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Entre las bambalinas de una organización
para-eclesiástica
Tú, mi querido no americano, vas a ser consultado para formar parte de una organización para-eclesiástica. Bien, como no eres americano, tienes el derecho de conocer un poco más acerca del concepto que abarcan estas organizaciones. Este será el tema del presente capítulo.
¿Puedo invitarte a pasar al interior de una de estas organizaciones para ver su forma de trabajo? En verdad tienes el derecho de comprender esta invención americana. Nunca lo olvides, el movimiento de las organizaciones para-eclesiásticas es 100 por 100 americano. ¡Nosotros la inventamos!
Mejor que solamente aprender acerca de estas organizaciones, imaginemos que tu acabas de iniciar una de ellas. Esto te ayudará a entender la invasión cristiano-americana de tu país, y lo que hacemos.
Si te sorprendes cuando leas este capítulo, aquí te doy otra sorpresa: Todos los ministros bien informados en los Estados Unidos, conocen perfectamente todo lo que vamos a discutir en este capítulo.
Este capítulo te lleva detrás del escenario de una organización para-eclesiástica. Recuerda que estamos pretendiendo hacerte el fundador de esta organización al estilo de las americanas.
Comienzas tu organización, tú, el fundador, tienes, en primer lugar de comenzar con una visión. Esta tiene que ser simple, pero poderosa. La mejor de todas la visiones que los americanos han podido decir es la de “la evangelización del mundo entero en esta generación”. Este lema ha estado con nosotros por más de 100 años. La primera vez que fue escuchada data del año 1980, es decir, hace tres generaciones.
No te importe si esta visión no está basada en las Escrituras. No te preocupes si esta organización o movimiento que pretende la salvación lo haces sin una iglesia.
Esta visión, hecha en América, continuará dando un mundo de gente salva... salvados pero solamente con una póliza de seguros contra el incendio del infierno. Millones de salvos, pero sin ninguna relación con Cristo o la iglesia.
No importa, cuando lances tu organización, sabrás perfectamente que tus conversos mostrarán poco o ningún interés en la iglesia tradicional. Tampoco esos conversos se convertirán, por mucho tiempo, en miembros activos de esas iglesias muertas.
No te importe que esos hechos sean la causa que arruine una hermosa relación entre tus conversos y la ecclesia.
Tu organización sabe que las iglesias tradicionales no son del gusto de tus conversos; sin embargo, tu organización necesitará el apoyo de las iglesias tradicionales. En consecuencia tu organización, por siempre, estará caminando por un camino demasiado estrecho. Por un lado tu sabes que la iglesia actual es arcaica, aburrida, fría, sin vida, estéril y sus reuniones son como un lamento de funeral. Por el otro lado, esas iglesias son la principal fuente de ingresos. Y, de seguro, vas a necesitar mucho dinero en tu organización.
Esto significa que tienes que ignorar el hecho de que la mayoría de tus conversos nunca se convertirán en parte de esas iglesias – pero, a la vez, tienes que cultivar el apoyo de ellas.
¿Cómo puedes vivir contigo mismo conociendo todas estas realidades?
Simplemente ¡ignóralo!
Céntrate y por el foco de atención en tu más pequeña obligación de salvar almas. Dale la espalda al resto del cuadro, nunca te enfrentes a la realidad que el nuevo converso no tiene la vida del cuerpo dónde asistir, una vez que tu organización le ha conducido hacia Cristo.
Tu organización para-eclesiástica ganará grandes cantidades de conversos; sin embargo, nunca deberás preocuparte de mirar las cifras que te indican cuantos se quedan.
En diez años, nadie en este mundo sabrá dónde quedaron tus conversos. (Con excepción de algunos que se unieron a tu organización. Date cuenta que tienes que enfatizar, promover, publicitar y anunciar a esos pocos. Haz parecer su éxito como si se tratase de un gran número. Así es como dejas a un lado el hecho de que las masas que tú has conducido a Cristo, han desaparecido. Ignora el hecho de que solamente uno de cada 5.000 conversos se une a una organización... y que nadie tiene idea, dónde fue el resto.)
¿Dónde fueron esos millones de conversos desaparecidos? Nadie lo sabe. ¡Nunca trates de averiguarlo!
De nuevo, ignora la realidad.
Tu nueva organización para-eclesiástica ahora necesita muchos hombres y mujeres cristianos para servir en ella. Los jóvenes entre veinte y veintisiete años son los mejores. Hasta treinta años.
