Capítulo 17
|
H |
e aquí un
hombre más calificado aún que Timoteo para ser un plantador de iglesias.
Veamos ahora el escenario existente en el momento en que la carta a Tito es escrita. Tito se encontraba en la isla de Creta cuando recibió la carta de Pablo.
La primera pregunta que se nos viene a la mente es ¿Plantó Pablo iglesias en la isla de Creta? Si Pablo lo hubiera hecho, parece que Tito estuvo con él. Si Pablo no plantó iglesias en Creta, entonces fue Tito quien lo hizo. De cualquier manera, las iglesias eran al estilo paulino. Esto significa que cada una de esas iglesias, después de nacer, eran abandonadas – abandonadas de la presencia del plantador de iglesias. Y abandonadas mucho antes de que hubiera ancianos en ella. Lean detenidamente y se darán cuenta que esto es verdad. Había un lapso de tiempo después que Tito levantaba las iglesias hasta que la pregunta acerca de los ancianos era formulada.
Ahora bien, ¿quién ordenará ancianos en la isla de Creta?
De nuevo nos encontramos con lo inevitable. Tito, un plantador de iglesias itinerante, que fue nacido y criado en Antioquia de Siria y quién había trabajado entre todas las iglesias donde Pablo había levantado iglesias – Siria, Galacia, el oeste de Asia Menor, Grecia, Italia... y Creta – este es el hombre que ahora se encuentra en la isla de Creta. Está regresando a las iglesias de Creta, las cuales, hasta ahora, nunca habían tenido ancianos. Pablo le dice a Tito las calificaciones de un anciano y luego le dice que elija y ordene ancianos en las iglesias de Creta.
Los hechos no quedan mucho más claros que lo dicho.
Tengan seguridad de que Tito, quizá más que ningún otro viviendo en aquel tiempo excepto Pablo, sabía qué clase de hombres tenía que buscar para el oficio de anciano. Después de todo, conocía a los Doce; había conocido a los primeros ancianos del mundo, es decir los de Jerusalén.
Entonces, ¿por qué Pablo tiene que decirle a Tito las calificaciones de los ancianos? Porque Pablo no estaba escribiendo esta carta solamente para beneficio de Tito sino también de todos los creyentes de Creta que leerían la carta. Los cristianos de la isla, después de todo, nunca habían visto a un anciano. De esta manera no habría preguntas por parte de nadie acerca de si Tito tenía las bendiciones de Pablo a la vez que las especificaciones detalladas, espirituales y prácticas, necesarias para elegir a un anciano. El pueblo de Dios sabía que Tito se encontraba en la isla de Creta porque Pablo le había enviado. También tenían confianza de que él sabía lo que tenía que hacer para elegir a los ancianos.
Para ilustrar esto daré este ejemplo: Si algún hermano sentía realmente que él debería ser un anciano y Tito no le ordenaba, el pueblo de Dios sabría que Tito tenía buenas razones para no hacerlo.
Pablo estaba tratando de anticiparse e interceptar cualquier problema que pudiera surgir, en aquel momento, sobre lo que Tito estaba haciendo en Creta.
Veamos esas calificaciones para la consideración de un anciano; que no se emborrache, no sea bravucón, no sea avaro, que sea servidor, de carácter suave, no trate de imponer su punto de vista, hospitalario, cariñoso, sensible, de mente balanceada y controlado.
La mitad de los cristianos que conozco cumplen esas calificaciones.
Pero ahora, miremos esto último: alguien que puede contestar a aquellos que tienen una opinión diferente.
Si nunca has experimentado la vida de la iglesia, no puedes comprender lo que los últimos comentarios significan.
Una iglesia puede estar teniendo una maravillosa experiencia juntos, unos con otros y con el Señor, entonces, un día, alguien, completamente nuevo, decide entrar a la iglesia. Podemos tener la certeza de que todas la personas nuevas tienen una agenda. Es decir, tienen una visión de lo que la iglesia debe ser. Aquí hay algunos puntos de vista de lo que un anciano – y una iglesia – pueden encontrar en el proceso:
· La iglesia en sí son meras relaciones, ¿no es así?
· ¿Por qué no dejamos que Cristo nos diga cuándo nos tenemos que reunir?
· ¿Por qué tenemos iglesia?
· La iglesia en sí son meras relaciones, ¿no es así?
· ¿En realidad necesitamos un plantador de iglesias? ¿Por qué no lo hacemos nosotros mismos sin necesidad de un plantador de iglesias?
· Yo creo que toda la razón por la que Dios nos creó, es para que nos relacionáramos.
