Capítulo 13
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ventualmente,
después que Pablo abandonó Éfeso, pudo finalmente llegar a Jerusalén. Allí ocurrieron
unos desórdenes callejeros y Pablo acabó en la cárcel.
(Los eventos encontrados es estas dos cartas,
tuvieron lugar después de los narrados en el libro de los Hechos, hasta el
capítulo 28)
Desde Jerusalén, Pablo fue enviado como prisionero a Roma. Así es como terminan los eventos que podemos leer en el libro de los Hechos. Pero Pablo, no termina ahí su ministerio. Hasta como prisionero, sigue trabajando. Escribe cuatro cartas a las iglesias durante el tiempo que está prisionero en la ciudad imperial.
Así continúa la historia.
Para que nos ayude a aclarar la historia un poco mejor, tenemos que presentar a un hombre llamado Epafras.
Epafras era de Colosas, una pequeña ciudad situada unas noventa millas al este de Éfeso en la tierra conocida como Asia Menor. Parece ser que durante los tres años que Pablo estuvo en Éfeso, Epafras de Colosas fue convertido a Cristo, durante una visita a Éfeso. Poco después Epafras regresó a Colosas. Allí, en Colosas, de las manos de Epafras, surgió una iglesia. Después, unos tres años más tarde, levantó otra en la ciudad de Hierópolis y otra en Laodicea.
(A mi modo de ver, Epafras es una de las figuras más relevantes del Nuevo Testamento)
Epafras decide abandonar Colosas y viajar hasta Roma para visitar a Pablo. (recordemos que Pablo está prisionero en Roma, Italia)
La ruta de Epafras le lleva a través de Grecia, donde visita la iglesia de Filipos, al norte del país. La iglesia quedó enamorado de Epafras y Epafras se enamoró de la iglesia. Después de ministrar a los Filipenses, partió para Roma – por mar – llegando al puerto de Brindisi. Desde allí, atravesó Italia hasta llegar a Roma. Con Pablo, se quedó en Italia bastante tiempo. Pablo quedó impresionado con Epafras y con la historia del nacimiento de la iglesia en Colosas, una ciudad que él nunca había visitado.
Pablo decide escribir una carta a las tres iglesias que Epafras había erigido – Colosas, Hierópolis y Laodicea.
Pablo vio en Epafras un plantador de Iglesias. Más tarde, hasta llegó a llamar a Epafras “un enviado”... es decir, un apóstol.
¿Qué edad tenía la iglesia en Colosas cuando Pablo le escribió? No lo sabemos, quizá un año, quizá dos, quizá tres. Pablo escribió dos cartas a esas tres iglesias. Una es llamada Colosenses. La otra es la mal-denominada Efesios. De hecho, esa carta no fue escrita para la iglesia en Éfeso sino a Colosas, Hierópolis y Laodicea. Las dos cartas deberían ser leídas en las tres iglesias.
Estamos en el año 62.
Investiguemos esas cartas. No encontrarán indicación alguna que se refiera a los ancianos. Nada. Nada sugerido, nada entre líneas.
Cuando Pablo terminó esas dos cartas presumió que Epafras tomaría esas cartas para llevárselas a las tres iglesias. Una vez más vemos inseparablemente unidos (1) al pueblo de Dios, y (2) al plantador de Iglesias.
Pero Epafras no tomó las dos cartas. Cayó muy enfermo; tan enfermo que no podía viajar para entregar estas cartas a un lugar tan lejano como el Asia Menor.
Pablo hizo lo que los plantadores de iglesias tienen que hacer. Tomó a un joven a quien había entrenado y le pidió que se hiciera cargo. Pablo había entrenado a Tíquico en Éfeso por espacio de tres años. Tíquico era un plantador de iglesias (Ver Hechos 20:4, Colosenses 4:7, Tito 3:12, II Timoteo 4:12). Parece ser que anteriormente, al igual que luego más tarde, Pablo había enviado a Tíquico a iglesias esparcidas por todo el imperio romano.
Dios nos da el día cuando el ministerio viene, principalmente, de dentro de la iglesia y cuando la mayor parte de la ayuda recibida por las iglesias viene de fuera y cuando esa ayuda viene, es principalmente, de los plantadores de iglesias.
Tíquico es enviado al Asia Menor portando esas dos cartas. En su camino, Tíquico, como Epafras, pasó a visitar la iglesia de Filipo.
La ruta de Tíquico era la siguiente: De Roma a Brindisi. De Brindisi en barco hasta el sur de Grecia; luego, caminando, hacia el norte donde visita la iglesia en Filipos; después de esta visita, navega hasta llegar a Asia Menor para finalmente caminar unos 140 kilómetros, tierra adentro, para llegar a Colosas.
Tenemos un plantador de iglesias, Pablo. Tenemos un plantador de iglesias, Epafras. Tenemos un plantador de iglesias, Tíquico. Estos son los tres hombres que están envueltos con las tres iglesias al este de Asia Menor. Tíquico, permaneció allí por un tiempo, fortaleciendo aquellas jóvenes iglesias. Luego se va. ¡Esta es la historia!
¿Qué ocurrió con Epafras? ¿Murió? No, vivió; y cuando se recuperó plenamente, Pablo envió a Epafras, no a Colosas, Hierópolis ni Laodicea, ¡sino a Filipos! Epafras marcha a Filipos a solicitud de Pablo, con una carta en el su bolsillo dirigida a la iglesia que se reúne en Filipos.
En este ir y venir y escribir cartas y fortaleciendo iglesias, ni una sola palabra ha sido escrita que se refiera a los ancianos.
Dejémonos caer en Filipos. Epafras está allí con la carta a Filipos. Por fin Pablo escribe una carta a una iglesia y, en esa carta, por primerísima vez, Pablo se refiere a los ancianos. Filipos tiene ancianos.
La iglesia en Filipos tiene que estar en grandes problemas. Son mencionados los ancianos. Ahora, con toda seguridad, aprenderemos acerca del lugar ocupado por los ancianos en la iglesia.
¡No apuesten la granja familiar de que va a ser así!