Capítulo 16

 

El hombre que vio e hizo de todo

 

¿Q

uién fue la otra persona que recibió otra carta de plantador de iglesias a plantador de iglesias?  

 

Su nombre era Timoteo, y él, al igual que Pablo, había estado en todas partes y visto todo.

Desde muy joven, Timoteo estaba sentado a los pies de Pablo y Bernabé.

(Poco después de convertirse, como nuevo converso, fue Timoteo, más que cualquier otro, quien se enfrentó a los judaizantes que llegaron de Jerusalén a Galacia y trataron de circuncidar a los gentiles)

Desde muy joven, trató de seguir a Pablo y a Silas, observándoles cómo plantaban iglesias. Timoteo vio a Pablo ser agredido en Filipos. Fue testigo de los desmanes en Tesalónica. Vio el nacimiento de la iglesia en aquel lugar. Vio la ciudad de Atenas, y luego vivió por dieciocho meses en Corinto con Pablo. También viajó con Pablo a Éfeso, este fue el momento que los dos vieron la ciudad por primera vez.

Viajó luego con Pablo, de Grecia a Jerusalén y de regreso a Antioquia. Él ayudó a preparar el tercer viaje de Pablo. Por los cuatro años siguientes él vivió al lado de Pablo en Éfeso y en otros lugares. Una vez más viajó con Pablo a Jerusalén y vio como Pablo casi sale despedazado en medio de una revuelta. ¿Dónde se encontraba durante el tiempo que Pablo estuvo en prisión en Cesarea? No lo sabemos. Pero esto si sabemos – más tarde, cuando Pablo fue llevado a Roma como prisionero, Timoteo estaba a su lado.

Timoteo visitó cada una de las iglesias que Pablo levantó. Al igual que Tito, él fue entrenado por Pablo por tres años con Aristarco, Segundo, Gayo, Sopater, Tíquico y Trófimo.

Timoteo era un hombre que te podía decir como era cada ciudad de Roma, al igual que Antioquia, Atenas y Jerusalén.

Tengan todo eso en cuenta cuando lean la primera carta a Timoteo.

Aquella carta fue escrita en el año 63. Este es el escenario. Pablo se encontraba en el norte de Grecia. Timoteo estaba en Éfeso.

¿Recuerdan los ancianos de Éfeso?

Si has sido enseñado algunas cosas acerca del rol de los ancianos, probablemente te habrán dicho que los ancianos en Éfeso mandaban sobre la iglesia. Los hombres han hecho una gran cosa acerca de que Éfeso tenía ancianos, y no solamente que los tenía, sino que ellos eran los que manejaban la iglesia. Se hace un gran énfasis acerca del poderío de los ancianos. (Vea nuestra discusión sobre los ancianos de Éfeso en el capítulo 12)

Pero hay algo también que tienen que recordar. Éfeso no solamente tenía ancianos, sino que también tenía dos, valientes y vivos, plantadores de iglesias itinerantes sobre ellos.

Tal como les prometí anteriormente, prepárense para varias grandes sorpresas.

Vayan al capítulo 3 de I Timoteo. Lo primero que tiene que ser entendido es que Pablo no escribió esta carta para beneficio de Timoteo. Pablo da una lista de las calificaciones que una persona tiene que tener para ser considerado anciano, en efecto. Pero Timoteo, al igual que Tito, lo sabían.

Timoteo, al igual que Tito, se habían encontrado con ancianos en cuatro iglesias de Galacia y los ancianos de Jerusalén. Conocían ancianos en Filipos.  Timoteo hasta había levantado iglesias y, quizá, hasta ordenado ancianos. Timoteo no tenía necesidad alguna de ser dicho lo que Pablo le escribía en la carta.

¿Qué está ocurriendo?

Si Timoteo no necesitaba escuchar todo esto ¿por qué fue escrito?

Pablo estaba escribiendo esto a Timoteo en beneficio de los que leyeran la carta a Timoteo. Pablo estaba hablando a las iglesias por medio de esa carta a Timoteo. Estaba dejando saber a las iglesias sobre lo que Timoteo tenía que hacer y lo que Timoteo debería estar buscando en un anciano. Pablo estaba dando al pueblo de Dios en Éfeso, los quienes, el qué, el dónde, el cuando y el cómo acerca del anciano.

Pablo esperaba que la iglesia de Éfeso respondiera a Timoteo. Los plantadores de Iglesias ordenaban a los ancianos. Obviamente, Pablo esperaba que ambos, Éfeso y las jóvenes iglesias de alrededor, y Timoteo respondieran a esas reglas.

Regresemos a Hechos 20 y veamos la relación de Pablo con los ancianos en Éfeso.

