Constantine

Película:

Constantine

Veredicto:

Una adaptación del comic de Hellblazer de Alan Moore (autor de otras genialidades destrozadas por su paso a la pantalla grande como son "Desde El Infiero" y "La Liga de los Hombres Extraordinarios") que resulta una innovativa muestra de efectos especiales con un icono que es figura en el género de la ciencia ficción, nos referimos a Keanu Reeves quien interpreta como protagonista a John Constantine, el personaje principal que ha estado en el infierno y ha vuelto del mismo para usar su don de nacimiento, es decir la capacidad de reconocer claramente a los ángeles y a los demonios híbridos que andan por la tierra bajo un aspecto humano, por lo cual se vio empujado a quitarse su propia vida para escapar de la atormentadora claridad de su visión.

Este filme es apto para los fanáticos de lo sobrenatural y fantástico, aunque no conozcan su origen por lo bien que esta realizada en t&eacuerminos de introducción más no de seguimiento por las excesivas libertades creativas que el director se dio a si mismo en la realización del mismo.

Cabe mencionar el esfuerzo realizado por Rachel Weiz al interpretar tanto a Angela Dodson, la agente policial, como a su gémela en esta secuela de la eterna batalla entre el bien y el mal con las acepciones comercial y reconocidas por la religión católica y los cultos relacionados a la misma. Incluso el villano excentrico de cabecera no falta con su ducle e intoxicantemente excentrica manera de asimilar las situaciones y tornarlas a su favor. La secuencia de arranque de "Constantine" da buena idea de las posibilidades del personaje: vemos como éste realiza un exorcismo en una niña a través de la cual un demonio trata de entrar en nuestro mundo. Queda claro que no es un exorcista clásico en el sentido de como el cine nos ha habituado a verlos y que en la actitud sarcástica, hasta cierto punto despreocupada del personaje hay una clara intención de demostrar su falta de entusiasmo por las cosas que hace.

Expulsar demonios de este mundo no es algo que le cause un excesivo placer (es simplemente algo que debe hacerse), ni tampoco parece sentirse cómodo con las habilidades que tiene porque el papel que le toca jugar en el complicado juego de ajedrez que ángeles y demonios practican con nosotros, atrapados como peones, no le ofrece al protagonista recompensa alguna por sus actos.

Por lo demás, esta obra resulta de lo más convincente, con un humor que, impide tomarse todo lo que ocurre en la cinta de una forma demasiado seria: basta comprobar hasta qué punto las advertencias sobre los peligros del tabaco están, en el fondo, tratadas de una forma harto sarcástica, un hecho bastante inusual en el cine moderno, que ha declarado la guerra a los dichosos cigarrillos de forma tan sistemática que es sorprendente ver al protagonista de una superproducción de este tipo fumar de forma tan compulsiva... por más que el último plano del metraje suponga la mayor traición que el film perpetra al John Constantine original.

Jordi Joshua Contreras Blanch
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