El teatro del Bien y el Mal

Eduardo Galeano

Dice el refr�n espa�ol que "la cabra tira al monte". Y el presidente de los Estados Unidos confirma el dicho y los peores pron�sticos proclamando que "quien no est� con nosotros, est� contra nosotros".

Decidi� cortar la humanidad en dos, "buenos y malos". Por supuesto, ellos son los "buenos". Y su p�blico, parlamentarios republicanos, dem�cratas, generales, funcionarios, aplauden en pi�. La frase "los vamos a destru�r" provoca un latido en ascenso en la popularidad de Bush, aunque nadie pueda decir con certeza a qui�n o quienes "vamos a destru�r". � Puede el dolor de un pueblo por sus v�ctimas, por el orgullo herido, bloquear a tal punto su capacidad racional ? Parece que s�: "Todos junto al sheriff ".

Pero m�s penoso resulta ver como la mayor�a de los gobiernos europeos aceptan mansamente implicarse en aventuras que no responden a los verdaderos intereses de sus pueblos, y que pueden tener dram�ticas consecuencias para la humanidad.

Dif�cilmente puede haber una im�gen m�s grotesca que la que ofrecieron hoy en Bruselas indiscretas c�maras de un telenoticiero, cuando el primer ministro griego le dice al presidente espa�ol que su pa�s ocupar� "la presidencia europea durante la gran guerra", ocurrencia que ambos festejan con una risa de hienas que nos congela la sangre, porque s�bitamente nos pone frente a una pat�tica realidad. Ante ella, �podemos ser indiferentes ?

O quiz�s la de un presidente latinoamericano - De la R�a - que destituye de modo fulminante a uno de sus colaboradores, por afirmar p�blicamente que "no hay que sumarse sin m�s a la aventura del cowboy", mientras avala a su jefe de gabinete, el ministro de econom�a, art�fice de una pol�tica de "liquidaci�n" de las riquezas del pa�s, de su neocolonizaci�n, del drenaje de recursos para pagar una deuda externa injustamente contra�da, del empobrecimiento y falta de futuro de gran parte de sus ciudadanos.

Nunca como en estos terribles "tiempos del c�lera" ha sido tan necesaria la presencia activa de los ciudadanos, de lo que algunos llaman "la sociedad civil" y otros nombran como "movimientos sociales". De los que no ocupan cargos relevantes, los que se levantan todas las ma�anas para trabajar en serio, para crear, producir, ser �tiles o para buscar un trabajo que el sistema les niega, los que luchan por sacar adelante a sus hijos, los que sue�an con un futuro mejor, con justicia, con paz, con solidaridad.

Nos conmueve la muerte de miles de inocentes en los atentados del 11 de setiembre. Tanto como la de millones de v�ctimas de un sistema injusto que empobrece, excluye y mata por hambre, por enfermedades curables, por represi�n, por bombardeos, por asesinatos....

La situaci�n internacional es mucho mas compleja que lo que pretende la primaria definici�n de Bush, por m�s que muchos de sus connacionales decidan elevarlo al pedestal de estadista.

Y desde ya, cualquier ciudadano sensato de Washington, Aranjuez, Sonora, Rawalpindi, Catamarca, Valpara�so, Ciudad del Cabo, Cochabamba, Paysand�, Guatemala, Lahore, Sao Pablo, o la mas remota aldea del planeta, tiene derecho a no sentirse parte de ninguno de los dos trozos en los que Bush pretendea "partir" al mundo. Si la emprende... ser� "su guerra". NO la nuestra. Quiz�s como un rompecabezas, su actitud "encaje" perfectamente con lo que la otra pieza pretende.

Los dem�s, creemos que "otro mundo es posible" y que tenemos que constru�rlo entre todos. Sin bombas, ni misiles, ni desembarcos. Con justicia, con equidad, con respeto, con solidaridad.

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