Tao
El libro del recto camino
Lao Ts�
Versi�n de Chu Ta-Kao, levemente variada
alejandro barzi � 2oo3


I
El Tao que puede ser expresado, no es el Tao eterno.
El nombre que puede ser definido no es el nombre inmutable.
La no-existencia es el antecedente del cielo y de la tierra;
La existencia es la madre de todas las cosas.
Desde la la eterna no-existencia contemplamos serenamente el misterioso principio del Universo;
Desde la eterna existencia vemos con claridad las distinciones aparentes.
No-existencia y existencia id�nticas en su origen; s�lo se diferencian al hacerse manifiestas.
Esta identidad se llama profundidad. La infinita profundidad es la fuente de origen del Universo.


II
Cuando comprendemos que la belleza es bella, la fealdad existe entonces.
Cuando comprendemos que la bondad es buena, entonces existe el mal.
As�, existencia sugiere no-existencia;
Lo f�cil es ocasi�n de lo dif�cil.
Lo corto deriva de lo largo por comparaci�n.
Lo bajo se distingue de lo alto por posici�n.
Resonancia armoniza sonido.
�Despu�s� va en pos de �antes�.

Por esto, el Sabio act�a sin acci�n y ense�a sin palabras.


III
No aplaudiendo al ilustre, preservamos al hombre de rivalidad.
No valorando lo precioso, lo protegemos de la codicia.
No revelando lo deseable, lo mantenemos lejos de confusi�n.
Por consiguiente, el Sabio gobierna:

Vaciando el coraz�n del hombre;
Llenando su est�mago;
Debilitando su ambici�n
Y fortaleciendo sus huesos.

Lo protege siempre de conocer lo que es malo, y de desear lo que es bueno, y as� no permite el triunfo del astuto.
Gobierna por medio de la no-acci�n, luego, nada hay que no sea gobernado.



IV
El vac�o de Tao no es f�cil de colmar.
En su profundidad parece ser el origen de todas las cosas.
En su hondura semeja permanecer siempre.
Desconozco de d�nde proviene;
Mas se ve como predecesor de la Naturaleza.



V
Ni el cielo ni la tierra muestran parcialidad.
Para ellos, las cosas semejan perros de paja.
El Sabio no muestra su bondad;
Para �l, el hombre semeja un mu�eco de paja.

El espacio entre el Cielo y la Tierra es como un fuelle.
Aunque vac�o en apariencia, todo lo contiene;
Cuanto m�s se le mueva, m�s surgir� de �l.

Aquel que m�s habla, m�s pronto se agota.
Es mejor guardar lo que hay dentro de uno mismo.



VI
El Valle y el Esp�ritu nunca mueren
Ambos forman la Madre M�stica
En cuyo vientre tienen origen el Cielo y la Tierra.
Este origen parece permanecer siempre.
Se usa y nunca llega a ser consumido.



VII
El Cielo es eterno; la Tierra, permanente.
Son eternos y permanentes pues no buscan en s� mismos la raz�n de su existencia;
Por ello, perduran.
Igualmente, el Sabio se mantiene rezagado y es el primero;
Porque se olvida de s�, por esto sobrevive.
�No es a causa de su desinter�s por lo que su propio inter�s es realizado?



VIII
La suma bondad es como el agua. El agua favorece a todas las cosas, pues no busca el poder. Permanece en los lugares que otros desde�an. Por eso se asemeja a Tao.
En el vivir, halla el placer de la vida;
En el sentir, encuentra el sentimiento;
En la amistad, armoniza con todos;
En las palabras, es verdadero;
En el gobierno, es justo;
En el trabajo, conforme;
En la acci�n, oportuno.

As�, al no haber lucha, no existe el da�o



IX
Abandonemos las cosas a s� mismas; no las llevemos a su extremo.
Una hoja continuamente afilada agota su filo.
Un vest�bulo lleno de oro y jade es muy dif�cil de guardar.
Riquezas, honores y orgullo llevan en s� mismos la destrucci�n.
Tras haber adquirido m�rito y reputaci�n, es oportuno retirarse:
Ese es el Tao del Cielo.



X
�Puedes guardar tu alma siempre alejada del error?
�Puedes regular tu respiraci�n hasta llegar a ser tan suave y d�cil como un ni�o?
�Puedes limpiarte y purificarte hasta quedar libre de falta?
�Puedes amar al pueblo y gobernarlo por medio de la no-acci�n?
�Puedes abrir y cerrar las puertas de la Naturaleza como una hembra?
�Puedes conocer y penetrar todo sin conocimiento?



XI
Treinta rayos convergen en el cubo de una rueda;
Y de esta parte, en la que no hay nada, depende la utilidad de la rueda.
La arcilla se modela en forma de vasos,
Y, precisamente por el espacio donde no hay arcilla es por lo que podemos utilizarlos como vasos.
Abrimos puertas y ventanas en las paredes de una casa, y por estos espacios vac�os podemos utilizarla.
As� pues, de un lado hallamos beneficio en la existencia;
Del otro, en la no-existencia.



XII
Los cinco colores pueden cegar la vista a un hombre;
Los cinco sonidos, apagar su o�do;
Los cinco gustos, da�ar su paladar.
La caza convierte en fiera al hombre,
Y todo lo dif�cil le hace cruel.
Luego el Sabio hace provisi�n para el est�mago y no para el ojo.
Rechaza lo �ltimo y persiste en lo primero.



XIII
�El favor y la desgracia son como el miedo; la fortuna y el desastre son como nuestro cuerpo�.
�Qu� significa �el favor y la desgracia  son como el miedo�?. El favor es un privilegio, y la desgracia un mal. Lo mismo al lograrlos que al perderlos, permanecemos en el temor. Luego favor y desgracia son como el miedo.
�Qu� significa �la fortuna y el desastre son como nuestro cuerpo�? A �ste debemos ambas. Si no lo tuvi�ramos �c�mo nos podr�an sobrevenir?
Luego aquel que considera al mundo como considera a la fortuna de su propio cuerpo, puede gobernar al mundo. Aquel que ama al mundo como ama a su propio cuerpo, se le puede confiar el mundo.



