Robert FISK-AHORA SOMOS CRIMINALES DE GUERRA
Extraido del diario "La Jornada"-Nos estamos convirtiendo en criminales de guerra en Afganist�n. La fuerza a�rea de Estados Unidos bombardea Mazar-e-Sharif para la Alianza del Norte, y nuestros heroicos aliados afganos -que masacraron a 50 mil personas en Kabul entre 1992 y 1996- van hacia la ciudad y ejecutan a hasta 300 combatientes talibanes. Este reporte es una peque�a nota al pie de la pantalla que se transmiti� en canales de televisi�n por sat�lite; un nib, en jerga period�stica.
Parece perfectamente normal. Los afganos tienen una tradici�n de venganza. Y as�, con la asistencia estrat�gica de la fuerza a�rea estadunidense, se comete un crimen de guerra.
Ahora tenemos la revuelta en la que reclusos talibanes abrieron fuego contra los carceleros aliancistas. Las fuerzas especiales estadunidenses -y seg�n trascendi�, tambi�n tropas brit�nicas- ayudaron a la Alianza del Norte a enfrentar el levantamiento, y CNN nos inform� que algunos prisioneros fueron "ejecutados" al tratar de escapar. Esto es una atrocidad. Las tropas brit�nicas est�n ahora manchadas de cr�menes de guerra. Pocos d�as despu�s de esto, el periodista de The Independent, Justin Huggler, encontr� a m�s miembros del r�gimen talib�n ejecutados en Kunduz.
Los estadunidenses tienen menos excusas para esta masacre. El secretario de De-fensa, Donald Rumsfeld, afirm� de manera muy espec�fica durante el sitio a la ciudad que los bombardeos a�reos estadunidenses sobre los defensores del talib�n terminar�an "si la Alianza del Norte lo solicita".
Dejando de lado la revelaci�n de que los matones y asesinos de la Alianza del Norte estaban fungiendo como controladores de vuelo de la fuerza a�rea estadunidense en esta batalla contra los matones y asesinos de los talibanes, la observaci�n comprometedora de Rumsfeld coloca a Washington en una posici�n de testigo de cualquier juicio que llegue a celebrarse por cr�menes de guerra cometidos en Kunduz. Estados Unidos actu� en total cooperaci�n militar con la Alianza del Norte.
La mayor�a de los periodistas de televisi�n, en una actitud lamentable, han mostrado muy poco o ning�n inter�s en estos vergonzosos cr�menes. Se codean con la Alianza del Norte y charlan con las tropas estadunidenses, pero la mayor�a no ha ido m�s all� de hacer simple menci�n de los cr�menes de guerra contra prisioneros. �Qu� diablos pas� con nuestra br�jula moral desde el 11 de septiembre?
Tal vez pueda sugerir una respuesta. Despu�s de la Primera y Segunda Guerra Mundial nosotros -Occidente- sembramos un bosque de legislaciones para prevenir m�s cr�menes de guerra. El primer intento anglo-franc�s-brit�nico de formular esas leyes fue provocado por el holocausto de los armenios a manos de los turcos en 1915. El entente afirmaba que se considerar�a personalmente responsables a "todos los miembros del gobierno otomano (tur-co) y a todos sus agentes implicados en las masacres". Despu�s del holocausto jud�o y el colapso de Alemania en 1945, se incluy� la figura de "cr�menes contra la humanidad" en el art�culo 6 (C) del Estatuto de Nuremberg y en el pre�mbulo de la Convenci�n de la Organizaci�n de Naciones Unidas sobre genocidio. Todo conflicto b�lico posterior a 1945 produjo una nueva serie de legislaciones y la creaci�n de cada vez m�s grupos de derechos humanos que cabildean por todo el mundo los valores liberales y humanistas de Occidente.
Durante los �ltimos 50 a�os nos sentamos en nuestro pedestal moral y pontificamos a los chinos y los sovi�ticos, a los �rabes y los africanos sobre los derechos hu-manos. Nos pronunciamos sobre las violaciones a los derechos humanos de bosnios, croatas y serbios y llevamos a muchos de ellos ante la justicia, como lo hicimos con los nazis en Nuremberg. Miles de informes fueron elaborados, que describ�an -en nauseabundo detalle- los tribunales secretos, los escuadrones de la muerte, la tortura y las ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo por estados villanos y patol�gicos dictadores. Todo esto, perfectamente correcto.
Y de pronto, despu�s del 11 de septiembre, enloquecimos. Bombardeamos y re-dujimos a escombros poblados afganos, con todo y sus habitantes -culpando a los locos talibanes y a Osama Bin Laden por nuestra matanza- y ahora hemos permitido a nuestros monstruosos aliados milicianos que ejecuten a sus prisioneros.
