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SI DEUS NOBISCUM QUIS CONTRA NOS


9 de Abril de 2009 (a.D.)

Lectura y Reflexión: «Jueves y Viernes Santos»


Orden de Caballería de Notre Dame de Sion y del Santo Espíritu
Santa María en Jerusalén
(HOL 070 - HOL 071)

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 9 de Abril de 2009 a.D.
Jueves Santo
Inicio de la Fiesta del Triduo Pascual


Jueves Santo

«La Última Cena»
Leonardo da Vinci (1452 - 1519, a.D.)
25to Gran Maestre
(1510 - 1519, a.D.) de nuestra
Sacra e Imperial Orden Mística y Militar de Caballería de la Prieurè de Sion

I

Hoy se inicia desde la liturgia cristiana lo que llamamos el Solemne Triduo Pascual. Desarrollándose a lo largo de tres días, celebrando así, el evento más importante de la historia cristiana.

San Agustín denomina a éste triduo, la fiesta de la Pasión, la Muerte y la Resurrección del Señor.

Las lecturas y reflexiones del día de hoy nos retrotraen a una antigua historia del pueblo judío que en aquel momento histórico converge en Cristo, la cual Él la confía a su Iglesia y así a la Humanidad.


II

El libro del Éxodo nos trasmite que el pueblo judío celebraba en el mes de Nisán, coincidente con el marzo-abril de la actualidad, las Pascuas. Esta celebración contenía dos grandes misterios del Viejo Testamento; la liberación del pueblo judío de Egipto y la Alianza con el Señor.

La celebración era motivo de aquel pasado histórico, donde los israelitas esclavizados por el Faraón en Egipto no podían liberarse hasta la décima plaga, que consistió en que todos los primogénitos de Egipto morirían esa noche.

«Yahveh pasará y herirá a los egipcios, pero al ver la sangre en el dintel y en las dos jambas, Yahveh pasará de largo por aquella puerta y no permitirá que el Exterminador entre en vuestras casas para herir.»
(Éxodo 12, 23)

Para que éste acto de liberación sucediese Dios les comunicó a través de Moisés, que mataran un cordero y que con su sangre marcaran los dinteles de las puertas ya que esa noche pasaría el ángel.

El paso del ángel, esto significa la Pascua; el paso de Dios, que en esa oportunidad sería para los egipcios un desbastador castigo y en cambio un acto de liberación y justicia para el pueblo judío sometido hasta ese momento.

Esa oscura noche los egipcios lloraban a sus primogénitos y los israelitas marcados por la sangre del cordero marchaban desde la esclavitud a la tierra prometida, hacia la tan ansiada emancipación.


III

Todos los años el pueblo de Israel celebraba la Pascua, el momento de la liberación, como así también la Alianza entre Dios y ese pueblo, la cual consistía que Israel respetar la ley de Dios y el Señor los protegiera.

La Ley de Dios
Los 10 Mandamientos
  1. «Amarás a Dios por sobre todas las cosas».
  2. «No tomarás el Nombre de Dios en vano».
  3. «Santificarás las fiestas».
  4. «Honrarás a tu Padre y a tu Madre».
  5. «No Matarás».
  6. «No cometerás actos impuros».
  7. «No Robarás».
  8. «No darás falsos testimonios ni mentirás».
  9. «No consentirás pensamientos impuros».
  10. «No codiciarás los bienes ajenos».

Pascua y Alianza tenían un sentido profético encontrando en la excelsa personificación de Jesús el Hijo de Dios, el liberador ya no de un pueblo sino de toda la raza humana.


IV

También el Cristo aquella noche mando preparar un cordero para compartirlo con sus discípulos, tal como lo hacían todas las familias de Israel perpetuando la arcaica historia de la liberación y la Alianza.

Esa noche se afanaban en la mente de Jesucristo todos los recuerdos de la historia sagrada, haciéndose presente en su interior las emociones más profundas de toda la tradición de su pueblo. Viviendo, en esa última cena, todo su ser el agradecimiento profundo a Su Padre por esa libertad y la Sagrada Alianza que de Él en más sería para toda la humanidad.

