| Madurez Emocional por Mark Dunn �y las madres les cubrir�n el rastro a sus cr�as; enterrar� sus heces, o se las devorar� para evitar a los predadores. Para comprender mejor este mundo animal, hay que recordar que es casi puramente olfativo y auditivo. Los grandes mam�feros diferencian el olor individual de su especie a trav�s del olor anal�lo hemos visto en perros. El predador que encuentre heces, tiene en su poder, un olor �nico, que podr� rastrear a trav�s de las pisadas de lo que se ha convertido en su victima; y no se detendr� hasta no probar su sangre. C�mo eliminar el rastro de uno, no es algo que se aprende, es algo que se madura. Es informaci�n innata que surge mec�nicamente, si el cachorro se ha sentido completo. En la especie humana, esto lo denominamos �madurez emocional� o bien, la edad emocional que posee un ser humano, basado en su crianza. LA IMAGEN: En cualquier gran ciudad, un grupo de ni�os varones, entre 8 y 12 a�os. Ni�os al asecho, por que son asechados y por lo tanto, son regidos por su instinto de supervivencia. Pocos, son l�deres de otros mas d�biles, menos inteligentes, menos astutos y mas lentos; les proveen alimentos y son los que �tranzan� con los otros mundos�de gente grande. Est� el que tiene �chamuyo�y valor a la hora de defender territorio. Es l�der y h�roe Y es el instinto el que los mantiene unidos en pandilla. Encuentran escondites en los subterr�neos para descansar de d�a, aprovechando mejor as� el anonimato de la noche para entregarse a la exteriorizaci�n del profundo enojo que les genera el no tener Amor. El abuso, el miedo, el odio y la carencia los lleva gradual o s�bitamente a volar de sus nidos, o a ser desechados�no tienen por que respetar nada ni nadie. Son concientes de lo que verdaderamente no tienen. Cada vez m�s frecuentemente, sus mentes divagan en la terrible nebulosa pacificadora de alg�n pegamento barato, que los mata lentamente, pero que a la vez los alivia de un terror a�n mayor que los amenaza: la soledad infantil, el desamor. Cuando est�n l�cidos, la mirada de �stos l�deres es la de una fiera furiosa, si est� acorralada�y en la nebulosa, se les escapa un hilo de baba de vez en cuando y desde el fondo de una mirada semi fija, surge el deseo de destruir aquello que no brilla para ellos, aquello para lo cual se sienten discriminados sin raz�n aparente�ni�os bien vestiditos y limpitos, tomados de la mano dependientemente, de alg�n adulto con cara de bueno�quieren destruir aquello en lo que no pueden convertirse. Luz y Sombra, frente a frente; Amor y Bestia�en este estado, estos ni�os pueden ponerle un tiro en un ojo del anciano de un kiosco y salir corriendo a las carcajadas con bolsillos llenos de chupetines. Esto ocurre a nuestra especie, por lo tanto es responsabilidad de nuestra especie resolverlo. El ego�smo es solo otro de los tantos s�ntomas de nuestra terrible enfermedad�y todo avanza gradualmente, por lo tanto corremos el riesgo de pasar de ser una especie enferma, a la enfermedad en s�es una delgada l�nea. Ahora, todo esto, no es m�s que inmadurez emocional. As� como un ni�o corre detr�s de su pelota y pisa flores que no ve, o es pisado por un autom�vil cuyo conductor est� al tel�fono y no vio la pelota. Todos corremos detr�s de esta metaf�rica pelota: para algunos es dinero, o poder, o sexo, agradar, degradar�somos obsesivos inconscientes llevados por una inercia mec�nica y dormida por alg�n enojo que no nos permite medir los da�os. Gente, miremos el rastro que estamos dejando, la influencia que ejercemos. La Tierra est� en nuestras manos; paremos la pelota y miremos, �d�nde est�n nuestra dignidad y nuestro honor? Nos deber�a dar verg�enza ser parte de �sta especie: �Qu� es lo que verdaderamente le estamos dejando a nuestros hijos y nietos? Somos Bestias con disfraz. S�, animales con el manejo de la moral, la inocencia y la ley. Con que haya una sola raz�n para estar enojado, se pierde la