Consideremos el hecho de que, años más tarde, Timoteo se encuentra en la misma ciudad – Éfeso – donde recibe la carta de Pablo. Hay una iglesia en Éfeso, también hay ancianos y, en esta ocasión, hay un obrero itinerante visitando Éfeso: Timoteo.

¡Consideren todas esas implicaciones!

Tomemos todos esos pasajes de Hechos 20 que los hombres han utilizado para aporrear al pueblo de Dios en la cabeza y al mismo tiempo, la carta a Timoteo. Con las dos cosas juntas, obtenemos una visión completamente diferente acerca de los ancianos.

En el capítulo 3 Pablo habla de los ancianos-supervisores-vigilantes. Él hace un increíble aserto. “Si alguno anhela obispado, buena obra desea”

Para comenzar diremos: Timoteo está listo para ordenar ancianos en la iglesia de Éfeso. ¡Una iglesia que ya tiene ancianos!

Cualquier cosa que finalmente nos diga este capítulo una cosa queda clarísima: El puesto de anciano no es permanente. Reflexionemos esto por un momento. El ser un anciano no quiere decir que se mantenga para siempre.

Pausemos por un momento y pensemos acerca de grupos conocidos por ustedes y que tienen ancianos. Los hombres seleccionados como ancianos, permanecen ancianos para el resto de sus vidas (o hasta que el jefe de los ancianos se enfada con el anciano que no está de acuerdo con él y lo echa)

En muchos casos, esos ancianos comienzan a sentir su importancia, y en el proceso de ser administradores y/o solucionadores de problemas, comienzan a inmiscuirse y dañar las vidas del pueblo de Dios. ¿Ancianos perpetuos?

En la iglesia han ocurrido maldades, odios, juegos de poder, apuñalamientos por la espalda, rebajamientos, divisiones y cualquier otra cosa imaginable, por medio de ancianos y por hombres celosos, que no siendo ancianos estaban deseosos de serlo tan desesperadamente, que babeaban ante el mero pensamiento de su logro.

Hay un gran número de hombres llamados ancianos quienes afirman la perpetuidad de su cargo, estando dispuestos a batallar, en cualquier momento, con cualquiera que parezca mostrar deseos de competir con él por el puesto.

Háganse ustedes esta pregunta. Cuando una típica iglesia, no tradicional, llega a tener ancianos, ¿por cuánto tiempo permanecen siendo ancianos?

Generalmente la contestación es: ¡para siempre!

Los hombres se mantienen en esa posición para siempre, o hasta que uno de esos ancianos se cruza con el “súper anciano”. Cuando el verdadero líder siente que uno de sus ancianos se está volviendo contra él, generalmente hay una pelea, una excomunicación o una división dentro de la iglesia; claro que también muchas veces ocurren las tres cosas a la vez. En general, los hombres permanecen en el puesto de ancianos, hasta que mueren o se enfrentan al líder.

Ni que decir tiene que los ancianos, hoy día, son nombrados desde dentro de la comunidad, por un pastor o alguien que es local y que permanece local.

Si un joven sigue con entusiasmo a un líder local y el líder local ordena anciano al joven entusiasta, con objeto de tenerle más cerca y controlarle mejor y si la iglesia a su vez, es controlada por los ancianos, entonces tenemos todos los ingredientes necesarios para una explosión preparándose en el tiempo. El tiempo pasa. El joven entusiasta crece en edad y se hace más sabio. (Algunos se afirman, otros comienzan a ver al hombre que le eligió como anciano y comienzan a ver al nuevo líder con nuevos ojos). Algunas veces lo que vemos es un dictador. Se empieza a formar la revolución. Explota y la masacre sucede. No obstante, este es el proceso de cómo la mayor parte de los ancianos son elegidos.

En la iglesia debería haber una atmósfera que permita a cada hombre que entra dentro de los requerimientos mencionados en 1 Timoteo, a ser considerado como candidato a anciano.

Este pasaje muestra que convertirse en anciano no tiene por qué causar revuelo en la iglesia, de la misma manera que el dejar de ser anciano tampoco.

Si hay algo que este pasaje implica, es que hay bastante movimiento en el mundo de los ancianos. ¡Parece que existe una rotación! El oficio de anciano es fluido.

Si creen que esto es chocante, esperen hasta ver lo que resulta cuando Pablo continúa escribiendo a Timoteo.

¿Recuerdan? hacía seis años, Pablo de Tarso se reunió con los ancianos de la iglesia de Éfeso. Ahora, unos años más tarde, está Pablo diciéndole a Timoteo acerca de la posibilidad de tener nuevos ancianos en la iglesia de Éfeso. Pablo ha elegido escribir la carta de tal manera que, cualquiera que la lea en Éfeso, sepa exactamente lo que Pablo está diciendo. Cualquier persona que lea la carta a Timoteo va a tener muy claro lo que es un anciano y quien nombra a los ancianos y tendrá también claro que es bueno para la iglesia tener nuevos ancianos.