XIV
Aquello que miramos y no podemos ver es lo simple.
Lo que escuchamos sin o�r, lo tenue.
Lo que tentamos sin asir, lo m�nimo.
Lo simple, lo tenue, lo m�nimo,
Se conjugan en el Uno.
Este,
Revelado, no deslumbra;
Oculto, no pierde luz;
Infinito, no puede ser definido;
Retorna a la no-existencia.
Es la forma de lo que carece de forma,
Y la imagen de la no-existencia;
Es llamado el misterio.
Ve a su encuentro, mas no ver�s su rostro;
S�guelo, mas no lograr�s ver su espalda.
Si no abandonas el Tao del pasado,
Ser�s due�o de la existencia presente
Y conocer�s el origen del pasado.
Esto es la clave de Tao.


XV
Antiguamente, el perfecto hombre de Tao era sutil, penetrante y tan profundo, que dif�cilmente puede ser comprendido. Ya que no puede ser comprendido, voy a intentar describirlo:
Es cauto, como quien cruza un arroyo en invierno;
Prudente, como quien teme a su vecino;
Modesto, como un hu�sped;
Flojo, como el hielo que se deshace;
Sencillo, como un madera no trabajada a�n;
Vac�o como un valle;
Oscuro, como las aguas turbias.
�Qui�n puede aclarar lo oscuro, cuando ello deviene lentamente en luz?
�Qui�n puede aquietar lo turbio, cuando ello se aclara con lentitud?
�Qui�n puede impulsar lo estancado, cuando ello progresa pausadamente?
Quien sigue estos principios no desea la plenitud.
Porque no ha alcanzado la plenitud, por eso, al declinar, se renueva.



XVI
Conserva como meta el vac�o absoluto;
Permanece en estado de perfecta paz;
Todas las cosas entran en la existencia,
Y desde all� las vemos regresar.
Contempla las cosas que florecen;
Cada una vuelve a su origen.
Regresar al origen se llama paz;
Es la regresi�n al destino.
El regreso al destino se llama eternidad.
El que conoce la eternidad se llama iluminado.
El que desconoce la eternidad est� abocado a la miseria.
Conociendo la eternidad, lo abarca todo.
El que todo lo abarca es grandioso.
Siendo grandioso es omnipresente.
Si es omnipresente, es supremo.
Siendo supremo, alcanza al Tao.
Aquel que alcanza el Tao es inmortal.
Aunque su cuerpo muera, nunca perecer�.



XVII
Los grandes jefes pasan inadvertidos para el pueblo;
Los menos grandes son adulados y requeridos;
Los menos a�n, temidos,
Y los peque�os, despreciados.
Donde no hay fe,
Nada puede ser alcanzado por la fe,
Y entonces se recurre a las palabras.



XVIII
Cuando el gran Tao se pierde, surgen la rectitud y la bondad.
Cuando el conocimiento y la sagacidad aparecen, hay grandes hip�critas.
Cuando las relaciones no son armoniosas, se habla de hijos filiales y padres devotos.
Cuando hay confusi�n y desorden en los pueblos, se habla de patriotismo.
All� donde est� Tao, reina el equilibrio;
Cuando Tao se pierde, surge la falsedad.



XIX
Renuncia al conocimiento y no tendr�s dolor.
Renuncia a la sabidur�a y arroja la erudici�n, y el pueblo ser� m�s beneficiado largo tiempo.
Renuncia a la benevolencia y rechaza la rectitud, y los hombres retornar�n al deber filial y al amor paterno.
Renuncia al enga�o y arroja la usura, y no habr� m�s bandidos y ladrones.
Sin embargo, estas cuatro normas, si las consideramos como cultura, no ser�n suficientes.
Por eso, deja al hombre que act�e libremente.
Conserva sencillez y pres�ntate sincero.
Restringe el ego�smo y reduce los deseos.



XX
Entre el s� y el no �cu�nta es la diferencia?
Entre el bien y el mal �cu�nta es la diferencia?
Sin embargo, es dif�cil no temer lo que otros temen:
Desconocemos el poder del mal.
Los hombres viven la vida como si disfrutasen de una gran fiesta,
O como si subiesen a una torre en primavera.
Solo yo permanezco tranquilo, sin mostrar deseos;
Como un ni�o que todav�a no es capaz de sonreir;
Desamparado, sin hogar.
Los dem�s viven en la abundancia:
S�lo yo parezco necesitado.
Mi esp�ritu es posiblemente el de un loco,
�Tan ignorante y confuso!
Los vulgares parecen brillantes:
S�lo yo parezco gris.
Los vulgares saben discernir:
S�lo yo parezco torpe;
Indiferente, como quien se oculta;
A la deriva, sin asidero alguno.
Todo el mundo parece tener algo que cumplir;
S�lo yo parezco ser inepto y desma�ado;
S�lo yo soy distinto de los dem�s.
Pero encuentro paz y soporte en la Madre que me nutre.



XXI
La gran virtud se manifiesta, pero s�lo siguiendo a Tao.
Tao es a la vez invisible e intangible.
Invisible e intangible, pero tiene formas en s�;
Invisible e intangible, pero posee substancia;
Sutil y oscuro, mas no carece de esencia.
Esa esencia, siendo invariablemente verdadera, es fiel en s� misma.
A trav�s de los tiempos ha mantenido su pureza.
Y ha sido el origen de todo lo existente.
�C�mo puedo conocer que est� en relaci�n con el origen de todo?
Por esto...


