Colegio de Árbitros de Liga Palermo
Para ser incluído en el registro de árbitros se han determinado ciertas condicionantes fundamentales desde el punto de vista, personal, ético y moral.
Se considera primordial que el árbitro tenga un perfil docente y no represor, que desarrolle su tarea con criterio formativo a nivel deportivo y social, que contribuya a transformar la actividad
Deportiva en un ámbito recreativo y de sana participación, ayudando a limar las asperezas propias de una competencia.
Desde el punto de vista técnico: debe tener un pleno conocimiento de las reglas de juego y la correcta aplicación de las mismas, ciñendo sus fallos al espíritu que debe primar en un juego pensado y estructurado para niños.
Para su ingreso al colegio de árbitros de liga Palermo de baby fútbol se le exige al árbitro un pleno conocimiento del reglamento de juego y éste conocimiento es permanentemente evaluado.
Además de una aplicación imparcial del reglamento, deberá llamar la atención cuando se debe, pero sin ser aparatoso o exagerado; ser claro y transparente en las decisiones que toma, mostrando seguridad sobre su tarea.
El árbitro debe ser consiente que sus decisiones y/o actitudes, dentro o fuera del terreno, influyen sobre el estado de ánimo de los demás.
Asimismo, todo árbitro debe concurrir obligatoriamente a las charlas técnicas o cursillos de actualización que se realizan en la liga, con la finalidad de unificar criterios en la aplicación del reglamento.
El control de su actividad en las canchas se realiza por distintas vías: los integrantes del colegio de árbitros, veedores oficiales de la liga , y de hecho por los miembros de la mesa de neutrales de liga Palermo.
Hay otros elementos que contribuyen a formar la carpeta de antecedentes de cada árbitro y son los conceptos que vayan aportando los propios clubes participantes.
Desde el punto de vista físico: se le exige un adecuado estado atlético que le permita seguir permanentemente el juego a una distancia tal que elimine al máximo los posibles errores de apreciación.
Este es un factor que influye positivamente no solo en su tarea específica; minimiza los cuestionamientos de las parcialidades y ayuda en la aceptación de todos los que aprecian su trabajo.
No podrá arbitrar si no tiene vigente el certificado de aptitud médico deportivo expedido por el ministerio de deporte y juventud.
Desde el punto de vista humano: se le requiere que respete y haga respetar el reglamento con firmeza pero sin autoritarismo, manteniendo con los niños una relación cordial y de respeto.
Presentación: deberá cuidar la puntualidad; tener una correcta vestimenta y una debida presentación en la mesa de delegados.
Fuera de la cancha: debe tratar de estar solo y no dialogar con integrantes de los clubes.
Si le hablan debe ser correcto y específico con respuesta breves.
Debe imponer respeto con amabilidad y partiendo de un buen desempeño para exigir lo mismo de delegados, técnicos y parciales.
La ética está inserta en la parte arbitral, y se debe adoptar y practicar en beneficio puro y exclusivo de lo que verdaderamente representa el árbitro de fútbol.
Interés y entusiasmo por la vida arbitral son dos factores de vital
Formación, siempre que exista la aspiración de sentir dignamente la función arbitral.
La conducta: de un árbitro debe ser siempre aquella que, inspire una
Plena confianza y es una necesidad latente, tanto dentro del terreno
De juego como fuera del mismo en su vida privada reflejando con ello, una imagen integrada a la función.
El arbitraje no es perfecto, es perfectible, y no es nuestro deseo
Intervenir en la vida privada de cada árbitro, pero sin embargo, es
Deber de todos los que actúan, el cuidarla siempre.
Concluyendo, el
árbitro debe ser la persona justa que contribuya al objetivo fundamental del
baby-fútbol: un medio formativo, de socialización y de sana competencia
deportiva para los niños.