Pregunta: Para estar seguro que entiendo. ¿Deberá la iglesia funcionar siempre limitada al tamaño de una casa? Si hay más gente que los que pueden caber en una casa, entonces deberemos enviarlos a otro lugar. Pero eso no parece ser razonable para todos los habitantes de una comunidad como aquí en Chile... hay 400.000. ¿Tendrán que ser limitados al tamaño de una casa? Si no, ¿ser despedidos?
Frank replica: No, yo no creo que la iglesia tiene que estar limitada al tamaño de una casa. La iglesia de Jerusalén era muy grande y se reunían en muchas casas. El problema que yo les expliqué esta mañana y trato de que me entiendan no se refiere a dónde se reúnen, sino a la estructura de liderazgo. Ese es el tema. El lugar dónde se reúnan es un tema secundario una vez que el primero haya sido resuelto.
Pregunta: Si sacas el liderazgo de los pocos y se lo das a todos, eso permitirá una madurez de la iglesia y eso traerá como causa un efecto más poderoso en la sociedad. Tu apuntas más a la restauración de la iglesia que está presente hoy día. Tu énfasis recae más en restaurar que en ver cómo viene mayor gente nueva. ¿Cuál es tu punto de vista sobre el impacto de los que se pierden?
Nick contesta: Si estoy entendiendo correctamente la pregunta, creo que tienes un punto válido. Pero lo que tenemos, al presente, en la cristiandad, es la existencia de innumerables piedras que deberían haber sido edificadas juntas para construir una casa – una casa viviente para el Dios viviente – y eso aún no ha sucedido. Tenemos piedras archivadas en el edificio de una iglesia o quizá dentro de una casa sentadas en silencio que no funcionan. Y debido a esto, no hay un edificio construido entre todos. Y bajo mi punto de vista, tenemos muchos cristianos pero ellos no han sido edificados juntos para formar una completa casa de Dios. Esto es una gran carga para alguien que planta iglesias.
Ahora bien, yo no estoy en contra de la evangelización o de ganar a los perdidos, pero tenemos necesidad de ordenar la casa primero. Yo pienso que si la casa es edificada, ella va a ser la mayor evangelizadora. Ella es la ciudad en la colina. Y si hay una comunidad de cristianos que, juntos, han sido edificados y sus reuniones están vivos – si todos los hermanos y hermanas son los dueños de la iglesia y están conscientes de que son dueños de la iglesia, que la iglesia les pertenece a ellos y a Jesucristo, no a un pequeño grupo de hombres, entonces, esa iglesia, de igual manera que ocurrió en el primer siglo, será como un imán. Esto es lo que atrajo a la gente del primer siglo. Esto es lo que atrae a la comunidad de creyentes – hacia ese poco usual, antes nunca visto, organismo llamado iglesia.
Ganaremos a los perdidos si edificamos primero la iglesia.
Pregunta: He estado escuchando muy atentamente al hermano Frank, compartiendo con nosotros esta mañana. Y yo tengo un problema. Le quiero dar un ejemplo. Por el años 1920, en China, Watchman Nee comenzó un movimiento para restaurar la iglesia. El hermano Nee, tiempo después, escribió un libro acerca de la experiencia que había tenido y que fue traducido como “La vida normal de la Iglesia Cristiana”. Él comienza este tema del odre. Este representa la estructura de la iglesia. Dios nos ha dado el vino, pero al mismo tiempo reveló el odre. El no ha abandonado su tema inicial del odre.
Y hay un punto acerca del odre, que considero muy importante. El hermano Nee llevó su libro para que Austin-Sparks pudiera revisarlo. Y él le dio su opinión acerca de este asunto. El hermano Sparks revisó el libro y, en general, estuvo de acuerdo con su contexto. Pero le hizo una observación que podría venir de igual manera. En la obra de Dios, la vida viene primero antes de la estructura. La semilla aparece antes del árbol. Las semillas tienen sus propios árboles con sus frutos y raíces y cada río sigue su cauce. De igual forma, la vida está antes que la forma y la vida hace su propia forma. El absoluto es la vida. La vida depende de la vida. Y él escribió al final de su libro, el manuscrito del libro del hermano Nee, acerca de la iglesia. “De las iglesias y de la obra de Dios, comprender a Cristo en todas sus partes y modos es conocer a la iglesia y la relación de ésta con Jesucristo a la cabeza. La iglesia es el cuerpo y es un organismo distinto.
