Conciencia de Cuenca

Fundamentos para la Formaci�n de un "Criterio Ambiental Comprensivo"

�Todas las cosas est�n interrelacionadas. Si el hombre no act�a como parte integral de un todo armonioso, crear� un desequilibrio que producir� finalmente pobreza�.

John Muir, fundador de los Parques de Norteam�rica

Significaci�n del Agua

Durante los pasados �ltimos siglos las relaciones del hombre con el elemento agua se han modificado completamente. Hoy d�a nos parece natural disponer sin ning�n esfuerzo, del agua requerida para nuestras necesidades cotidianas. Pero no siempre ha sido as�. Antiguamente, a menudo no se pod�a obtener el agua m�s que con grandes esfuerzos. Por esto se ofrec�a un verdadero culto a este elemento. Los hombres sent�an en ella la presencia de ciertas divinidades y se le acercaban con respeto. Las deidades acu�ticas han sido las primeras en aparecer en las Mitolog�as. Paulatinamente se ha ido extinguiendo este sentimiento acerca del contenido espiritual del agua. Hoy d�a se la considera como materia inanimada o potencia energ�tica.

Al comienzo de la era en que la t�cnica empez� a desarrollarse hab�a todav�a en el mundo personajes singulares que eran capaces de vislumbrar en su conciencia este contenido espiritual de las aguas. Hombres como Leonardo Da Vinci, Goethe, Novalis y Hegel, pod�an a�n aproximarse a la verdadera esencia de las aguas. Da Vinci, que fue ciertamente el primero en realizar experiencias sistem�ticas, en el sentido moderno, sobre la cinem�tica de flu�dos, observa sin embargo el mundo maravilloso oculto en este elemento y percibe las relaciones entre las leyes del agua y la g�nesis de los seres vivos. En la �poca de Goethe y de los Rom�nticos, los fil�sofos de la naturaleza se interesaban todav�a por la esencia del agua, arquetipo de todos los l�quidos y sustrato de formaciones org�nicas.

Aquellos hombres experimentaban lo fluyente como lo universal, lo que todav�a no es elemento inm�vil, sino capaz de dejarse modelar desde afuera, como lo indeterminado, pero a la vez determinable, como un �caos sensible�.

A medida que la humanidad iba descubriendo las leyes f�sicas del agua aplic�ndolas para beneficio de su tecnolog�a, la sabidur�a antigua sobre el alma y el esp�ritu de este elemento, se va quedando en el olvido. Desde entonces, no se tiene en cuenta la esencia de lo que es el agua, sino unicamente su valor material. El hombre aprendi� a utilizarla y a basar en ella toda una estructura tecnol�gica. Ha conseguido dominar su fuerza, es represada en pantanos artificiales y conducida por enormes tubos como aut�ntica energ�a fluyente que har� mover las pesadas turbinas y generadores. Hoy en d�a el hombre la concibe como una fuerza f�sica aplicable para obtener unos resultados asombrosos. El pensamiento t�cnico y econ�mico se han convertido en dram�ticas amenazas pues tienen como �nicas metas poner a su servicio todos los dominios de la vida, para hacer uso de ellos y solo en base a estas miras lo valoran y administran todo. Pero hoy cabe cuestionar los resultados que parec�an definitivos y satisfactorios. La econom�a especul� con el agua. Al principio se la vi� susceptible de ser explotable. Se empezaron a desecar los terrenos pantanosos para conseguir m�s tierras de labranza, se talaron los bosques, se encauzaron o enderezaron artificialmente los r�os, se acotaron las tierras. Se desnaturalizaron los paisajes. Hoy llegamos a la conclusi�n de que de esta forma se han llegado a alterar y da�ar muchas de las delicadas funciones vitales del organismo global de la naturaleza. Un pensamiento que no se interesa mas que por la utilidad es incapaz de percibir las grandes correspondencias vitales. Hoy es imperativo que los humanos aprendamos de la naturaleza misma las consecuencias fatales y antiecon�micas que han tenido su parcialidad y cortedad de miras. En todas partes se ha producido un cambio de opini�n y se ha ido tomando conciencia de que los procesos de la vida estan relacionados entre s�. Se han descubierto las desastrozas consecuencias ecol�gicas que traen consigo las modificaciones que se pueden efectuar en los procesos metab�licos de la naturaleza, as� como que el agua es algo m�s que un simple medio energ�tico o de transporte.

