Describa una situación en la que usted se haya visto en
aprietos. Trate de identificar los aspectos positivos que le llevaron a salir
con éxito de la misma. Haga énfasis en los valores presentes (positivos y
negativos).
Una vez cumplidas las evaluaciones de control de los
capítulos 3 y 4, donde se explican la motivación y los valores, puedo describir
una situación en la que me vi en aprietos y salí con éxito. Es el caso que, en
mi lugar de trabajo (laboro como Contralor Delegado), fui invitado en calidad
de observador a una reunión en la cual se tomarían decisiones importantes y
normadas por la ley venezolana. Yo no conocía personalmente a quienes
dirigirían la reunión y pensé que en primer lugar se presentarían para
conocerlos y aclarar algunas dudas en privado antes de exponer los puntos en la
reunión general o ampliada. Sin embargo, la comisión que dirigiría la reunión
no se tomó la molestia ni de presentarse
y comenzó la reunión sin ni siquiera ellos ponerse de acuerdo. Como es lógico,
ante el público surgieron los inconvenientes, incongruencias y desacuerdos
entre ellos mismos, lo cual hizo que el público también participara
convirtiendo la reunión en un “mercado libre”. En mi condición de observador
(normado por la ley) no pude hacer ninguna participación en el momento. Por
supuesto que al final de la reunión quedaron muy pocos puntos claros sobre el
tema desarrollado, lo cual generaba dudas inconvenientes. Al terminar la
reunión se levantó un acta, y ante las dudas generadas yo decidí abstenerme de
firmarla y les manifesté a la comisión que salvaría mi voto y lo haría por
escrito. A lo que en principio no le dieron importancia.
Una vez
concluida la reunión, me retiré a mi oficina y pensé sobre la mejor forma de
plantear mi negativa a firmar el acta, planteé el caso ante otros compañeros
con experiencia y decidí escribir la carta al día siguiente para no reflejar en
ella la experiencia recién vivida, todavía con el calor de las discusiones
presenciadas.
Así lo hice y
al día siguiente, plasmé por escrito las observaciones que consideré
pertinentes y más relevantes sobre la reunión citada, y me di cuenta que muchas
de las observaciones que tenía el día anterior ya no eran tan importantes
porque las había ponderado en su justo valor. Sin embargo, también reconocí
otras fallas mucho más preocupantes. En fin que dejé por escrito esa misma
mañana, porque me había negado a firmar el acta de la reunión, y les hice
llegar a la comisión esa misiva. A los tres días me llamaron para reunirnos y
“ver como podían mejorar la situación y subsanar los errores cometidos”. La
actitud fue totalmente diferente, escucharon mis planteamientos, los cuales
traté de hacerlos de la manera más constructiva posible y ellos asumieron las
fallas y aplicaron los correctivos.
Este ejemplo
de situación lo cito porque considero que con mi actitud, salió favorecida la
institución para la cual trabajo y apoyé a unos compañeros que aunque no
conocía, tuve la oportunidad de conocerlos a posteriori. Con ellos siento que
pude poner a prueba y aplicar mis valores de: lealtad (a la institución),
cooperación, unidad y tolerancia (con
mis compañeros), honestidad y
responsabilidad (he podido firmar el acta y salir de eso, o no firmarla pero no
manifestar nada y que el acto siguiera desviado), entre otros. Todo ello, se
logra con paciencia para no “explotar” en casos como los relatados.
Es por ello
que los valores como lo expone García y Dolan “son
aprendizaje estratégicos relativamente estables en el tiempo de que una forma
de actuar es mejor que su opuesta para conseguir nuestros fines”. Los valores
parten de las creencias y yo creo que las decisiones deben tomarse con la mente
lúcida y fresca y no en medio de una situación de presión o crítica. Aunque hay
momentos para tomar decisiones urgentes, hay que saber diferenciar cuando es
una emergencia y cuando no.