Capítulo 23
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o podremos
llegar a lograr una vida en la iglesia que esté de acuerdo con las Escrituras,
hasta que no haya regresado el obrero itinerante. Esto por supuesto también
incluye a los ancianos.
El regreso a la verdadera experiencia de vida en la iglesia, es nuestro principal problema a resolver. Sin el plantador de iglesias, este oficio perdido, solamente estamos perdiendo el tiempo. Hemos inventado substitutos a diestro y siniestro, estamos llenos de prácticas indefensibles. En la ausencia de la base para la vida en la iglesia, la práctica presente del cristianismo lo único que hará será traer al mundo cada vez mayor número de infantes fuera de las Escrituras. Saquen ustedes al plantador de iglesias y les será imposible tener una iglesia... al estilo del siglo primero.
Veamos un ejemplo.
Digamos que hay un grupo de creyentes reuniéndose en una casa. Estos hermanos y hermanas están muy unidos. De repente llega la devastadora noticia de que, en el grupo, ha habido inmoralidad.
Ustedes van al Nuevo Testamento y comienzan a buscar enseñanzas acerca de la disciplina en la iglesia.
Esta es una manera que puede suceder:
“Dice aquí en la Biblia... así pues hagamos esto. ¡Tenemos que obedecer la palabra!”
Estamos tan acostumbrados a acercarnos de esta manera a la Escritura, que es virtualmente imposible salir de esta forma de pensar.
Nadie se ha dado cuenta que, a partir de Pentecostés, no encontrarán situación alguna en que se esté refiriendo a la disciplina de la iglesia, sin que estén involucrados: (1) el obrero foráneo y (2) el pueblo de Dios. Este simple hecho no puede encontrarse en la Escritura. ¡Oh! Está en la Escritura, pero no podemos encontrarlo. Ahora bien, esto es serio. Cuando algo está en la Escritura pero no podemos encontrarlo. Este es simplemente un pequeño ejemplo de cómo la mente evangélica puede mirar a la Escritura y no ver lo que es obvio.
En la medida que leen esas escrituras de corrección – de – esta – manera, deben recordar quién escribió esas palabras. Es un hermano “foráneo” que está dando instrucciones a una iglesia – no a una clase bíblica. Y este hermano foráneo se está involucrando localmente bastante.
Nada como esto existe en el día de hoy. Hace bastante tiempo que hemos dejado de tener esos hombres que no son locales y que ardían de ansias por tener la expresión de las asambleas locales por todo el mundo. En alguna generación, hace bastante tiempo, alguien se deshizo de la necesidad central de tener las iglesias plantadas de igual forma que lo fueron hechas en el siglo primero. Busquemos ahora el retorno del plantador de iglesias. Pero oremos para que, cuando vuelva, lo haga al estilo del siglo primero con la misma estatura, paciencia e integridad.
No tenemos, en la actualidad, el concepto de iglesias siendo levantadas al estilo con que se hacían en siglo primero. Es algo así como decir, un arte perdido. La generación de obreros foráneos, también es un arte olvidado, que se encuentra en una desesperada y necesitada restauración. Consideren esto, ¿conocen de alguna iglesia que haya sido traída a la existencia por un Cristiano foráneo, quién una vez levantada, la haya abandonado? Es simplemente un concepto incongruente. Y no obstante, cualquier otra forma de acercarse a la vida de la iglesia es inalcanzable de acuerdo a las Escrituras, y estaría cortejando un desastre. Y es imposible el lidiar de manera adecuada con las crisis de la iglesia en forma de acuerdo a la Escritura, cuando todo ha surgido de forma contrario a ella. ¡Y esto incluye a los ancianos!
¿Hay solución para esto?
¡Realmente no!
De hecho, este libro tiene poco valor para la mayor parte de los cristianos y para todas las iglesias actualmente construidas en la forma en que lo están.
Este libro puede ayudar a muchos a ver el fracaso del anciano actual. Puede ser que dé un mordisco a enseñanzas tales como la del “anciano” y a las de “sumisión y autoridad”. Al menos, puede ayudar a muchos que están trabados en esos grupos para poder alcanzar la puerta de salida.
Pero todo lo que se necesita en este libro es un hábitat completamente nuevo. Este libro no va a ayudar a aquellos que se encuentran en una estructura episcopal, como las iglesias Católicas y Anglicanas.
Tampoco va a ayudar a lo Luteranos, Presbiterianos y Metodistas.
Tampoco lo hará a los Bautistas, Pentecostales e iglesias independientes.
Ni ayudará a las organizaciones para-eclesiásticas – la mayor parte de ellas bajo una estructura episcopal, es decir, todas las cosas proceden de arriba y eventualmente alcanzan a los de abajo que han sido enseñados a obedecer a aquellos de arriba.
Esperemos que ayude en las clases bíblicas, iglesias en las casas, y un variado grupo de otros cristianos fuera de las iglesias tradicionales que tienen un anciano fuerte.
Pero se necesita una quinta clase de iglesia – la iglesia orgánica. Un completo nuevo camino – una expresión de la iglesia totalmente radical – única a todo lo que existe hoy día en el planeta. Una expresión de la iglesia aún no conocida.
La vida de la iglesia, para aquellos que están viviendo tiempos difíciles dentro de algo que se le ha dado en llamar “iglesia” pero que anhelan la ekklesia: Para ellos ha sido escrito este libro.
Este libro pertenece al futuro y tu eres el futuro.
Además tomará una nueva raza de trabajadores y una nueva generación de creyentes dispuestos a hacer las cosas en una forma completamente diferente. También es para ti, una futura generación de obreros, para quienes este libro está escrito.
Y ahora una pregunta.