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SI DEUS NOBISCUM QUIS CONTRA NOS
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11 de Febrero de 2009 (a.D.)
Lectura y Reflexión: «Nuestra Señora de Lourdes»
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Orden de Caballería de Notre Dame de Sion y del Santo Espíritu Santa María en Jerusalén
(HOL 070 - HOL 071)
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Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 11 de Febrero de 2009 a.D.
Día de la Advocación Mariana de Nuestra Señora de Lourdes
Nuestra Señora de Lourdes
«Je suis l'Immaculée Conception»(Nuestra Señora de Lourdes)
I
Bernadette Soubirous, una niña de catorce años de edad, analfabeta, enferma de asma y de familia muy pobre vio en dieciocho ocasiones a la Virgen María en una gruta de la localidad de Massabielle, al occidente de Lourdes, en Francia, transcurriendo esta epifanía desde el 11 de febrero al 16 de julio del año 1858.
Recién en la tercera aparición, la niña habló con La Madre en gascón, lengua que se usaba en la zona. Nuestra Señora se dirigía a ella usando el «usted» (en francés, «voi»):
«… Boulet aoue ra gracia de bié aci penden quinze dias?»
«… ¿Me haría usted el favor de venir aquí durante quince días?»
Bernardette, con el rosario en la mano, le prometió que lo haría y La Señora le anunció que no la haría feliz en vida sino después de muerta.
La jovencita le peticionó repetidas veces que ésta revelara su nombre, La Señora dijo:
«… Je suis l'Immaculée Conception …»
«… Yo soy la Inmaculada Concepción …»
Dogma católico que había sido recién proclamado el 8 de diciembre de 1854, apenas tres años antes.
En continuadas apariciones, el mensaje fue tomando entidad:
El 25 de febrero, Bernadette a solicitud de Nuestra Madre excavó en la roca y descubrió la fuente de agua que hasta el día de hoy es fin de peregrinaciones y comienzo de esperanza por parte de millones de católicos, como así también de infinidad de otros credos que han sido testigo de heterogéneos milagros para sí y en otras personas.
II
La imagen de Nuestra Señora de Lourdes que los fieles veneramos sigue la descripción que Bernadette hiciera de Nuestra Madre:
III
En el año 1858 al sur de Francia, en las estribaciones de los Pirineos centro-occidentales, se encuentra una pequeña localidad, cuya población compuesta aproximadamente de cuatro mil habitantes, se cuenta que Mirat, un jefe sarraceno, ocupó la fortaleza que domina el pueblo en el año 778.
Después, se convertiría al cristianismo y su nombre de bautismo, Lorus, fue dado a la ciudad, que más tarde se transformaría en Lourdes.
En Lourdes vive Marie-Bernarde Soubirous, a quien llaman Bernadette, la mayor de una familia numerosa y paupérrima; tiene catorce años y ayuda a su madre en las tareas domésticas. El jueves 11 de febrero, un velo de bruma envuelve la ciudad y las montañas circundantes. El día es muy frío y húmedo. Bernadette, su hermana Toinette y una amiga de las niñas, Jeanne, salen a buscar leña a Massabielle.
A cierta altura del camino, hay que cruzar un pequeño canal, que confluye en el río Cave. Al otro lado de este, sobre una gruta, se ve un nicho oval excavado en la roca. En los alrededores, muchas ramas secas.
Ella misma recuerda así lo que sucedió en ese momento:
«Cierto día fui a la orilla del rio Cave a recoger leña con otras dos niñas. Enseguida, oí como un ruido. Miré a la pradera, pero los árboles no se movían. Alcé entonces la cabeza hacia la gruta y vi a una mujer vestida de blanco, con un cinturón azul celeste y sobre cada uno de sus pies una rosa dorada, del mismo color que las cuentas del rosario.»
«Creyendo engañarme, me restregué los ojos. Metí la mano en el bolsillo para buscar mi rosario. Quise hacer la señal de la cruz, pero fui incapaz de llevar la mano a la frente. Cuando La Señora hizo la señal de la cruz, lo intenté yo también y, aunque me temblaba la mano, conseguí hacerla. Comencé a rezar el rosario, mientras La Señora iba desgranando sus cuentas, aunque sin despegar los labios. Al acabar el rosario, la visión se desvaneció.»