· La iglesia en sí son meras relaciones, ¿no es así?
· Yo creo que todo el mundo debería decir la verdad, con amor.
· ¿Por qué cantamos? ¿Por qué oramos?
· Tengamos reuniones de pequeños grupos donde nos contemos nuestros problemas y nuestras pruebas y luego oremos unos por otros. Eso es iglesia.
· La iglesia en sí son meras relaciones, ¿no es así?
· ¿No es iglesia puro aconsejar? Lo que nosotros necesitamos en un verdadero consejo cristiano.
· Deberíamos censurarnos y exhortarnos unos a otros... eso sí, en amor.
· La iglesia es amistad. Seamos amigos y reunámonos en amistad.
· La iglesia en sí son meras relaciones, ¿no es así?
· Mi esposa y yo venimos a las reuniones cuando el Espíritu nos lo pide.
· ¿Por qué tenemos que dar dinero? ¡Eso es lo que hace la iglesia organizada!
· La iglesia en sí son meras relaciones, ¿no es así?
Esta es la clase de cosa que ocurre en la vida real de una iglesia. Estas frases se ajustan al carácter de la persona que las dice.
Luego está la otra cara de la moneda. Pueden estar seguros que alguien verá esos pasajes acerca de los ancianos como diciendo que los ancianos están en el poder. ¡Hasta decir que tienen el poder total! Los que dicen estas frases son personas que quieren controlar y/o quieren encontrar herejes para quemarlos ( o al menos excomunicarlos) y en general lo que quieren es ser líderes religiosos.
Es deseable que, en cada iglesia, haya presente algunos hermanos que sean lo suficiente expresivos como para dar contestaciones razonables a todas aquellas extrañas nociones.
Una palabra acerca de herejes, por favor.
He estado en el ministerio por bastante tiempo y aún me falta por ver a una persona que haya entrado por la puerta a nuestro medio y que sea hereje. Yo nunca me he encontrado a un hereje, al menos nunca dentro de nuestra hermandad. Nunca me he encontrado en la iglesia alguien que no creyera que la Biblia es la Palabra de Dios. De igual manera sí me he encontrado mucha gente que quiere excomunicar a todos aquellos que no están de acuerdo con sus ideas. Ahora bien, esos hombres, sí han encontrado un montón de herejes. Esos líderes que controlan y son dictadores y arrogantes, tienen el don de ver herejes por todos lados.
Quizá la cosa más clara que podemos entender de un anciano, en un verdadero sentido en la vida de la iglesia, es aquel que calmadamente y cariñosamente dice: “Esto es lo que estamos haciendo. Estos son los pormenores que nos han puesto juntos a todos nosotros...” y decir esto sin tratar de imponer y sin exigencias. Pero también, una vez dicho esto, comprende de qué manera la otra persona siente en la manera que lo hace – y está firme en lo que dice. Y tan firme se mantiene hasta el punto que no le importa si alguien con alguna de esas preguntas tenazmente persiste en ellas hasta el punto de andar buscando seguidores para su causa.
¿Cuáles son las calificaciones de un anciano? Vuelva a leer la lista. Esta lista de calificaciones para un anciano, como pueden ver, no prohíbe tantas cosas como algunos han dicho.
Regresemos ahora a Creta y a Tito.
Recuerden el escenario – no solamente en la isla de Creta, sino a través de todo el imperio Romano. La situación está muy tensa.
Después, agreguen este hecho: Menos del 1% de la población en el mundo occidental, sabe leer. Solamente un pequeño grupo sabe escribir. El 98% de la población de Creta habita en la pobreza, una pobreza aún mayor que la que existe en cualquier parte del mundo en el día de hoy. Las enfermedades se encontraban por doquier. La vida media de una mujer era de 32 años, la del hombre, menos de 40.
¿Cuál es el punto?
El solo pensamiento de poder hablar claramente y hacerlo por más de dos minutos en una reunión de personas era algo que no había pasado por la mente de la mayor parte de la gente. Teniendo estas cosas en mente, nos ayuda a entender mejor esos pasajes acerca del ministerio. Pocos en una iglesia del siglo primero tenían la habilidad de hacer lo que nosotros llamamos “hablar en público”.
He aquí otro pasaje en Tito que demanda nuestra atención (Tito 3:12). Este pasaje muestra, una vez más, cuán cerca el anciano está al plantador de iglesias itinerante. Y no solamente el anciano, sino que también toda la iglesia está atada al obrero itinerante. Este pasaje nos abre una ventana hacia un mundo que el cristianismo de hoy día desconoce totalmente.
