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Para quién está escrito este libro
Si este libro hubiera sido escrito para misioneros y empleados de las organizaciones para-eclesiásticas, probablemente hubiera sugerido: ¡regresa a casa! Regresa y comienza todo de nuevo, comenzando por estar en la práctica y experiencia de una experiencia y práctica de una forma americana y orgánica de la vida de iglesia americana. (¿Qué es la vida de la iglesia? Es algo difícil de definir, es algo que se experimenta y es arrastrado hacia ella. La cosa peor que yo podría hacer sería definirla, pues, al hacerlo, establecería límites y fronteras y conceptos. Ella, la iglesia, define la teología del hombre.)
Pero el experimentar la comunidad de creyentes... el descubrir una expresión orgánica e indígena de la iglesia, es difícil y expuesto. Tomaría muchos años de las vidas de esos hombres y mujeres que dirigen estas organizaciones. Estas cosas parecen innecesarias y trabajosas para la mayor parte de nosotros los americanos. Nosotros no podemos concebir dejar el ministerio y sentarnos por cuatro o cinco años... en el salón de la casa... hasta que nuestra forma de pensar desaparezca goteando de nosotros mismos. Por esto, la mayor parte de los americanos que lean este libro harán lo que todos los americanos sabemos hacer mejor... ¡innovar!
Señores, el innovar no es suficiente.
Alguna otra dirección, otra forma (más rápida) probablemente será substituida en favor de tan extraña sugerencia como “regresa a casa y aprende de la vida de la iglesia”. Pero, de cualquier manera, en lo más profundo de tu ser, estás seguro que no puedes dar lo que no tienes.
Por tanto, para la mayor parte de los hombres que lean este libro que se encuentran en el campo misionero, pienso que este libro te causará detenerte y reflexionar. ¿Y luego qué?
Quizá algunos pausarán e innovarán.
Y cambien un poco.
Pero la mayoría de los que lean este libro, yo creo, pasarán por alto el punto primordial: El cambio tiene que tener características gigantescas – envolviendo todo y confrontando todo. El campo misionero quizá no sea el mejor lugar de llevar a cabo este cambio radical. De hecho no creo que haya lugar específico que pueda soportar este cambio tan radical. Con toda seguridad serás expulsado de cualquier organización dentro de la cual trates llevar a cabo este nivel de cambio. Unos 1700 años de historia de la iglesia son testigos de ello.
¿Cuán drásticos deberán ser los cambios? Uno al menos tan extremo como los cambios que ocurrieron durante la Reforma cuando los hombres tuvieron que pasar por el drama de ser devotos católicos a convertirse en devotos protestantes.
Al menos ese tipo de cambio radical.
Quizá más radical, como el pasar de católico a anabaptista.
Si tú, el misionero de la tierra, y tú, el obrero para-eclesiástico, están interesados en conocer cómo eran las cosas en el siglo uno, os sugiero que leáis la historia como es descrita en Revolución.
También te alentaría a leer los libros de Roland Allen... especialmente Métodos Misioneros: S. Pablo o los nuestros y La expansión espontánea de la iglesia.
No dudo que necesitáis, necesitáis desesperadamente, que esos libros impacten vuestras vidas e influencien vuestro futuro.
¡Que Dios os hable plena y claramente!
Personalmente, espero que regreséis a América y aprendan de la vida orgánica de la iglesia. Que aprendáis la versión americana de lo que es la vida de la iglesia. Si regresan a su misión en el extranjero, espero que se muevan en contra de las mareas prevalentes. También espero que sigáis el ejemplo de Pablo permitiendo al pueblo de Dios descubrir por ellos mismos su propia expresión de la vida de la iglesia... y como ella se refleja en su propio pueblo.
Y si llegáis a hacer esas dos simples cosas, lo más probable es que perdáis a todos los amigos cristianos. Probablemente terminarás siendo una versión moderna de un anabaptista... alguien que nadie quiere.
Pero, debo confesar, he escrito este libro, principalmente para los no occidentales. Para los cristianos no anglo parlantes y no los de Europa del Oeste. También he escrito este libro a cristianos donde las misiones occidentales no van. Y a los nativos obreros cristianos. A todos los cristianos de la Europa del Este – ahora sois el centro de la americanización. China, probablemente vas a ser la próxima. Ya hemos terminado la americanización de Latino América, India y la mayor parte de Asia y África. Vosotros sois lo que tenéis que lanzar la revolución.