XXII
S� humilde y te conservar�s entero.
Flexible, y te mantendr�s recto;
Vac�o, y permanecer�s lleno;
Cons�mete, y ser�s renovado;
Al que menos tenga, m�s se le dar�;
Al que m�s tenga, m�s le ser� restado.
Por esto el Sabio considera al Uno norma del Universo.
No se exhibe, luego sobresale;
No se celebra, luego es advertido;
No se ensalza, luego merece elogio;
No se vanagloria, luego es insigne;
Y porque no lucha, nadie en el mundo puede luchar contra �l.
�S� humilde y te conservar�s entero�, dice un antiguo proverbio.
�Pueden estas palabras considerarse vanas?
En verdad que el humilde conservar� su entereza.



XXIII
Ser parco de palabras es lo natural.
Un fuerte viento no puede durar toda una ma�ana;
Una lluvia torrencial no puede durar todo un d�a.
�De d�nde provienen estas cosas sino del cielo y de la tierra?
Si el cielo y la tierra no pueden durar eternamente, �c�mo un hombre?
El disc�pulo de Tao se identifica con Tao.
El disc�pulo de la virtud se identifica con la virtud.
El disc�pulo del abandono se identifica con el abandono.
Identificado con Tao, ser� acogido por Tao.
Identificado con la virtud, ser� acogido por la virtud.
Identificado con el abandono, ser� acogido por el abandono.



XXIV
Un hombre sobre la punta de sus pies no puede guardar el equilibrio;
Un hombre que camina a grandes zancadas no ir� muy lejos;
Un hombre que se exhibe no puede sobresalir;
Un hombre que se celebra pasar� inadvertido;
Un hombre que se vanagloria no es excelso.
Estos, comparados con Tao, son como:
�Exceso en el alimento y desenfreno en la acci�n�
Siempre son tenidos por reprobables;
Luego el hombre de Tao los ignora.



XXV
Hay algo inherente y natural,
Que existi� antes del cielo y de la tierra.
Inm�vil e insondable,
Permanece solo y jam�s se modifica;
Lo llena todo y nunca se extingue;
Lo podemos considerar Madre del Universo.
No conozco su nombre;
Pero me veo forzado a darle un nombre:
Lo llamo Tao, el trascendente.
Que trasciende significa que avanza;
Avanzar es llegar lejos;
Llegar lejos, retornar.
Luego Tao es supremo, el cielo es supremo, la tierra es suprema y el Hombre es supremo.
Hay en el Universo cuatro cosas supremas, y el hombre es una de ellas.
El hombre acata las leyes de la tierra.
La tierra acata las leyes del cielo.
El cielo acata las leyes de Tao.
Y Tao, las de su propia naturaleza.



XXVI
Lo de m�s peso es la base de lo de menos peso.
Lo inm�vil es el poder que domina al movimiento.
Luego el Sabio, aunque viaje todo el d�a,
Nunca se aleja de su punto de partida.
Aunque viva rodeado de magnificencia,
Nunca pierde paz.
�C�mo es posible, entonces,  que un pr�ncipe due�o de diez mil carros guerreros se comporte tan ligeramente?
Ser ligero es perder base.
Agitarse es perder dominio.



XXVII
Un buen caminante no deja huellas;
Un buen orador no se equivoca;
Un buen calculador no necesita instrumentos de c�lculo;
Un buen guardi�n no necesita ni rejas ni cerrojos,
Y, sin embargo, es imposible abrir lo que �l cerr�.
El que sabe atar no hace uso de cuerdas ni de nudos.
Y, sin embargo, es posible desunir lo que �l ha unido.
Aunque el hombre obrase mal �por qu� rechazarle?
Por eso el Sabio es siempre un salvador del hombre,
Y no rechaza a ninguno;
Es un salvador de las cosas,
Y ninguna es rechazada.
A esto llamamos doble entendimiento.
Luego el hombre bueno es maestro del malo,
Y el malo, la ocasi�n de la bondad;
Y aquel que no estime a su maestro,
Y no ame la ocasi�n de la bondad,
Aunque diligente, estar� confuso.
En esto reside la sutileza esencial.


XXVIII
El que conoce el principio masculino pero se atiene al principio femenino
Es como un cauce que atrae todo el Universo hacia �l;
Siendo el cauce del Universo, mantiene su integridad,
Y regresa nuevamente a su origen.
El que conociendo lo blanco es fiel a lo negro
Se convierte en norma del mundo;
Siendo la norma del mundo, posee la eterna virtud que no vacila,
Y regresa nuevamente al absoluto.
El que conociendo el honor permanece fiel a la humildad
Ser� el valle que reciba en �l al Universo;
Siendo el valle del Unverso,
Posee la eterna virtud que es siempre suficiente,
Y regresa nuevamente a la totalidad.
Esta totalidad, al dividirse, dar� origen a numerosos recipientes, que en las manos del Sabio tendr�n cada uno su funci�n;
Sin embargo, la funci�n m�s importante no requiere discrimaci�n.



XXIX
Si un hombre intenta darle forma al mundo,
Modelarlo a su capricho, dif�cilmente lo conseguir�.
El mundo es un vaso divino
Que no se puede modelar
Ni retocar.
El que lo modela, lo deforma,
El que porf�a en �l, lo pierde.
Por esto el Sabio no intenta modelarlo, luego no lo deforma.
No insiste en �l, luego no lo pierde.
Porque algunos van delante, otros detr�s.
Unos permanecen callados mientras otros hablan.
Unos son fuertes, otros, d�biles.
Algunos medran; otros perecen.
Luego el Sabio evita el exceso, la extravagancia y la complacencia.



XXX
El que intenta gobernar por medio de Tao no utiliza la fuerza de las armas.
S�lo le gu�a el deseo de servir, y no de imponer su poder sobre otros.
Cuando haya cumplido su prop�sito, no se jactar�,
Ni ser� altivo, ni se enorgullecer� de ello;
Pensar� que era �ste su deber.
De este modo har� el bien sin recurrir a la violencia.
Cuando las cosas llegan a su extremo, comienzan a declinar.
Eso est� contra Tao.
Lo que est� contra Tao camina r�pidamente a su fin.



