Voto por mi Patria Socialista perfectible; para decir que cierro filas como cuando era un milicianito de catorce a�os

Comandante Fidel,
General Ra�l,
Presidente Alarc�n,
miembros de la Asamblea,
invitados,
seres que me escuchan:

Comprendo la responsabilidad hist�rica de manifestarse hoy aqu�, en esta Asamblea Extraordinaria, y me impresiona la belleza del acto.

Al confirmar principios que le han dado sentido a nuestras vidas es como si quisi�ramos grabarlos en la trama del tiempo. La intenci�n no es petrificar este instante, porque las petrificaciones significan muerte, sino anunciarlo hoy y ma�ana, como suelen hacer los enamorados en los �rboles y los muros. Estamos escribiendo nuestros nombres en un tronco, en una pared del tiempo y todas nuestras historias, las colectivas y las personales se funden en una, que clama por lo que nuestra Cuba est� clamando desde que tuvo noci�n de s� misma: por libertad, por soberan�a, por justicia.

Foto: AHMED VELÁZQUEZSilvio Rodr�guez

En este empe�o hay tantos nombres entrelazados que no creo posible hacer un recuento exacto. Unos son recogidos por la historia y otros no. Como dir�a Brecht: "�A d�nde fueron los alba�iles la noche que terminaron la Muralla China?" Los peque�os eventos son parte de la materia que conforma la historia. De todo tipo de fragmento estamos hechos y cada part�cula, por min�scula y modesta que parezca, ayuda a dise�ar el gran mosaico de este acto. Y quien lo dude, que pase lista a los oficios, a las historias que aqu� se re�nen, fractales de aspecto y espacio precisos en un entramado nacional.

Es rara la entrevista en la que no me preguntan sobre mi condici�n de Diputado, a veces con admiraci�n, otras con reproche, pero siempre con curiosidad. A m�, como soy cubano acostumbrado a la Revoluci�n, no me sorprende que el hijo de dos familias pobres est� formando parte de la Asamblea, pero como nunca tuve vocaci�n de pol�tico siempre me sobrecoge el privilegio de hablar en nombre de muchos.

Sin embargo hay una famosa enciclopedia, editada en este a�o, el 2002, que dice: Rodr�guez Silvio: Su influencia sobre toda una generaci�n, junto a sus compa�eros de "la nueva trova cubana" ha sido reconocida en todo el mundo, incluso por quienes no est�n de acuerdo con sus ideas pol�ticas.

Yo confieso que primero tuve ideas y despu�s —en realidad mucho despu�s— me pregunt� el significado de la palabra pol�tica. Tambi�n primero le di rienda suelta a mi vocaci�n de hacer canciones y despu�s me pregunt� por qu� y de qu� forma las estaba haciendo.

As� que no s� a qu� poco aconsejables ideas pol�ticas se refiere esa enciclopedia. No s� si se refiere a que la primera canci�n m�a que pudiera considerarse "pol�tica", la escrib� siendo recluta, en el campamento militar de Managua, all� por 1964 � 1965, y trataba sobre la discriminaci�n racial. No s� si se referir�n a cuando en febrero de 1968 Hayd�e Santamar�a nos invit� a cantar en el Centro de la Canci�n Protesta de la Casa de las Am�ricas. Supongo que no, porque entre los tres trovadores no reun�amos la cantidad suficiente de canciones "pol�ticas" como para hacer un concierto.

�De qu� protestan ustedes?— sol�an preguntarnos burlonamente algunos compa�eros mayores en edad que nosotros, los que nos tomaban por j�venes algo raritos y desviados.

Yo siempre pens� que todas las ocupaciones y preocupaciones humanas caben en la poes�a y en el arte, y por supuesto en la canci�n. Y que es deber de nuestra sociedad socialista defender que as� sea, porque en esos testimonios se imprimir� parte de nuestra memoria hist�rica como pueblo, adem�s de parte de nuestra capacidad de inventiva. Creo que las artes no solo tienen el derecho sino el deber de expresarse, porque eso, junto con los datos que aportan la prensa y otras manifestaciones, contribuye a dejar un registro hist�rico lo suficientemente variado como para que el ma�ana comprenda todas nuestras caracter�sticas y pueda aprender de nosotros.

Por ejemplo, creyendo en la poes�a y en el arte, a los 20 a�os llegu� a la conclusi�n de que la Revoluci�n no era propiedad privada de nadie, que la Revoluci�n era de todo el que fuera capaz de hacerla y defenderla. Por lo que les dije a los bur�cratas que se cre�an los administradores de los sue�os:

La pobre gente que dispone
de la vida por oscuros corredores,
�qu� se har�?
Y los que venden la palabra,
los que r�en, los que no hablan
�qui�nes los despedir�n?
Ser�n como el insecto aquel,
muriendo solo, sin despu�s
Morir as� es no vivir.
Morir as� es desaparecer para siempre.

