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SI DEUS NOBISCUM QUIS CONTRA NOS
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19 de Junio de 2009 (a.D.)
Lectura y Reflexión: «El Sagrado Corazón de Jesús»
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Orden de Caballería de Notre Dame de Sion y del Santo Espíritu Santa María en Jerusalén
(HOL 070 - HOL 071)
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Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 19 de Junio de 2009 a.D.
Día de la Festividad del Sagrado Corazón de Jesús
El Sagrado Corazón de Jesús
(Ver Lectura: «Sagrado Corazón de Jesús», del 30 de Mayo de 2008, a.D., y
Reflexión: «Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús», del 30 de Mayo de 2008, a.D.)
I
«Mi Corazón reinará a pesar de mis enemigos.»(Revelación hecha por Nuestro Señor Jesucristo a Santa Margarita María de Alacoque)
II
«Jesús, durante su vida, su agonía y su pasión nos ha conocido y amado a todos y a cada uno de nosotros y se ha entregado por cada uno de nosotros: El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí.»(Ga 2, 20)
«Nos ha amado a todos con un corazón humano. Por esta razón, el sagrado Corazón de Jesús, traspasado por nuestros pecados y para nuestra salvación.»(Jn 19, 34)
«Es considerado como el principal indicador y símbolo … del amor con que el divino Redentor ama continuamente al eterno Padre y a todos los hombres.»(Pio XII, Enc. «Haurietis aquas»)
III
La devoción al Sagrado Corazón de Jesús tiene un claro origen medieval, esta referencia histórica nos la dan los antiguos manuscritos de Santa Matilde de Hackebom, de Santa Gertrudis de Helfta y de la Beata Ángela de Foligno.
IV
Es en la festividad de San Juan Evangelista de 1673, a.D., cuando sor Margarita María de Alacoque de la Orden de la Visitación se encontraba en adoración ante el Santísimo Sacramento. En ese momento tuvo la privilegiada exención de la primera de las manifestaciones visibles de Jesús que se frecuentarían a lo largo de dos años, todos los primeros viernes de mes.
Fue San Claudio de la Colombiére, confesor de Santa Margarita María de Alacoque, el que propagó la devoción. Poco más tarde fueron los Jesuitas a través de los miembros de la Compañía, los que llevaron la devoción a todo el orbe, contando fundamentalmente con dos grandes escritores jesuitas, Juan Croisset y José de Gallifer.
En 1675, durante la octava del Corpus Christi, Jesús se le manifestó con el corazón abierto, y señalando con la mano su corazón, exclamó:
«He aquí el corazón que ha amado tanto a los hombres, que no se ha ahorrado nada, hasta extinguirse y consumarse para demostrarles su amor. Y en reconocimiento no recibo de la mayoría sino ingratitud.»
V
Ya por aquel entonces, Jesús el Cristo reclamaba: «Y en reconocimiento no recibo de la mayoría sino ingratitud.».
Sería oportuno en éste recordatorio, hacer de éste, un día de reflexión para discernir que más podemos hacer y a conciencia respondernos si nuestro actuar cotidiano condice con la Palabra, la Justicia y la Ética que nos trasmitió y nos sigue transmitiendo.
VI
Jesús, por intersección de Santa Margarita María de Alacoque, prometió que si una persona comulga los primeros viernes de mes, durante nueve meses seguidos, le concederá lo siguiente:
«Les daré todas las gracias necesarias a su estado.»
«Pondré paz en sus familias.»
«Los consolaré en todas las aflicciones.»
«Seré su refugio durante la vida y, sobre todo, a la hora de la muerte.»
«Bendeciré abundantemente sus empresas.»
«Los pecadores hallarán misericordia.»
«Los tibios se harán fervorosos.»
«Los fervorosos se elevarán rápidamente a gran perfección.»
«Bendeciré los lugares donde la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.»
«Les daré la gracia de mover los corazones más endurecidos.»
«Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón y jamás será borrado de Él.»
«La gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia y sin haber recibido los Sacramentos.»
VII
Oración al Sagrado Corazón de Jesús
†
Corazón Sacratísimo de Jesús, que por el grande amor que nos tienes, te has dignado prometernos la perseverancia final y la gracia de no morir sin Sacramentos, haciéndote nuestro seguro asilo en la última hora de nuestra vida; humildemente te pido que cumplas en mí tu palabra, que tanta confianza inspira a nuestros coraz0nes. Yo, por mi parte, prometo hacer cuanto pueda para amarte más y más y para hacerme digno de una tan grande Promesa, evitando el pecado y todo cuanto pueda desagradarte. Te pido para ello, tu gracia, que espero alcanzar por los méritos de tu mismo Corazón.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
†
Paz y Labor.
Firma
por el Sagrado Círculo de Melquisedec y
por la Sacra e Imperial Orden Mística y Militar de Caballería de la Prieurè de Sion:
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Su Exc.ª Rvdm.ª e Ilm.ª, S.M.R. Dr. Mons. D. NICOLÁS GUARAGNO
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46to Soberano Gran Profeta Imperial de Sión y Gran Capellán Magistral, Adveniente, del Sagrado Círculo de Melquisedec y Egregio Consultor General del Sacro Trono Imperial Virrey Imperial para Occidente Magfco. Dr. Imperial en Ciencias Sagradas Gran Mariscal General de Campo al Servicio de San Santiago Apóstol de la
Sacra e Imperial Orden Mística y Militar de Caballería de la Prieurè de Sion
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