También necesitarás gran cantidad de jóvenes que asistan a tus conferencias y vayan a tus giras evangelísticas. Siempre lleva gente joven, idealistas, impresionables y entusiastas. Para eso las edades entre diecisiete y veinticuatro son los mejores. No te olvides, esos jóvenes entusiastas son el motor de las organizaciones para-eclesiásticas. Sin ellos no tienes nada. Ignora el hecho de que estás construyendo un motor grande y poderoso con poco más que un entusiasmo juvenil y pasajero. Jóvenes sin, o con poco clara dirección, en busca de un significado para sus vidas cristianas; jóvenes muy fácil de manejar. Se encuentran en el período más aventurado de sus vidas, así pues, ofréceles aventuras.
Y aquí es donde entra la visión. Esta te traerá (1 ) obreros a la organización y (2) jóvenes. Una visión + obreros + jóvenes. (Nunca trates de hacer una organización con gente de más de 30 años).
Después de la visión los obreros y los jóvenes, tienes que agregar otro ingredientes: el poder de Dios. Muéstrales cómo pueden recibir el poder de Dios. De esta manera irán a “evangelizar al mundo en una generación” con esta nueva herramienta. Diles que este poder estará con ellos para siempre.
(No se te ocurra ponerte en contacto con esos jóvenes cuando tienen cuarenta años. Lo más probable es que ni siquiera sean cristianos practicantes. Si les preguntas, te contestarán que han olvidado todo lo que escucharon acerca del poder de Dios y que tienen un “vago recuerdo” de cuando fueron “misioneros de verano”).
A continuación viene el entrenamiento de tus obreros y tus jóvenes. Primero los empleados. Luego ellos entrenarán a los jóvenes. Este entrenamiento no tiene que ser muy largo.
Aquí es donde una mente evangélica te podrá ayudar mucho.
La mente evangélica encuentra nuestra presente cristiandad escrita por todo el Nuevo Testamento (aunque no esté allí). No tendrás problema en mostrar a toda esos jóvenes un Nuevo Testamento y una visión sin iglesia. Serás capaz de mostrarles la evangelización del mundo en una generación y hasta podrá mostrarles tu propia organización ... ¡en el Nuevo Testamento!
Pero los jóvenes, por muy queridos que sean, a menudo son incorregibles o al menos, poco disciplinados. Así pues, el entrenamiento tiene que darles otras tres cosas.
Uno el concepto de autoridad y obediencia; otro es la fuerte estructura organizacional con una clara y definida línea de mando. Finalmente ayuda el lanzar un poco de culpabilidad y miedo salpicados por todas las reglas que les has ido enseñando.
Una vez finalizado el entrenamiento, te desplazas hacia algo que llamaremos la gran aventura.
Aquí hay algunas posibilidades.
Evangelización del campus de una universidad (¡Indonesia?). Esto provoca a los jóvenes. ¿Qué hay acerca de una nación entera? Esa que justo acaba de abrir sus puertas al evangelio. Esta es la mejor aventura. También pueden ir a un lugar remoto del globo a repartir Biblias.
¿Pero y si estas aventuras no están disponibles?
Una Feria Mundial. U campeonato de fútbol internacional. Mardi Gras. O planear una reunión en un gran estadio con 100.000 jóvenes en él. O llevar una caminata a un lugar importante del país, como la capital u otra ciudad importante.
Siempre va a haber algo, en algún lugar del que se pueda hacer “La gran aventura”.
En los momentos que escribo estas líneas, Rusia y la Europa del Este son aventuras fantásticas con desafíos que pondrán a prueba los corazones de muchos jóvenes. ¿Qué les parece Siberia?
El próximo paso, para llevar a cabo esta gran aventura, necesitas dinero. Estas aventuras siempre necesitan dinero. Mucho dinero.
De hecho, el oculto pero verdadero propósito de “La gran aventura” es conseguir dinero, con objeto de permitir el funcionamiento de tu organización.
Estas son tus fuentes de ingreso.
Los jóvenes que han asistido a estas conferencias de entrenamiento. Las iglesias. Si es posible, haz que tus empleados asistan a los servicios dominicales de aquellas iglesias que dan dinero a tu organización. De igual manera, alienta a los nuevos conversos, llevados a Cristo por tu personal, a asistir los servicios dominicales. ¿Qué ocurre si alguno de tus conversos decide asistir a servicios dominicales en una iglesia que no contribuye a tu organización? Haz que tus empleados convenzan al nuevo converso a no asistir a esa iglesia. Cualquier cosa que aleje a tus conversos y obreros de tu organización ¡es el enemigo!
La tercera fuente de ingresos son los millonarios.
¿Cómo logras hacer a estos millonarios cooperar con tu organización? Una forma de aproximación es asistir a banquetes donde tus empleados y conversos puedan dar testimonio. El manual de entrenamiento que le has enseñado a tus empleados contiene un capítulo detallando cómo se pueden originar o producir esos banquetes. (Ver el manual del empleado la sección: “Banquetes”).
Pero hay mucho más que puedes hacer para enrolar a los millonarios.
