Capítulo 24

 

Una Pregunta

 

A

 menudo escuchamos, “No te metas con los que son ungidos por el Señor”. También escuchamos a menudo, “Someteros a aquellos que Dios ha puesto sobre vosotros”  

 

Esta es la pregunta. ¿En qué momento Dios hizo a esos hombres Sus ungidos? ¿En qué momento Dios colocó a hombres sobre el pueblo de Dios? ¿Cuándo se te fue entregada la autoridad, por el mismo Dios, para estar sobre otros? ¿Acaso fue después de pasar el entrenamiento? Y ¿cuánto duró el curso, seis semanas, tres meses o seis meses?

¿O acaso fue cuando comenzaste las clases bíblicas en tu casa? ¿En qué momento Dios te ungió? Exactamente ¿Cuándo Dios te puso en autoridad sobre los que asistían a tus clases bíblicas? ¿Te estabas afeitando? ¿cambiando la corbata? ¿durmiendo? O ¿comiendo pizza?

Comenzaste una iglesia – o te uniste a una organización tipo para-iglesia. Pasaste por sus clases de entrenamiento para discípulos. Después de terminar el entrenamiento, te asignaron unos 20 jóvenes para entrenar. ¿En qué momento de este proceso te convertiste en ungido por Dios? ¿Cuándo Dios te puso en autoridad por encima de... alguien?

Es un signo de una interna y profunda debilidad e inseguridad de primera magnitud por tu parte el siquiera mencionar versos a nadie. Esas palabras pertenecen en la iglesia, para la iglesia, a la iglesia y en el contexto de la vida de la iglesia, al estilo del siglo primero. No a una clase de Biblia. No a una organización para-iglesia. No a una iglesia del tipo “ir a misa los domingos en la mañana”.

En el capítulo anterior vimos cuatro tipos de iglesias que, en el día de hoy, se encuentran esparcidas por la tierra: Jerárquica, reformadas y episcopales, congregacionales y organizaciones para-iglesias.

Una vez más:

Necesitamos un quinto estilo de iglesia
una totalmente nueva y diferente
expresión de la vida de la iglesia

Algún día debería de haber – tendrá que haber – una expresión de la iglesia, pueblo y obreros, que reflejarán un totalmente nuevo modelo y forma.

He tratado de hablar a creyentes que forman parte de esas otras cuatro clases de iglesias acerca de la necesidad de una nueva expresión de la vida de la iglesia. Pero la comunicación sobre este terreno es muy difícil.

En cierta forma, este libro, en realidad no termina aquí. Al escribirlo, quería  incluir mucho más acerca de la iglesia orgánica. Con algunas palabras para generaciones futuras.

Entre tanto, aquí está – al menos – un faro mostrando la dirección hacia un mejor camino que lo que existe hoy en nuestra tierra.

Para algunos, quizá sirva para reconsiderar lo que están haciendo y puedan encaminarse hacia más altos lugares, lugares ya caminados por los antiguos, pero no a menudo frecuentados desde aquel entonces. Un cambio hacia lugares desconocidos, una aventura que les dejará sin aliento.


Una palabra de despedida

 

Recuerden una cosa, por encima de todo lo que puedan haber encontrado en este libro, existe un mejor método y mucho más preciso para aprender lo que dice el Nuevo Testamento, que utilizando el aislado “texto probado”.

 

 

 

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