La Virgen se le aparece dieciocho veces: doce en febrero, cuatro en marzo, una en abril y la última, el 16 de julio de ese mismo año de 1858. Sólo Bernadette la ve. Conforme se suceden las apariciones, multitud de gente acude a su lado; notan gran alegría en su rostro, pero no consiguen ver ni oír nada. Hasta la tercera aparición, el 18 de febrero, La Señora no habla. Ese día, cuando Bernadette le ofrece papel y pluma para que escriba su nombre, La Señora le dice en el dialecto patois local, el de las provincias del Béarn y Bigorre: «No es necesario … No te prometo hacerte feliz en este mundo, pero sí en el otro».
El 24 de ese mes, en la octava aparición, susurra:
«Penitencia, penitencia, penitencia … » Y añade: «Ruega por la conversión de los pecadores». Al día siguiente, por mandato expreso de La Señora, Bernadette excava con sus manos la fuente de Lourdes, cuya agua tantos milagros ha obrado y sigue obrando. El 2 de marzo le pide que sea erigida allí una capilla, donde se acuda en procesión. Y por fin, en la decimosexta aparición, el 25 de marzo, La Señora revela su nombre. Bernadette se lo pregunta por tres veces consecutivas. Al principio, Ella sonríe, sin responder. «A mí tercera pregunta, La Señora unió sus manos y las llevó sobre el pecho … miró al Cielo … luego, separando lentamente las manos e inclinándose hacia mí me dijo»:
«… Je suis l'Immaculée Conception …»
«… Yo soy la Inmaculada Concepción …»
IV
Bernadette corre a contárselo al párroco, el señor cura Peyramale, en un principio escéptico y desconfiado ante las apariciones, conoce la ignorancia religiosa de la niña, que aún no había hecho la Primera Comunión. Recibiéndola el 3 de junio de ese año.
Y que no ha oído hablar del dogma proclamado cuatro años antes por S.S. Pío IX:
Que La Virgen fue concebida sin pecado.
El Obispo de Tarbes nombra una comisión que estudia y profundiza los hechos, aceptando en 1862 como ciertas las apariciones de La Virgen.
Aprobaciones pontificias:
V
Apariciones
1ra: Jueves 11 de Febrero
María se apareció a Bernardette Soubirous, una niña de 14 años, el jueves 11 de febrero de 1858, junto al Río Pau en la Gruta de Massiabielle («roca antigua») de unos ocho metros de ancho, en las afueras de Lourdes, a la entrada de los Montes Pirineos.
Ese día cambiaría para siempre, no solo la vida de Bernardita, sino que marca el comienzo de una fuente de gracia que ha brotado para toda la humanidad. Fuente que solo crece con el tiempo.
La madre de Bernardita permitió a esta ir con su hermana menor llamada María, y con Juana Abadie, a quien llaman Baloum, al campo a buscar leña seca. El lugar preferido para recoger leña era un campo que había frente a la gruta. Bernardita por su fragilidad física se quedó atrás y no se atrevía a meterse al agua porque estaba muy fría.
Mientras se está descalzando para cruzar el arroyo, oyó un fuerte rumor de viento, pero al volverse vio que todo estaba tranquilo y que los árboles no se habían movido, otra vez escuchó el mismo rumor, vio una nube dorada y a una Señora joven y hermosa vestida de blanco en el interior de la gruta, con un velo blanco que le cubría la cabeza, un lazo celeste, una rosa sobre cada pie y un rosario de cuentas blancas.
Bernadette al principio se asustó, pero luego comenzó a rezar el rosario con La Señora, terminada la oración, La Señora desaparece de repente. Fue ésta la primera visión de una serie de dieciocho, que se sucedieron desde aquel 11 de febrero de 1858 hasta el 16 de Julio.
2da: Domingo 14 de Febrero
Bernardita siente una fuerza interior que la empuja a volver a la Gruta a pesar de la prohibición de sus padres. Debido a su insistencia, su madre le da permiso para volver a la gruta y rociara agua bendita. Después de la primera decena del rosario, Bernardita ve aparecer a la misma Señora y su rostro se transfiguró, tiró el agua bendita y dijo: «Si vienes de parte de Dios, acércate a nosotras». El agua bendita llegó hasta los pies de La Virgen y sonriendo con más dulzura se acercó a Bernardita. La Señora sonríe e inclina la cabeza. Terminado el rosario, La Señora desaparece.