Entrena a cada persona de tu organización a iniciar relaciones con estos millonarios. Alienta a los empleados a juntarse y mantener amistad con ellos. Enséñales cómo hacerlo. Por supuesto, terminarás teniendo un completo grupo de trabajadores que es siempre amigable, bien presentados y casi siempre felices. Cuando andan con esos millonarios siempre están movidos por esa ardiente “visión”, hablando en lucidas frases acerca de es próxima “gran aventura”.
Vivirán cada momento de sus vidas artificiales mostrando su fachada artificial. Pero esto está bien pues, de esta manera, siempre vas a tener un grupo de colaboradores constantemente dedicados a la búsqueda de recursos monetarios y siempre tendrás que estar buscando esos individuos que serán llamados “consejeros”.
Tus colaboradores siempre tendrán que estar con el despertador en la mano, siempre estarán contando historias acerca del gran pasado – pero presentes – éxitos y proyectándolos hacia el devenir ¡los grandes eventos próximos a llevarse a cabo! Enséñales a hacer bien este trabajo y siempre tendrás suficientes seglares enlistándose en la organización en forma de “soporte”.
Los seglares también tienen que recibir el mismo mensaje que los jóvenes. Ellos, de igual forma, deben encontrar un significado y un propósito en sus vidas apoyando a los jóvenes. Haz que lleven una vida excitante. Ayúdales a encontrar un sentido de valor ante Dios apoyando y dando soporte a tu organización.
No te preocupes del daño que más tarde todo esto causará en las vidas de estos cristianos. No te preocupes si este trabajo crea unos colaboradores que lleguen a ser deshonestos con ellos mismos y artificiales frente a otros. Niega el hecho de que un gran número de colaboradores abandonará pronto tu organización, específicamente porque no serán capaces de vivir con ellos mismos.
Y ni siquiera pienses dos veces el hecho de que la mayoría de los no cristianos van a ser capaces de ver claramente esta farsa.
Sí, por supuesto, todo esto destruye a tus colaboradores. Mina sus caracteres. Básicamente es como vivir una vida deshonesta ante Dios y ante los hombres.
Nunca te percates de que este ciclo se repite constantemente con todos los colaboradores y la gente que trabaja en tu organización. Este ciclo tiene una duración entre cinco a siete años. En este espacio de tiempo tus colaboradores habrán, la mayor parte de ellos desaparecido al igual que todos aquellos que anteriormente te apoyaban. El patrón es consistente. Nunca te detengas a considerar este hecho o a preguntarte sus causas. (El espíritu de vendedor innato de las necesidades de la organización para-eclesiástica y la constante artificialidad de la incontenible venta de la organización, serán sus causas) Una vez más, ignora la realidad. Y el próximo año, comienza todo de nuevo, con montones de jóvenes y nuevos colaboradores y nuevos reclutados laicos.
Este es un patrón fijo. Nunca cambia. Nunca te detengas a analizarlo. Nunca preguntes por qué. Y lo que es más, nunca preguntes dónde se fueron esos colaboradores, ni te preguntes el daño producido en sus almas como consecuencia de haber estado contigo durante esos cinco años.
Si tienes alguna duda de esto que estoy diciendo, pregunta a cualquiera en una organización para-eclesiástica, cual es la edad media de los empleados a tiempo completo. La respuesta será, alrededor de veintiocho. Dentro de cinco años la edad media será de veintiocho. En diez años más también será de veintiocho y así sucesivamente. Has la misma pregunta acerca de los colaboradores laicos. Pregunta cual es la edad media de su estadía en la organización. Encontrarás las mismas respuestas. El desgaste es enorme.
Pero vayamos ahora a la gran aventura.
El dinero llega a raudales debido a la gran aventura. Es una experiencia de una vez en la vida, ¡tenemos que aferrarnos a esta oportunidad!
Supongamos que esta aventura son los juegos Olímpicos. O una exposición mundial. Tienes que mostrar a todo el mundo la fantástica oportunidad de este evento. Y la urgencia. Enlista un ejército de jóvenes que serán entrenados y enviados a este gran evento. La mayor parte del dinero que estos jóvenes voluntarios traerán se irá en boletos de avión, alimentación y gastos adicionales. Pero parte de ese dinero debe ser utilizado en gastos generales. Después de todo, la “organización” ha gastado grandes cantidades de dinero en la promoción de esta “gran aventura”. De hecho, este evento ha costado una fortuna.
Así pues, en tanto que los jóvenes están entrenando, pídeles más dinero. Ten la completa seguridad de que van a existir crisis. Esas crisis harán que esos excitados jóvenes exploren todos los recursos posibles a su alcance, para producir más dinero. Los jóvenes en entrenamiento, son el mejor recurso de obtención de fondos.
Por supuesto, solicita dinero también a aquellos seglares que has cultivado.
