Capítulo 3

 

Pentecostés

 

V

amos a continuar con la narración... reloj en mano, con el calendario y por el entero contexto de la historia

Es domingo, 29 de mayo del año 30 D. C. Cuando este día llegue a su fin, en la tierra solamente habrán dos tipos de creyentes:

 

1.        Doce hombres que levantaron una iglesia

2.        Y aproximadamente 3118 otras personas que son referidas como creyentes.

Marcos marca ese día como el 30 D.C.

No había ancianos.

Continuamos. Observen los primeros cuatro capítulos del libro de los Hechos. Esos cuatro capítulos cubren un lapso de cinco a seis años y registran cinco masivas llegadas de nuevos conversos – quizá más de 20.000 nuevos conversos en esos cinco o seis años.

Aún no hay ancianos.

Aún existen dos clases de gentes en el escenario del cristianismo del siglo primero – los doce hombres que levantaron la iglesia en Jerusalén, y el resto... los hermanos y las hermanas. No hay tal cosa como ancianos en los primeros seis años de existencia de la iglesia.

En aquella época, aproximadamente el año 34, siete hombres son seleccionados para servir en las mesas. Estos hombres carecen de títulos – la Escritura no los llama diáconos. Esos siete hombres tienen un trabajo claro y específico. Están llenando una necesidad específica, la distribución de los alimentos... alimentos para quince o veinte mil hermanos y hermanas que viven en comunidad.

Acerca de estos siete sirvientes, usted tiene plena libertas para interpretar ese pasaje como desee; pero, por favor, no convierta en ancianos a esos siete. Está bien si quiere llamarlos sirvientes; de hecho, ese es el nombre que reciben en el texto griego original.

Ahora nos encontramos en el año 36. Han pasado seis años desde el día de Pentecostés. En este momento entra en escena un hombre llamado Pablo de Tarso. La persecución cae sobre la iglesia de Jerusalén. Gran crisis. ¿Cuán grande? La iglesia de Jerusalén deja de existir. Eso significa que la iglesia en Jerusalén después de un período de seis tumultuosos años, con un número que pudo haber llegado hasta los 25.000 – todos viviendo en comunidad – aún carece de ancianos.

Hasta ese momento hay (1) el pueblo de Dios – siete de ellos encargados de servir los alimentos – más (2) los doce apóstoles que plantaron la iglesia de Jerusalén.

Con tan severa persecución, todos los creyentes huyeron de Jerusalén. Los creyentes abandonaron la ciudad.

Ahora los doce salieron y comenzaron a ministrar en las ciudades y villas de Galilea y Judea donde los 25.000 creyentes se habían dispersado. Los Doce se convirtieron en viajeros. Viajaban constantemente. Los Doce viajaban constantemente visitando las iglesias que habían nacido en muchos lugares de Israel, como consecuencia del éxodo masivo de los creyentes de Jerusalén.

La gente que huyó de Jerusalén fue a asentarse en ciudades de Galilea, Judea y llegaron tan lejos como al norte, hacia Siria. Estos creyentes comenzaron a reunirse. De pronto, aparecieron docenas, quizá cientos de pequeñas iglesias por todo Israel y hasta Siria. La persecución acabó temporalmente con la iglesia de Jerusalén, pero dio a luz a docenas de otras iglesias por toda la nación. Pero aún no había ancianos.

Los plantadores  de iglesias, itinerantes, foráneos, siempre viajeros – nunca permanecían en un solo sitio – todavía estaban en escena, al igual que los creyentes – eso era todo lo que había.

Ahora llegamos al año 38. La ekklesia ya ha estado en esta tierra por ocho años. Ya no hay problemas para regresar a Jerusalén. Algunos creyentes lo hacen. La iglesia de Jerusalén comienza a reaparecer. Pero aún no hay ancianos.

Obviamente este tema de los ancianos no era muy ardiente en aquellos primeros y formativos años de la ekklesia. Por favor, tomemos nota que los cristianos han pasados juntos por bastantes pruebas. Crisis sobre crisis. Grandes crisis.

El pueblo tiene una vasta experiencia en hacerse cargo de la iglesia... sin ancianos. El pueblo daba la dirección a la iglesia y tal hacían sin poseer internamente líderes específicos. Los creyentes no miraban hacia un tipo de liderazgo entre ellos. El liderazgo solamente viene de los Doce viajeros si se puede considerar esto liderazgo. Cualquier anciano que eventualmente pueda surgir, tiene que hacerlo de aquel grupo de creyentes con su gran experiencia vivida. Surgirán, de entre toda la historia de las iglesias existentes que son lideradas... sin líderes específicos.

Pasamos ahora al capítulo 9 del libro de los Hechos. Estamos alrededor el año 38. En Hechos  encontramos un nuevo converso – Pablo de Tarso. Pablo viaja a Jerusalén en un intento de reunirse con los Doce apóstoles. En Hechos 9:27, descubrirán que Bernabé llevó a Pablo ante los doce apóstoles y se los presentó. Por favor, tomen nota porque esto es muy importante. Bernabé llevó a Pablo y lo presentó a los doce apóstoles.

No hay ancianos

En Hechos 9:31, por un tiempo, viene la paz para la iglesia de Jerusalén y para todas las iglesias de Judea, Galilea y Samaria. Si lees el resto del capítulo, comenzando en 9:32, encontrarás que Pablo viajaba a ciudades – y, por tanto, iglesias – que habían surgido por toda Israel.