Pablo le dice ahora a Tito después de ordenar los ancianos en las iglesias: “¡Abandónalos! Deja Creta y regresa al Asia Menor.” Específicamente, Pablo dice a Tito que venga a la ciudad de Nicópolis, una ciudad cerca de Éfeso. Esto significa que Creta no va a tener un obrero itinerante.
¿O sí?
Pablo le dice, “Deja Creta y ven conmigo, Tito”. Luego le dice: “Estoy enviando a otro hermano a tomar tu lugar”
¿Quién es el que va a tomar el lugar de Tito? ¿Alguien que va a viajar por la isla de Creta alentando a las iglesias?
Pablo no tiene claro a quién va a enviar aún. Será o Tíquico o un hermano de nombre Artemas. (No tenemos idea quien es Artemas, pero conocemos muy bien a Tíquico.)
Tíquico
Probablemente van a querer estudiar la vida de Tíquico. Al hacerlo, verán lo bien que está equipado para remplazar a Tito. Verán por lo que el hermano Tíquico ha tenido que pasar para traerle al punto en que va a ser llamado para viajar a Creta.
Tíquico es uno de esos hombres que Pablo ha entrenado... como plantador de iglesias. Y ¿quién es Artemas? Parece provenir de un nuevo grupo de trabajadores, una quinta generación de plantadores de iglesias. Es Pablo, el obrero itinerante, quién está enviando a uno u otro a remplazar y tomar el puesto de Tito en Creta.
Aquí hay algo digno de notar.
¡Estos hombres sí se mueven!
Simplemente no tenemos el equivalente en nuestra era. ¡Esa pérdida es incalculable!
Ellos no están en un lugar. Como tampoco es una escena aislada. Pablo está enviando hombres por todo el Imperio Romano y al mismo tiempo les dice que abandonen donde quiera que estén y marchen a otro lado. Estos hombres están dedicados al negocio de (1) levantar iglesias y (2) fortalecer iglesias. Este es un elemento crítico para ese día pero perdido en el nuestro.
No obstante, con todo lo que estaba ocurriendo en el siglo primero, en las mentes del Pueblo de Dios, los ancianos, existían solamente relacionados con los plantadores de iglesias itinerantes. Puedes llegar a decir un poco más, que lo mismo era verdad con las iglesias. En el siglo primero, la iglesia estaba inseparablemente ligada a hombres que no se encontraban cerca muy frecuentemente.
Queridos lectores, nunca van a poder tener ancianos como tienen que ser, si la persona más influyente en la iglesia es alguien local. La persona más influyente en una iglesia no está en esa iglesia. Si la persona más influyente en una iglesia está en la iglesia, esa iglesia está rondando el desastre.
Querido hermano local en lugar de liderazgo, usted nunca podrá resolver de forma adecuada los problemas cruciales que está pasando la iglesia a la que pertenece... ni las crisis que eventualmente acaecerán en el futuro. La razón es simple. Usted es local. Al ser local implica que usted es parte del problema. La única manera de lidiar con un problema local, cuando usted es local, es haciendo algo poco inteligente o inaceptable para muchos de los presentes.
No tiene forma de resolver problemas a largo plazo. En una muy mala situación, su única esperanza es un trabajador foráneo, cercanamente ligado a la iglesia.
Oh, sí, no hay otra alternativa. No puede rehusar a no hacer algo para solucionar el problema. Pero recuerde, la iglesia estará, por tanto, próxima a romperse, disgregarse, dividirse o – también muy posiblemente – próxima a morir con una lenta y larga agonía. Esas son las cosas que van a ocurrir si usted hace algo.
No existe una manera que sea buena para solucionar los problemas y las crisis cuando todos son locales. No en la vida de la iglesia al estilo del siglo primero.
La continua solidez y salud de una iglesia está inexorablemente unida al plantador de iglesias quien es (o tiene que ser) foráneo – un hombre que, en verdad, no tiene investido ningún interés. Interés en la iglesia, sí. Paciente sin mesura, sí. Comprensible en todo y a todos, sí. Compasión por la iglesia, sí. Abrumado por la iglesia, sí. Pero no alguien que encuentra el verdadero propósito y significado de su vida atado a ser un anciano local.
Cerramos el libro de Tito, y al hacerlo, cerramos todo lo que Pablo escribió sobre los ancianos. Pero antes que lo hagamos, echemos una mirada a los resultados del cristianismo de hoy por no tener los plantadores de iglesias. Plantadores de iglesias no locales. Miremos a ...