Yo pienso que en tu exposición hay una definición que es muy cerrada. Creo que algunas de las cosas que has dicho de la iglesia son verdad. Entre ellas el que los ancianos no están por encima del rebaño, sino que están entre el rebaño. Ahora bien esto es un punto muy importante en el que yo creo. Es un principio.
En segundo lugar, dijiste que la única autoridad que existe en la iglesia es Jesucristo y que los creyentes no tienen en su poder “exousia” o autoridad para decir al pueblo lo que tienen que hacer y ser obedecidos. Yo también pienso igual. Ahora bien, lo que me preocupa es que después de haberos escuchado, siento que el hacer un modelo o patrón absoluto, cierran la puerta a cualquier otro movimiento u obra de Dios que mira el regreso de esas verdades originales. El énfasis y el modelo no son siempre exactamente iguales.
Frank contesta: Muchas gracias por tu exposición. (Risas) Me impresiona tu gran conocimiento acerca del hermano Nee y el hermano Sparks. Pero me gustaría agregar algo a tu perspectiva. Nee escribió su libro en el año 1938. El hermano Sparks y el hermano Nee estaban ambos de acuerdo en que la vida precede la forma. Sparks tenía un problema con la idea de Nee de tener una iglesia en una ciudad, pesando que era muy técnico y terrenal.
Nick y yo, y el hermano Gene Edwards, y los hombres con quienes trabajamos, cuando levantamos una iglesia, en raras ocasiones hablamos de la forma. No hablamos del odre. Damos al pueblo el vino. Predicamos a Cristo. Les damos a Cristo. Les mostramos cómo conocer a Cristo. De eso surge naturalmente la ekklesia.
Ahora bien, hicimos una observación de que cuando leemos el Nuevo Testamento como lo hicimos en la mañana, la forma que experimentamos – no nuestra doctrina – es la misma forma que vemos en el Nuevo Testamento.
En esta reunión, en el día de hoy, yo no estoy hablando con nuevos conversos. Yo no estoy levantando una iglesia, estoy hablando a hombres que ya tienen una forma. Les estoy confrontando, cariñosamente, pero con las palabras más duras que yo se expresar, que su forma no calza con la forma que encontramos en el siglo primero.
Dicho de otra manera, hermanos, lo que estoy diciendo es que entre algunos de los hermanos aquí reunidos – y no presumo de conocer a todos – su forma no calza la forma de la vida del Señor que encontramos en el Nuevo Testamento. Por el contrario, reflejan las formas que fueron creadas por las tradiciones humanas.
Tienen que entender que yo conozco acerca de las iglesias que ustedes supervisan. Y entiendo que sus iglesias son un tanto independientes. Quizá las cosas que he escuchado de muchas personas, acerca de su experiencia con sus iglesias esté totalmente equivocada. Quizá su pueblo no loes tenga miedo. Quizá ustedes no estén controlando al pueblo de Dios. Quizá ustedes no reciban dinero de ellos. Quizá ellos no les miren como teniendo poder sobre ellos. Quizá ellos se han inventado todo esto. Si así es, entonces doy gracias a Dios porque la Iglesia está manejando sus propios asuntos en lugar de ustedes. Pero hermanos, ustedes no tienen por qué darme cuentas a mí. Yo solamente he venido con un mensaje. Ustedes son responsables ante el Señor.
Voy a repetir algo que dije al comienzo. Fueron mis últimas palabras para ustedes en mi mensaje. Si su gente les tiene miedo, si se sienten controlada por ustedes, si se sienten anuladas, quizá ustedes no se den cuenta que se están enseñoreando, pero lo están haciendo.
Mi mensaje principal, hermanos, es que el pueblo de Dios tiene que ser dejado en libertad. Que Jesucristo fue la persona más libertadora que ha pisado esta tierra y que El aún lo sigue siendo. Como sirvientes de Dios, nosotros tenemos que ser aquellos que los dejemos en libertad.
Lo voy a repetir: Estoy aquí porque fui invitado a venir. No lo estoy para sacar a nadie de los suyos. Pero hermanos, tan seguro como que estoy sentado aquí, la palabra que han escuchado está dirigida a muchos que se encuentran en esta habitación.
Nick dice: Yo creo que este es el momento ideal para apedrear a Frank.
