4
La hora más negra en la historia de las misiones
Como americano, me siento estupefacto ante la poca profundidad de mi gente que anda sirviendo en muchos territorios. Esto es especialmente doloroso cuando los observo trabajar en nuevos lugares, recién abiertos. Me asombra el poco respeto que te tienen, a ti, tu cultura y tus costumbres. (¡La mayor parte de ellos desconocen que tienes alguna!). Pero sobre todo, yo no puedo entender cómo pueden hacer lo que hacen. ¿Acaso ninguno de nosotros en América estudia acerca de las misiones?
¿Acaso alguien recuerda el libro de Roland Allen? (Al principios del siglo XX, Roland Allen escribió una serie de libros denunciando los métodos utilizados por los misioneros americanos e ingleses. Se refería a las misiones occidentales. Sus libros hicieron poco o nada en cambiarnos. No obstante si hicieron surgir un gran número de discusiones sobre el tema. Aunque errores fueron admitidos por algunos nada cambió. Excepto que Roland Allen fue difamado y ridiculizado por lo que escribió)
Lo que este hombre hacía, era clamar por una reforma en los métodos de evangelizar utilizados por los misioneros americanos e ingleses y nuestros métodos occidentales de plantar iglesias y nuestra rudeza en el trato a los obreros no pertenecientes al mundo occidental y a ellos mismos.
No escuchamos a Roland Allen. Continuamos americanizando al cristianismo.
Yo estoy, por tanto, aproximándome al problema por un ángulo diferente al que hizo Roland Allen. Yo no me estoy dirigiendo a los americanos ni ingleses. Me estoy dirigiendo a vosotros, los que no sois americanos ni ingleses. Estáis siendo americanizados ahora, en el momento en que yo escribo estas líneas. Es tu decisión rechazar nuestro totalmente fuera de las Escrituras método de evangelizar, nuestras misiones y sobre todo, forma de plantar iglesias.
Si permites la americanización de tus iglesias, probablemente todos nos deslizaremos hacia una prehistoria en la que solamente la iglesia americanizada sea considerada dentro de las Escrituras. Todas las otras expresiones de la iglesia serán combatidas, condenadas, atacadas y hasta acusadas de ser herejes. Habrá solamente una expresión universal de cristianismo... la versión americana. Habrá solamente una forma de pensar – la americana.
Lo que está ocurriendo ahora en la Europa del Este descubre de forma aguda la increíble ceguera de la versión americana del cristianismo. Tome una detenida mirada hacia el estilo cristiano americano. ¿Es esto lo que quieres? ¿Es esto lo que quieres que el cristianismo parezca por todo el planeta?
Es un hecho muy serio que nuestra cristiano-americana entrada a la Europa del Este, justo después de la caída del muro de Berlín, revela la pobreza y desnudez de nuestra forma de pensar.
Tú puedes aprender muchísimo acerca de los cristianos americanos solamente viéndonos trabajar en la Europa del Este o cualquier otro país que se ha abierto y está maduro para ser convertido.
La historia y los libros de Roland Allen han mostrado con toda claridad un hecho aterrador. Aunque nosotros los americanos, descubramos y nos enfrentemos a nuestro error, o errores, esto no nos hace cambiar. Permíteme compartir contigo un secreto:
Con mucho, los americanos no somos capaces de cambiar nuestros métodos.
También deberás saber que nosotros los americanos no perdemos nuestro control sobre ti.
Nosotros: (1) Te americanizamos. Después de esto (2) te controlamos. Si nosotros no podemos hacer esto, será poco o nada lo que haremos contigo; hasta podemos llegar a atacarte. Lo hemos hecho en otros países, por todo el planeta.
A pesar de que somos dignos de ser culpados por la tiranía que imponemos sobre ti, a pesar de ser culpables por la falta de respeto que tenemos hacia ti y la violación de tu cultura, esto no te exime de responsabilidad. Puesto que depende de ti el encontrar una forma mejor que el camino americano. No puedes quedarte sin hacer nada ni tampoco puedes quedarte sentado permitiendo que te americanicen.
Tienes que descubrir una completa y nueva práctica de la iglesia que a la vez sea contenga una forma radical, nueva y revolucionaria forma de acercarse al evangelismo. Tienes que redescubrir la iglesia indígena y orgánica en tu país, ¡¡Para tu país!!