3ra: Jueves 18 de Febrero
Por primera vez, La Señora habla. Una señora y una religiosa deseaban acompañar a Bernardita a la gruta. Fueron con ella primero a la Santa Misa de las cinco horas y treinta minutos y de allí se dirigieron a la gruta. Al llegar se arrodilló y empezó el rezo del rosario, lanzó un grito de júbilo al ver al fondo de la gruta a La Señora. Le preguntó si se podían quedar sus dos acompañantes y La Virgen dijo que sí. Ellas también se arrodillaron y se pusieron a rezar mientras encendían un cirio bendito. Bernardita le pasó un papel a La Virgen pidiéndole que escribiera cualquier cosa que deseaba comunicarle. La Virgen le dijo: «Lo que tengo que comunicarte no es necesario escribirlo, hazme únicamente el regalo de venir aquí durante quince días seguidos». Bernardita se lo prometió y La Virgen le respondió: «Yo también te prometo hacerte dichosa, no ciertamente en este mundo, sino en el otro».
4ta: Viernes 19 de Febrero
Llegó Bernardita a la gruta acompañada de sus padres y un centenar de personas, con una vela bendecida y encendida. Desde aquél día nacerá la costumbre de llevar velas para encenderlas ante la Gruta.
5ta: Sábado 20 de Febrero
La Señora le ha enseñado una oración personal. Al terminar la visión, una gran tristeza invade a Bernardita. Alrededor de 500 personas la acompañaban.
6ta: Domingo 21 de Febrero
Por la mañana temprano La Señora se presenta a Bernardita, a la que acompañan un centenar de personas. Hubo un momento en que la Aparición parecía hacerse hacia atrás, y como hundirse en el interior de la roca. Para no perderla de vista, Bernardita fue acercándose de rodillas. Observó que La Virgen se había puesto triste. Le pregunto: «¿Qué te pasa?, ¿Qué puedo hacer?». La Virgen respondió: «Rogad por los pecadores».
Después es interrogada por el comisario de policía Jacomet, que quiere que diga lo que ha visto. Bernardita no habla más que de «aquero» («aquello»). Uno de los principales médicos de Lourdes se dedicó a estudiarla, observarla y examinarla. Este llegó a la conclusión que en Bernardita no había ningún signo de alucinación, histeria o escape de la realidad. Dijo así: «Aquí hay un hecho extraordinario, totalmente desconocido a la ciencia y a la medicina».
7ma: Martes 23 de Febrero
Bernardita se dirige hacia la Gruta. La Aparición le comunica un secreto que solo a ella le concierne y que no puede revelar a nadie. También le enseñó una oración que le hacía repetir, pero que no quiso que la diera a conocer. La Virgen le dijo: «Y ahora, hija mía, ve a decir a los sacerdotes que aquí, en este lugar, debe levantarse un Santuario, y que a el debe venirse en procesión».
Bernardita se dirigió inmediatamente hacia la Iglesia a darle el mensaje al Párroco. El sacerdote le preguntó el nombre de La Señora, a lo cual Bernardita le respondió que no sabía. Después de escucharla, el párroco le dijo: «Puedes comprender que yo no puedo bastarme de tu solo testimonio; di a esa gran Señora que se de a conocer; si es La Virgen, que lo manifieste mediante un gran milagro».
8va: Miércoles 24 de Febrero
Bernardita le contó a La Virgen lo que el sacerdote le había pedido. La Virgen solo sonrió, sin decir una palabra.
Después la mando a rogar por los pecadores y exclamo tres veces: «¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!». Le hizo repetir estas palabras y Bernardita lo hacía mientras se arrastraba de rodillas hasta el fondo de la gruta. Ahí le reveló un secreto personal y después desapareció.
Bernardita por humildad no relató todo los detalles, pero los testigos contaron que también se le vio besar la tierra a intervalos, La Virgen le había dicho: «Rogaras por los pecadores … Besarás la tierra por la conversión de los pecadores». Como la Visión retrocedía, Bernardita la seguía de rodillas besando la tierra.
Desde entonces le fue encomendada a Bernardita la penitencia por los pecadores. Un día La Virgen la mandó a subir y bajar varias veces la gruta de rodillas, La Virgen tenía la cara de tristeza. «La Virgen me lo ha mandado por mi y por los demás» dijo ella.
9na: Jueves 25 de Febrero
«Hija mía», le dijo en la Visión, «quiero confiarte solamente para ti el último secreto; igualmente que los otros dos, no los revelaras a ninguna persona de este mundo».
«Y ahora, ve a beber y lavarte los pies a la fuente, y come de la hierba que hay allí».
Bernardita miró a su alrededor pues no miraba ninguna fuente. Ella pensó que La Virgen la mandaba al torrente y se dirigió hacia allá.
