, y la obscuridad moral corre pareja con formas de obscuridad ambiental que hacen de tales regiones el verdadero reino de todo lo tenebroso que puede darse en la Vida. En esos niveles de la Evolución tienen su asiento los llamados "Infiernos" y "Purgatorios" de las religiones, y no han sido explicados por la Iglesia Católica Romana, ni por las iglesias ortodoxas y protestantes, porque su verdadera interpretación, no la teológica que ya adolece de sofismas medievales, sino la científica y natural, corresponde a conocimientos y verdades que fueron prohibidas y ocultadas desde la Edad Media por la Iglesia cuando la ambición de poder y de riquezas llegó a dominar en las altas jerarquías, llevando a sus dirigentes a construir un imperio terrenal, que detentara fortuna y poder materiales, en vez de ese otro reino espiritual humilde y pobre predicado por el Sublime Maestro Jesús y sus discípulos...
Era imposible conciliar una enseñanza esotérica, como la de los dos primeros siglos del Cristianismo, con la ambición de poder y de riquezas que tentó y dominó, posteriormente, a los obispos del medioevo. La historia nos: lo prueba, pues en ella vemos que, en vez de un reino espiritual y pobre, se levantó un imperio lleno de orgullo y de soberbia, que acumuló ingentes riquezas materiales y creó ejércitos y empleó la fuerza de las armas para dominar a los pueblos, hasta los tiempos en que el Papado fue despojado de su poder temporal a fines del siglo pasado.
Y para construir ese imperio material con un pretexto espiritual, no se podía enseñar –como lo hicieron durante dos siglos los primeros padres de la Iglesia, entre ellos Orígenes– las verdades de la evolución del espíritu a través de su peregrinación por la Materia y su sucesiva serié de transformaciones en niveles cada vez más adelantados en demanda de la perfección, pues hubieran tenido que enseñar el lógico proceso de la Reencarnación o "Ley de Pluralidad de Existencias"enseñada por Cristo, como consta en los Evangelios, pero disimulada, prohibida y perseguida desde el siglo cuarto por los que ambicionaron la construcción del imperio terrenal y para ello crearon el mito de una sola existencia, en la cual habría de decidirse sin apelación la salvación o condena del alma... ¡Tremendo absurdo que nos ha dado la idea deforme de un Dios vengativo y cruel que hizo a los hombres, a capricho, ricos y pobres, inteligentes y torpes, todopoderosos y siervos, humillados y pisoteados los unos y encumbrados y felices los otros..;1 Ese mundo absurdo ha sido el fruto de la ignorante y maliciosa interpretación proporcionada por los dogmas medievales, desde los tiempos en que se ocultara, para siempre, las luminosas enseñanzas esotéricas de los dos primeros siglos del Cristianismo. Y de allí, salió, más tarde, en el siglo sexto, el llamado sacramento de la confesión, que no existía en los siglos anteriores: Porque era más fácil dominar a los pueblos y a los reyes haciéndoles creer que sólo se podía salvar el alma obteniendo la absolución y para ello, los únicos autorizados eran los miembros de la Iglesia... y también, en esa forma, podía asegurarse el máximo poder del nuevo imperio, conociendo el modo de pensar y los secretos más íntimos de reyes, señores y vasallos... ;
Todo esto impidió, a través de los siglos, que se conociera la verdadera senda por la que camina el alma en demanda de su superación, en el anhelo justo y divino de que todos puedan alcanzar la perfección a que aspira el ser humano una vez que ha logrado despojarse de las vendas que nublan su razón y que traban su mente. Por eso siempre se ha dicho en los textos sagrados del Nuevo testamento: "que los que tengan oídos, oigan: y los que tengan ojos, vean..."
Y quienes tienen, ya abiertos los ojos y los oídos a la luz y a las armonías de los planos superiores de la Cuarta Dimensión, saben lo que significa la alegoría apocalíptica mencionada en párrafos anteriores sobre el desencadenamiento de Satán en los tiempos del cumplimiento de esa tremenda profecía: es la proliferación en la Tierra de legiones de espíritus provenientes de los más bajos niveles del mundo astral, o mundo del alma que están encarnando de nuevo en las etapas postreras de estos últimos años de la civilización actual, civilización agonizante como se explicó en mi libro anterior, que cumple inexorablemente lo escrito en la predicción de la Isla de Patmos, porque ya los "tiempos han llegado"... Si tenemos en cuenta que en estos años postreros de un ciclo o revolución cósmica, gran número de espíritus desencarnados correspondientes a los más bajos niveles de ese mundo invisible vuelven a encarnar en masa en todos los confines de la Tierra, atraídos, especialmente hacia los lugares donde más se ha pronunciado el materialismo de las costumbres y la frivolidad de la vida diaria, no hemos de extrañarnos al contemplar esa profusión de hechos bochornosos, abominables y sin explicación para el investigador profano. Si nos detenemos a meditar qué puede hacer un ser en cuyo interior se debate un alma todavía atrasada, un alma que no ha llegado a superar los niveles del salvajismo o de la barbarie más cruel, un espíritu imperfecto que sólo conoció en sus encarnaciones anteriores las manifestaciones de una vida brutal y feroz, tenemos, entonces, la explicación lógica y cabal del porqué de los anteriores fenómenos descritos al ocuparnos de la delincuencia juvenil que hoy se desborda por el mundo. Es que los tiempos han llegado y la profecía se cumple.
Y a los que preguntan cómo Dios permite todo esto, también podemos responderles. En la Justicia infinita del Creador, y en su infinito Amor, que busca todos los medios que permitan al Hombre poder aprovechar las menores coyunturas para prosperar en la Senda de su superación, éste fenómeno de la proliferación de almas imperfectas en la Tierra tiene por objeto la oculta y sapientísima intención de procurar que esas almas, que antes de encarnar de nuevo reciben una advertencia de entidades angélicas de la Cuarta Dimensión para aprovechar de esa nueva oportunidad y última contingencia para poder dar un salto heroico hasta el nivel de superación que les permita evitar el terrible destino que espera, en Hercólubus a todos lo que no hayan alcanzado, en el Juicio final, el nivel vibratorio conveniente, es la prueba de cómo el PADRE vela siempre, amorosamente, por el constante mejoramiento de todas sus criaturas... Si muchos de ellos no comprenden la lección y no aprovechan la oportunidad, allá ellos...
Quien piense, detenidamente, en esto, comprenderá la lógica y sencilla relación entre las palabras enigmáticas del Apocalipsis y los absurdos e incomprensibles fenómenos de la delincuencia juvenil de los tiempos actuales...
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