Los juegos olímpicos tendrán una duración de dos semanas, pero les precede todo un año en preparación. La emoción es grande. La visión es ser visto. Hay todo un año de recolección de dinero... para un proyecto que dura dos semanas. En esas dos semanas vas a ver millones de dólares siendo gastados por tu organización. Como resultado, tu organización ganará un poco de dinero que le ayudará a cubrir los gastos generados en la sede central. Claro que los costos administrativos han sido enormes.
Cuando haya terminado la gran aventura, transmite los resultados de la misma por todos lados. (Olvídate cuantos conversos permanecieron).
En tanto toda esta euforia es sostenida, comienza a buscar el desafío de una nueva gran aventura. Grandes eventos como este son los que mantienen en vida a tu organización. Sin ellos todas las organizaciones para-eclesiásticas morirían en sus pañales.
Nunca te preguntes acerca de qué evidencia posees para mostrar que cinco años después del evento, tú y tus jóvenes estuvieron allí.
Sí, aún tienes cinco direcciones de conversos que aún caminan con el Señor y quizá una docena de trabajadores que estuvieron en aquel famoso evento hace cinco años.
Eso es todo lo que tienes para mostrar como resultados del gasto de tantos millones de dólares. ¿Se justifica esto de alguna manera?
Una organización de este estilo, similar a la tuya, hizo un seguimiento por un año sobre 20.000 de sus conversos. Solamente 200 mantenían aún una relación con Cristo. Gracias a Dios por esos 200, pero creo que hay mejores formas de gastar esos millones de dólares para salvar y guardar a los conversos.
Entonces ¿qué haces? Continuar ignorando la realidad.
Bien, cambiemos ahora de escenario.
¿Qué hubiera ocurrido si Pablo hubiera ido a la misma ciudad a la vez que tú? Probablemente hubiera levantado una iglesia con... probablemente cuarenta conversos. Hubiera nacido una comunidad de creyentes. Dos años más tarde, esa comunidad que Pablo formó serían entre cuarenta y sesenta personas. En cinco años, quizá serían unos 100 y en diez probablemente 200. (Aunque también podrían ser 75).
Sin importar el número, hubiera costado mucho menos y no serían una iglesia donde semanalmente tendrían que asistir a un edificio en particular. Sería una iglesia fuerte... elástica, adaptable, móvil, amorosa, preocupada, hermosa, energética, fascinante, atractiva... ¡un pedacito del reino de Dios! Pero lo más importante es que sería permanente. Sería esta el verdadero propósito de Dios – la mera comunidad de creyentes.
¿Tendría esa iglesia una base en las Escrituras lo suficientemente fuerte para su existencia?
¿Cuán fuertes?
Cada página del Nuevo Testamento.
Esto es un poco más que la organización para-eclesiástica puede recolectar para justificar su existencia.
El punto: ¿Debemos poner nuestro foco en la comunidad de creyentes, como hizo Pablo, o debemos concentrarnos en un evangelismo sin iglesia con un rango de mantenimiento casi cero, tal como hacen los americanos?
(Este verano, una organización para-eclesiástica envió 2.000 jóvenes por un período de seis semanas a un costo de 3.000.000 de dólares en masivo evangelismo. ¿Qué podría hacer un plantador de iglesias al estilo del siglo primero, con una fracción de ese dinero? Podría, perfectamente, haber levantado varias iglesias, permanentes, donde, después de cincuenta años podría aún hablar con todos sus conversos.)
Hay grandes posibilidades que, tarde o temprano, se te solicite unirte a una de estas organizaciones para-eclesiásticas para ayudarles en este o aquel programa. También debes conocer que tú eres aquello que nos llega a América como “las nuevas y excitantes noticias” escritas desde tu país. Hablar de ti es la manera que estas organizaciones colectan dinero. Y recuerda, todo esto es profundamente americano, totalmente desinteresados en una expresión orgánica de la iglesia en tu país. Y si esta organización está interesada en formar iglesia, esta va a ser una versión americana trasplantada a tu país. Esa iglesia tendrá sus bancos alineados. Todos os pondréis frente al predicador – probablemente hasta un predicador americano – y se sentarán en silencio permitiendo que les predique por el resto de vuestras vidas.
¡Puedes hacerlo mucho mejor¡
¿El aspecto encomiable de estas organizaciones? Estas organizaciones son excitantes. Hacen de la iglesia institucional una estatua de hielo. Tiene variedad. En otras palabras ofrecen (a un enorme costo por un período corto) algo del sabor de lo que debería ser la verdadera iglesia.
Pero nada de esto es ni siquiera parecido a la iglesia orgánica y nativa. ¿Qué es lo que le falta? Prácticamente todo. Un profundo entendimiento de Cristo. Nuestra falta total de entendimiento de la ecclesia.
Y luego viene...