Capítulo 8
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Tesalónica tenía ancianos, Pablo, al escribir la carta, ciertamente se olvidó
de ellos.
Con ancianos, y con nuestra forma de verlos en el día de hoy, esperaríamos que la carta comenzara con un “...a los ancianos de Tesalónica. ¡Ancianos, solucionen rápidamente estos problemas!” O quizá Pablo hubiera dicho, “ ... a los hermanos y hermanas de la iglesia en Tesalónica, y a los ancianos...”
La iglesia estaba en un estado deplorable, bastante más deplorable que lo que se encuentran muchas iglesias en el día de hoy, cuando llaman a sus ancianos y las cabezas empiezan a rodar. La gente había dejado de trabajar. Esperaban que el Señor regresara en cualquier minuto. Otros en la iglesia tenían que hacerse cargo de aquellos sin trabajo. Había confusión acerca de algunos creyentes que habían muerto recientemente. Hasta algunos estaban introduciendo la idea de que no había resurrección. (Herejía doctrinal de la peor clase. ¡Descalifiquen a los ancianos!)
Escuchen lo que Pablo realmente dice en su carta: “Pablo, y Silas, y Timoteo, a la Iglesia de los tesalonicenses congregada en Dios, el Padre, y en el Señor Jesús el Cristo: Gracia...”
Comienza dándole gracias a Dios por todos ellos. La palabra hermanos aparece en esta carta catorce veces. Abundan las referencias a Jesucristo. Abundan las referencias a Dios el Padre. Abundan las referencias a la iglesia. Abundan las referencias a los problemas.
Pero no hay ni un solo susurro o cualquier otra cosa que nos pueda llevar a entender de la existencia de los ancianos. No hay ninguna referencia a someterse a la autoridad de los ancianos. No se menciona a los ancianos. Simplemente ¡no hay ancianos! ¿A quién da Pablo la responsabilidad de solucionar los problemas existentes en la iglesia de Tesalónica? A ellos mismo, los hermanos y las hermanas (1 Tesalonicenses 5:14)
La responsabilidad de manejar la crisis recae sobre la ekklesia. ¿Por qué? Porque la misma ekklesia puede solucionarlos. (Con un poco de ayuda)
La iglesia en Tesalónica tenía nueve meses de existencia. En aquel tiempo había llevado una severa persecución y caos. Localmente, ¿quién está en control?
Nadie más que los hermanos y las hermanas.
Lean la carta.
En la mentalidad de Pablo – su forma de pensar – sus bancos de memoria, sus afecciones y aflicciones en las ondas de su cerebro, carecen del pensamiento de la palabra o el concepto de anciano. Mentalmente solo tiene hermanos y hermanas. ¡A Dios le ruego que nos conceda esa misma forma de pensar! Si nos lo concede, es porque vivimos en una comunidad de creyentes que viven ese pensamiento.
¡Apúrate Dios a concedérnoslo!
La iglesia de Tesalónica tiene una lección que mostrarnos.
Continuamos en nuestra historia por el siglo primero.
Está viendo un modelo cuyo matriz de diseño se centra en la cronología. Comparen este modelo con el del “texto probado”. ¿Cuál es más claro?
Viajemos ahora al sur de Grecia, a Corinto. Si en algún momento una iglesia necesitó ancianos...