Capítulo 11
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n el invierno del año 57 y principios de 58. En tanto
que Pablo visitaba la iglesia de Corinto, escribió a la iglesia de la ciudad de
Roma.
En distancia, Roma era la ciudad más lejana a la que Pablo le había, anteriormente, escrito una carta.
Esta iglesia, la iglesia de Roma, había sido bien fundada. No obstante, podemos buscar detenidamente en la carta, y no encontraremos ni una sola mención a los ancianos. La forma de pensar, en la mente de Pablo, sigue siendo la misma: hermanos y hermanas.
No hay crisis alguna en la iglesia de Roma, pero la carta, por su propia naturaleza, hubiera sido un terreno idóneo para discutir los ancianos. Aquí hay una iglesia que él nunca había visitado, pero una iglesia de la que se sentía responsable, de la misma manera que aquellos viviendo en Roma se sentían conectados con él. Era una carta muy amplia, instructiva acerca de todo lo que comprendía el panorama cristiano, pero sin mención alguna a los ancianos en la iglesia.
Ahora ya tenemos seis cartas a las iglesias. Seis cartas en las que Pablo no menciona a los ancianos. Seis cartas para un total de siete iglesias, sin mencionar a los ancianos. (Las seis iglesias son: Pisidia, Iconio, Listra, Derve, Tesalónica, Corinto y ahora Roma)
Esto es especialmente significativo cuando llegamos a la iglesia de Roma. Pablo ahora está entrado en edad, entresaca de toda su pasada experiencia cuando escribe a esta joven iglesia. Quiere ayudarlos en todas las situaciones futuras por las que ellos puedan pasar. Los capítulos 12 al 16 son acerca de la vida de la iglesia, con sus problemas y dificultades. Y, no obstante, en toda su experiencia anterior con iglesias y en iglesias en crisis, ¡ni siquiera se le vienen a la mente los ancianos!
Solamente una cosa podemos concluir y es esta: El pensamiento acerca de los ancianos nunca existió en la mente de Pablo, jamás.
En el medio de las
inimaginables crisis, terribles e increíbles, de las cuatro iglesias en
Galacia, la crisis en Tesalónica y la verdaderamente desastrosa situación en
Corinto, Pablo relaciona a cada una de esas iglesias como si los problemas
descansaran absolutamente en los hermanos, las hermanas... y él.
Esta es la manera que Pablo siempre veía las cosas. Pablo era personalmente responsable a la iglesia. La iglesia, en su totalidad, era responsable por el liderazgo, responsable por la dirección tomada por la iglesia, responsable por el desarrollo de las reuniones y responsables por trabajar con Pablo en tiempos de crisis.
¡Devuélvenos, Señor, ese día!
Pablo era un plantador de iglesias itinerante. Pablo no era un maestro de la Biblia, no era un pastor, ni tampoco el “cabeza de ancianos”. Estos no tejían mucho en las mentes de los que integraban las iglesias paulinas. Y esto se debía a que los ancianos no tejían mucho en las prácticas de la iglesia. Si entendemos que los ancianos surgen como consecuencia de una fuerte hermandad, entonces, este concepto no resulta tan extraño. Pero por otro lado, si siguen las enseñanzas actuales acerca de los ancianos, hasta si continúan predicando el sacerdocio y la función de todos los creyentes, tienen que despedirse de la esperanza de tener un sacerdocio y función de creyentes o trabajadores foráneos.
Los ancianos del día de hoy serían los últimos en la tierra en proponer el retorno de los plantadores de iglesias itinerantes. Saben perfectamente que de un solo soplo, el desempeño actual de los ancianos, volaría como una casa de plumas.
Probablemente la mayoría de las iglesias plantadas por Pablo, no tuvieron ancianos. Al menos tres en Galacia los tuvieron; y no obstante en ellas, los ancianos no aparecieron hasta después de un período de tiempo en el que todos estaban envueltos en la vida y dirección de la iglesia. Cuando la iglesia en Corinto tenía al menos seis años, no tenía ancianos. La iglesia en Tesalónica era joven, como las otras de Galacia; pero al contrario que las de Galacia, no tenía ancianos. Y en cada caso, el anciano y el plantador de iglesias están entrelazados.
Ahora, al continuar con la historia, vamos a ver un claro ejemplo de ancianos.