|
SI DEUS NOBISCUM QUIS CONTRA NOS
|
MEMORARE: ECCE, ADVENIT DOMINATOR DOMINUS
«Discurso del día de Navidad de S.M. el Sacro Emperador D. EDUARDO FERNANDO I»
(25 de Diciembre de 2008, a.D.)
25 de Septiembre de 2009 (a.D.)
Lectura y Reflexión: «Ntr.ª Sr.ª del Rosario de San Nicolás»
|
Orden de Caballería de Notre Dame de Sion y del Santo Espíritu Santa María en Jerusalén
(HOL 070 - HOL 071)
|
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 25 de Septiembre de 2009 a.D.
Día de la Advocación Mariana de Ntr.ª Sr.ª del Rosario de San Nicolás
Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás
(Ver Lectura: «Lectura y Reflexión: Virgen del Rosario de San Nicolás», del 25 de Septiembre de 2008, a.D.)
I
Mensaje del 28 de Marzo de 1987, a.D.:
«Querida mía: Los cristianos deben elevar al Cielo sus plegarias. La vida del hombre puede ser renovada, el corazón del hombre puede volverse nuevo, si a Dios se le pide. Es este el momento oportuno, porque Cristo está presente. Gloria al Señor. Predícalo. Leed: I de Pedro (C. 2, V. 25)»«Porque antes andaban como ovejas perdidas, pero ahora han vuelto al Pastor y Guardián de ustedes.»
II
Los Cincos Caminos de María
Reina del Cielo y de la Tierra
La Santísima Virgen María en Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás nos da elementos de devoción, mostrándonos la conversión personal, congregándonos en la Unidad del Espíritu Santo.
Oración
Nos ofrece el Rosario. Aquí encontramos el llamado a la oración, la Vida Sacramental. En él está la creciente unión con Dios. Es un llamado a la oración.
Conversión
Nos ofrece a su Hijo, en la Palabra y el Amor del Padre. El encuentro con el Hijo nos convierte en otros Cristos. Aquí descubrimos el valor del Sacramento de la reconciliación.
Comunión Fraterna
Nos ofrece el Don de su Maternidad. Se nos ofrece Ella misma, para congregarnos como Madre en la unidad de un solo Cuerpo. Nos llama a la comunión fraterna.
Misión
Nos muestra su gesto de caminar. Allí descubrimos su pedido insistente para que la sigamos como Misionera y Estrella de la Evangelización. Vale decir nos llama a la Misión, que es el anuncio de la Salvación que nos trae Jesús.
Consagración
Nos ofrece su Corazón, en el encontramos su Amor de Madre y su invitación para la Consagración de nuestra vida, este es un Camino para crecer en la Gracia y aspirar a la santidad.
III
Mensaje del 8 de Diciembre de 1984, a.D.:
«Mi rostro refleja tristeza por las almas infieles, por los que no se acercan a mi corazón, por los que no quieren ver el sufrimiento que padeció Cristo. Orad vosotros los corazones fieles al Señor. Comensad una novena el 17 de cada mes, haced peticiones y en el correr de los días serán concedidas. Gloria al Señor.»
IV
Novena a la Virgen del Rosario
Oraciones para cada día de la novena.
Oración Preparatoria
¡Oh Madre y clementísima Virgen del Rosario! Vos que plantasteis en la Iglesia, por medio de vuestro privilegiado hijo Domingo, el místico árbol del Santo Rosario, haced que abracemos todos tu santa devoción y gocemos su verdadero espíritu; de suerte que aquellas místicas rosas sean en nuestros labios y corazón, por los pecadores medicina y por los justos aumento de gracia. Amén.
Consideración del día: Pedir aquí con confianza la gracia que se desea obtener con esta novena.
Oraciones Finales
Rezar tres Avemarías y Glorias en reverencia a las tres prerrogativas de la Santísima Virgen: Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo y Esposa de Dios Espíritu Santo.
¡Oh Santísima Virgen, Madre de Dios, dulce refugio y consuelo piadoso de todos los afligidos! Por aquella confianza y autoridad de Madre con que podéis presentar nuestros ruegos al que es árbitro soberano de nuestro bien empeñad una y otra en favor nuestro. Conseguidnos el reformar con el Santo Rosario nuestras vidas, estudiando en tan dulce libro la fiel imitación de vuestro Hijo Jesús, hasta que podamos adorarlo y amarlo por todos los siglos de los siglos. Amén.
1er día:
«Dios te salve». ¡Cuánto mi alma se alegra, amadísima Virgen, con los dulces recuerdos que en mi despierta esta salutación! Se llena de gozo mi corazón al decir el "Ave María", para acompañar el gozo que llenó Vuestro espíritu al escuchar de boca del Ángel, alegrándome de la elección que de Vos hizo el Omnipotente para darnos el Señor. Amén.
Nota: Concluir con las oraciones finales.
2do día:
¡«María» nombre santo!. Dignaos, amabilísima Madre, sellar con vuestro nombre el memorial de las súplicas nuestras, dándonos el consuelo de que lo atienda benignamente vuestro Hijo Jesús, para que alcancemos aburrimiento grande a todas las vanidades del mundo, firme afición a la virtud, y ansias continuas de nuestra eterna salvación. Amén.
