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SI DEUS NOBISCUM QUIS CONTRA NOS
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3 de Agosto de 2009 (a.D.)
Lectura y Reflexión: «Ntr.ª Sr.ª del Perpetuo Socorro»
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Orden de Caballería de Notre Dame de Sion y del Santo Espíritu Santa María en Jerusalén
(HOL 070 - HOL 071)
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Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 3 de Agosto de 2009 a.D.
Día de San Juan María Vianney
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
Reina y Madre Universal
«Ningún siglo y ninguna nación pueden considerarme de su propiedad. Yo pertenezco a todos los tiempos y a todos los pueblos. Se me han dado muchos nombres … pero el que yo misma he elegido es:»
«Madre del Perpetuo Socorro»
I
Madre del Perpetuo Socorro, alcánzanos de la Divina justicia, que se abrevien esos tiempos de confusión, conforme a la promesa de Tu Divino Hijo.
Que brille pronto la luz y ese día feliz en que sea apartado el trigo de la cizaña y glorifiquemos al Señor por su Justicia, cantando himnos de alabanza.
II
El día 23 de junio del año 1867, a.D., en la iglesia de los padres redentoristas de Roma, el decano del Capítulo Vaticano, patriarca de Constantinopla, llevo a cabo la ceremonia de coronación de la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Fue el 12 de mayo del mismo año, cuando se aprobaron por unanimidad los capitulares de la coronación, donde se declara que dicho cuadro reunía todo en sí mismo para tan digno honor. El cual, llevaba ya tres siglos de merecida fama de milagroso.
Declarándose en el calendario universal de la iglesia, su conmemoración el día 27 de Junio.
III
El Subprefecto del Archivo Secreto del Vaticano, Pedro Wenzel, en 1903 le entrega a un sacerdote redentorista un valiosísimo códice manuscrito que data del siglo XVI escrito por Franciscus Turrigius.
El referido documento, fijado a una tabla y escrito en pergamino, se lo encontró ubicado en el cancel que cerraba el altar mayor de la Iglesia de San Mateo in Merulana.
Síntesis del códice:
«Un comerciante de Creta robó de una iglesia el cuadro milagroso. Resuelto a viajar a Roma, embala el cuadro mezclado con sus mercaderías. A lo largo del trayecto la embarcación enfrentaba una fortísima tempestad, frente a tanta desazón todos los que allí estaban comenzaron a rezarle a la Santísima Virgen, sin saber que en el barco se encontraba el cuadro. Fue así que, de un momento para otro, la tormenta desapareció y con sereno mar arribaron al puerto más cercano.
A un año de éste episodio, el comerciante llega a Roma. A poco de instalarse enferma de gravedad, y ya frente a lo inevitable le pide a un amigo personal que llevase el cuadro de la Virgen a una iglesia importante y tratase de ubicarlo en un lugar de privilegio. Muerto el mercader, su piadoso amigo se dispuso a cumplir con su promesa, la cual no pudo realizar, ya que su esposa le solicitó que el cuadro lo tuvieran ellos en su casa. Así fue durante nueve meses.
Nuestra Señora, en una visión, le comunica al romano que debía cumplir con su promesa. Este no obedeció el mandato. Fue así que la Santísima se lo volvió a solicitar por segunda y por tercera vez.
El tenedor rogó a su mujer que regalara el cuadro a una iglesia, la esposa se negó rotundamente. La Virgen le trasmite:
«Te avisé, no has querido obedecerme. Tendrás que salir tú primero, para salir yo después en busca de un lugar más honorable.»
El romano fallece y nuestra Señora se le apareció a la hija del matrimonio diciéndole:
«Avisa a tú madre y a tú tío, y dile que Santa María del Perpetuo Socorro quiere que la saquéis de casa.»
La tenedora accede, pero al ser influenciada por una vecina, no lleva a cabo el mandato. Al poquísimo tiempo cae muy enferma de peste. Fue así que invocó a la Virgen y se restableció de su repentina enfermedad.
Volvió la Señora a la niña comunicándole:
«Quiero ser llevada a cierta iglesia llamada de San mateo, entre Santa María Mayor y San Juan de Letrán.»
El traslado se realizó el 27 de marzo de 1499, en el marco de una solemne procesión y manifestación religiosa popular, bajo el reinado de Alejandro VI.»
IV
La valiosa obra pictórica permaneció desde 1499 hasta 1798, a.D., cuando las tropas Napoleón Bonaparte ocuparon Roma, llevando una acción encarnizada derribando templos, saqueándolos y quemándolos, sin exceptuar la Iglesia de San Mateo.
Fue así que los sacerdotes agustinos se trasladaron con el cuadro al templo de San Eusebio, siendo más tarde la última estadía en el templo de Santa María in Posterula.