Los humanos no solo hemos perdido de vista la verdadera esencia del agua, sino que a punto de llegar a un grado irreversible en su contaminaci�n. El hecho de que tant�simas fuentes est�n sec�ndose en toda la tierra y de que tantos glaciares se est�n retrayendo en los polos y cordones monta�osos son s�ntomas de este triste proceso y los esfuerzos empe�ados en remediarlo son impotentes ante la corriente imperante. S�lo ser� posible variar el actual sentido sin sentido del depredante devenir a partir de una conciencia planetaria aplicada con organizaci�n superlativa, pr�ctica hasta lo sensible, creativa hasta lo imposible y fecunda hasta lo inasible, individual y grupal.

Fragmentos del Pr�logo del Libro �El Caos Sensible� de Theodor Schvenk, Editorial Rudolph Steiner, Madrid, 1988

Base de Entendimiento

Conciencia de Cuenca

Las regiones geogr�ficas que habitamos est�n esencialmente compuestas por dos elementos definidos y diferenciados: el suelo que pisamos y las aguas que fluyen.

El suelo, la lit�sfera, donde nos radicamos edificando, es el continente de ese flujo esencial de aguas, la hidr�sfera, cuya calidad y cantidad determinan el tipo y grado de desarrollo que podremos alcanzar.

A menor cantidad de agua, la zona ser�a un desierto, seguramente no estar�amos radicados aqu�; a mayor cantidad de agua, esto ser�a un pantano, tampoco estar�amos aqu�, al menos no a elecci�n. La cantidad y calidad del agua circulante es el cimiento energ�tico que mantiene equilibrio en los ecosistemas. Por eso resulta tan esencial comenzar a considerar a las regiones geogr�ficas por sus cuencas h�dricas, que las resumen en unidades geogr�ficas donde circula un mismo flujo viviente, que nos une tanto en las buenas como en las malas.

En nuestros pueblos y ciudades, los recursos esenciales de la vida - agua para beber y suelo donde crecer comida - permanecen ocultos a nuestros ojos. Las colinas y valles est�n cubiertas por asfalto, antiguos arroyos entubados y enterrados bajo cimientos y el suelo es una madeja de ca�er�as de gas, electricidad, agua y cloacas. Mientras hemos llegado a tocar el universo remoto a trav�s de la apasionante tecnolog�a espacial y electr�nica, simult�neamente hemos perdido contacto con nuestras cuestiones m�s obvias relativas a nuestro diario existir.

�De d�nde viene el agua cuando abrimos la canilla?
�A d�nde va cuando tiramos la cadena del inodoro?
�C�mo se llama la regi�n que canaliza las lluvias y el paso
de las aguas a trav�s de nuestro domicilio hacia quebradas y lagos?

�En qu� clase de suelos est� ubicada nuestra vivienda?
�El Agua: nada puede compararse a ella. Fluye, vuela, cae, nutre, fertiliza, sacia fluyendo para volver a volar en nubes, una y otra vez..�

La conciencia de "Cuenca" es en parte una invitaci�n a correr (no descartar) el velo de actividad industrial y tecnol�gica que oculta de nosotros el curso natural de las aguas y suelos de nuestras comunidades. Es una invitaci�n a revisar y revelar la verdadera identidad natural del lugar donde habitamos.

Mientras ni�os, quienes habitamos pueblos y ciudades, nuestros ojos quiz� no tuvieron la habilidad de descubrir el flujo de las aguas y el paisaje. La tierra eran manzanas marcadas por carteles, numeraciones y se�ales de tr�nsito enrejados sin sentido de la forma y el contorno del paisaje.

El agua ha sido nuestro libertador. Ya que el agua es belleza y rudeza a la vez, fluye desde una propiedad a otra sin pensarlo. Erosiona y quiebra el paisaje, acarrea nutrientes desde las cumbres al oc�ano, sin importar si est� empetrolada o servida, si es compartida por una familia sedienta o absorbida por un cactus.