A todos vosotros, pero especialmente a los cristianos de la Europa del Este, estoy tentado a decir: “rompan toda relación con los misioneros occidentales y con las organizaciones para-eclesiásticas, al menos hasta que depongan esa impulsiva marcha hacia la americanización de todo y de todos.
Por supuesto, no lo voy a decir, sólo que quiero decirlo. Hay suficientes excepciones por ahí, aunque parezca raro, que me prohíben decirlo.
Pero diré esto: Tú no necesitas de nuestro dinero. Bakht Singh, Prem Pradham, Watchman Nee y otros lo han demostrado. No necesitas nuestros métodos. Dios sabe que no necesitas de nuestras formas, mentalidad, cultura, reglas sociales, costumbres ni forma de pensar. Ninguna de ellas. Tu no necesitas nuestras experiencias. En cuanto a “misiones de cruce cultural” o “evangelismo de cruce cultural” son palabras que suenan bien, pero significan lo mismo: “permíteme americanizarte”.
Enfáticamente afirmo: No te unas a nuestras misiones ni organizaciones para-eclesiásticas. Te arruinarán. Te occidentalizarán. Te corromperán. Compraremos tu alma y robaremos tu integridad. Iré más lejos aún. Tendrás que examinar tu corazón, tus motivos, tu consagración a Cristo... si acaso llegas a unirte.
Observa que te sucede cuando trates de copiar la publicidad, anuncios, propaganda y “visión” de nuestros métodos y organizaciones occidentales. Pregúntate “¿qué es lo que todo esto está haciendo a mi corazón?”
Y cuando tomes nuestro dinero americano... tu corazón sabe que estás entregando algo sagrado para ti, solamente para obtener dinero... dinero que viene de trabajar por nosotros. ¡Para nosotros!
Eso que somos como americanos, eso que está en nuestras mentes colonizadoras y eso que es el método que utilizamos en todas nuestras organizaciones Anglo-Americanas... no vale seguir ni imitar. Están gastadas, estériles, no son de beneficio, ni para ti ni para tu pueblo.
Tú lo puedes hacer mucho mejor. Bakht Singh lo supo. Prem Pradham tambíen lo sabía. Tú puedes descubrirlo. Despójate de nuestras vestiduras. Arroja lejos de ti esa corbata. Pónte el traje común de la gente de tu pueblo.
¡Regresa a quién culturalmente eras antes de haber encontrado nada
occidental!
Regresa a tu cultura. Tómate un baño y lávate nuestra religiosidad, nuestro profesionalismo y nuestra estudiada piedad. Vuelve a ser tu propia persona. Regresa a tu propia normalidad. Descubre que lo que el Señor da es solamente tuyo.
Parece ser como una tendencia para todo el mundo el esparcir su forma de iglesia a todas las tierras y gentes. Pero Pablo lo hizo de tal manera que cada iglesia, individualmente, tuviera el maravilloso privilegio de surgir por sí misma en el viaje de descubrir su propia expresión de vida de iglesia.
¡Sigue a Pablo!
El hecho de que nos sintamos superiores a ti deberá hacerte sonar la alarma. Nosotros no nos sentimos superiores. No queremos. No sabemos que nos sentimos superiores. Solamente es que nosotros somos así.
Por favor, hermano, nosotros probablemente actuamos superiores a ti, pero nosotros no lo somos. Tú puedes hacerlo mucho mejor. Háblalo con tu gente. Atrévete a hacer el viaje de descubrir diariamente la vida de la ecclesia... en tu propio estilo. El estilo que es orgánico a tu pueblo.
¿Si abandonas nuestras organizaciones? ¿Si objetas nuestra forma de trabajar? Probablemente te contestaremos con cualquier cosa y prometiéndote el todo, solamente para mantenerte en la organización. Si la abandonas... prepárate a encontrar a todo cristiano occidental que tú conoces, vuelto en contra tuya. No escuches nuestras palabras que te piden que te quedes. Observa nuestras acciones. Por ejemplo:
¿Quién está hablando al frente?
¿Quién está a cargo del dinero?
