Capítulo 18

 

El precio que estamos pagando

 

E

stamos pagando un enorme precio por haber perdido el oficio de plantador de iglesias. Esta pérdida es quizá mucho más grande de lo que nos imaginamos.  

 

Hoy, al leer las Escrituras – tenemos que ignorar literariamente su existencia. ¡Eso es un gran pedazo de Escrituras! ¿El resultado de ignorar este oficio? Cualquier cosa que hagamos sin el plantador de iglesias no tiene otra alternativa que no sea estar fuera de las Escrituras. Esto, a su vez, nos fuerza a ser totalmente deshonestos en nuestro uso de la Palabra de Dios.

Por ejemplo, hemos puesto al pastor en el lugar del plantador de iglesias. ¡Échenle una buena mirada a esa locura! En primer lugar, el pastor es local. En segundo, el pastor – tal como le conocemos – no existe en el Nuevo Testamento. Es un engendro histórico. Nunca podrás encontrar su aparición en la historia de la primera iglesia.

Sólo este hecho es suficiente para mostrarnos cuán lejos la iglesia actual se encuentra de la realidad de la iglesia del siglo primero.

En la Escritura, los ancianos están inseparablemente ligados al plantador de iglesias. Nosotros no tenemos plantadores de iglesias, así que tenemos que inventar pastores para que tomen sus lugares o crear ancianos que no son más que una pluralidad del clero. Cualquier cosa que hagamos, mataremos el funcionamiento de la iglesia. Preservamos al clero, el pueblo de Dios se sienta y escucha, el funcionamiento del cuerpo nunca es experimentado.

La mayor parte del libro de los Hechos, es acerca de los plantadores de iglesias. Si no los tenemos, perdemos la mitad del libro de los Hechos. Eso no es todo. Con tamaña pérdida, hemos inventado dos tipos de personas que tomarán el puesto de los plantadores de iglesias. En casa tenemos pastores – los pastores ni siquiera son parte del cuento. Aquellos que son enviados se llaman misioneros. (Por ejemplo nosotros decimos que Pablo hizo tres “viajes misioneros”). Pero Pablo no era un misionero. Pablo fue el modelo de cómo las iglesias tienen que ser levantadas, localmente, nacionalmente e internacionalmente. Al hacer de Pablo un misionero “extranjero”, hacemos cosas diferentes en “el terreno internacional” de cómo las hacemos en casa. Con este tipo de razonamiento, nos saltamos las nueve décimas partes de la historia.

Después de mil setecientos años de evolucionar sin rumbo hemos terminado con un tipo de “aquí nosotros hacemos” tipo de iglesia, en tanto que vemos una iglesia en el campo misionero como algo diferente a como “aquí nosotros hacemos”. Pablo es un modelo para todos los obreros y para todas las iglesias en cualquier parte del mundo.

En esta etérea invención de “iglesia”, llegamos a tener edificios, pastores, púlpito, bancos, ancianos nombrados por comités o – en las iglesias menos formales – ancianos elegidos por el maestro de la Biblia o el hombre que dirige la hermandad de creyentes para la selección de ancianos (ancianos que están de acuerdo con él).

Hemos terminado con el no nuevo testamento del Nuevo Testamento. Con un cristianismo que está vagamente ligado al Nuevo Testamento, pero a pesar de todo... aún nos las arreglamos para ver el Nuevo Testamento. Acabamos viviendo en una fantasía que no está de acuerdo con las Escrituras y en tanto que de pié nos encontramos en medio de la fantasía, nos escucharán  gritar: “Obedezcamos la Palabra de Dios y seamos totalmente fieles a ella?

Esto, querido lector, en verdad es fantasilandia.

Nos ayudaría en sobremanera si nosotros, antes de hacer nada, encontráramos y aprendiéramos la verdadera historia.

¡Dios, llévanos de nuevo a la historia verdadera! ¡Devuélvenos a nuestros plantadores de iglesias, y el estilo paulino de la vida de la iglesia!

 

QUÉ HEMOS APRENDIDO HASTA AQUÍ

Al dejar las cartas de Pablo, para dirigirnos a otros libros posteriores del Nuevo Testamento, ¿qué es lo que hemos encontrado?

En primer lugar, esperemos que esto logre que el hombre deje aferrarse a las enseñanzas de hoy día acerca de los ancianos. También esperamos que, habiendo visto tanto de la historia, nos podrá ayudar a comprender que hay otra manera de encontrar lo que en verdad ocurre en el Nuevo Testamento, otra, en lugar de extraer versos fuera de contexto llamando al resultado “enseñanzas del Nuevo Testamento”

Quizá hayamos visto que John Darvy estaba equivocado en la forma que enseñó y entregó al anciano al cristianismo evangélico. Los hijos y nietos de Darvy – como también los primos y sobrinos – no nos han ayudado mucho a ver el verdadero cuadro de la vida de la iglesia.

Usted que ha hecho un fuerte anciano, puede que lo haya hecho demasiado fuerte.

Y acerca de la escuela bíblica a la que pertenece, eso no es una iglesia.

La verdadera experiencia de la vida de la iglesia ha sido bastante rara a través de la historia de la iglesia. Es muy posible que aquello que es llamado “iglesia” no sea una iglesia, y aquellos que son ancianos tampoco lo sean, al menos al estilo de la iglesia del siglo primero.

 

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Llegamos ahora a las últimas miradas que el Nuevo Testamento nos da acerca de los ancianos. Continuaremos en el orden cronológico y continuaremos mirando a esos pasajes en su contexto total.

 

 

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