Porque la "Cuenca" no obedece los deseos humanos, nos fuerza a unirnos y controlarla y usarla y re-usarla ben�ficamente. Debido a que la "Cuenca" no sigue los deseos humanos o subdivisiones racionales ni mapas, crea la "necesidad de co-operaci�n.

"Lo que ocurre r�o arriba cambia la existencia r�o abajo y las demandas de r�o abajo alteran la actividad r�o arriba".

Desde las boscosas aguas monta�osas hasta los valles y praderas productivos, desde las nieves eternas hasta los centros industriales y comerciales en puertos y desembocadura de grandes r�os, buenas y malas noticias viajan a trav�s del agua.

Mi �ltimo vaso de agua ciudadano �quit� abastecimiento a alg�n chacarero? El flujo de mi inodoro produjo malestar intestinal a alg�n nadador r�o abajo? �El escape de mi auto produjo lluvia �cida matando �rboles en la cordillera?

Los r�os centrales y sus alrededores monta�osos protegen y mantienen a toda esta gente: Los madereros y le�ateros como los refugios tur�sticos y de ski, r�o arriba, los ganaderos y agricultores, en el curso medio, los pescadores, administradores portuarios y transportistas r�o abajo.

La cuenca es cimiento y bien com�n hidr�ulico necesario para la comunidad y su desarrollo. Conciencia de "Cuenca" es, en parte, una campa�a promocional para advertir los concernimientos mutuales y necesidades que orientan a la gente cuenca arriba y cuenca abajo en sus estilos de vida respectivos, juntos en un bioma.

Considerar a las regiones geogr�ficas a partir de sus cuencas h�dricas, es comenzar mirar las zonas que habitamos como unidades de flujo, como a integridades fluyentes.

Muy particularmente nuestra regi�n Andino Patag�nica del Paralelo 42, hito geogr�fico que la divide en dos jurisdicciones gubernativas y legislativas diferentes en constituci�n y estilo, cuya comunidad se reconoce como habitante de una unidad geogr�fica, que viene buscando denodadamente claves para alcanzar la ansiada integraci�n comarcal.

Precisamente los municipios que componen a la Comarca Andina del Paralelo 42: El Bols�n, El Hoyo, Lago Puelo y Epuy�n, son poblaciones establecidas sobre sobre una misma unidad geogr�fica de flujo acu�tico que desemboca en un lago final antes de cruzar la frontera, la que en adelante llamaremos La Cuenca del Lago Puelo.

Modelos y Criterios de Acci�n

En el �mbito de la Ecolog�a y el Medio Ambiente se manifiestan dos corrientes estrat�gicas complementarias, distintivas respecto de las puntos de vista o posiciones tomadas y de las acciones que podemos realizar o adherir en favor de nuestra amenazada Naturaleza Global.

Por un lado la corriente de "Los activistas", que son grupos alineados bajo grandes Organismos No Gubernamentales que impulsan estrategias de lucha creativa directa contra los intereses que producen contaminaci�n, depredaci�n, degradaci�n o destrucci�n del ambiente natural.
Estos Organismos No Gubernamentales infundiendo conciencia de "lo que ocurre" a espaldas de la comunidad , act�an con gran sentido de pertenencia sobre los recursos naturales, tendiendo a audaces acciones no-violentas y agrupando personas autoproclamadas "ecologistas" de todas las razas y cultos bajo un modelo rom�ntico, impetuoso y vehemente. Aportando conciencia de los dramas ambientales que sufrimos, logran gran difusi�n de sus acciones provocando cuestionamiento p�blico a empresas o gobiernos en falta. En ocasiones impulsan grandes protestas masivas tal como ha sucedido durante instancias de transporte de residuos nucleares de un pa�s a otro.

