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¿Quién tiene la culpa?

El problema no es América.

El problema no son los americanos.

El problema reside en que cada uno de nosotros está adicto a la superioridad de nuestra propia cultura. Todos estamos adictos a propagar nuestra cultura y propagar las ideas religiosas de nuestro país.

Si Norte América nunca hubiera sido descubierta y si la nación más cristiana de la tierra hubiera sido la China y si la China fuera muy rica y con amplios recursos y hubiera llevado el evangelio al resto del mundo... el problema sería el mismo. Los chinos darían al resto del mundo su versión del cristianismo. En estos momentos seríamos testigos de la “chinación” de la cristiandad. Lo mismo ocurriría si Japón u otra grande y poderosa nación con una fuerte cultura... y un poco de complejo de superioridad.

Ven, todos hemos sido víctimas de ser culturizados por otra nación. Tampoco tenemos una expresión de la iglesia que sea nativa, indígena ni orgánica. Nuestra clase de religión es transplantada de una nación extranjera y de una cultura extranjera. El inglés, con una fuerte cultura y un complejo de superioridad anglizó el cristianismo de los americanos. (Los escoceses se lo dieron a los ingleses. Juan Calvino, un francés, se lo dio a los escoceses. ¡ah! Ahora sabemos quien tiene la culpa. ¡Echémosela a los franceses!).

Todos nos enfrentamos a la realidad de que alguien de afuera nos impuso una práctica del cristianismo artificial, inorgánica y aburrida. Y la realidad es que nos sabemos lo que es la iglesia y probablemente nunca experimentemos la verdadera vida de la iglesia.

Digamos que tú vienes de Hungría. Aquí viene el desafío: Tu país, Hungría, es uno de los grandes centros de la versión de Calvino de la Reforma. Estás orgulloso de ello. Puedes leer este libro y decir, “No nos dejemos influenciar de los americanos”. De acuerdo, ¡pero ten cuidado!

Por favor, recuerda esto: Tus iglesias en Hungría están tan muertas como un gato de 500 años. Tengo miedo que prefieras quedarte con tu versión de tu iglesia y tu versión del Cristianismo, que cambiar radicalmente. Estarás mucho mejor imitando la versión americana que quedándote con lo que tienes. Digo esto para todos los que lean este libro, no me importa el país de donde procedas. Aún tienes tres opciones. (1) quedarte donde estás y dejar que el tiempo y el cambio pase por ti. (2) Americanizarte (3) hacerte radical.

Le diré esto hasta a los mismos americanos: (1) Quédate donde están con tu cristianismo inglés, o (2) haz un cambio radical; descubre la expresión de la iglesia indígena y americana. Y les agregaría algo más: Cristianos americanos dejad a un lado el hábito de dar a otras naciones el tipo de cristianismo americano.

Lo peor de todo lo que podemos hacer es dejar las cosas como están.

La raíz del problema reside en nuestra eclesiología. Nuestra completa conceptuación de la iglesia – en lo que se refiere a su práctica – está totalmente errada. 

En ningún momento, en los últimos 1.700 años de historia de la iglesia, nadie ha propuesto una eclesiología que fomente la iglesia orgánica... expresión única en cada lugar, diferente en cada cultura, orgánica en naturaleza. Cada una de las teologías de cada una de las denominaciones en esos 1.700 años siempre a propugnado por tener una práctica universal de la iglesia.

El mismo ritual practicado de igual forma en todo el universo. ¡Esto está ocurriendo desde hace 1.700 años!

Todos nosotros nos debemos lanzar en una grande y nueva aventura para descubrir una experiencia de iglesia única a nuestros valores y país.

Tenemos que dejar de pensar en términos universales cuando ponemos en práctica las reuniones de la ecclesia. Tenemos que comenzar a luchar por una expresión orgánica del Cuerpo de Cristo que sea enteramente local en cuanto a su cultura, sociología y biología.

De todos los pueblos, los americanos deben encontrar su propia y única formas de practicas para ser puestas en práctica en territorio americano. Los americanos deben honrar y respetar el hecho de que los japonesas encuentren su propia expresión de la iglesia, única a su tierra, indígena a su gente, basados en su cultura y sociología y completamente diferente a lo que puedan ser las prácticas americanas.

Y así todas las naciones y culturas... y todos los creyentes... en todas partes del mundo.

En una palabra: Todos nosotros debemos defender los derechos de cada localidad, cada cultura, cada tribu y cada lengua para que descubran su propia y única expresión de la vida de la iglesia.

En el análisis final esto va a requerir una nueva clase de cristianos. Hombres y mujeres jóvenes que pertenecerán a la generación elegida. Una generación que rehúse “ir a la iglesia”. Una generación que se aleje de los edificios, bancos, púlpitos, clérigos, pastores y quienes – por medio del amor a Cristo y la pasión de la iglesia – serán los pioneros de la gran odisea. Una gran búsqueda por la iglesia... expresada en forma diferente y única en cada nación y ciudad de la tierra. Y una generación que luchará por otras tierras y gentes para que también tengan su única odisea de descubrir por sí mismos la Ecclesia. Todos nosotros juntos en alianza de que todos los demás creyentes de otras razas y colores, tribus, lenguas y culturas tengan el derecho a una vida de iglesia única y propia.

¡Deja este libro a un lado y comienza tu odisea!