XXXI
En lo que concierne a las armas, �stas son instrumentos de mal presagio, no son instrumentos para el hombre de Tao.
Porque a los actos de armas responder� la violencia.
Donde acuartelan los ej�rcitos, s�lo crecen espinos y zarzas.
Grandes guerras son seguidas por a�os de escasez.
El hombre de Tao utiliza como sitio de honor, en su hogar, la izquierda, y para las armas, la derecha.
Hace uso de las armas s�lo en los casos inevitables.
En sus conquistas, no halla placer.
Si hallase placer en ellas, significar�a que se recreaba en la matanza de hombres.
El que se recrea en la matanza no ver� cumplida su voluntad.



XXXII
Tao fue siempre una noci�n sin nombre.
Cuando hubo necesidad de mencionarlo, entonces, se le dio un nombre.
El que sabe dar nombres deber�a saber que existe lo innominable.
Conociendo esto, conoce lo que no perece.



XXXIII
El que conoce a los otros es h�bil;
El que se conoce a s� mismo, sabio.
El que conquista a los otros es fuerte;
El que se conquista a s� mismo, poderoso.
El que sabe contentarse es rico.
El que mantiene su prop�sito es firme.
El que no se desv�a, permanece.
El que puede morir, mas no perece, tendr� longevidad.



XXXIV
El Gran Tao fluye por todas partes, hacia la izquierda y hacia la derecha.
Todas las cosas existen por mediaci�n suya, y �l no las rechaza.
Al dar es espl�ndido, no exige retribuci�n.
Ama y nutre todas las cosas, pero no domina sobre ellas.
Es siempre no-existente, por lo que puede ser llamado peque�o.
Todas las cosas regresan a �l, pero �l no las reclama como su due�o; por esto puede ser llamado grande.
Porque nunca asume su grandeza, la grandeza est� con �l.



XXXV
El que se atiene a la Gran Forma, hallar� la plenitud;
Vivir� en paz, en salud y en armon�a.
M�sicas y regalos hacen detenerse al caminante;
Pero Tao es tan puro, que carece de sabor:
Si lo contemplamos, no podemos verlo;
Si lo escuchamos, no logramos oirlo.
Sin embargo, si bebemos de �l, nunca se agotar�.



XXXVI
Antes de ce�ir algo, debe primero desce�irse;
Antes de ser d�bil, es necesario ser fuerte;
Antes de demoler, hay que edificar;
Para recibir, hay que haber dado primero;
A esto llamamos doble sabidur�a.
Lo tierno y lo d�bil vencen a lo duro y lo fuerte.
Los peces deben ser dejados en la profundidad del estanque;
Y las armas cortantes de una naci�n, donde no puedan ser vistas por nadie.



XXXVII
Tao est� siempre inactivo, y, sin embargo, nada hay que no haga;
Si pr�ncipes y reyes le siguiesen, las cosas se desarrollar�an por s� mismas.
Luego que las cosas se han desarrollado, se disponen a la acci�n;
Esta se aminora por la Simplicidad esencial.
En orden de hacerlas libres del deseo.
Y as�, las cosas, liberadas de su deseo de acci�n, hallar�n la paz.
Y el mundo, por su propia iniciativa, ser� enmendado.
Por muy insignificante que parezca la Simplicidad, ni el Universo entero podr� rendirla.
Si pr�ncipes y reyes fuesen sus disc�pulos,
El Universo entero se postrar�a a sus pies;
El cielo y la tierra se unir�an para enviarles suave roc�o;
Los hombres, libres de gobierno, vivir�an en la armon�a.
Se lograr�an m�ritos y se completar�an asuntos.
Al lograr esto, sentir�an que hab�an obrado seg�n su naturaleza.



XXXVIII
La virtud superior no se tiene a s� misma por virtud;
La virtud inferior se mantiene aferrada a su virtud;
Luego no la posee.
La virtud superior parece inactiva y, sin embargo, nada hay que no haga;
La virtud inferior act�a y deja sin hacer las cosas.
La bondad superior carece de intenciones.
La justicia superior act�a con un motivo.
La virtud ritual requiere su observancia y presiona a los hombres hasta que logra someterlos.
Luego, cuando se pierde el Tao, s�lo queda la virtud;
Cuando se pierde la virtud, s�lo queda la bondad;
Cuando se pierde la bondad, s�lo queda la justicia;
Cuando se pierde la justicia, s�lo queda el rito.
El rito es,  pues, la sombra de la virtud y el comienzo del caos.
La virtud inferior es s�lo apariencia � flor -  de Tao y comienzo de la locura.
Luego el hombre verdaderamente grande se atiene a lo s�lido y no a lo ligero.
Recoge el fruto y  no la flor.
Rechaza lo �ltimo y persiste en lo primero.




XXXIX
Desde antiguo, los seres que han alcanzado el Uno son:
El cielo por el Uno tuvo la claridad;
La tierra por el Uno tuvo la estabilidad;
El Esp�ritu por el Uno tuvo la actividad;
El Valle por el Uno tuvo la plenitud.
Por el Uno, todos los seres entraron en la existencia;
Por el Uno, reyes y pr�ncipes gobernaron el mundo.
Si el cielo no fuese puro, podr�a desgarrarse;
Si la tierra no fuese estable, podr�a derrumbarse;
Si el Esp�ritu no fuese activo, dejar�a de existir;
Si el Valle no fuese pleno, se consumir�a.
Sin la potencia creadora de la vida, los seres se extinguir�an.
Si reyes y pr�ncipes no fueran gobernantes podr�an ser depuestos.
El noble debe formarse en t�rminos del humilde.
El de alta posici�n debe considerar al inferior como su fundamento.
Por tanto, reyes y pr�ncipes se llaman a s� mismos �el ignorante�, �el injusto�, �el indigno�.
�No significa esto que toman al humilde como su origen?
Lo que el hombre desprecia m�s es la ignorancia, la injusticia y el deshonor,
Y, sin embargo, reyes y pr�ncipes los utilizan como t�tulos de nobleza;
Luego el honor m�s alto es carecer de �l.
As� los reyes se crecen rebaj�ndose;
Se rebajan al intentar crecer.
El pr�ncipe no debe ser sobrestimado como una joya �nica,
Ni despreciado como los guijarros innumerables.