Nota: Concluir con las oraciones finales.
3er día:
«Llena eres de gracia». ¡Dulce Madre! Dios os salve, María, sagrario riquísimo en que descansó corporalmente la plenitud de la Divinidad: a vuestros pies se presenta desnuda mi pobre alma, pidiendo la gracia y amor de Dios, con el que fuisteis enriquecida, haciéndote llena de virtud, llena de santidad, y llena de gracia. Amén.
Nota: Concluir con las oraciones finales.
4to día:
«El Señor es contigo». ¡Oh, Santísima Virgen! Aquel inmenso Señor, que por su esencia se halla con todas las cosas, está en Vos y con Vos por modo muy superior. Madre mía venga por Vos a nosotros. Pero ¿cómo ha de venir a un corazón de tan poca limpieza, aquel Señor, que para hacernos habitación suya, quiso con tal prodigio, que no se perdiese, siendo Madre vuestra virginidad? ¡Oh! muera en nosotros toda impureza para que habite en nuestra alma el Señor. Amén.
Nota: Concluir con las oraciones finales.
5to día:
«Bendita Tu eres entre todas las mujeres». Vos sois la gloria de Jerusalén: Vos la alegría de Israel: Vos el honor del pueblo santo de Dios. Obtenga por vuestra intercesión nuestro espíritu la más viva fe, para considerar y adorar con vuestro santo Rosario las misericordias que en Vos y por Vos hizo el Hijo de Dios. Amén.
Nota: Concluir con las oraciones finales.
6to día:
«Bendito es el fruto de tu vientre Jesús». Lloro, oh Madre mía, que haya yo hecho tantos pecados, sabiendo que ellos hicieron morir en cruz a vuestro Hijo. Sea el fruto de mi oración, que no termine nunca de llorarlos, hasta poder bendecir eternamente aquel purísimo fruto de vuestro vientre. Amén.
Nota: Concluir con las oraciones finales.
7mo día:
«Santa María, Madre de Dios». No permitáis se pierda mi alma comprada con el inestimable precio de la sangre de Jesús. Dadme un corazón digno de Vos, para que amando el recogimiento, sean mis delicias obsequiaros con el santo Rosario, adorando con él a vuestro Hijo, por lo mucho que hizo para nuestra redención, y por lo que os ensalzó, haciéndote Madre suya. Amén.
Nota: Concluir con las oraciones finales.
8vo día:
«Ruega por nosotros pecadores». ¡Madre de piedad! A Vos solo dijo aquel Rey soberano de la gloria: Vos sois mi Madre. Alcanzadme humildad y plena confianza, dispuesto de este modo, con el auxilio de Dios, a recibir los favores de la Divina misericordia, por los méritos de vuestro Hijo y Redentor nuestro. Amén.
Nota: Concluir con las oraciones finales.
9no día:
«Ahora, y en la hora de nuestra muerte», estamos siempre expuestos a perder la gracia de Dios. Haced que no se aparte de mi memoria al último momento de la vida, que habrá de ser decisivo de mi eterna suerte. ¡Oh Madre de piedad! concededme el consuelo de morir bajo la vuestra. Protección y en el amor de mi Jesús. Amén.
Nota: Concluir con las oraciones finales.
(Fuente: Asociación Católica de fieles «Orden de Predicadores»)
V
Oración a Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás
†
Santa María, Madre nuestra
que en cada misterio del Santo Rosario
nos brindas al salvador.
Acudimos a Ti necesitados.
Nos alegramos que desde la Cruz
el Señor te haya encomendado la misión
de acercarnos a Él y a su Iglesia
por la conversión y la penitencia.
Alentados por la confianza que nos inspiras
ponemos en tus manos maternales
nuestras preocupaciones y temores.
Pero, deseamos imitar tu fidelidad a Dios
Aceptando con amor y humildad
todas las pruebas.
¡Madre nuestra del Rosario de San Nicolás!
que tu presencia renueve nuestra vida,
alivie nuestro ser agobiado por
el sufrimiento y la enfermedad,
sostenga nuestra docilidad a la Gracia
y fortalezca nuestro amor a los demás,
convirtiéndonos así en testigos del amor
del Padre que no vaciló, por tu intermedio,
en darnos a Jesús.
Amén.
†
Paz y Labor.
Firma
por el Sagrado Círculo de Melquisedec y
por la Sacra e Imperial Orden Mística y Militar de Caballería de la Prieurè de Sion:
|
†††
Su Em.ª Rvdm.ª e Ilm.ª, S.M.R., Magfco. Dr. Mons. D. NICOLÁS Card. GUARAGNO
|
|
46to Soberano Gran Profeta Imperial de Sión y Gran Capellán Magistral, Adveniente, del Sagrado Círculo de Melquisedec y Egregio Consultor General del Sacro Trono Imperial Virrey Imperial para Occidente Magfco. Dr. Imperial en Ciencias Sagradas Gran Mariscal General de Campo al Servicio de San Santiago Apóstol de la
Sacra e Imperial Orden Mística y Militar de Caballería de la Prieurè de Sion
|