Pregunta: Por mucho tiempo mucha de la gente de Chile ha pensado, “Si algo viene de los Estados Unidos, ¿puede ser bueno?”
Frank responde: Sí, en realidad ¿Qué cosa buena podrá venir de los Estados Unidos? No estoy en desacuerdo contigo. (Risas).
Pregunta: Yo quisiera hacer una pregunta a los pastores. ¿Deberíamos mirarnos a nosotros mismos, no como a entidades separadas sino como a un grupo? Si nos miramos de esa manera, les quiero hacer una pregunta. Cuando entendemos el concepto de que los ancianos son el pueblo que deben vigilar de entre los hermanos, no sobre los hermanos, ¿estamos libres del autoritarismo? ¿Estamos viviendo la práctica de gobernar con los hermanos o sobre los hermanos?
He escuchado la palabra de Frank. Creo en lo que se ha dicho, he encontrado algo que necesitaba escuchar. Y lo he escuchado. Y les quiero pedir a todos, que no hablemos acerca de los particulares que cada uno representan y nos veamos como una sola comunidad, aquí, ahora. Creo que muchas de las cosas que Frank ha dicho tenían que ser oídas y tenemos que reflexionar sobre ellas. Si alguien sólo quiere decir, “Amén, estamos haciendo lo que tú nos has dicho”, entonces alabado sea el Señor. Pero yo creo, como él dijo, muchas de las cosas que ha dicho las teníamos que escuchar. Tenemos que escucharlas.
Nick dice: Me gustaría decir algo, agradezco tus palabras, hermano.
Frank agrega: Lo que el realmente está diciendo es que si lanzan sus piedras, no se las tiren a él. (Risas)
Nick dice: Hermanos tienen que estar de muy buen ánimo. Yo acabo de llegar de Buenos Aires, y me he encontrado allí con hombres que juraban arriba y abajo que no eran líderes, que ellos no eran el tipo de líderes que se encontraban en la iglesia institucionalizada. Decían que eran hombres que se habían salido de la iglesia institucionalizada. Me he sentado con hermanos pertenecientes a la Hermandad de Plymouth que estaban firmemente en control de la iglesia y juraban arriba y debajo de que no. Y de verdad les creo que no se daban cuenta de lo que, en realidad era su práctica y su efecto sobre la iglesia. No quiero decir esto por todos los hermanos en están en esta reunión, en realidad no lo sé, libremente lo admito. Pero hemos hecho esta idea de hacer del anciano y el líder demasiado visible. Somos muy visibles.
Me gustaría darles un ejemplo muy simple. Yo tengo dos riñones en mi cuerpo que, gracias a Dios, funcionan perfectamente. Mantienen mi cuerpo en perfecta salud y me ayudan a funcionar y seguir vivo. Filtran todo el veneno y llevan a cabo otras funciones en mi organismo. Pero les quiero decir algo, yo no me los saco para mostrárselos a la gente y decir, “si de verdad quieren tener un cuerpo humano tienen que tener un par de estos”. Ellos están calladitos en su lugar, sin ser vistos, haciendo su trabajo. No pueden ser vistos, y no reciben gloria alguna. Pero, de mi parte, reciben mucho aprecio. Y nadie los ve.
Y quiero agregar algo más a esto. Ha sido solamente en los últimos doscientos años que los doctores identificaron a los riñones y sus funciones. Pero por miles de años, los hombres han tenido riñones y siempre trabajaron igual. Nadie sabía que estaban allí. No recibían nada. No tenían pensión. Estaban orgánicamente allí con su cuerpo, porque el DNA los había colocado allí.
Para mí, cuando leo la historia del Nuevo Testamento, cuando veo la historia, así es como yo veo a los ancianos: escondidos, haciendo un trabajo que nadie quisiera hacer, un trabajo que no es glorioso puesto que no tiene paga. Una función no es una distracción del resto del cuerpo, haciendo lo que se suponía deberían estar haciendo. Para mí esos eran los ancianos del primer siglo. Esos eran nuestros supuestos líderes del siglo primero.
Y me gustaría pedirles que se miren honestamente y se pregunten ¿Soy un riñón? ¿Estoy oculto? Probablemente soy esencial para el cuerpo. Probablemente soy esencial para la salud del organismo. Pero, ¿soy visible? Mi riñón no funcionaría muy bien si se encontrara fuera de mí. Mi cuerpo estaría enfermo. Quizá no me dé cuenta. Quizá no lo quiera admitir. Pero de cualquier manera, sería verdad.