La Virgen la detuvo y le dijo: «No vayas allá, ve a la fuente que está aquí». Le señaló hacia el fondo de la gruta.
Bernardita subió y, cuando estuvo cerca de la roca, buscó con la vista la fuente no encontrándola, y queriendo obedecer, miró a La Virgen. A una nueva señal Bernardita se inclinó y escarbando la tierra con la mano, pudo hacer en ella un hueco. De repente se humedeció el fondo de aquella pequeña cavidad y viniendo de profundidades desconocidas a través de las rocas, apareció un agua que pronto llenó el hueco que podía contener un vaso de agua.
Mezclada con la tierra cenagosa, Bernardita la acercó tres veces a sus labios, no resolviéndose a beberla. Pero venciendo su natural repugnancia al agua sucia, bebió de la misma y se mojó también la cara. Todos empezaron a burlarse de ella y a decir que ahora si se había vuelto loca. Bernardita sólo contesta: «Es por los pecadores».
Sin saberlo Bernardita acababa de abrir el manantial de las curaciones y de los milagros más grandes que han conmovido la humanidad.
El agua milagrosa de Lourdes ha sido analizada por hábiles químicos: es un agua virgen, muy pura, un agua natural que carece de toda propiedad térmica. Además tiene la peculiaridad que ninguna bacteria sobrevive en ella. Simboliza la Inmaculada Concepción, en cuyo ser nunca hubo mancha de pecado original ni personal.
10ma: Sábado 27 de Febrero
Hay allí ese día ochocientas personas. La Aparición permanece silenciosa. Bernardita bebe agua del manantial y hace los gestos habituales de penitencia.
11ra: Domingo 28 de Febrero
Más de mil personas asisten al éxtasis. Bernardita reza, besa la tierra y se arrastra de rodillas en señal de penitencia.
12da: Lunes 1 de Marzo
Se han congregado más de mil quinientas personas y entre ellas, por primera vez, un sacerdote. Durante la noche, Catalina Latapie, una amiga de Lourdes, acude a la Gruta, moja su brazo dislocado en el agua del manantial y el brazo y la mano recuperan su agilidad.
13ra: Martes 2 de Marzo
Bernardita fue de nuevo a ver al párroco de Lourdes, recordándole la petición de La Virgen de levantar un Santuario en el lugar de las apariciones.
14ta: Miércoles 3 de Marzo
Al salir del colegio, siente la llamada interior de La Señora; acude a la Gruta y vuelve a preguntarle su nombre. La respuesta es una sonrisa. El párroco Peyramale vuelve a decirle: «Si de verdad La Señora quiere una capilla, que diga su nombre».
15ta: Jueves 4 de Marzo
La visión permanece silenciosa. El cura Peyramale se mantiene en su postura. Durante los veinte días siguientes, Bernardita no acudirá a la Gruta; no siente dentro de sí la irresistible invitación.
16ta: Jueves 25 de Marzo
Fue este día 25, un día de gloria. Bernardita volvió a preguntarle a La Señora: «¿Quieres tener la bondad de decirme quién eres y cuál es tu nombre?».
Bernardita insistió: «¿Quieres decirme quién eres?, te lo suplico Señora Mía».
Entonces La Señora apartó su vista de Bernardita, separó sus manos, hizo deslizar en su brazo el rosario que tenía en sus dedos, levanto a un mismo tiempo sus manos y su cabeza radiante, en tanto que sus manos se juntaron delante del pecho, su cabeza se afirmo y, más resplandeciente que la luz del sol, dirigida la vista al cielo dijo: «Yo soy la Inmaculada Concepción», y así desapareció, dejando en Bernardita esta imagen y ese nombre.
La joven salió corriendo, repitiendo sin cesar, por el camino, aquellas palabras que no entiende. Palabras que conmueven al buen párroco, ya que Bernardita ignoraba esa expresión teológica que sirve para nombrar a la Santísima Virgen.
Cuando el párroco oyó el relato de Bernardita, quedó asombrado. ¿Cómo podía una niña sin ninguna instrucción religiosa saber el dogma que solo unos cuatro años antes había la Iglesia promulgado? En 1854, S.S. el Papa Pío IX había definido el dogma de la Inmaculada Concepción.
El sacerdote comprobó que Bernardita no se había engañado, era ella, la Virgen Santísima, la soberana Madre de Dios quien se le aparecía en la Gruta.
17ma: Miércoles 7 de Abril
Durante esta aparición, Bernardita sostiene en la mano su vela encendida, y en un cierto momento la llama toca su mano sin quemarla. Este hecho es inmediatamente constatado por el médico, el doctor Douzous.