¿Quién verdaderamente nombró los ancianos en Éfeso? Pablo. ¿Y quién va a nombrar nuevos? Timoteo. Ambos foráneos. Un viejo plantador de iglesias está diciendo a un joven plantador de iglesias que él – Timoteo – será el que impondrá las manos en los nuevos ancianos de la iglesia de Éfeso.

Una vez más encontramos la unión entre el plantador de iglesias y el anciano.

Piensen sobre ello. Aquellos de ustedes que han experimentado situaciones trágicas como consecuencia de haber sido ancianos. ¿Qué hubiera ocurrido si se hubiera agregado la nueva enseñanza sobre los ancianos? ¿Qué hubiera ocurrido si alguien, fuera de su congregación local hubiera venido y seleccionado nuevos ancianos, quitando unos y poniendo otros?

Mejor todavía, cuán maravilloso sería si en medio de una crisis en la iglesia, cualquier crisis, alguien de fuera, que no es parte del problema, viniera para sacarla de la crisis.

¡Date prisa Dios para que ese día llegue!

Desde el punto de vista humano, los ancianos son seleccionados por alguien que no es local. ¿Quién? El hombre que plantó la iglesia. O, como en este caso, el hombre que plantó la iglesia por medio de otro plantador de iglesias enviando por el anterior para ordenar los ancianos.

En todos los libros escritos y en todos los mensajes dados referentes a la enseñanza sobre los ancianos – dejando fuera el contexto y la cronología – ninguno de esos hechos son mostrados.

¡Versos aislados, lárguense!

Es Timoteo el que se ha convertido en heredero de la obra en el Asia Menor. En verdad posee todas las calificaciones para ser elegido. Él estuvo presente cuando se fundó la iglesia de Éfeso. Habitó en ella, como un hermano más, por espacio de tres años. En los alrededores de Éfeso ha tomado parte en la fundación de un número de iglesias. Desde entonces, ha servido por largo tiempo en el área del Asia Menor. Como Pablo, Timoteo conocía bien la iglesia de Éfeso. Todo esto además de toda su rica herencia.

Timoteo era ahora un forastero, llamado por Dios. Recibió las bendiciones de la ekklesia en Listra para ser entrenado como un plantador de iglesias. Fue entrenado por Pablo.

Notemos que el hombre que ahora va a lidiar con los ancianos es más joven que cualquiera de los ancianos. No es de extrañar lo que Pablo le dice “Ninguno tenga en poco tu juventud”.

El verso 19 dice que si hay un cargo contra un anciano, debe haber dos testigos, de lo contrario, olvídalo. Esto enfatiza el hecho de que la iglesia puede estar descontenta con un anciano. Por favor, tomen nota que este principio no debe ser exclusivo de los ancianos, ha de ser por igual con los que trabajan en la iglesia, maestros o cualquier otra persona dentro de la iglesia. Una acusación, no es acusación, para que lo sea, dos o tres deben mantener la misma acusación. “Este hombre se llevó el dinero” o “Este hombre es un dictador”

Ahora llegamos al más chocante de todos los versos.

¿Qué si es acusado un anciano? ¿Qué ocurre si el anciano está obrando mal?

Recordemos que está hablando de esos altaneros e inalcanzables ancianos que en Efesios los encontramos reunidos con Pablo en Mileto.

¡Timoteo de Listra, tenía que traer a ese anciano frente a toda la iglesia en Éfeso!

Timoteo

Ancianos

En Éfeso

Frente toda la iglesia.

Veamos eso de nuevo. Si un anciano yerra, obra mal, si ha sido acusado y la acusación es encontrada verdadera, se supone que ha de ser disciplinado. ¿Por quién? ¿Por la iglesia local? No. ¿Por el anciano principal? No. ¿Por el pastor? No. (Nos faltan todavía 1500 años para que nazca el pastor) ¿Entonces quién? El anciano ha de ser llevado ante la iglesia entera? ¿Quién le va a llevar? ¡El plantador de iglesias itinerante!

Aquí le vemos de nuevo.

¿Cuánto cambiaría en la historia de los ancianos si, cada hombre llamado anciano, supiera que podía ser llevado ante la iglesia en pleno por no actuar como Cristo?

Luego en el verso 21 Pablo dice a Timoteo que no trate a un anciano mejor que a otro, que no sea liberal con uno y duro con el otro. Si algún anciano ha hecho algo malo no tiene que ser tratado diferente que otro anciano en las mismas circunstancias. Lo que hagas a uno, ha de hacerse a todos (¡incluyendo a los que dan más dinero!)

Timoteo no puedes actuar con favoritismo.

