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SI DEUS NOBISCUM QUIS CONTRA NOS
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31 de Agosto de 2009 (a.D.)
Lectura y Reflexión: «San Juan Bosco»
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Orden de Caballería de Notre Dame de Sion y del Santo Espíritu Santa María en Jerusalén
(HOL 070 - HOL 071)
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Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 31 de Agosto de 2009 a.D.
Día de San Vicente
San Juan Bosco
I
«Al dar cultura y principios religiosos los alejaremos definitivamente de malos caminos, como la delincuencia y los vicios, hagamos buenos cristianos y honrados ciudadanos, siendo siempre firmes en querer el bien e impedir el mal, pero siempre dulces y prudentes, y, además, sean constantes y ambles y verán cómo Dios los hará dueños del corazón más duro.»(San Juan Bosco)
II
«En su vida, lo sobrenatural se hizo casi natural y lo extraordinario, ordinario.»(Pío XI, sobre San Juan Bosco)
III
Juan Melchor Bosco Ochienna, Juanito, llega a este mundo el 16 de agosto de 1815, en Castelnuovo, en la diócesis de Turín, Italia.
Cuando apenas tenía dos años y medio, muere su padre Francisco, humilde campesino piamontés, dejando a su esposa Margarita y a sus pequeños hijos, Juan, siendo el menor, y Pedro, como así también al jovencito Antonio, hijo natural de Francisco.
Margarita, a pesar de su analfabetismo, se destacó como educadora. En su hogar se vivía en gran pobreza material, pero en una gran abundancia espiritual y religiosa, haciendo de sus hijos auténticos hombres de bien.
Fueron muchas las noches que nada había para cenar, pero jamás antes de dormir faltó el rezo del Santo Rosario en familia y la lectura de diferentes misiones religiosas y de sus realizadores.
Cuando la naturaleza ayudaba reverdeciendo los campos y ayudando a la economía hogareña, Margarita les decía a sus hijos: «Miren que bueno y generoso es nuestro Padre».
En cambio, cuando el mal tiempo y sus resultados se hacían sentir, ella les decía: «Que poderoso es nuestro Dios. No lo hagamos disgustar nunca, porque puede estallar de pronto su ira contra nosotros».
IV
A Juanito, desde muy niño, le gustaba mucho estudiar, pero frente a la carencia de escuelas en la zona más la extrema pobreza familiar que tampoco le permitía enviarlo al pueblo a aprender, tuvo que contentarse con las básicas enseñanza que le impartía su tío, también campesino, dedicándose el niño en las horas libres que le quedaban luego del arduo trabajo del campo a leer y aprender el catecismo y la bellísima Historia Sagrada.
Juan, a lo largo de toda su vida, tuvo muchos sueños proféticos. El primero de los 159, le ocurrió a los 9 años de edad.
En aquel primer sueño, se vio rodeado de una multitud de chicos que se peleaban entre sí; Juanito trató de hacer la paz, primero con exhortaciones y después con los puños. Súbitamente apareció Nuestro Señor y le dijo: «¡No, no; tienes que ganártelos con la mansedumbre y el amor!».
Indicándole también que su Maestra sería la Santísima Virgen, quien al instante apareció y le dijo: «Toma tu cayado de pastor y guía a tus ovejas».
Cuando la Señora pronunció estas palabras los niños se convirtieron, primero, en bestias feroces, y luego, en ovejas.
El sueño llegó a su fin, pero dio sustento a la innata vocación de ayudar a los niños pobres, dando inicio a esta tarea enseñando el catecismo y llevando a estos a la iglesia.
V
Por cierto tiempo Juanito vivió con su tía, quien prestaba servicio doméstico en casa de un sacerdote, donde Juanito profundizó su práctica en la lectura.
Su camino era ayudar a los demás, fundamentalmente a los niños y jóvenes pobres, y para esto había decidido ser sacerdote, para lo cual tuvo que superar muchísimas dificultades económicas para comenzar sus estudios, ingresando a los 16 años al seminario de Chieri. De hecho, para dar este paso, tuvo que mendigar dinero y algo de ropa.