El joven Miguel Marchi siendo monaguillo escuchaba permanentemente a fray Agustín Orsetti, conocedor del culto y los milagros de la Señora: «Sábelo Miguelito, la Virgen de san Mateo la tenemos en el oratorio. Era muy milagrosa».
El joven Miguel, ya ordenado en 1855, a.D., le informa al reverendísimo padre Nicolás Maurón. Fue así que el superior general y el padre Miguel le trasmitieron a S.S. el Papa Pio IX el paradero del cuadro y el deseo de la Señora de estar entre San Juan de Letrán y Santa maría la Mayor.
En el marco multitudinario de fe y Devoción el cuadro fue mostrado y recorrió las calles de Roma, era el 26 de abril de 1865, a.D.
Un año después fue coronado y la imagen fue colocada donde la Madre así lo había solicitado.
V
Se estima que el retrato fue pintado durante el siglo XIII o XIV. El icono parece ser copia de una famosa pintura de Nuestra Señora que fuera, según la tradición, pintada por el mismo San Lucas.
La pintura tiene un estilo plano característico de iconos.
Todas las letras son griegas. Las iniciales al lado de la corona de la Madre la identifican como la «Madre de Dios».
Las iniciales al lado del Niño: «ICXC», significan «Jesucristo».
Las letras griegas en la aureola del Niño: «owu» significan «El que es», mientras las tres estrellas sobre la cabeza y los hombros de María Santísima indican su virginidad antes durante y después de dar a luz.
Las letras más pequeñas identifican al ángel a la izquierda como «San Miguel Arcángel»; el cual sostiene la lanza y la caña con la esponja empapada de vinagre, instrumentos de la pasión de Cristo.
El ángel a la derecha es identificado como «San Gabriel Arcángel», sostiene la cruz y los clavos. Obsérvese que los ángeles no tocan los instrumentos de la pasión con las manos, sino con el paño que los cubre.
El fondo dorado, símbolo de la luz eterna da realce a los colores más bien vivos de las vestiduras.
Para la Virgen el «maforion» o velo-manto es de color púrpura, signo de la divinidad, el traje es azul, indicación de su humanidad.
Los atractivos de la pintura se ven por donde se miren, desde la decisión del artista, de mostrar con seguridad la identidad de cada uno de los componentes, hasta la sandalia que cuelga del pie de la criatura.
El Niño, con una innegable expresión de madurez, está vestido como solían hacerlo en la antigüedad los nobles y filósofos: túnica ceñida por un cinturón y manto echado al hombro.
El pequeño tiene en el rostro una expresión de temor y con las dos manitas aprieta la derecha de su Madre, que mira ante sí con actitud recogida y pensativa, como si estuviera recordando en su corazón la dolorosa profecía que le hiciera Simeón, el misterioso plan de la redención, cuyo siervo sufriente ya había presentado Isaías.
Posiblemente no sea considerada una obra de arte, pero si, aquello que trasmite, es la obra de Dios.
VI
Oración
†
Oh Madre del Perpetuo Socorro, concédeme la gracia de que pueda siempre invocar tu bellísimo nombre ya que él es el Socorro del que vive y Esperanza del que muere. Ah María dulcísima, María de los pequeños y olvidados, haz que tu nombre sea de hoy en adelante el aliento de mi vida. Cada vez que te llame, Madre mía, apresúrate a socorrerme, pues, en todas mis tentaciones, y en todas mis necesidades propongo no dejar de invocarte diciendo y repitiendo: María, María, Madre Mía.
Oh qué consuelo, qué dulzura, qué confianza, qué ternura siente todo mi ser con sólo repetir tu nombre y pensar en ti, Madre Mía. Bendigo y doy gracias a Dios que te ha dado para bien nuestro ese nombre tan dulce, tan amable y bello. Mas no me contento con pronunciar tu bendito nombre, quiero pronunciarlo con amor, quiero que el amor me recuerde que siempre debo acudir a ti, Madre del Perpetuo Socorro.
Amén.
†
Que la guía de nuestra Santísima Madre esté con todos Ustedes.
Paz y Labor.
Firma
por el Sagrado Círculo de Melquisedec y
por la Sacra e Imperial Orden Mística y Militar de Caballería de la Prieurè de Sion:
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Su Exc.ª Rvdm.ª e Ilm.ª, S.M.R. Dr. Mons. D. NICOLÁS GUARAGNO
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46to Soberano Gran Profeta Imperial de Sión y Gran Capellán Magistral, Adveniente, del Sagrado Círculo de Melquisedec y Egregio Consultor General del Sacro Trono Imperial Virrey Imperial para Occidente Magfco. Dr. Imperial en Ciencias Sagradas Gran Mariscal General de Campo al Servicio de San Santiago Apóstol de la
Sacra e Imperial Orden Mística y Militar de Caballería de la Prieurè de Sion
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