XL
Regresar es el impulso de Tao.
Suavidad es la funci�n de Tao.
Todas las cosas del Universo provienen de la existencia,
Y la existencia, de la no-existencia.



XLI
Si los m�s altos esp�ritus oyen hablar de Tao,
Siguen su senda.
Si los esp�ritus mediocres oyen hablar de Tao,
Parecen, a veces, aceptarlo y, otras, abandonarlo.
Si los esp�ritus inferiores oyen hablar de Tao,
R�en en alta voz.
Esta risa nos indica la grandeza de Tao.
Luego el proverbio dice:
�Tao siendo luz, aparece oscuro;
La virtud superior es vac�a como un valle.
El blanco m�s blanco carece de color.
La virtud m�s perfecta parece insuficiente;
La virtud m�s s�lida parece fr�gil;
La naturaleza m�s simple, parece mudable.
El cuadrado m�s ilimitado no tiene �ngulos;
El vaso m�s inmenso es dif�cil de llenar.
El sonido m�s alto es dif�cil de oir;
La forma vasta que no puede visualizarse.
Tao es oculto, no tienen nombre�
Pero en Tao todas las cosas se realizan.



XLII
Tao produce el Uno; el Uno produce el dos; el dos produce el tres; y el tres produce todas las cosas.
Todas las cosas van desde la sombra (YIN) hacia la luz (YANG);
Y son armonizados por el soplo divino (CH�I).
Lo que otros ense�an, yo tambi�n ense�o:
�El osado y el violento no morir�n de muerte natural�
Considerar� esta m�xima como mi adoctrinador.



XLIII
Lo no-existencia es capaz de penetrar en lo impenetrable.
Por esto conozco que la no-acci�n es �til.
Ense�ar sin palabras, ser �til sin acci�n;
Pocos han hecho esto en el mundo.



XLIV
La fama o t� mismo: �qu� es para ti m�s �ntimo?
T�, o tus riquezas: �qu� amas m�s?
Ganar o perder: �qu� te hace m�s desgraciado?
El exceso de amor por cualquier cosa lleva a la prodigalidad.
Grandes riquezas ser�n seguidas de grandes despojos.
El hombre que se contenta no padece desgracias;
El que sabe detenerse evita el peligro.
Su vida ser� larga.



XLV
La m�xima perfecci�n parece imperfecci�n;
Pero en su uso, nunca se agota.
La mayor plenitud semeja vaciedad;
Mas en su uso nunca se agota.
La rectitud m�xima parece tortuosa;
La destreza mayor, torpeza.
La elocuencia mayor, tartamudeo.
La actividad supera el fr�o;
La quietud, al calor.
S�lo a trav�s de pureza y quietud es posible regir al universo.



XLVI
Cuando Tao reina en el mundo,
Los caballos m�s veloces se usan para arrastrar carros de esti�rcol.

Si no reina,
Los caballos de guerra pastan en los campos.

No hay crimen m�s enorme que perseguir los deseos;
No hay mayor miseria que no conocer el contento,
Ni mayor calamidad que entregarse a la codicia.
Luego el contento de saberse satisfecho producir� contento.



XLVII
Sin ir m�s all� de nuestra puerta,
Podemos conocer el mundo entero.
Sin asomarnos a a ning�n balc�n,
Contemplar el Tao del cielo.
Cuanto m�s nos alejamos,
Menos conocemos.
Luego el Sabio todo lo conoce sin trasladarse;
Todo lo ve sin haberlo mirado;
Todo lo cumple sin haberlo ejecutado.



XLVIII
Quien persevere en el estudio aumentar� sus conocimientos d�a a d�a;
Quien persevere en Tao los perder� d�a a d�a.
Por la continua p�rdida
Llegar� a la no-acci�n;
Por la no-acci�n todo se cumple.



XLIX
El Sabio no posee un �yo�propio;
Hace del �yo�ajeno el suyo.
Con el bueno obra bien;
Con el malo obra bien,
Y as� alcanza el Bien.
Con el justo es justo,
Tambi�n lo es con el injusto,
Y as� alcanza la Justicia.
El Sabio vive en paz y reina en la simplicidad.
Y cuando todos le miran y escuchan
Considera a todas las criaturas como una madre a sus propios hijos.



L
El hombre que vive demasiado, muere antes.
Las partes (proporciones) de la vida son tres de diez. Las partes proporcionales de la muerte tambi�n son tres de diez. Los hombres que desde el nacimiento se encaminan hacia la muerte son tambi�n tres de diez. �Por qu�? Porque aman la vida con demasiada intensidad. Los que no persiguen vivir, no son esclavos de la muerte. Aquel que de verdad sabe conservar su vida, cuando viaja no encuentra tigres ni rinocerontes, y si lucha, no es vulnerable a las armas. No halla el rinoceronte donde embestir sus cuernos, ni el tigre donde clavar sus garras, ni las armas tienen donde hundir su filo. �Por qu�? . Porque no busca los peligros de muerte.



LI
Tao produce las cosas;
La virtud las nutre.
Se manifiestan en formas distintas
Y fluyen hacia su perfecci�n.
Por esto todas las cosas honran a Tao
Y estiman la virtud, no por coacci�n, sino siempre por propio acuerdo.
Honran a Tao y estiman la virtud
Por natural inclinaci�n.
Luego Tao las produce, alimenta, desarrolla y protege.
Una vez existentes, no las rechaza.
Las mantiene, pero no se adue�a de ellas.
Act�a sobre ellas y no se apropia de su voluntad.
Las educa y no las domina.
Cuando se han logrado, no las reclama.
Como no las reclama, no las pierde.