En el otro extremo, est�n los investigadores aplicados y estudiosos de la ecolog�a, que son individuos o grupos dedicados a conocer a los ambientes en todas sus dimensiones posibles, para establecer y determinar: magnitudes, estructuras y funciones, capacidades a la tolerancia, diagn�sticos, umbrales de sustentabilidad, niveles de contaminaci�n, alternativas posibles de saneamiento a trav�s de la minimizaci�n o la mitigaci�n aplicando su sutil entrenamiento, agilizada inteligencia y valioso tiempo, en desarrollar t�cnicas viables y concretas para una superior reparaci�n de da�os, promoviendo el Planeamiento Integral.
Se suma a ello, la comunidad, divida a su vez en criterio, con su mayor�a indolente e incociente de lo que ocurre, y con un fragmento concernido, pero creciente, y perceptivo de la realidad, aunque casi siempre impotente para solucionar los problemas, e incluso para expresarlos con claridad.
Ambas tendencias son caras de una misma moneda, afortunadamente ambas existen y se hacen sentir, complement�ndose y conjug�ndose progresivamente en forma natural y metab�lica, aunque muchas veces generando duplicaciones de esfuerzos, m�s abundante desde el �mbito de los activistas por incursionar en el �mbito investigativo que viceversa.

Debido a la abrumadora difusi�n que tienen los organismos activistas, el m�s retra�do mundo de la investigaci�n pareciera no producir comparativamente tanto. Sin embargo, en un marco m�s callado y compenetrado, cient�ficos e investigadores comprometidos con sus convicciones "ecol�gicas", se agrupan en "organizaciones de excelencia" para aportar sus logros en bien de la Comunidad Planetaria.

Estos grupos de conducta social m�s moderada, son tambi�n intensos activistas de la "conciencia", tratando de conocer m�s profundamente los fen�menos naturales y humanos en choque, persiguiendo alcanzar resultados concretos arm�nicos en favor del saneamiento y conservaci�n de la naturaleza. Sin embargo, dado a que el lenguaje que utilizan compete en el mayor de los casos a las ciencias, resulta �rido, dif�cil de comprender y aplicar para los ne�fitos, por lo que convocan a sus filas mayormente a las minor�as t�cnicas.

En el �mbito investigativo, al igual que en todos los dem�s, existen grados de profundidad. Del mismo modo que un mapa a escala m�s cercana brindar� mayor cantidad de detalles y precisi�n de referencias, la especializaci�n puede llegar a ser muy filosa, abordando temas ultraespec�ficos, como tambi�n perderse en el ultraespecialismo y carecer de visi�n integradora, perder foco, objeto y contexto.

Sin embargo, como d�a a d�a se converge hacia un criterio de interpretaci�n metab�lico de los fen�menos que estudian las ciencias naturales y exactas, en el �mbito de la aplicabilidad, los estudiosos se ven en el desaf�o de convertir sus complejos lenguajes, en pr�cticos y suficientemente accesibles para poder ser interpretados con coherencia por la comunidad y principalmente aplicado por los decisores, de modo tal que luego puedan accionar adecuadamente en consecuencia.

Justificaci�n de un modelo conciliador de criterios y lenguajes

Como se ha comprendido ya desde hace bastante que los problemas no se solucionan increpando a sus causantes o a los intereses que los generan, ya que el cuestionamiento y la protesta por lo general tienden a cerrar puertas y a desalentar toda posibilidad de negociaci�n, se ha visto la necesidad de encontrar otros modelos moderadores de gestionar, sin pretendida manipulaci�n de poder por v�a de la cr�tica p�blica, sino partiendo de los puntos de encuentro, que inviten a los decisores y hombres de poder a sentarse a analizar con seriedad los problemas que pueden generar sus emprendimientos y decisiones, tendiendo a encontrar las posibles soluciones que se puedan perfilar antes de actuar, las que sin lugar a dudas, preferentemente vendr�n de manos de los concernidos y vocacionales, sean estos investigadores y estudiosos tanto como simples pobladores perceptivos de la realidad imperante.

Un modelo tal propone y busca incesantemente encontrar lenguajes para alcanzar una flu�da y creciente transferencia de conciencia, de lo posible desde el nivel t�cnico y desde el perceptivo a la vez,  hasta el nivel de decisi�n pol�tica, y viceversa.
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