Esa noche podría haber optado por el camino acostumbrado, actuando tradicionalmente, acentuando su liderazgo religioso, político y social. Inclusive podría haber girado la historia por venir armando a sus seguidores en contra del injusto Imperio político y religioso imperante.

Pero no, esa noche decidió delegar en todo aquel que entienda desde el corazón, la mente, los sentidos y a través de sus actos que las armas para la liberación es la espada de la Verdad y la Justicia.

Su autodeterminación en obediencia y sumisión al Plan Universal lo llevó a consagrar su corazón a la universalidad y su razón al plan que marcaría el fin de un ciclo, dando inicio a un proceso basamentado en el Amor Responsable abriendo las puertas de la Jerusalén hacia toda la humanidad.

El Cristo encarna toda la historia de la salvación, dando un giro ascendente cuando, hablando con la samaritana la ilustra diciéndole: «Y llega el tiempo en que ni en Jerusalén ni en éste monte se ha de adorar a Dios, porque Dios busca adoradores en Espíritu y en Verdad.».


V

Muchos fueron los dicho del Rabí a lo largo de su vida pública y todos sin excepción fueron catalizadores de salvación y liberación, aunque la mayoría no fueron interpretados adecuadamente, y otros si, tergiversándolos aquellos que le darían muerte.

La acusación más determinante para la sentencia frente al tribunal ante el Senedrín fue: «Éste es el que ha dicho que va a destruir el templo y que lo va a reedificar en tres días».

Él fue ese templo, donde se conjugó el sacerdote, el altar, la redención, la Nueva Alianza y la Victoria de Dios.

Él supo esa noche que era el cordero de Dios que quita los pecados del mundo y que era su bendita sangre la que marcaría por siempre y para siempre de libertad los corazones de todos los hombres y mujeres que quieran ser libres y justos.

Se erigió esa bendita noche en eterno Sumo Sacerdote y Rey Universal y Terreno en la adoración al Padre, trayéndonos del Padre el perdón y la reconciliación en el amor a la humanidad toda.


VI

Viernes Santo

Él sabía que era el Todo, sin embargo se dejó tratar como si no fuera nada, perdonando aquellos que se creían el todo.

Ese día a las tres de la tarde se oscurece el cielo y el tempo de piedra se desmorona y la nueva sangre fluye por los corazones volviéndose humanos.

Esa tarde el instrumento de tortura se convierte en Trono, la Corona de espinas en bendición, y el cuerpo herido de muerte se erige en Luz en la conciencia humana aceptándolo como Rey Universal, de la Paz, la Justicia y la Victoria.

En aquella muerte física, nace en la humanidad el perdón y la comprensión, motorizando una nueva mentalidad, un nuevo sentir, una nueva moral y una expansión de conciencia integrando al ser humano a Dios preparando el camino del Reino entre las mujeres y hombres de buena voluntad.


VII

«Tomad y Comed, este es mi cuerpo que se entrega por vosotros. Tomad y Bebed, éste el Cáliz de mi Sangre que se derrama por vosotros para el perdón de los pecados.»
(Nuestro Señor Jesucristo)

VIII


Oración

Yo no olvido a los hombres. No, yo no dejo la tierra.
Aquí yo he dejado la guerra; arriba están vuestros nombres.
¿Qué hacéis mirando al Cielo, varones sin alegría?

Lo que ahora parece un vuelo, ya es vuelta y es cercanía.

Amén.


Paz y Labor.


Firma
por el Sagrado Círculo de Melquisedec y
por la Sacra e Imperial Orden Mística y Militar de Caballería de la Prieurè de Sion:




†††
Su Exc.ª Rvdm.ª e Ilm.ª, S.M.R. Dr. Mons. D. NICOLÁS GUARAGNO
46to Soberano
Gran Profeta Imperial de Sión y Gran Capellán Magistral, Adveniente, del
Sagrado Círculo de Melquisedec y
Egregio Consultor General del Sacro Trono Imperial
Virrey Imperial para Occidente
Magfco. Dr. Imperial en Ciencias Sagradas
Gran Mariscal General de Campo al Servicio de San Santiago Apóstol de la
Sacra e Imperial Orden Mística y Militar de Caballería de la Prieurè de Sion


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