Cronología de la Segunda Guerra Mundial

Concentración Nazi en Nuremberger 1934
Antecedentes:
La situación después de la I Guerra Mundial
El
resultado de la I Guerra Mundial fue decepcionante para tres de las
grandes potencias implicadas. Alemania, la gran derrotada, albergaba un
profundo resentimiento por la pérdida de grandes áreas geográficas y por las
indemnizaciones que debía pagar en función de las reparaciones de guerra
impuestas por el Tratado de Versalles. Italia, una de las vencedoras, no
recibió suficientes concesiones territoriales para compensar el coste de la
guerra ni para ver cumplidas sus ambiciones. Japón, que se encontraba también
en el bando aliado vencedor, vio frustrado su deseo de obtener mayores
posesiones en Asia oriental.
Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos alcanzaron,
por su parte, los objetivos previstos en el conflicto iniciado en 1.914. Habían
logrado que Alemania limitara su potencial militar a una cifra determinada y
reorganizaron Europa y el mundo según sus intereses. No obstante, los
desacuerdos políticos entre Francia y Gran Bretaña durante el periodo de
entreguerras (1.918-1.939) fueron frecuentes, y ambos países desconfiaban de su
capacidad para mantener la paz. Estados Unidos, desengañado con sus aliados
europeos, que no pagaron las deudas contraídas en la guerra, inició una
política aislacionista.
Sin embargo, durante la celebración del Pacto de París (1.928), 63 naciones firmaron el Tratado para la Renuncia a la Guerra, también denominado Pacto Briand-Kellog, por el que renunciaron a la guerra como instrumento de sus respectivas políticas nacionales y se comprometieron a resolver los conflictos internacionales por medios pacíficos. Los países signatarios habían decidido de antemano no incluir las guerras de autodefensa en esta renuncia a los medios bélicos.
El ascenso de los totalitarismos y la Formación de Eje
Uno de los objetivos de los vencedores de la I Guerra Mundial había
sido hacer del mundo un lugar seguro para la democracia; la Alemania de
posguerra (cuyo régimen es conocido como la República de Weimar) adoptó una
Constitución democrática, al igual que la mayoría de los estados reconstituidos
o creados después de la contienda. Sin embargo, en la década de 1.920
proliferaron los movimientos que propugnaban un régimen basado en el
totalitarismo nacionalista y militarista, conocido por su nombre italiano, fascismo,
que prometía satisfacer las necesidades del pueblo con más eficacia que la
democracia y se presentaba como una defensa segura frente al comunismo. Benito
Mussolini estableció en Italia en 1.922 la primera dictadura fascista.
Adolf Hitler,
líder del Partido Nacionalsocialista Alemán, impregnó de racismo su movimiento
político. Prometió cancelar el Tratado de Versalles y conseguir un mayor Lebensraum
("espacio vital") para el pueblo alemán, un derecho que merecía, a su
juicio, por pertenecer a una raza superior. La Gran Depresión que se produjo a
comienzos de la década de 1.930 afectó profundamente a Alemania. Los partidos
moderados no llegaban a ningún acuerdo con respecto a las posibles soluciones,
y un gran número de ciudadanos depositó su confianza especialmente en los
nazis. Hitler fue nombrado canciller de Alemania en 1.933.
Japón no adoptó
un régimen fascista de forma oficial, pero la influyente posición de las
Fuerzas Armadas en el seno del gobierno les permitió imponer un totalitarismo de
características similares. Los militares japoneses se anticiparon a Hitler a la
hora de desmantelar la situación mundial. Aprovecharon un pequeño
enfrentamiento con tropas chinas en las proximidades de Mukden (actual
Shenyang) en 1.931 como pretexto para apoderarse de Manchuria, en donde
constituyeron el Estado de Manchukuo en 1.932. Asimismo, ocuparon entre 1.937 y
1.938 los principales puertos de China.
Hitler, tras
denunciar las cláusulas sobre desarme impuestas a Alemania por el Tratado de
Versalles, organizar unas nuevas Fuerzas Aéreas y reimplantar el servicio
militar, puso a prueba su nuevo armamento durante la Guerra Civil española
(1.936-1.939), en la que participó en defensa de los militares rebeldes junto
con las tropas italianas de Mussolini, que pasaron a apoyar a los insurrectos
españoles después de haber conquistado Etiopía (1.935-1.936) en un breve
conflicto armado. Los tratados firmados por Alemania, Italia y Japón (además de
otros estados como Hungría, Rumania y Bulgaria por ejemplo) desde 1.936, cuando
los dos primeros países acordaron el primero de ellos, hasta 1.941 (cuando
Bulgaria se incorporó a los mismos) dieron como resultado la formación del Eje
Roma-Berlín-Tokio.