LII
El principio del Universo puede ser considerado como la Madre.
Conociendo a la Madre, el hombre conocer� a los hijos;
Aunque conozca a los hijos, prefiere a la Madre.
Entonces, a pesar de que su cuerpo decaiga, no perecer�.
Si mantiene cerrados sus labios y cierra sus puertas,
No se debilitar�;
Pero si abre su coraz�n al deseo y ama la acci�n,
No podr� salvarse.
Percibir la peque�ez de las cosas es ser perspicaz;
Mantenerse en lo d�bil, ser fuerte.
Usa tu luz, pero apaga su brillo.
En esto reside el Tao eterno.



LIII
Dejadme poseer el conocimiento puro y andar por el gran camino (Tao)
Pues temo apartarme de �l.
El gran camino es llano y f�cil;
Pero la gente prefiere los atajos.
Mientras palacios reales son bien atendidos,
Los campos est�n llenos de zarzas,
Y los graneros vac�os.
Vestir trajes suntuosos,
Llevar afiladas armas,
Saciarse de bebidas y alimentos,
Poseer riquezas excesivas,
Es inducir al robo.
�No es esto desviarse de Tao?



LIV
El que planta profundamente no ver� remover lo plantado;
El que abraza con firmeza no suelta con facilidad;
Hijos y nietos continuar�n sus sacrificios ancestrales por infinitas generaciones.
Si cultiva el Tao para s�, su virtud ser� verdadera;
Si la cultiva en familia, su virtud ser� abundante:
Si lo cultiva en su pueblo, su virtud ser� duradera;
Si lo cultiva en su naci�n, su virtud ser� completa;
Si lo cultiva en el mundo, su virtud ser� universal.
As�, por la virtud del hombre conocemos al hombre;
Por la virtud de una familia conocemos a la familia;
Por la virtud de un pueblo conocemos al pueblo;
Por la virtud de un Estado, conocemos al Estado;
Por la virtud del mundo conocemos al mundo.
�C�mo s� que el mundo debe ser de este modo (gobernado por Tao)?
Mediante la observaci�n.



LV
El que ha sido dotado de plena gracia es como un ni�o.
Ning�n insecto venenoso clava su aguij�n;
Ninguna bestia salvaje le ataca;
Ning�n ave de rapi�a cae sobre �l.
Sus huesos son fr�giles; sus tendones, d�biles;
pero su abrazo es fuerte.
No conoce la uni�n de var�n y hembra, mas posee la plenitud de su sexo.
Vitalmente, es perfecto.
Puede gritar sin quedar ronco:
Porque posee la armon�a,
Y el que conoce esta armon�a conoce lo duradero.
Conocer lo duradero es acercarse a la claridad.
Vivir intensamente conduce a la desdicha.
Dejando palpitar al coraz�n, nos acercamos a la muerte.



LVI
Lima las aristas,
Suprime lo divisible,
Empa�a lo que brilla,
Conf�ndete con lo que es tan humilde como el polvo.
Esta es la verdadera igualdad,
Que no se puede conocer,
Ni se puede enajenar,
Ni ser beneficiada,
Ni ser da�ada,
Ni ser exaltada,
Ni ser adulterada.
Luego es la cosa m�s valiosa del mundo.



LVII
Aunque se gobierne una naci�n con rectitud,
Y se luche en las guerras con astucia,
El reino se deber� alcanzar por la no-acci�n.
Este es el �nico modo de alcanzarlo.
No hay otro posible.
�C�mo s� que esto es cierto?
As�:
Cuantas mas restricciones y prohibiciones haya,
M�s pobre ser� el pueblo.
Cuantas m�s armas,
M�s confusi�n.
Cuanta m�s industria,
M�s objetos in�tiles.
Cuantas m�s leyes y reglamentos,
M�s bandidos y ladrones.
Luego el Sabio dice:
Si yo me entrego a la no-acci�n, los hombres aprender�n a desenvolverse por s� mismos.
Si yo me entrego a la quietud, los hombres hallar�n la rectitud por s� mismos.
Si no establezco normas, los hombres se beneficiar�n.
Si yo me libero de deseos, los hombres permanecer�n sencillos.



LVIII
Cuanto m�s lento e inactivo sea un gobierno, m�s feliz y pr�spero ser� un pueblo.
Cuanto m�s exigente sea un gobierno, m�s a disgusto estar� el pueblo,
Pues en el sufrimiento se forja la felicidad,
Y en la felicidad se esconde la desgracia.
�C�mo conoceremos al mejor gobierno?
S�lo cuando �ste no aplica correctivos.
De otro modo la rectitud se convertir� en astucia,
Y el bien en mal.
Los hombres han ignorado por mucho tiempo estas verdades.
Luego el Sabio es afilado, pero no corta;
Anguloso, pero no hiere;
Recto, sin imponer su rectitud;
Brillante, sin deslumbrar.



LIX
Para regir al hombre y servir al cielo, el Sabio s�lo utiliza la moderaci�n;
Pues s�lo la moderaci�n ha podido ser conforme al Principio (Tao).
Esta conformidad primaria es intensa acumulaci�n de virtud.
Con virtud intensamente acumulada no hay nada imposible de vencer.
Como no hay nada que no pueda vencer, nadie conocer� su poder.
Si nadie conoce su poder, puede tomar posesi�n de un pueblo.
Porque sus actos se identifican con la Madre, al gobernar al pueblo lo har� por muchos a�os.
Por esto sabemos que est� hondamente arraigado y firmemente apoyado, y que conoce el camino de la longevidad y de la inmortalidad.



LX
Gobierna un gran Estado como asar�as a un pez peque�o: con suavidad.
Deja que Tao reine en el mundo, y los esp�ritus perder�n su m�gico poder.
No porque no sigan siendo poderosos,
Sino porque su poder no da�ar� a los hombres.
Ni ellos da�ar�n al hombre,
Ni el poder del Sabio da�ar� al pueblo.
Como ninguno de ellos da�a a nadie.
La virtud residir� en ambos.



