En los últimos trece años la Prieurè de Sion, respondiendo a una idea del rey Baldwin de Bélgica, de tan feliz memoria, que pensaba que la Europa industrial y poderosa debería ir en auxilio de las poblaciones más necesitadas del mundo, a las enseñanzas surgidas de las Encíclicas de Su Santidad el formidable Papa Juan Pablo II y del ideario de la acción filantrópica de Sus Majestades Don Juan Carlos de Borbón y Borbón y de Doña Sofía de Grecia y Hannover, aceptó conformar partiendo de los miembros de los Cuarteles de Nobleza, mecenas institucionales de la misma, de familias patricias y de empresas y holdings multinacionales, un mega-emprendimiento de acción social del cual fueran beneficiarios los pobres de toda pobreza y los marginados del Orbe.
Es así como próximamente, esta Orden de Caballería estará creando la Fundación del Santísimo Cristo de la Victoria, de la Cruz de Lorena y de los Hidalgos de Godofredo de Bouillon y una centena de sociedades anónimas internacionales, que tendrán por finalidad el implementar 93 programas de asistencia y promoción social, laboral, cultural y educacional partiendo de proyectos integrales que tendrán como fin primario la reconversión de las economías regionales en 120 países del Orbe a través de empresas del tercer sector, privilegiadamente, generando bienes y servicios en cada región que sean necesitados en otras.
Es ajeno a este magno emprendimiento el concepto de “asistencialismo”, ya que lo que se pretende es forjar puestos de trabajo digno, legítimo y permanente desde donde las poblaciones hasta ahora excluidas puedan acceder a un nivel de vida donde el respeto a los derechos personalísimos sea una realidad y no una mera declaración de intenciones.
Por otra parte, la Prieurè de Sion y las instituciones que a ésta le dependan, administrativa, económica o políticamente, sólo tienen por finalidad el ayudar a los estados de estos 102 países a optimizar su acción social ya que jamás intervendrá en cuestiones políticas o emitirá opinión sobre las medidas de gobierno de los países soberanos a los cuales extienda su accionar benéfico.
A nivel general – conceptual, para esta Orden de Caballería sólo existen dos autoridades primordiales, lógicamente con aceptación de las propias de cada país: “Un solo Dios, que es Trino, en los cielos y un solo Vicario en la Tierra: Su Santidad Benedicto XVI” .