naturaleza bondadosa con la que venimos al mundo. Toda persona enojada, tirar� para su propio costal. �Existe el enojo inconsciente?...existe la inconsciencia�existe la conciencia tard�a, que produce culpa y sepulta nuestra Luz en un abismo oscuro, profundo y quieto, donde se ocultan los secretos. Una zona agria y envenenada que a�o tras a�o cobra m�s y m�s v�ctimas: la enfermedad. La generosa cortes�a de fingir, tapando el terror que da ser lo que no se espera de uno, o simplemente no haber sido el preferido; el Ser Humano que no es visto, que pasa desapercibido por que no recibi� la debida atenci�n que todo cachorro requiere, sentir� el desamor y lo llevar� consigo como un yugo y por lo tanto, se volver� impredecible y peligrosamente egoc�ntrico. Cada ser Humano tiene un universo propio y �nico que mostrar: talentos, virtudes, gracia. Si es estimulado con Amor, salen cosas maravillosas de adentro de estas personas, surge su brillo, un brillo innato. Sin embargo, la aceptaci�n va ganando m�s y m�s terreno en el campo visual. Vivimos en un mundo est�tico y por lo tanto, nos hemos vuelto expertos en el arte de aparentar, tapando con ello el miedo a no ser aceptado, a estar separado, lo cual nos produce p�nico. Ratas superpobladas en cualquier laboratorio de experimentaci�n cient�fica, nos mostrar�n la misma gama de enfermedades ps�quicas y biol�gicas que mostramos nosotros los humanos. Si, hoy podemos convocar la conciencia de que somos una especie animal y en problemas�somos una plaga. Seg�n la ciencia, nuestra especie tiene aproximadamente 200.000 a�os, con descendencia que se rastrea a familias de hom�nidos que habitaban la tierra hace unos 2.000.000 de a�os. Los ciclos geol�gicos de la tierra hablan de grandes variaciones clim�ticas y glaciaciones c�clicas de 13.000 a�os. Las variaciones t�rmicas del planeta desde el Big Bang son considerables si tenemos en cuenta que los grandes saurios que poblaron la tierra hace 100 millones de a�os, ten�an sangre fr�a e incubaban sus huevos a la intemperie; o sea que hac�a mucho calor. El surgimiento se grandes Cet�ceos, con sangre caliente, mucha grasa y leche caliente para una cr�a que se incuba dentro de su vientre, indica una baja importante de la temperatura�un fuerte contraste. La �ltima glaciaci�n, termin� hace unos 13.000 a�os, y de aquella mega fauna que acompa�� al hombre en ese entonces, ya no quedan m�s que versiones achicadas. Si nos ponemos en el lugar de una especie en peligro de extinci�n, todo se agudiza: Basta un verano seco para que una planta de girasol produzca 3 veces mas flores que un a�o normal�si produce un exceso de semillas es porque su informaci�n gen�tica recibe un mensaje de �alerta!! El mac� tobiano de Santa Cruz,(P�diceps gallardoii), lleg� al punto de abandonar su segundo huevo al nacer el primer pich�n, para dedicarse a proteger mejor a �ste de los predadores�esto es as�. Existe una inteligencia instintiva en toda informaci�n gen�tica. Una sabidur�a instintiva en todo ser vivo. El eje de la subsistencia de una especie, es la reproducci�n, sean semillas, huevos, cachorros o hijos. Si el peligro que asech� al hombre hace m�s de 13.000 a�os fue el fr�o, �C�mo logramos sobrevivir? Nuestras cuevas de entonces, no siempre tendr�an un tiraje ideal para desechar los humos y esto puede tener que ver con el hecho de hoy, la especie humana es la �nica especie animal, terrestre, que no logra captar el ciclo receptivo sexual de su hembra con el olfato. Si el sentido del olfato se atrofia por los humos en las cuevas, los otros sentidos se agudizan, de hecho, ya hemos dicho que somos primordialmente visuales. El instinto gobierna a una especie animal a trav�s de los sentidos, y en especial el olfato. Es muy posible que aqu� comience nuestro gradual desprendimiento de las fuerzas instintivas que rigen la vida�Comienza el razonamiento, la capacidad de elegir, la especializaci�n; una especializaci�n