LXI
Un gran Estado es como un cauce muy hondo (hacia el que todos los r�os fluyen). Es el valle del mundo y lo femenino del mundo. Lo femenino sujeta a lo masculino por la pasividad, que es el modo de ocupar el lugar inferior.
As�, un gran Estado se humilla ante uno peque�o con el fin de someterlo, y uno peque�o se humilla ante uno grande con el fin de conquistarlo para �l. Luego unos se humillan con el fin de ser m�s poderosos, y otros con el fin de ser m�s extensos. El deseo de un gran Estado es gobernar sobre el mayor n�mero de hombres, y el de uno peque�o, ser m�s �til.
Y as�, al considerar que ambos pueden obtener sus deseos, el m�s grande es el que deber�a humillarse.



LXII
Tao es la fuente de todas las cosas, el tesoro del hombre bueno y el refugio del malo.
En la coronaci�n de un emperador y en el nombramiento de los ministros, mejor a�n que los que env�an tributos de joyas y corceles est� el que env�a a Tao.
�Porqu� los antiguos estimaban a Tao? Porque mediante su b�squeda el culpable encuentra paz. Por esta raz�n se le considera lo m�s valioso del mundo.
Las buenas palabras procuran honores; las buenas acciones engrandecen al hombre.



LXIII
Practica la no-acci�n, emprende lo no factible, gusta lo ins�pido.
El Sabio desea no-desear y no aprecia lo dif�cil de conseguir.
No aprendiendo, aprende; pero analiza lo que a otros pasa inadvertido.
As�, deja a las cosas crecer por s� solas, y no se aventura a la acci�n.
Considera lo peque�o como grande; lo poco, como mucho;
Lo f�cil como dif�cil;
Lo grande, como peque�o.
Todo lo dif�cil empieza siendo f�cil,
Y toda cosa grande empieza siendo peque�a.
El �rbol que no pueden rodear los brazos de un hombre crece de un tierno brote;
La alta torre surge de un pu�ado de tierra;
Un viaje de cien millas empieza a nuestros pies.
Luego el Sabio no emprende grandes cosas, y alcanza la grandeza.
El que promete con facilidad, dif�cilmente mantendr� su promesa.
Al que f�ciles le parecen las cosas, dif�ciles se le har�n.
Luego el Sabio considera las cosas como si fuesen dif�ciles,
Y as� no hallar� dificultades.



LXIV
Lo inm�vil es f�cil de retener.
Lo que a�n no es manifiesto es f�cil de evitar.
Lo fr�gil es facil de quebrar.
Lo peque�o es facil de dispersar.
Trata con las cosas antes de que entren en la existencia.
Regula las cosas antes de que se confundan.
El hombre vulgar fracasa en v�speras del triunfo.
Si cuidas el final tanto como el principio, no fracasar�s.



LXV
Antiguamente, los versados en Tao no utilizaban �ste para despertar sabidur�a en los hombres,
Sino que lo usaban para  volverlos a la simplicidad.
Es dif�cil gobernar a los que saben demasiado;
Luego, regir un pa�s aumentando su conocimiento es destrozarlo.
Regir un pa�s disminuyendo el conocimiento es bendecirlo.
El que se atiene a estos principios conoce la norma.
Atenerse a la norma es poseer la virtud sublime.
La virtud sublime es infinitamente profunda y extensa.
Parece el reverso de las cosas.
Pero ella consigue la paz suprema.



LXVI
Tao es para el Universo como los cauces y los valles son para  los r�os y los mares,
Los r�os y los mares reinan sobre los valles porque sus aguas descienden hasta su hondura.
Y as� reinan sobre los valles.
Luego el Sabio, para superar a los hombres, debe mantenerse debajo de ellos.
Para conducirlos, colocarse detr�s,
Y as�, aunque est� arriba, los hombres no sentir�n su peso;
Aunque los adelante, no sentir�n su estorbo.
El mundo aprecia mantenerlo en alto lugar, y no se cansa de �l.
A causa de que no lucha, nadie lucha contra �l.



LXVII
Me dicen: �Grande como es Tao, y, sin embargo, carece de forma�
Porque es grande, por eso carece de forma. Si pudi�semos darle una forma, habr�a perdido su grandeza.
Poseo tres tesoros que cuido y que guardo:
El primero es amor.
El segundo, moderaci�n.
El tercero, anulaci�n.
El que ama es valiente.
El moderado tiene reservas.
El que se anula, puede colocarse en el primer puesto.
Mas hoy se prefiere el valor a la dulzura.
La ambici�n, a la moderaci�n.
La acci�n, a la anulaci�n.
Pero �stas s�lo conducen a la muerte.
Mas el que lucha con amor, vencer�.
El que se defiende con amor, ser� seguro.
El cielo lo salvar� y proteger� por el amor.




LXVIII
El mejor soldado no es violento.
El mejor guerrero no es cruel.
Un gran conquistador no combate.
Un gran general se mantiene debajo de sus hombres.
Esta es la virtud de la no-violencia.
Este es el modo de conducir al hombre.
Esta es la suprema uni�n con el cielo.



LXIX
Un antiguo estratega ha dicho:
�No deseo ser anfitri�n, prefiero ser hu�sped�
�No quiero avanzar ni una pulgada si debiera retroceder un pi�.
Es decir:
No deben mandarse las tropas como si no las hubiera.
No subirse las mangas como si no se tuvieran brazos.
No atacar por las armas.
Tener en cuenta al enemigo.
No hay peor mal que subestimar las fuerzas del enemigo.
Subestimar sus fuerzas es estar a punto de perderse.
As�, al encontrarse dos ej�rcitos, vencer� el compasivo.



