Capítulo 5

 

Los ancianos gentiles

 

A

hora nos encontramos ante el mas extraño descubrimiento, el establecimiento de ancianos en las más jóvenes iglesias de Galacia. La edad de esas iglesias: Pisidia, dos años, Iconio, dieciocho meses, Listra un año.

           No hay clara evidencia de que Derbe tuviera ancianos pero si los hubiera tenido habrían sido electos cuando la iglesia tenía ocho meses.

 

En Galacia vemos aparecer los ancianos rápidamente. Pero aún encontramos una diferencia de tiempo entre el nacimiento de la ekklesia y, más tarde, la elección de los hermanos. Durante este tiempo, cada iglesia no tiene con ellos a los plantadores de iglesias. Todo el liderazgo estaba en manos del pueblo de Dios. La iglesia aprende a manejarse antes de la aparición de la aparición de los ancianos.

No hay pastor, no hay estudios bíblicos. Solamente el pueblo de Dios. Antes que los ancianos.

Pero eso no es todo lo que vemos. ¡Vemos algo presente en esas iglesias que no lo vemos en las iglesias de hoy día! El trabajador itinerante se encuentra presente en la selección de los ancianos. No un pastor, no un líder local. Bajo un punto de vista humano, el itinerante plantador de iglesias y solamente él, es la única influencia consistente en la decisión de quienes serán los ancianos y cuando serán elegidos. (Probablemente, también, por cuanto tiempo serán elegidos). Los viajeros itinerantes son los que imponen las manos sobre esos hombres que van a ser llamados ancianos. Por tanto, si no hay itinerantes plantadores de iglesias, tampoco hay ancianos.

Los ancianos no existen excepto en la presencia de obreros itinerantes. ¡al menos no en el siglo primero!

Sin el itinerante plantador de iglesias, la ecuación del anciano, se derrumba; es decir, si utilizamos la ecuación usada en el siglo primero.

Esos hombres en Galacia, que fueron seleccionados como ancianos, vinieron de una hermandad entre todos los hombres de la iglesia. Antes de que fueran ancianos, todos esos hombres no eran más que hermanos en la ekklesia. Todos trabajaban juntos, encontrando una dirección para la iglesia. Saliendo de este concepto, surgieron los ancianos. Ahora la pregunta: ¿acaso esos ancianos, seleccionados tan temprano, se convirtieron en el liderazgo de las iglesias de Galacia? La misma pregunta podría ser hecha a las otras iglesia con ancianos, tal como la de Jerusalén. ¿Acaso los ancianos conducían la iglesia? ¿Eran la brigada que apagaba los incendios en todas las crisis de la iglesia?

Existe sólida evidencia de que la existencia en Galacia de los ancianos, era virtualmente – si no totalmente – olvidada en Galacia durante los tiempos de crisis. ¿No me creen?

Observen.

No hay evidencia alguna (ni siquiera una insinuación) de un liderazgo surgiendo de los ancianos durante una crisis importante. La crisis apareció a los pocos meses de haber sido nombrados ancianos. Fue esta una de las crisis, más grandes, del siglo primero. Cualquiera con cuatro dedos de frente hubiera esperado a los ancianos de Galacia colocarse al frente del problema. Pero no lo hicieron.

¿Un hecho increíble? ¡No lo es!

Probablemente todos estaríamos de acuerdo al decir que los ancianos se levantarían y se pondrían en pié de guerra durante una gran crisis. Bien, en menos de dos años después que esas iglesias recibieran sus ancianos, se levantó una crisis en esas cuatro iglesias de Galacia. ¡Una de las crisis más grandes en la historia de la iglesia! ¿Acaso no esperaríamos ver a esos ancianos alzarse en primeras filas? ¿No esperaríamos ver a aquellos hombres – Pablo y Bernabé – que plantaron esas cuatro iglesias, escribir una carta dirigida a los ancianos, dándoles instrucciones y de igual forma corrigiéndoles si hubieran errado al actuar o no habiendo hecho su obligación ante la crisis?

¡No te sorprendas!

Hombres ordinarios fueron escogidos entre todos los hermanos para convertirse en esos hermanos. ¿Acaso esos ancianos comenzaron a dirigir la iglesia que ya había experimentado una sólida hermandad entre sus miembros?

Cuando apareció la crisis, no hubo cambios – la crisis pertenecía a toda la iglesia. El pensar que los ancianos se hicieron cargo de la iglesia es creer mucho acerca de los ancianos.

¿Cuál era la misión de los ancianos de Galacia? No lo sabemos, pero sí hay por cierto una cosa que sabemos. No existe recuento alguno – de ningún tipo – que los ancianos jugaran un papel de importancia en esta crisis catastrófica que cayó sobre Galacia. Fue probablemente la mayor crisis que existió en el siglo primero. Los ancianos de Galacia no fueron jugadores en esta crisis. Existieron, pero la crisis, permaneció siempre en las manos (1) de los apóstoles (2) del pueblo de Dios. Tracemos el origen de la crisis y cómo se extendió por Galacia. Veamos la historia.

Aquí está la historia: Pablo y Bernabé fueron a Galacia en el año 47. Salieron de Galacia dos años más tarde, regresando a Antioquia de Siria el verano del año 49. Habían estado alejados de Antioquia por dos años exactos. Recuerden estas fechas en la medida que continuamos.

Entre tanto, una crisis se estaba cocinando. Sus orígenes procedían de Jerusalén.

LA CRISIS DE JERUSALÉN – ANTIOQUIA

En el año 50 algunos judíos legalistas viajaron desde Jerusalén hacia el norte a visitar la iglesia de Antioquia. Comenzaron enseñando a la iglesia de Antioquia que la salvación era por medio de Cristo más la circuncisión y la ley de Moisés.