Hay un libro que acompaña a este, se llama “Cómo debería ser la iglesia” (How to meet under the Headship of Jesús Christ).

Estos dos libros deben leerse juntos, uno describe el problema. El segundo te da una clara ayuda de cómo encontrar, tener y mantener una expresión de la vida de la iglesia, orgánica e indígena.

 

 

Conclusión

Quiero avisarte que las iglesias americanas y las organizaciones para-eclesiásticas han entrado en el negocio de la exportación. (1) Nosotros exportamos. Ustedes importan. (2) Estas dos instituciones americanas van a americanizarte. (3) Aunque tratemos de venderlo, nosotros no tenemos idea acerca de la vida de la iglesia (4) Vamos a gobernar por sobre tu cultura. (5) Si en algún momento has pensado en ver una iglesia orgánica e indígena en tu tierra... ¡nunca mires a las organizaciones americanas para ello! No te la vamos a traer. No podemos. Nunca hemos visto una.

El producto exportado por la iglesia institucional y las organizaciones para-eclesiásticas no es más que presente expresión americana del cristianismo. Esas dos fuerzas, cuando se combinan, forman una máquina gigantesca.

                                                Los directorios de las denominaciones, las misiones y sus misioneros

                                                Los directorios de las misiones independientes y sus misioneros

                                                Los evangelistas viajeros y sus colaboradores

                                                La iglesia tradicional y sus horrorosos servicios

                                                Las organizaciones para eclesiásticas y sus miles de colaboradores.

Todos ellos trabajando fervientemente para la americanización de la fe cristiana... por todo el mundo... incluyéndote a ti.

A no ser que algo drástico ocurra para cambiar este ataque masivo, la americanización del cristianismo, en los cinco continentes, en las islas de los siete mares y en las tierras polares, esta es la conclusión.

Este mundo está al borde de ver una de las más lamentables experiencias del cristianismo que jamás emergió de las páginas de la historia – el Cristianismo Americano – se convertirá en la expresión mundial del cristianismo.

¡Esto producirá la catástrofe de todos los tiempos!

¿Mi miedo? Que esta clase de cristianismo será tan aceptado y tan poco cuestionado como para convertirse en LA expresión cristiana... por encima de cualquier otra expresión de fe y cualquier otra expresión de ecclesia será duramente perseguida. Quiero decir con esto, cualquier experiencia de la iglesia que no lleve la marca del cristianismo americano será considerada herética y cultista. Eventualmente seremos testigos de la misma hostilidad, la misma oposición, la misma difamación y el mismo escarnio y... casi la misma persecución como la experimentada por los creyentes durante la Era del Oscurantismo. Eran años oscuros pues una era la solamente aceptada forma de expresión cristiana, fe e iglesia. El hombre vivió bajo la tiranía de una sola versión de la iglesia. Todo lo demás que reclamaba el vocablo “cristiano” era despreciado, desconfiado y condenado.

Que algo en algún lugar haga el cambio y lo haga pronto.

Si no, que Dios levante hombres que tengan la visión de ambos, la iglesia y la experiencia de la vida de la iglesia y, por otro lado la experiencia del centralismo de Cristo, para levantar una alternativa contra esta enorme y arrolladora máquina.

Tales hombres deberán poseer el coraje y la habilidad de enfrentarse cara a cara a una abrumadora oposición. Una oposición formada por aquellos cuya definición de iglesia no son más que bancos en perfecta alineación, un púlpito, un sermón interminable, unos seglares sin funcionalidad y mudos... además de una lluvia de fuego de un evangelismo que no le detiene el carecer y desconocer cosas tales como una verdadera experiencia de la vida de la iglesia.

Que esos hombres den sus vidas para ver la expresión de la iglesia surgiendo desde abajo – una iglesia originada por un descubrimiento laico. Hombres comprometidos a lo indígena y a lo orgánico. Señores, si esos hombres surgen, esperen enfrentarse a una tormenta de oposición originada por los cristianos occidentales. Estarán bajo la mayor amenaza posible creada por la oposición del cristianismo occidental -  americano – inglés. Nosotros os daremos la batalla.

Se presentará en forma de vida o muerte para ti. ¿Seguirás una expresión de Cristo que es plenamente tuya, con vida, respiración e indígena? ¿o permitirás ser arrollados, de arriba abajo, por prácticas prefabricadas que simplemente puedes copiar con un mínimo esfuerzo y responsabilidad? El futuro de tu vida cristiana está juego.

Los cristianos de todo el mundo – incluyendo a los americanos – tienen que enfrentarse a la gigantesca ola de la fe americanizada.

Pero el peor resultado de un cristianismo americanizado trae consigo un resultado más profundo. Una vez que la fe cristiana se americaniza, surge una mentalidad por todo el mundo, de tal firmeza, que cuando se encuentra frente a las Escrituras del Nuevo Testamento, esta mente, tan patéticamente inamovible y americana, será solamente capaz de ver en la Biblia el tipo de cristianismo actual por ellos impuesto.

En verdad, en ese momento, estaremos de nuevo viviendo en el Oscurantismo.

Sean los americanos o sean los hombres de otras naciones, la prueba de la fe cristiana descansa ahora en las manos de aquellos que se levanten para ser los radicales de una nueva y más alta práctica de la fe cristiana. 

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