Nosotros los americanos no nos detenemos a reflexionar en nuestros pasados errores hechos cuando abordamos los millares de aviones e invadimos tu país con nuestro evangelio. ¡Esos errores fueron horrorosos! Bien, pues todavía los seguimos cometiendo. ¿Quién hasta ahora ha levantado la voz para protestar contra la forma en que exportamos nuestra mentalidad? ¿Quién entre nosotros ha gritado por... quién entre nosotros ha demandado... “una expresión indígena del cristianismo” en la Europa del Este?
Nómbreme un americano que lo haya hecho o haya dicho, “¡usemos esta vez la forma o el método de Pablo! ¡no cometamos los mismos errores una vez más! No volvamos a hacer lo que hicimos en África, China, India y Sur América”.
Nosotros los americanos no cambiamos porque no podemos considerar en términos de estar equivocados.
Ocurre todo lo contrario, puesto que lo que ahora estamos haciendo es peor que cualquier cosa que hayamos hecho en el pasado. ¡¡En toda la historia de las misiones americo-británicas, esta es nuestra peor hora!!
Es la hora más negra en la historia de nuestras misiones desde la evangelización de Hawai. ¡Sí, Hawai! Este es el lugar donde los misioneros se convirtieron en millonarios a expensas de los conversos.
Nuestra poca profundidad es rampante por toda Europa del Este. Lo peor de todo, es que nosotros los americanos, quienes tenemos aquí, en América, una iglesia muy enferma, estamos imponiendo esa misma iglesia enferma sobre vosotros.
Lo estamos haciendo sin hacer el menor esfuerzo para mejorar algo de lo que hemos hecho anteriormente. ¿Existe una explicación para este comportamiento tan indefendible? La contestación es muy simple:
Somos así, somos de esta manera.
Tienes que cambiar, cambiar radicalmente. Nosotros no lo vamos a hacer.
Poco después de la apertura de la Europa del Este, asistí a una conferencia de líderes ingleses y americanos trabajando en Europa del Este.
Durante la discusión traté dirigir la atención hacia nuestra callosa y aplastante actitud americana. Traje a colación nuestra conducta poco ética, la forma de mentir acerca de los resultados obtenidos en ganar almas, los distorsionados reportes que enviábamos a las centrales, la flagrante inmoralidad de levantar fondos con esas historias exageradas y falsas. También me referí a los ataques que nosotros los americanos habíamos dirigido hacia los ministros nativos que estaban valientemente oponiéndose a esa enorme ola americana arrasando toda Europa del Este.
Entonces, conté la historia de las misiones americanas en Nepal, el escándalo llevado a cabo por los cristianos americanos en Nepal destruyendo las iglesias indígenas en aquel país.
Hubo, por supuesto, una reacción. Muchos hombres reclamaron no ser responsables de este tipo de errores. “Nosotros no estamos haciendo esto en la Europa del Este”. Un hermano me respondió, “Gene, ¿por qué nos traes al tapete el peor caso de todos?
Bien, en aquel momento llegó la caballería.
Inmediatamente un rumano se levantó diciendo. “Lo que Gene está diciendo no es el pero caso... es un caso típico... típico de lo que vosotros los americanos estáis haciendo en Europa del Este”.
En los siguientes minutos ese hermano nos desvistió, a nosotros, los americanos, como rara vez un hombre ha sido desnudado. Nos contó historias de horror que los cristianos americanos habían estado llevando a cabo en Europa del Este. Cuando terminó, hubo un silencio total.
La conferencia continuó. Nada había cambiado.
Queridos europeos del este... vuestra fe es, y seguirá siendo, americanizada. Nuestros dólares americanos, unido a una buena cantidad de nuestra gente esparciéndose por vuestros países, agregando más dinero americanizará la iglesia en la Europa del Este, en tu país y en tu ciudad. La americanización de la Europa del Este es inevitable.
Si esto no es suficiente para hacerte meditar, considera el capítulo siguiente.
Es la historia de lo que nosotros, los americanos hicimos a las iglesias indígenas y nativas de Nepal.
Te quiero hacer una advertencia, querido lector, puedes ser un poco joven para leer el siguiente capítulo.