Una iglesia era judía y la otra gentil. De pronto las dos iglesias estaban enfrentadas. De por sí esto ya era una crisis. Pero al mismo tiempo, estos judíos legalistas dejaron Antioquia y fueron a Galacia. Se encaminaron a las nuevas iglesias de Galacia a: o circuncidar a esos gentiles de Galacia o a destruir sus iglesias. Dos grandes crisis.

¡Tiempo de oportunidad para los ancianos!

La iglesia de Jerusalén tiene veinte años y tiene ancianos. La iglesia de Antioquia tiene diez años y no tiene ancianos. Las cuatro iglesias de Galacia tienen entre dos y tres años y tienen ancianos.

La iglesia (es decir los hermanos y hermanas de la iglesia de Antioquia) envían a Jerusalén a una comitiva con objeto de que solucionen el conflicto suscitado en estas dos iglesias. Entre los hermanos seleccionados se encuentran Pablo, Bernabé y Tito.

La iglesia en Antioquia envía hermanos de Antioquia a:

(1)     los apóstoles, y a

(2)     los ancianos, y a

(3)     la iglesia en Jerusalén

Leámos detenidamente Hechos 15:2 – 4. La iglesia de Antioquia envió a Pablo, Bernabé, Tito y otros a Jerusalén. Esto no es una acción de los ancianos, ¡sino de toda la iglesia! El objetivo de estos representantes de Antioquia era juntarse con los doce apóstoles que habían plantado la iglesia en Jerusalén y con los ancianos de la iglesia de Jerusalén.

Una vez más, fue la iglesia quien los envió.

Este pequeño grupo de hombres viajaron a Jerusalén y fueron recibidos por ¿quién?

En primer lugar fueron recibidos por la iglesia en Jerusalén, en segundo por los apóstoles y en tercer lugar por los ancianos. ¡Lea el contexto!

Hubo algunos fariseos que no dieron la bienvenida a los delegados, porque algunos de los fariseos en la iglesia de Jerusalén se oponían a la iglesia de Antioquia por estar en contra de la circuncisión.

Recordemos que, al mismo tiempo, un grupo de judíos legalistas estaban en Galacia tratando de forzar a las jóvenes iglesias a obedecer las costumbres judías. “Si no eres circunciso no eres salvo”; era el mensaje que escuchaban los nuevos conversos de Galacia. Y el mensaje venía a ellos de la iglesia madre de Jerusalén.

Consideremos la escena; de acuerdo a todo lo que ya hemos oído acerca de los ancianos, podríamos pensar que los ancianos en Galacia se hubieran levantado para proteger a la iglesia de los judaizantes de Jerusalén.

Unos cuantos hombres de Antioquia se sentaron en Jerusalén con: (1) doce plantadores de iglesias y (2) los ancianos de la iglesia de Jerusalén. (Jerusalén tenia ancianos desde hacía 6 años). En la habitación había de veinte a treinta hombres. Observemos la situación detenidamente. De la misma manera que recorre toda la historia del Nuevo Testamento, los ancianos de aquella habitación estaban ligados a los hombres que habían plantado la iglesia.

Por varios días debatieron los representantes de ambas iglesias. La decisión final fue tomada por Pedro y Santiago, no por los ancianos.

La decisión agradó, (1) a los doce y luego (2) a los ancianos. Pero nunca olvidemos que la decisión también agradó (3) a la entera iglesia de Jerusalén. (Hechos 15:22) Esta era una iglesia impregnada con una fuerte historia de todos funcionando y todos actuando.

Era la iglesia entera la que envió a los hombres de Antioquia de nuevo a Antioquia… y fue la iglesia entera de Jerusalén la que bendijo la decisión conjunta de Antioquia y Jerusalén.

De Jerusalén, ahora, viene otra decisión; deciden enviar algunos representantes de Jerusalén hacia Antioquia para decir a la iglesia de allá todo lo que ocurrió en Jerusalén durante el tiempo de permanencia de Pablo y Bernabé. ¿Quién tomó esta decisión?   La decisión fue tomada por los apóstoles, los ancianos y el pueblo de Dios.

Así pues, un cuantos creyentes de Jerusalén fueron con Bernabé, Pablo y Tito de regreso a Antioquia, llevando la carta que Jerusalén había escrito a Antioquia.

Lean Hechos 15:23.

De nuevo se ve la unión inseparable de los apóstoles con los ancianos, estos son los que envían la carta desde Jerusalén. ¿Quién la recibe en Antioquia? Notemos cómo Jerusalén dirige su carta a la iglesia de Antioquia. La histórica carta comienza así:

                                                               A los hermanos en Antioquia.

La carta es enviada por el pueblo de Dios, los Doce y los ancianos. Son los hermanos los que reciben la carta. En tanto los visitantes de Jerusalén, cuando estuvieron en Alejandría “fortalecieron a los hermanos y hermanas en Antioquia” (15:32)

En Jerusalén hay tres clases de personas, pero en la iglesia de Antioquia (una iglesia que tiene diez años de ser plantada) no hay ancianos, solamente hermanos.

El capítulo 15 del libro de los Hechos tiene la última referencia a estos, hasta que llegamos al capitulo 20. Estos cinco capítulos cubren un período de unos ocho años.

Hay bastantes tormentas, furia, crisis y caos que toman lugar durante esos ocho años, al parecer sin que los ancianos se envolvieran en ellos, al menos en liderazgo o en dar soluciones.

 

 

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