Creyendo en la poes�a y en el arte me fui al mar con la Flota Cubana de Pesca, de donde regres� intacto con estas interrogaciones:

Compa�eros de historia,
tomando en cuenta lo implacable
que debe ser la verdad, quisiera preguntar
me urge tanto—
�qu� debiera decir, qu� fronteras debo respetar?
Si alguien roba comida
y despu�s da la vida, �qu� hacer?
�Hasta d�nde debemos practicar las verdades?
�Hasta d�nde sabemos?

Obseso de la poes�a y el arte, ped� la devoluci�n de 11 pescadores frente a la Oficina de Intereses. En esos d�as algunos apostaban por bloquearnos y al mismo tiempo, el pueblo nos nombraba sus representantes en un festival. Tambi�n por entonces, junto al Grupo de Experimentaci�n Sonora, fui uno de los compositores de "Granma", obra que celebraba el 20 aniversario de ese barco llegando a nuestras costas.

Qu� sabr� mi ni�o de doce olas
que no se posaron junto a la arena.
Qu� sabr� mi ni�o de doce olas
que cog�an camino al coger vereda.
Qu� sabr� mi ni�o de doce olas
que no se rompieron en el pe�asco.
Que sabr� mi ni�o de doce olas
que volaron tras empujar su barco.

Un d�a inesperado llega una carta de Camag�ey, pidiendo una canci�n sobre Agramonte. Y creyente de la poes�a y el arte mambisas cometo aquel acercamiento a la estatura de El Mayor:

El hombre se hizo siempre
de todo material:
de villas se�oriales
o barrio marginal.
Toda �poca fue pieza
de un rompecabezas
para subir la cuesta
del gran reino animal,
con una mano negra
y otra blanca mortal.

Fieles a la poes�a y a las artes, muchos artistas aterrizamos en Angola, en plena guerra. Algunos llegamos en febrero del 76 y pasamos meses haciendo recorridos desde Cabinda hasta Cunene, conociendo h�roes —algunos de los cuales est�n en esta sala—, a veces d�ndoles las buenas noches a compa�eros que a la ma�ana siguiente ya eran materia de canciones. Entre ellos Arides y Ciro Berrios, por quienes siempre valdr�n la pena aquellos sentimientos que dec�an:

Si caigo en el camino
hagan cantar mi fusil
y ens�nchenle su destino,
porque �l no debe morir.

Puede ser que vivencias y canciones como estas hayan dado lugar a las afirmaciones de la enciclopedia de que habl� y tambi�n a esas misteriosas ideas pol�ticas que nunca aclararon y se supone que profeso. Puede ser que expresiones como yo me muero como viv� no parezcan lo suficientemente devotas de la poes�a y el arte, y hayan incordiado a algunos. Este tipo de estigma malamente velado que quieren endosarnos, cuando menos significa una lectura mediocre de la relaci�n que hemos tenido con los pueblos. Porque decir que la gente nos quiere a pesar de nuestras ideas pol�ticas es querer meter un forro que nadie que haya estado en un concierto nuestro se lo traga.

Por mi parte tendr�a que decirles a esas ilustres personalidades que, desde que fui elegido diputado en virtud de la democracia —como nosotros la entendemos—, pienso que soy un signo viviente de la pluralidad de esta Asamblea, ya que he sido un hombre cuestionado por conflictivo, por criterioso, por libretero, o cuando menos por imprevisible (como puede que est�n demostrando estas palabras).

Sin embargo estoy aqu� como parte de mi pueblo, de mi historia, de mi Revoluci�n y de mi amigo y hermano Fidel, haci�ndome part�cula de esta aventura, de esta expedici�n realista y surrealista que dirigimos y protagonizamos todos con �l, para decir que voto por mi Patria Socialista perfectible; para decir que cierro filas como cuando era un milicianito de catorce a�os, moj�ndose a la noche con un M�user viejo, esperando la bomba at�mica que le tocaba por la ma�ana.

Y porque esto sucede ya no soy sino el hijo de Dagoberto y Argelia, un enamorado m�s escribiendo en el tiempo —y a pesar del tiempo— en una larga rama que nos llega desde gloriosas profundidades, donde muchos conocidos y desconocidos, hacedores e hijos de este pueblo, han grabado bellezas de todos los tama�os y significados.

Compa�eros, perm�tanme un rinc�n donde dejar estos m�nimos versos:

Puede que alg�n machete
se enrede en la maleza;
puede que algunas noches
las estrellas no quieran salir;
puede que con los brazos
haya que abrir la selva,
pero a pesar de los pesares,
como sea, �Cuba va!

Publicado 26-06-2002

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