Acto seguido de recibir el diaconado Juan ingresó al seminario mayor de Turín, dedicando todo su tiempo libre, con aprobación de sus autoridades, a reunir a niños y adolecentes abandonados de la ciudad.
El sacerdote de la parroquia del seminario, San José Cafasso, le confirma su vocación diciéndole: «Dios no quiere que te traslades a las misiones extranjeras. Prosigue tu desempeño con los niños abandonados. Eso y no otra cosa Dios quiere de ti».
VI
El primer destino que ocupó Don Bosco fue el de capellán auxiliar en una casa para jóvenes muchachas abandonadas, fundada por la Marquesa Di Barola.
Como capellán auxiliar, los domingos no trabajaba, y entonces ese día se lo dedicaba integro y exclusivamente a una incipiente escuela que Juan denominó «Oratorio Festivo».
Esta suerte de primer emprendimiento lo desarrollaba en terrenos de la Marquesa, que pronto se lo negó argumentando que los niños eran muy ruidosos y que temía que pisotearan sus flores.
Fue así que este magnífico ser humano y sacerdote tuvo que deambular con más de un centenar de chicos a lo largo de un año, de aquí para allá, hasta que pudo alquilar un viejo granero.
De esta manera todo parecía tener un buen principio, no obstante no fue tan así, ya que la Marquesa, más allá de su cierta solidaridad, tuvo para con Don Bosco una actitud totalitaria solicitándole que eligiera entre su puesto y los niños.
Don Bosco eligió la Voluntad del Padre.
VII
Como resultado de tanta presión cae enfermo sufriendo una severa pulmonía, la cual casi le cuesta la vida.
Recuperado, se instala en un miserable cuartucho del nuevo oratorio en compañía y al cuidado de su madre, entregándose en cuerpo y alma al desarrollo de la gran obra encomendad por Jesús y María.
Así, con valentía, inteligencia y fe, le da acabado a la primera escuela nocturna y abre dos centros más de contención en barrios de Turín.
Ayudado en esta etapa por su madre, a quien todos los chicos, con merecida justicia, llamaban Madre Margarita.
Más allá de los magníficos resultados Don Bosco observa las malas influencias del afuera, decidiendo dar inicio a los dos primeros talleres de artes y oficios, especializados en zapatería y sastrería, inaugurados en 1853.
No satisfecho con estos logros construye la primera iglesia, consagrada a San Francisco de Sales, y después la edificación de una casa lo bastante grande para unificar a toda la familia.
El Santo diferenciaba muy bien en dos grupos a los niños: el de aprendices de artes y oficios y el de aquellos que daban indicios de vocación sacerdotal.
VIII
Corría el año 1856 y la estructura sostenía a 150 internos, 10 sacerdotes, cuatro clases de latín, una imprenta y cuatro talleres de artes y oficios.
En el marco de este invalorable desarrollo espiritual y material, Don Bosco también gozaba de otros carismas, de gran elocuencia y de grandes dones milagrosos. Es por ello que era requerido para que predicara.
Otra maravillosa actividad que supo desplegar fue el escribir libros para la lectura de hombres y mujeres comunes.
Él acostumbraba decir: «Propagad buenos libros, sólo en el cielo sabréis el gran bien que produce una buena lectura».
A lo largo de toda esta actividad sin par, quizás el obstáculo más serio que tenía Don Bosco fue armar un equipo estable de colaboradores, la mayoría aún jóvenes sacerdotes, que se cansaban de tanta tarea, como así también, porque la obra jamás paraba, sin entender ninguno de ellos cómo Don Bosco se animaba a seguir construyendo sin contar ni con lo mínimo desde lo estrictamente económico.
Muchos quisieron usufructuar tan digna y extensa obra, a punto tal que un fuerte enojo hubo con Don Bosco al no aceptar convertir el oratorio en un comité para darle sustento a la causa política de «La Joven Italia».