Todavía no hay ancianos.

Tenemos a solamente doce hombres viajeros y el pueblo de Dios. Ya llegamos al año 40. Ahora estamos a 10 años de Pentecostés. Todavía no hay ancianos.

Continuamos por los capítulos 10 y 11, finalmente arribamos a Hechos 11:12. Aquí encontramos una historia fascinante. Son “hermanos” y “mensajeros”, no ancianos los que toman parte.

En todas las iglesias de Judea hay hermanos y hermanas. También hay apóstoles que van de una ciudad y villa a otra. Los personajes permanecen los mismos: (1) El pueblo de Dios esparcido en muchas iglesias y (2) Doce hombre ministrando a esas asambleas. No hay ancianos, ni siquiera en el pensamiento.

¿Cómo podían funcionar... sin ancianos? ¡peligroso el pensamiento de que las iglesias necesitaban solamente la esporádica ayuda externa sin líderes locales! ¿un liderazgo corporativo?

En Hechos 11:22 se mantiene la misma estructura: Y llegó la fama de estas cosas á oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén...

No llegó a los apóstoles, ni llegó a los ancianos pues no había uno. La palabra llegó a la iglesia.

Y ellos – la iglesia de Jerusalén, los hermanos y hermanas – enviaron a Bernabé a Antioquia.

Una reunión de personas, una asamblea, ¡envía!

El cuerpo entero, miles de hermanas y hermanos, envían a un hombre de entre ellos. Es una decisión hecha sin ancianos. Y de igual manera, hecha aparte de los Doce.

Ahora ya han pasado 13 años desde Pentecostés. Probablemente hay cientos de iglesias, la mayor de todas se encuentra en Jerusalén. Trece años y aún no hay ancianos en Jerusalén.

Alrededor de dos o tres años más tarde, hay una plaga de hambre en Jerusalén y Judea. Ya que no hay hambre en la iglesia que huyó hacia el norte en Antioquia, Siria, esta iglesia decide enviar ayuda a la iglesia de Jerusalén. Esto se llevó a cabo a pesar de que la iglesia en Antioquia no tenía ancianos, tal como veremos.

Los hermanos y hermanas de Antioquia juntaron una suma de dinero y luego, la iglesia en Antioquia seleccionó a Pablo y Bernabé para que fueran a Judea con el dinero. Cuando esos dos hombres llegaron a Jerusalén, la iglesia se encontraba, una vez más, bajo una fuerte persecución. La iglesia de Jerusalén tenía unos catorce años.

La escritura es clara; Pablo y Bernabé presentaron el dinero ¡a los ancianos!

Finalmente, unos catorce años después del nacimiento de la iglesia en Jerusalén, aparecen los ancianos. Amigos, aparentemente en siglo primero la iglesia no tenía prisa alguna por elegir ancianos. Esto es claro después de 14 años y unos 30.000 creyentes que demostraron poco interés en hacerlo.

Era la época del reinado de Herodes Agripa – el hijo de Herodes el Grande, rey de Judea, Galilea y Samaria – quién hizo matar a Santiago, uno de los doce. Herodes también trató de encontrar a Pablo para matarlo. Todo esto ocurría en el tiempo que Pablo y Bernabé llegaban a Jerusalén con el dinero. Esto fue en abril del año 44. (Hechos 11:19 – 12:25. Ver específicamente Hechos 11:30 y también 12:25)

Vayamos ahora a ver la iglesia de Antioquia. Esta iglesia comenzó alrededor del año 40 o lo que es igual a 10 años después de Pentecostés. Veámosla moverse a través del tiempo.

Desde su nacimiento y por todo el libro de Hechos, no hay indicación alguna que esta iglesia jamás hubiera tenido ancianos. Por el contrario, todas las referencias hechas sobre esta iglesia, se esfuerzan en representar que todas las decisiones de la iglesia eran tomadas por los hermanos y las hermanas. Lucas parece destacar el hecho de que Antioquia no tenía ancianos.

En la primavera del año 47, siete años de que la iglesia fue plantada en Antioquia, vemos a esta iglesia sin ancianos, enviar a dos plantadores de iglesias. ¡Algo de gran importancia para una iglesia sin ancianos!

¿Acaso no es cierto, hoy, inclinarse a pensar que la iglesia no puede realmente manejar sus asuntos por sí sola y que necesita de los ancianos?

Los ancianos no son necesarios. Pero si tratas de poner en práctica la vida de la iglesia sin ancianos y también sin un plantador de iglesias ¡estarás probablemente condenado a fracasar!

El año 47 nos recuerda que han pasado 17 años de Pentecostés. (Al llegar a este punto nos movemos de Israel y Siria hacia un oscuro territorio llamado Galacia).

Al hacerlo, hagamos una pequeña pausa. Lo que aquí está emergiendo es un método revolucionario de estudiar el Nuevo Testamento, especialmente desde el libro de los Hechos, hacia delante.

Tomen nota de lo que puede hacer al mirar, en primer lugar, a la línea del tiempo. Vea lo que puede ocurrir cuando miramos hacia la historia y no a un entrecortado y aislado grupo de fragmentos (versos.)

Esto no solamente sirve para un estudio acerca de los ancianos, sino para todo.

Vayamos ahora a ver cuatro iglesias gentiles en la tierra de Galacia.

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