Yo no estuve en la reunión de esta mañana, pero o mejor que puedo entender después de lo que se está conversando, Frank les ha exhortado, alentado, hasta puede que confrontado. Yo pienso que lo ha hecho con objeto de que ustedes de hagan una fuerte inquisitiva mirada a ustedes mismos. Y así debe ser. En realidad, nosotros somos líderes en el cuerpo de Cristo. Pero les estoy desafiando a que sean más invisibles. Les desafío a que no sean un miembro que recibe más distinción que el menor de los miembros del cuerpo. Hermanos, sean un riñón.
Frank dice: Quiero que todos los hermanos sepan que tengo en gran estima lo que el hermano Nick acaba de decir. Él no me escuchó hablar esta mañana, pero lo que acaba de decir procede del mismo espíritu.
Existe una definitiva falta de atención dada a los ancianos a través de todo el Nuevo Testamento. Es algo de lo que no podemos escapar. Probablemente no lo sabían antes de entrar en esta habitación. Pero ahora ya lo saben.
Supervisar es el trabajo más pasivo que existe. Les voy a dar una buena definición de un anciano. Espero que la recuerden. Los ancianos son hermanos que oran con los ojos abiertos.
Pregunta: ¿Cómo entonces ustedes mantienen el liderazgo que tienen con respecto a la congregación que está bajo ustedes? Frank escribe libros. ¿Cómo te mira la gente y cuál es el puesto de liderazgo que ocupas? ¿Cómo miras a la iglesia? ¿Cómo te escondes entre los hermanos cuando eres un escritor?
Frank contesta: Voy a contestar por mí mismo y luego Nick puede contestar por él
Cuando trabajo con las iglesias, desde el principio, les dejo saber que mi misión es enseñarles a cómo tienen que funcionar sin mí. Yo soy foráneo, no soy un líder local. Eso significa que yo no me reúno con su iglesia, excepto en raras ocasiones cuando los estoy visitando. Luego los dejo. Debido a esto, mi posición es muy diferente a la de ustedes.
Al principio, cuando estoy entre un grupo, les enseño cómo conocer y experimentar al Señor. Esto toma tiempo. Una vez que ellos aprenden a funcionar juntos bajo Cristo, yo les abandono. Respecto a Brandon, cuando yo les dejo, no regreso por seis meses. Y durante ese tiempo no tengo injerencia alguna en los asuntos de la iglesia. Ellos se manejan solos.
Regreso a ministrar cuando ellos me invitan, cuando estoy con ellos, les traigo el Señor. Le presento en una manera nueva y refrescante. Les muestro cómo encontrarle de nuevo. Cómo experimentar a Él de una nueva forma. Si hay problemas, yo les doy al Señor. Y Él resuelve los problemas. En raras ocasiones yo me enfrento a un problema en forma directa. En su lugar les doy a Cristo. Hermanos, si ellos deciden que no me quieren más allí, no volveré. Puesto que es la obra de Dios, no mía. Yo no tengo nada que proteger. Si he edificado correctamente, es decir, si he fundado la iglesia solamente en Jesucristo, se mantendrá por sí sola.
¿Cómo me miran? No tengo la menor idea. Rudi es de la iglesia de Brandon.
Frank se vuelve y le pregunta a Rudi:
Rudi, ¿Cómo me miran los santos?
Rudi contesta: Los hermanos ven a Frank como un recurso en tiempo de crisis o de necesidad. También, si la iglesia está abandonando la fundación en Cristo, o si hay división entre los hermanos y los que estamos luchando por hacerla regresar, no lo logramos, sabemos que podemos llamar a Frank para que nos vuelva a enfocar en Jesucristo. Le vemos como un hermano mayor que nos ama mucho y se preocupa por nosotros. Y podemos contar con él en tiempos de problema.
Frank dice: No tengo la menor idea de lo que Rudi les ha dicho, pero espero que fuera bueno (Risas). Me lo dirá más tarde.
Le voy a hacer a Rudi varias preguntas. Hermanos, quiero que escuchen esto. Esto no lo hemos preparado. Rudi no tiene idea de lo que voy a hacer ahora.
Rudi, ¿en algún momento me has escuchado dar una orden a la iglesia para que haga algo?