El presidente George W. Bush ha aprobado una ley que habilita a una serie de tribunales militares secretos para juzgar, y despu�s liquidar, a cualquiera que aparezca como un "asesino terrorista" a los ojos de los incre�blemente ineficientes servicios de inteligencia de Estados Unidos. Y no nos equivoquemos respecto de esto: estamos hablando de escuadrones de la muerte gubernamentales que funcionar�n legalmente. Estos fueron creados, por supuesto, para que en caso de que Osama Bin Laden y sus hombres sean atrapados vivos, y no muertos, no tengan defensores p�blicos; s�lo con un pseudojuicio y un pelot�n de fusilamiento.
No es muy claro lo que ha ocurrido. Cuando personas de piel amarilla, negra o de color caf�, con credenciales comunistas, isl�micas o nacionalistas asesinan a sus prisioneros, lanzan bombardeos intensivos en poblados para matar a sus enemigos o bien establecen falsas cortes con pelotones de fusilamiento, deben ser condenadas por Estados Unidos, la Uni�n Europea, Naciones Unidas y todo el mundo civilizado. Somos los amos de los derechos humanos, los liberales: los grandes y buenos pueden aleccionar a las ma-sas empobrecidas.
Pero cuando nuestra gente es asesinada -cuando nuestros deslumbrantes edificios son destruidos- entonces destrozamos cada una de las legislaciones de derechos humanos, enviamos aviones B-52 hacia las masas empobrecidas y nos proponemos matar a nuestros enemigos.
(El primer ministro brit�nico) Winston Churchill compart�a con Bush la visi�n de sus enemigos. En 1945 �l prefer�a la ejecuci�n directa de la dirigencia nazi. Pero pese al hecho de que los monstruos de Adolf Hitler eran responsables de al menos 50 millones de muertes -un n�mero 10 mil veces mayor al de las v�ctimas del 11 de setpiembre- los asesinos nazis tuvieron un juicio en Nuremberg porque el presidente estadunidense, Harry Truman, tom� una decisi�n notable. Las ejecuciones y castigos indiscriminados -dijo- sin investigaciones y sin un veredicto de culpabilidad no tendr�n f�cil cabida en la consciencia de nuestro pa�s, ni ser�n recordados con orgullo por nuestros ni�os".
Nadie debe extra�arse de que el se�or Bush -un peque�o gobernador-verdugo de Texas- no sea capaz de comprender el juicio moral de un estadista de la Casa Blanca. Lo que sorprende es que los Tony Blair, Gerhard Schroeder, Jacques Chirac y to-dos los muchachos de la televisi�n hayan permanecido tan fr�amente silenciosos a la luz de las ejecuciones en Afganist�n, y de leyes al estilo de Europa oriental que a partir del 11 de septiembre adquirieron olor de santidad.
Existen sombras fantasmales en nuestro entorno que nos recuerdan las consecuencias de un crimen de Estado. En Francia un general va a juicio tras admitir que cometi� torturas y asesinatos en la guerra de Argelia, de 1954 a 1962, debido a que se refiri� a estos hechos como "actos justificables por el deber y perpetrados sin placer y sin arrepentimiento". Y en Bruselas un juez decidir� si el primer ministro is-rael�, Ariel Sharon, puede ser juzgado por su "responsabilidad personal" en las matanzas de 1982 en Sabra y Chatila.
S�, estoy consciente de que el talib�n era un mont�n de crueles bastarados. Perpetraron la mayor parte de de sus masacres en las afueras de Mazar-e-Sharif a finales de los a�os 90. Ejecutaron a mujeres en el estadio de futbol de Kabul. Y s� recordemos que lo del 11 de septiembre fue un crimen contra la humanidad.
Pero tengo un problema con todo esto. George Bush dice que "o est�n con nosotros o est�n contra nosotros" en esta guerra de la civilizaci�n contra el mal. Bueno, desde luego que no estoy con Bin Laden, pero tampoco estoy con el presidente. Estoy activamente en contra de la brutal, c�nica y mentirosa "guerra de la civilizaci�n" que comenz� con tanta mendacidad en nuestro nombre, y que ha costado tantas vidas como el asesinato masivo en el World Trade Center.
En estos momentos no puedo evitar recordar a mi pap�. Ten�a edad suficiente para haber peleado en la Primera Guerra Mundial. En la tercera batalla de Arras. A medida de que la edad lo venc�a y se acercaba el fin de siglo, a�n manifestaba su rabia por el desperdicio y la muerte que marc� esa guerra de 1914 a 1918. Cuando falleci� en 1992 hered� la condecoraci�n de la que alguna vez se enorgulleci�: la prueba de que hab�a sobrevivido la guerra que al final odi�, despreci� y aborreci�.
En el dorso, la medalla tiene la inscripci�n: "La Gran Guerra por la Civilizaci�n". Quiz�s deba envi�rsela a George Bush.