¿Quién es dueño de la propiedad?
¿Quién te paga?
Pero sobre todo, pregunta por qué te sientas en bancos alineados todos mirando hacia el mismo sitio, mirando al que habla y viendo el cuello del que está delante de ti. Pregunta por qué todas las semanas estás obligado a escuchar un sermón aburrido.
Finalmente, mira alrededor. Mira aquellos que son cristianos que paisanos tuyos. Observa a tus amigos que se han hecho miembros de aquella misión anglo-americana o la organización para-eclesiástica. ¿Han cambiado? ¿en su forma de vestir? ¿en sus maneras y formas de comportarse? ¿en su forma de hablar? ¿su vocabulario? Lo han hecho sutilmente, casi inapreciable. Principalmente en forma de pensar. ¿Te estás dando cuenta cómo un alma preciosa se está vendiendo a la occidentalización? Peor aún. ¿Acaso lo ha hecho solamente por dinero?
¿Acaso vale la pena copiar nuestra visión al precio de la dignidad del alma del creyente? ¡Tu alma! Únete a nosotros y con toda seguridad perderás algo para siempre.
Únete a nosotros y hazlo a nuestra manera y toda tu nación eventualmente sufrirá. Nosotros estamos afectando el entero futuro del alma de tu pueblo. Nosotros estamos, después de todo, inseminando una falsa cultura en tu sociedad.
El misionero americano, más cerca de ti, ¿acaso busca tu cultura? Acaso, en algún momento, ¿ha mostrado un serio y profundo interés en comprender tus costumbres? ¿Cuán interesado es en alguna cosa especial de tu cultura, por ejemplo, tu música, tu folklore? ¿Entiende palabras tales como indígena y orgánico? Pero sobre todo, ¿cuanto control ejerce sobre tu vida y tus compañeros?
¿Y POR CUANTO TIEMPO EJERCE ESTE CONTROL?
Si el misionero americano o el empleado de una organización para-eclesiástica no puede venir a tu tierra a (1) evangelizar, (2) poner los cimientos para la reunión de creyentes locales y luego (3) partir, en no más de uno o dos años, él no tiene el mensaje, no tiene el conocimiento, no tiene el entendimiento, el entendimiento de Cristo, ni de la ecclesia, ni la profundidad espiritual... ni el centralismo de Cristo en vida y mensaje... él no tiene suficiente o nada de eso para justificar su estancia en tu país. De hecho, el carecer de esta habilidad, no le da derecho a se un misionero en tu tierra. Ni en la tuya ni en ninguna otra.
Una de dos, o arde por Cristo y la iglesia, arde por tener una ecclesia, indígena, orgánica, pasionalmente dirigida con objeto de abandonarla y dejarla en manos del local pueblo de Dios... sin que quede rastro alguno de occidentalismo... o REGRESA A CASA a América.
Es a ti, el cristiano nacido y criado y en este momento viviendo en tu país... a quien este libro está escrito.
A través de este libro y el libro La forma que la iglesia debe ser y el libro titulado El hombre más necesitado... He utilizado el pequeño país de Albania como un ejemplo perfecto (un laboratorio) de la ceguera de nuestras misiones occidentales. Nuestra ceguera – pero sin mala intención – violación de vuestra cultura, vuestra sociología, vuestra forma de vivir y vuestras costumbres. He utilizado Albania como una prueba de nuestro desinterés, irrespetuosidad e inmadurez.
También he utilizado a Albania para apuntar nuestro control. He utilizado Albania como prueba de nuestra falta de entendimiento de plantar iglesias en la forma del siglo primero.
La forma de Pablo es para nosotros, los americanos, impensable.
Para nosotros los anglos es imposible concebirla de esa forma. Ni siquiera trataremos de seguir las Escrituras para hacerlo. Solamente decimos: “no se puede hacer”. A lo mejor tenemos razón. El tipo de hombre que se necesita para plantar iglesias al estilo del siglo primero son hombres que necesitan una profundidad espiritual y total sumisión ante Dios que raramente se encuentran en nuestro tiempo, o en cualquier época.
¡Pero esto no justifica lo que estamos haciendo!
Solamente puede haber una conclusión. En algún lugar lado, en algún lugar del planeta, bravos hombres comenzarán de nuevo.