Rudi: No
Frank: ¿Me tienen miedo los hermanos?
Rudi, casi riéndose: No.
Frank: Si yo le pido a la iglesia que haga algo, ¿lo harían probablemente?
Rudi: Sí.
Frank continúa: Ahora hermanos, permítanme decirles cómo yo veo a la iglesia. Yo veo a la iglesia como una mujer hermosísima. (Frank habla como suspirando) Yo me entregaría por ella. Si la iglesia dice que no quiere que trabaje con ellos, me alejaré. Yo amo a la iglesia. Yo no estoy sobre la iglesia. La iglesia no está bajo mí. Yo amo a la iglesia. Ella es una joven muy hermosa. Y ella es la obra de Dios, no mía.
Pregunta: ¿Cómo se enfrentan a los problemas? ¿cómo podrían disciplinar una situación, como tuvo que enfrentarse Pablo, con aquellos que estaban desorganizando la iglesia, puesto que algunos llegaron del camino?
Frank contesta: Muy simple. Como hemos aprendido anteriormente, Pablo siempre habló a la iglesia. Cuando la iglesia se aparta del liderazgo de Cristo, como ocurrió en Corinto, Pablo pidió a la iglesia que solucionaran el problema. Dio instrucciones a la iglesia. Pero lo más importante, cuando quiso que los santos actuaran, se lo pidió. Se lo imploró. Les rogó. En muy raras ocasiones Pablo dio una orden a la iglesia. Y cuando lo hizo, tenía la palabra del Señor en su boca. Era el mandamiento de Cristo, no el suyo.
Esto está discutido en mi libro ¿Quién es tu cobertura? Yo doy una lista de los pasajes donde Pablo pide a los creyentes seguir sus instrucciones. Hermano, yo hago lo mismo. Si hay un problema en la iglesia de Brandon, por ejemplo, yo no doy órdenes. Yo presento al Señor. Y quizás pida a la iglesia que lo maneje de cierta manera si es que no saben como hacerlo. El hermano Gene Edwards hace lo propio. El hermano Nick igual. A menudo, ni siquiera nos enfrentamos al problema directamente. Traemos a Cristo y Él lo soluciona a través de los santos.
Nick agrega: Yo creo que esto regresa a algo que Frank dijo hace unos minutos. Para Frank y para mí, nuestra prioridad es hacer nuestro trabajo para salirnos de él. Y la pregunta regresa a el asunto de la edificación. Parte de nuestra edificación de la iglesia y trabajo con la iglesia, es equipar a la iglesia a manejar sus propios problemas y situaciones difíciles. Toda la iglesia incluida. Esta no es una teoría para nosotros. He crecido en una iglesia durante mis años veinte y mis primeros treinta. He trabajado con iglesias donde la iglesia entera se enfrenta a problemas como este. Esto no está fuera de lo común. Y es una de las cosas más bellas de observar, esto es, ver la mente de Cristo surgir desde una perspectiva corporativa.
Una vez que ustedes experimentan esto, y no quiero decir con esto que no lo hayan hecho, pero una vez que lo han hecho, jamás podrán regresar a lo antiguo. La envolvente sabiduría de Dios en lidiar con los problemas y traer disciplina a las situaciones se encuentra en la expresión corporativa de Jesucristo.
Frank dice: Amén. Yo quisiera agregar algo a eso. Dios es mi testigo, y no miento. Tenemos muy pocos problemas del tipo que ustedes tienen en las iglesias que supervisan. Los problemas son diferentes. Estoy hablando del tipo de problemas. (Nosotros tenemos problemas).
La clase de problemas que provocan la constante disciplina en la iglesia institucional de mi país – ese tipo de problemas ocurren con poca frecuencia en las iglesias en las que yo trabajo. Estoy hablando del grueso de los problemas carnales. Es algo muy raro el tener que disciplinar a alguien. Hermanos, sucede. Pero es muy raro. Y yo creo que esto se debe a la forma en que la iglesia está constituida. Y sobre cuál es su centro.
Pregunta: Me gustaría hacer una pregunta que probablemente ya ha sido contestada, sin embargo, me gustaría escucharte de nuevo. ¿Qué elemento o función tiene una presbítero local? ¿Cómo pueden ellos proveerse por ellos mismos, económicamente? Creo que ya has respondido a esa pregunta. Yo ya tengo una idea, pero me gustaría escucharte de nuevo.