LXX
Las palabras tienen un origen; los hechos, una ley.
Mis palabras son f�ciles de comprender y f�ciles de seguir,
Y, sin embargo, nadie las comprende y nadie las practica.
Es la sabidur�a la que impide al hombre acercarse a mi.
Son pocos los que me siguen, porque estoy m�s all� de toda alabanza.
Por ello el Sabio se cubre con una tela tosca, pero guarda joyas en su seno.
Conoce su valor, pero no lo ostenta.
Se ama a s� mismo, pero no se tiene en alta estima.
Rechaza lo �ltimo y se ci�e a lo primero.



LXXI
Es m�s perfecto desconocer la propia sabidur�a.
El conocerla es como padecer un mal.
Solamente cuando se sabe que se padece de este mal se puede ver uno libre de �l.
El Sabio no padece de este mal, puesto que reconoce que lo padece.



LXXII
Si los hombre no temen a la autoridad, mayores males recaer�n sobre ellos.
Aseguradles una vivienda amplia,
Y una vida abundante.
Solamente cuando termine su esterchez,
Terminar� su descontento.



LXXIII
Aquel cuyo valor se manifiesta en la osad�a, perecer�.
Aquel cuyo valor se manifiesta en la prudencia, se salvar�.
Conocer estas verdades es saber distinguir entre la una, buena, de la otra, da�ina.
�C�mo podr�amos conocer el juicio del cielo?
El Tao del cielo no lucha, mas siempre obtiene la victoria.
No habla, pero siempre tiene respuesta.
No reclama, pero las cosas llegan por s� mismas.
Permanece pensativo, pero tiene proyectos.
Vasta es la red del cielo, y sus mallas holgadas.
Mas nada se le escapa.



LXXIV
Si el hombre no teme a la muerte, �con qu� fin amenazarle con la muerte?
Supongamos que teme a la muerte y que podemos castigarle con la muerte:
�qui�n osar�a entonces hacerlo?
S�lo el Supremo Ejecutor.
El que da muerte en lugar suyo es como el aprendiz de carpintero que intenta serrar en lugar de su maestro. Dif�cilmente podr� evitar cortar su propia mano.



LXXV
El pueblo est� hambriento. Porque sus gobernantes lo agobian de impuestos, est� hambriento. El pueblo es rebelde. Debido a la intromisi�n de sus gobernantes, es rebelde. El pueblo no teme a la muerte. Porque desea con ansia vivir, no teme a la muerte.



LXXVI
Cuando el hombre est� vivo, es tierno y flexible;
Cuando muere, duro y r�gido.
Animales y plantas, cuando nacen son fr�giles y tiernas,
Y al morir quedan mustias y secas.
Luego lo duro y lo r�gido pertenecen a la muerte;
Lo tierno y lo flexible, a la vida.
Por esto el soldado duro no vence en las batallas y el �rbol r�gido es quebrado por el viento.
El lugar del fuerte y del grande es bajo; el del d�bil y tierno, alto.



LXXVII
El Tao del cielo, �no es como tender un arco?.
La parte superior baja, y la inferior sube; disminuye la longitud
y aumenta la anchura
El Tao del cielo, as�, arrebata a los que tienen demasiado y da a los que carecen de lo suficiente.
El Tao del hombre, por el contrario, toma del pobre para aumentar la fortuna del rico.
�Qui�n teniendo lo suficiente lo pone al servicio del que no lo tiene?. S�lo el que posee a Tao. Luego el Sabio no atesora.
Cuanto m�s ayuda a los dem�s, m�s se beneficia.
Cuanto m�s da, m�s tiene.
El Tao del cielo puede ayudar y nunca perjudica.
El Tao del Sabio act�a, pero nunca contiende.



LXXVIII
Las cosas m�s d�biles del mundo pueden superar a las m�s fuertes.
Nada en el mundo puede compararse al agua por su naturaleza blanda y d�bil, pero cuando ataca a lo duro y lo fuerte, demuestra ser m�s poderosa que �stos.
Esto puede comprobarse.
Lo d�bil puede vencer a lo fuerte, y lo flexible a lo r�gido.
Todos conocemos esta verdad, y, sin embargo, parecemos ignorarla y no la practicamos.
Por esto el Sabio dice:
El que soporta los baldones de un pa�s, puede ser su jefe.
El que soporta las calamidades del pa�s puede ser su rey.
Ciertas son estas palabras,
Aunque parezcan parad�jicas.



LXXIX
A un gran odio debe corresponderse con amor.
De otro modo, aunque el odio cese, siempre dejar� huella.
�Puede terminar esto felizmente?
Por ello el Sabio prefiere el lado izquierdo en un acuerdo, y no le preocupa lo que hagan los dem�s.
El virtuoso acude al acuerdo;
El rencoroso al exceso de acci�n.
�El Tao del cielo no tiene preferencias:
Se mantiene siempre del lado del que obra bien.�



LXXX
Imaginemos que gobierno un peque�o pa�s de pocos habitantes.
Mis s�bditos tendr�an embarcaciones que no utilizar�an.
Les ense�ar�a a temer a la muerte y a no alejarse.
Por muchos carruajes que hubiese, no viajar�an en ellos.
Aunque tuviesen armas y corazas, no las mostrar�an.
Les llevar�a de nuevo al uso de cuerdas con nudos � en lugar de escritura -.
Encontrar�an sabroso su alimento;
Ricos sus vestidos;
C�modas sus casas;
Felicidad en sus costumbres.
Aunque los reinos vecinos se hallasen tan cerca
Que pudiesen o�r el ladrido de los perros y el canto de los gallos,
Los hombres de este peque�o reino no desear�an nunca abandonarlo.



LXXXI
Las palabras no denotan sabidur�a.
La sabidur�a no reside en las palabras.
El hombre de m�rito no es vanidoso.
El vanidoso no es hombre de m�rito.
El hombre virtuoso no contiende.
El que contiende no es virtuoso.
El que posee conocimientos no ama la sabidur�a.
El que ama la sabidur�a no posee conocimientos.
Por esto el Sabio no exhibe su grandeza.




Si el lector aspira a no volver a
enredarse en laberintos,
recomendamos retome desde la primera p�gina
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