18va: Jueves 16 de Julio
La última aparición fue el día 16 de Julio, día de la Virgen del Carmen. Bernardita siente interiormente el misterioso llamamiento de La Virgen y se dirige a la Gruta; pero el acceso a ella estaba prohibido y la gruta, vallada. Se dirige, pues, al otro lado del Gave, enfrente de la Gruta. «Me parecía que estaba delante de la gruta, a la misma distancia que las otras veces, no veía más que a La virgen, ¡Jamás la había visto tan bella!».
Bernardita había cumplido su misión, con gran amor y valentía ante todos los sufrimientos que tuvo que sobrellevar y ante todos los obstáculos que el Enemigo puso en su camino. Su confesor dijo repetidamente: «La mejor prueba de las apariciones es Bernardita misma, su vida».
VI
Primeros Milagros
26 de Febrero: El primer milagro
El agua milagrosa obró el primer milagro. El buen párroco de Lourdes había pedido una señal, y en vez de la muy pequeña que había pedido, La Virgen acababa de darle una muy grande, y no solo a él, sino a toda la población.
Había en Lourdes un pobre obrero de las canteras, llamado Bourriette, quien veinte años antes había tenido el ojo izquierdo severamente lastimado por la explosión de una mina. Era un hombre muy honrado y muy cristiano, quien mandó a la hija a buscarle agua a la nueva fuente y se puso a orar, aunque estaba un poco sucia, se froto el ojo con ella. Comenzó a gritar de alegría. Las tinieblas habían desaparecido, no le quedaba más que una ligera nubecilla, que fue desapareciendo al seguir lavándose.
Los médicos habían dicho que él jamás se curaría. Al examinarlo de nuevo no quedó más remedio que llamarle a lo sucedido por su nombre: milagro. Y lo más grande era que el milagro había dejado las cicatrices y las lesiones profundas de la herida, pero había devuelto aun así la vista.
Muchos milagros siguen sucediendo en Lourdes por lo que en el santuario hay siempre una multitud de enfermos.
4 de Marzo
Siguiendo su costumbre, Bernardita, antes de dirigirse a la gruta, asistió a la Santa Misa. Al final de la aparición, tuvo una gran tristeza, la tristeza de la separación. ¿Volvería a ver a La Virgen?
La Virgen, siempre generosa, no quiso que terminara el día sin una manifestación de su bondad: un gran milagro, un milagro maternal.
Un niño de dos años estaba ya agonizando, se llamaba Justino. Desde que nació tuvo una fiebre que iba poco a poco desmoronando su vida. Sus padres, ese día, lo creían muerto. La madre en su desesperación lo tomó y lo llevó a la fuente. El niño no daba señales de vida. La madre lo metió quince minutos en el agua que estaba muy fría. Al llegar a la casa, notó que se oía con normalidad la respiración del niño. Al día siguiente, Justino se despertó con tez fresca y viva, sus ojos llenos de vida, pidiendo comida y sus piernas fortalecidas.
Este hecho conmocionó a toda la comarca y pronto a toda Francia y Europa; tres médicos de gran fama certificaron el milagro, llamándolo de primer orden.
VII
Oración a la Virgen Madre de Lourdes
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Virgen Madre de Lourdes
que siempre fuiste fiel,
danos tu confianza,
danos tu fe.
(Ave María)
Virgen Madre de Lourdes
bendice nuestra mesa familiar con el pan de la salud,
con el pan del trabajo,
con el pan del alimento,
con el pan del amor.
(Ave María)
Virgen Madre de Lourdes
bendice nuestro descanso
con la paz del alma
y la alegría del espíritu.
(Ave María)
Amén
†
Paz y Labor.
Que así Sea.
Firma
por la Sacra e Imperial Orden Mística y Militar de Caballería de la Prieurè de Sion y
por el Sagrado Círculo de Melquisedec:
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†††
Su Exc.ª Rvdm.ª e Ilm.ª, S.M.R. Dr. Mons. D. NICOLÁS GUARAGNO
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46to Soberano Gran Profeta Imperial de Sión y Gran Capellán Magistral, Adveniente, del Sagrado Círculo de Melquisedec y Egregio Consultor General del Sacro Trono Imperial Virrey Imperial para Occidente Gran Mariscal General de Campo al Servicio de San Santiago Apóstol de la
Sacra e Imperial Orden Mística y Militar de Caballería de la Prieurè de Sion
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