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SI DEUS NOBISCUM QUIS CONTRA NOS


29 de Agosto de 2009 (a.D.)

Lectura y Reflexión: «El Martirio de San Juan el Bautista, el Precursor»


Orden de Caballería de Notre Dame de Sion y del Santo Espíritu
Santa María en Jerusalén
(HOL 070 - HOL 071)

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 29 de Agosto de 2009 a.D.
Día de San Juan el Bautista, el Precursor


El Martirio de San Juan Bautista



«El Gran Precursor»
(Ver Lectura: «Lectura: Nacimiento de San Juan el Bautista», del 24 de Junio de 2008, a.D.)

I

«Cuidado: no vayan a ser perros mudos que no ladran cuando llegan los ladrones a robar.»
(Profeta Isaías)

II

La ira de Herodías nunca se estrechó, estaba tan viva como su enferma conciencia y su miserable corazón, aguardando la gran oportunidad para deshacerse de Juan Bautista, el precursor, el gran iniciado, el profeta.


III

El momento oportuno llegó en la fiesta de cumpleaños con que Herodes, según la costumbre romana, agasajó a los principales personajes de Galilea.

La hija de Herodías, Salomé, danzó en esa fatal fiesta, deslumbrando a Herodes y a los comensales.

El rey dijo entonces a la muchacha: «Pídeme lo que quieras y te lo daré».

Salió la muchacha y preguntó a su madre: «¿Qué voy a pedir?»

Y ella le contestó: «La cabeza de Juan el Bautista».

Ingresando decididamente donde estaba el Rey, le dijo: «Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista».

El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales.

Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan … y se la estregó a la muchacha, y ella a su madre (Mc 6, 21-28).

Así ocurrió que la muerte del más grande «entre los nacidos de mujer» fue el premio otorgado a una insignificante bailarina, el peaje exigido por un juramento imprudente, criminalmente mantenido, dice San Agustín.

Incluso hasta los judíos se conmovieron por una ejecución tan injustificable y salvaje.


IV

Los discípulos de Juan, al enterarse de su muerte, «vinieron a recoger el cuerpo y le dieron sepultura» (Mc 6, 29).

«Luego fueron a informar a Jesús» (Mt 14, 12).


V

«Antes de formarte en el vientre te escogí, antes de salir del seno materno te consagré y te nombré profeta», le ha dicho claramente el Señor.

El Profeta es un hombre poseído por Dios. Pero no por eso se halla retirado del mundo. Muy ligado a la historia de sus contemporáneos, vive con intensidad los acontecimientos de su época.

Testigo del absoluto de Dios, está dotado de una mirada aguda y cortante.

Ante él, las fachadas se desploman, las combinaciones de los hombres pierden su espectacularidad, y dejan al descubierto su pequeñez.

Un fuego lo penetra, una fuerza interior lo empuja; a tiempo o a destiempo es necesario que anuncie el mensaje del que es portador.

Tiene él, como una evidencia de la presencia de Dios sobre el mundo, y acusa profundamente la falta de clarividencia de los que lo rodean. Diríase que es un vidente, circulando por el reino de los ciegos.

Para el profeta, la verdad viene de lo alto; a él le viene dada, es algo que se le impone, a lo que no puede resistirse (La biblia y su mensaje, N. 61, p. 4).


VI


Oración a San Juan Bautista

Sagrado precursor de Cristo, que santificado en el vientre de vuestra madre, fuiste la admiración del mundo en el ejercicio de las virtudes y en los privilegios con que te enriqueció Dios. Ángel en la castidad, apóstol en el celo y predicación, y mártir en la constancia con que por reprender al incestuoso Herodes ofrecisteis la cabeza al cuchillo, y en las luces sobrenaturales de que te dotó el cielo, profeta del que llegó a decir el mismo Cristo: «Entre los nacidos de las mujeres ninguno mayor que Juan Bautista»; suplica al Señor que:

Por tu penitencia me haga mortificado,
por tu soledad, recogido,
por tu silencio, callado,
casto por tu virginidad,
espiritual por tu contemplación,
e invencible a mis pasiones por la victoria que tú alcanzaste de tus enemigos, para que logre verte en la patria eterna.

Amén.


Hermano Juan Bautista, Bendito Seas por los Siglos de los Siglos.
Así Sea.

Paz y Labor.


Firma
por el Sagrado Círculo de Melquisedec y
por la Sacra e Imperial Orden Mística y Militar de Caballería de la Prieurè de Sion:




†††
Su Exc.ª Rvdm.ª e Ilm.ª, S.M.R. Dr. Mons. D. NICOLÁS GUARAGNO
46to Soberano
Gran Profeta Imperial de Sión y Gran Capellán Magistral, Adveniente, del
Sagrado Círculo de Melquisedec y
Egregio Consultor General del Sacro Trono Imperial
Virrey Imperial para Occidente
Magfco. Dr. Imperial en Ciencias Sagradas
Gran Mariscal General de Campo al Servicio de San Santiago Apóstol de la
Sacra e Imperial Orden Mística y Militar de Caballería de la Prieurè de Sion


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