Frank contesta: Sí, Ya he contestado a esa pregunta, pero lo haré de nuevo.
En el primer siglo, los presbíteros eran hombres mayores. Presbítero significa hombre mayor. Ellos eran hombres locales. Habían surgido de dentro de la iglesia. No eran traídos de fuera. Crecieron con la iglesia. Siempre fueron hermanos entre hermanos.
“Anciano” no es un puesto o posición. Es un hombre mayor. Debido a su edad, los ancianos eran más maduros y experimentados que otros. Aparte de esto, tenían en gran estima el servir y cuidar de los jóvenes hermanos y hermanas. Pablo utiliza una metáfora para describir esto que ellos hacían. Es una metáfora, no un cargo. No es un título. Es una metáfora para describir el hecho de que estos hermanos mayores se preocupaban por los jóvenes hermanos y hermanas. La metáfora es “pastores”. Pablo la utiliza solamente una vez en el Nuevo Testamento.
Debido a que esos mismos hermanos se preocupaban por los santos y vigilaban por su bienestar, ellos eran también llamados “supervisores”, de la palabra griega episkopos. Ellos vigilaban o miraban, por encima de los demás. Tenían un celo por proteger y guardar. Esto era natural. Era orgánico. Ellos hacían esto de forma muy natural como consecuencia de su madurez espiritual.
Todos los hermanos y hermanas servían. Todos los hermanos y las hermanas se preocupaban unos de otros en la iglesia. Pero esos hermanos mayores, en la medida que pasaba el tiempo, sobrepasaban a todos en servicio. Eran los que daban ejemplo en el servir.
Por tanto, todos los ancianos eran los hermanos mayores que sobresalían en el servicio. Debido a su sabiduría ellos, algunas veces, enseñaban en las reuniones. Pero no monopolizaban las reuniones. Y no hacían todo el ministerio.
Esta es la contestación corta. Para una contestación más largar lea el libro ¿Quién es tu cobertura?
Ellos eran mayores y fieles hermanos. Eso es todo.
Y, a propósito, en el siglo primero ellos trabajaban para vivir.
Nick dice: La razón de que las finanzas personales no eran un tema importante se debe, y esto es indisputable a través del Nuevo Testamento, aquellos que eran considerados como hermanos, lo eran por haber pertenecido a una hermandad que había existido por bastante tiempo. Así pues, nadie había creado un ministerio profesional en el siglo primero. Cada uno tenía su forma de vivir por medio de su trabajo. Así pues, hasta si alguien hubiera entrado en el ministerio profesional , cosa que no ocurrió en el siglo primero, ya tenían una profesión con la que sustentarse.
Hoy es diferente. Los hombre que se sienten llamados a servir al pueblo de Dios, son enseñados, van a una escuela bíblica o un seminario. A ellos no les enseñan una profesión. Así pues, el pastor no tiene habilidades para trabajar, si acaso en algún momento hubiera llegado a la convicción del Señor que tenía que hacer lo que Pablo le dijo a los miembros de Éfeso cuando les dijo “Imitadme a mi y a mi vida, cómo he trabajado con mis propias manos y ganado mi propio dinero.”
Si hubieran decidido a seguir a Pablo en esa convicción y no hubieran tenido ningún tipo de entrenamiento para trabajar, se hubieran muerto de hambre. Así pues esto se convierte en un gran dilema. Recibimos muchas cartas de hermanos que se encuentran ante este dilema. Y se me parte el corazón porque ellos quieren servir al Señor y siguieron el camino que se les presentó ante ellos – que les fue dado a ellos por servir al Señor – y ahora que han recibido más entendimiento acerca de lo que significa servir al Señor, se encuentran ante una difícil encrucijada.
Nosotros hemos ayudado a hermanos en esta situación.
Frank replica:
Hay un hermano que trabaja con nosotros. Él solía ser un pastor profesional. Es uno de esos raros individuos en la tierra que se alejó de su pastorado, abandonó todo y buscó un trabajo. Ahora es uno de los obreros. Hoy, él trabaja para vivir.
Ahora hermanos, esto es extremadamente difícil. Lo entendemos. Hemos heredado un problema. Hemos sido enseñados así. Es un problema. Pero no es imposible arrancarse de él para aquellos que tienen la convicción.