Entre tantos avatares, ya en 1850 don Juan Bosco sólo contaba con un colaborador, no obstante sin dejarse amedrentar por los hechos, redobla el esfuerzo preparando él mismo la primera generación de copartícipes, ingresando en 1854 al oratorio Santo Domingo Savio.
IX
Siempre estuvo en la mente y en el corazón de Don Bosco la creación de una congregación religiosa. Luego de algunos intentos logra conformar un pequeño grupo, y en la noche del 26 de enero de 1854 ve realizado el inicio de su deseo.
Desde ese momento recibieron el nombre de «Salesianos», en honor a San Francisco de Sales, el Santo de la amabilidad.
Corría el mes de diciembre de 1859 cuando Don Bosco y sus 22 colaboradores dieron forma orgánica a la congregación en el marco regulatorio aprobado por Pio IX, llegando la aprobación final 15 años después.
Esta iniciativa celestial y terrena se propagó velozmente alentada por el Espíritu Santo, tal que en 1863 contaba con 39 salesianos, y en 1887 con 768.
Con fe y amor en acción hoy la congregación cuenta con 17.000 religiosos en 105 países, 1.300 escuelas y 300 parroquias.
X
Uno de los mayores deseos de Don Bosco era que su obra llegara a América, decidiendo comenzar su cruzada por el Sur, específicamente por la Patagonia. Extendiéndose en el mediano plazo a toda América.
En el año 1887 la acción Salesiana mostraba con orgullo de fe, 26 instituciones en América y 38 en Europa.
Corría el año 1872 donde 27 jóvenes, entre ellas, Santa María Dominga Mazzarello, toman los hábitos creando Don Bosco la congregación femenina «Hijas de Nuestra Señora, Auxilio de los Cristianos».
Fueron y son muchas las actividades de esta congregación, entre ellas crearon escuelas de instrucción primaria en Argentina, Brasil e Italia, desarrollándose hoy en 75 países.
Remitiéndonos al comienzo, recordaremos qué difícil le fue a Don Juan Bosco reclutar colaboradores fieles y dedicados en esos momentos. No obstante, con el correr del tiempo, naturalmente la gente se acercaba a colaborar, tan así que Don Bosco, se puede decir, que culmina su obra creando una tercera orden llamada «Colaboradores Salesianos», compuesta de hombres y mujeres, aportando cada uno desde su carisma a la acción educadora.
XI
La maravillosa e imitable vida de este auténtico Hermano en Cristo llega a su fin el 31 de Enero de 1887, dejando para siempre la verdadera impronta cristiana en la conciencia y en el quehacer, sacando a los pobres de la ignorancia y el abandono y mostrando a los poderosos lo que se debe hacer.
Su cuerpo permanece incorrupto en la Basílica de María Auxiliadora, en Turín, Italia.
XII
«Propagad la devoción a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros. Ayudad mucho a los niños pobres, a los enfermos, a los ancianos y a la gente más necesitada, y conseguiréis enormes bendiciones y ayudas de Dios. Os espero en el Paraíso.»(San Juan Bosco)
XIII
En 1934 Don Juan Bosco fue canonizado, y proclamado «Patrono de los que difunden buenas lecturas y Padre y Maestro de la Juventud».
Paz y Labor.
Firma
por el Sagrado Círculo de Melquisedec y
por la Sacra e Imperial Orden Mística y Militar de Caballería de la Prieurè de Sion:
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Su Exc.ª Rvdm.ª e Ilm.ª, S.M.R. Dr. Mons. D. NICOLÁS GUARAGNO
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46to Soberano Gran Profeta Imperial de Sión y Gran Capellán Magistral, Adveniente, del Sagrado Círculo de Melquisedec y Egregio Consultor General del Sacro Trono Imperial Virrey Imperial para Occidente Magfco. Dr. Imperial en Ciencias Sagradas Gran Mariscal General de Campo al Servicio de San Santiago Apóstol de la
Sacra e Imperial Orden Mística y Militar de Caballería de la Prieurè de Sion
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