Y lo que es más, Timoteo, Jesucristo y los mensajeros celestiales están observando lo que haces. Trata a un anciano de la misma manera que tratarías al otro.

Este es un pasaje que asusta.

Tomen nota ancianos. ¿Están seguros que quieren ser ancianos al estilo del siglo primero? Muchos han escrito acerca de disciplina en la iglesia, pero parece que se han olvidado disciplinar a los ancianos. Pablo no. De hecho, él habló bastante acerca de la disciplina en la iglesia y solamente en dos ocasiones dijo que alguien debería ser traído frente a la iglesia en pleno para ser reprobado. Esos alguien eran los adúlteros y los ancianos.

Parece que los ancianos, más que ningún otro, deben ser vigilados. Los vigilantes son vigilados. Si un anciano hace algo que no debería hacer, el plantador de iglesias itinerante viene, lo coloca delante del pleno de la iglesia y, delante de ellos, le reprime.

Coloquen eso en su doctrina sobre los ancianos.

También pueden evaluar esta pregunta por un momento. Si un anciano es traído delante de la iglesia y es reprimido, ¿ustedes creen que continuará en el liderazgo? ¿Continuará como antes? O ¿algún otro tomará su lugar? ¿Si continúa como anciano, habiendo sido reprimido frente a toda la iglesia, ustedes creen que va a seguir portando la misma imagen que antes tuvo? Quizá la contestación a esta última pregunta puede ser positiva, pero una cosa queda clara, lo que hizo malo, no creo que lo vuelva a repetir.

¿Qué es lo que hay que aprender de este pasaje? Una cosa que aprendes es que un anciano esta inseparablemente ligado al plantador de iglesias itinerante. La segunda es: Señor, tenga cuidado con su cargo. El pueblo de Dios es mucho más importante que lo eres tú. ¿La tercera cosa que hay que aprender?

Probablemente más del 99% de los hombres, hoy día llamados ancianos, obtuvieron el título por medios totalmente desconocidos por las iglesias del siglo primero. Que interpretado a nuestra lengua vernácula quiere decir: “Usted puede ser llamado anciano,  pero la realidad es, que no lo es.”

No vamos a tener realmente ancianos hasta que no regresemos al olvidado ingrediente de las iglesias del siglo primero: Tenemos que tener plantadores de iglesias itinerantes que no sean locales.

Estas son algunas cosas que podemos aprender de I Timoteo:

·         Probablemente 85% de todos los hombres en una iglesia cumplen las calificaciones listadas en I Timoteo para llegar a ser un anciano.

·         Bajo circunstancias normales, una iglesia deberá esperar bastante tiempo antes de tener ancianos.

·         La selección de los ancianos es algo que ha de hacerse frecuentemente y no es una posición eterna.

·         La adición y de igual forma, la substracción de ancianos no es infrecuente. Quizá puede ser hasta rotacional. No permitan que alguien diga, “una vez anciano, por siempre anciano”

·         Un anciano puede meterse en problemas con más facilidad que cualquier otra persona en la iglesia. ¿Quién vigila al anciano? La iglesia. Pero también lo hace el plantador de iglesias.

·         ¿Quién impone las manos en el nuevo anciano? No es el pastor ni otra clase de líder. La primera persona que impone sus manos sobre él no es local. Es el plantador de la iglesia o su designado. Quizá podemos agregar esto: Aunque la gente a su alrededor le llame anciano, las probabilidades son escasas de que lo sea de acuerdo a las Escrituras. Bajo cualquier medida encontrada en la iglesia del primer siglo esas posibilidades de poder ser un anciano se encuentran entre muy remotas, pocas, nada o cero.

Ahora una palabra para aquellos que tienen una picazón en el dedo gordo del pié por querer ser un plantador de iglesias. Deben revisar la vida de Timoteo para ver por lo que pasó para llegar a serlo.

Mi querido lector, si piensa que el anciano es algo que demanda una cierta calidad de vida, esta no se puede comparar con lo que un hombre tiene que pasar para llegar a ser un plantador de iglesias.

Urjo a todos los hombres, especialmente a los que serán obreros en la obra, que por favor lean “Overlooked Christianity”. Una gran parte de ese libro trata sobre la preparación y el entrenamiento de un plantador de iglesias itinerante.

Si alguna vez encuentran a un hombre que se auto-proclama como plantador de iglesias y si sus calificaciones no son al menos como las de Timoteo, deberán ponerlo bajo sospecha. O mejor dicho, ¡corran todo lo que puedan!

Ahora llegamos al libro de Tito. Amigos, no crean que las cosas van a mejorar.

 

 

 

 

 

Nudge Ensuing peep hasten   skull    dickens          amiss    vaunted  still    duggery   entrenched    hasten      Yield helm synapsis entwined    behest    sweeping pitfalls rebuke  a    ubiquitous    b   

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1