individual y por ende, la colaboraci�n. Por otro lado, el fr�o excesivo, pon�a en peligro la vida de nuestras cr�as. Con dos gl�ndulas mamarias, somos mam�feros superiores que portan una sola cr�a a la vez, con sus l�gicas excepciones. Miles de a�os de evoluci�n nos ense�an que no se tiene una cr�a sobre otra., salvo que �sta muera. Es una anomal�a, pero si se nos mueren las cr�as de fr�o, repondremos desesperadamente una tras otra para evitar la extinci�n. Hace 13.000 a�os que termin� esta �ltima glaciaci�n, en que se nos mor�an de fr�o nuestros hijos a medida que los ten�amos, nos inund� un p�nico tan terrible que a�n hoy no nos deja ver que salimos, hace ya 13.000 a�os, tan maltrechos de haber rozado tan de cerca la extinci�n, que nos pasamos al otro extremo, la plaga�una cr�a sobre otra durante 13.000 a�os de ansiedad. Libertad, es la habilidad de manifestar todo nuestro potencial, sin que esto perjudique nada ni a nadie. Tener valoraci�n y estima es producto de una crianza amorosa y equilibrada, sin interrupciones abruptas o sustitutos indeseables que, de existir hacen surgir el apego, que es la ansiosa creencia de que necesitamos. Llevamos mucho tiempo egoico al no haber podido madurar el desapego. Nos convertimos en cachorros careteando una vida �adulta�. Responsables y hasta buenos. Sin embargo, �ste es un juego de Intenciones: vale decir, que no es lo que hacemos lo que tiene valor verdadero, sino porqu� lo hacemos. Si siento en el pecho que somos animales pegando un salto evolutivo, a trav�s de muertes, dolores incomparables, nos toca controlar lo que est� fuera de control, ponernos l�mites a nuestros propios impulsos instintivos, porque es justamente del instinto de quien nos estamos dolorosamente desprendiendo. El hecho de que el Ser Humano puede seleccionar, elegir, reconocer lo que nos es mas af�n, indica que la Selecci�n Natural, o capacidad para descartar lo �d�bil�, est� en nosotros. Lo d�bil es lo enfermo, lo distorsionado o desafinado que todos llevamos dentro. El haber navegado por los extremos nos lleva, como especie, a tener rengueras que nos pesan, aspectos ocultos de los que no nos sentimos orgullosos y por lo tanto nos juzgamos y nos llenamos de culpas. Esto disminuye nuestro brillo, nos opaca. Pero estas rengueras son de la Humanidad, es la especie la que est� enferma. No personalicemos: ni padres ni hermanos, comprendamos que todo cachorro humano est� herido, desde hace siglos, tenga la edad que tenga. Si alguien te maltrat�, fue seguramente maltratado de ni�o y as� sucesivamente�visualizar a la gente como ni�os heridos, ayuda a que surja en nosotros la compasi�n, que es la Madre del perd�n, un perd�n que llega por comprensi�n, por conciencia. Los invito a aceptar lo que somos. Hag�monos cargo de nuestro brillo, humildemente, sin opacar a nadie, sin competir porque somos �nicos. Tal vez as�, puedan comenzar a unirse las piezas de este maravilloso rompecabezas que somos los Humanos. Empecemos a convocar la reuni�n Cambio, inevitable y Maravilloso; lunas llenas Saliendo del mar, continuamente. Semilla, tallo, flor y fruto, Mundo en nacimiento� �y el humano est� de luto� Continuamente. El que envenena las aguas, Bebi�ndolas morir�. Equilibrio en movimiento, Kaleidoscopio helicoidal roto En mil fragmentos, por lo torpe, Lo pensado o lo abrupto� �producto del miedo. Aquel que envenena el aire, Rompe burbujas y mata de puro gusto. �D�nde qued� el cuidado? B�squeda desenfrenada de tetas Suplentes�de Amor O es venganza quiz�s?? �D�nde qued� el honor? Si desprendernos del Instinto Nos cuesta la Tierra: y aquel Que no se siente de Ella, Perdi� la memoria, Detr�s de alg�n culo O un fajo de billetes Que no son m�s que grilletes Que te har�n querer morir De verg�enza y soledad A la hora de Emplumar. Sientan el Ascenso Hermanos, celebren Salir del fango con dignidad, Para que no valga la pena Volver a la necesidad De morir�continuamente. |