MILENIO y Poresto
Septiembre 3 de 2008.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� �Qui�n quiere que se vaya?

Ha ido creciendo la red, la telara�a para tener el control, y los pol�ticos cayeron en la trampa, no tienen visi�n estrat�gica para ver el futuro, y ya se los comieron�

Por m�s que el propio presidente Felipe Calder�n tome tan a la ligera las voces de quienes llaman a su derrocamiento y a un rompimiento constitucional, aunadas incluso a las que llaman �atentado� el accidente que tuvo montando en bicicleta, el tema encierra algo m�s que la calentura de unos pocos.
Contrario a lo que igualmente ha sucedido en otros gobiernos, el detonante de esta animadversi�n es sin duda lo que el gobierno hace o no hace en el terreno de la seguridad p�blica.
El tema de la seguridad se ha convertido en bandera pol�tico-electoral desde hace m�s de 30 a�os, y quienes la enarbolan dif�cilmente han llegado a concretar sus planes de acci�n, hasta que todos nos volvimos rehenes de una delincuencia que aprovech� muy bien el hecho de que el �nico aglutinante de la sociedad y su gobierno, es la corrupci�n.
La llegada al poder del Partico Acci�n Nacional ceg� de tal manera a sus l�deres que se olvidaron de que la juventud no est� re�ida con la experiencia, y en lugar de allegarse a los mejores talentos pol�ticos, cualquiera que fuese su origen, se dedicaron a echar por delante el empuje de la juventud, aunque �sta no tuviera la menor experiencia, como lo demuestran d�a a d�a.
En la actualidad, me coment� a un ameritado jefe militar, cada vez se alejan m�s del sentido com�n y para entenderlos, hay que pensar al rev�s.
La inseguridad p�blica dif�cilmente se va a solucionar con reuniones palaciegas o marchas iluminadoras, porque al final de cuentas hay quien con sus alianzas, quiere controlar todo el sistema de inteligencia del pa�s, sembrando, adem�s, confusi�n con mensajes manteleros supuestamente del narcotr�fico en contra del Ej�rcito.
Y si se tratara de un solo hombre, no habr�a mayor problema, pero cuando un solo hombre encabeza a un grupo de grandes alcances, que igual conjugan capacidad y perversidad, el problema se agrava.
En c�rculos militares se contempla con desasosiego el hecho de que una sola instituci�n intente cubrir las instalaciones vitales de las secretar�as de estado para controlar la informaci�n que emana de ellas.
De la misma manera, confiaron a Fuerzas Armadas que se busca negociar  con los gobernadores para que, a cambio de presupuestos generosos para la seguridad estatal, le dejen al negociador la libertad de designar a cada Secretario de Seguridad P�blica, desde luego deshaci�ndose de los generales que ocupan ese puesto en algunos estados y no volver a contratar a ninguno. De esta manera tendr�an  el control absoluto de la informaci�n de inteligencia de todo el pa�s.
�Ha ido creciendo la red, la telara�a para tener el control, y los pol�ticos cayeron en la trampa, no tienen visi�n estrat�gica para ver el futuro, y ya se los comieron�, fue el comentario en el c�rculo militar. �Al rato, todos vamos a ser rehenes de la Polic�a Nacional, y si vamos a ser rehenes, �para qu� queremos presidente?
La preocupaci�n en algunos sectores del Ej�rcito sobre el particular, no es nueva, por ello, el secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galv�n Galv�n ha advertido de la �gravedad del riesgo en que el pa�s caer�a, si las fuerzas armadas no ponen todo de s� para respaldar al jefe del Ejecutivo Federal, apoyo que es tambi�n indispensable de las dem�s trabes fundamentales de la vida institucional�.
Pero ya se ve que s� hay quienes pretenden enfrentar la gravedad de ese riesgo, ya sea desde tribunas medi�ticas o desde oficinas donde se teje la red en la que han ca�do tantos para beneficio de aquel que busca tener m�s poder que el presidente o cualquier otro secretario de Estado.
Apenas en febrero pasado el presidente Calder�n llam� a la naci�n a un gran Plan Nacional por la Legalidad y la Seguridad y no pas� nada. Hoy el Acuerdo para lo mismo reci�n firmado en Palacio Nacional con un articulado de 75 puntos, apunta a tener el mismo fin, con las agravantes expuestas.
Por eso tambi�n el Ej�rcito, aunque en esta ocasi�n parace haber quedado relegado del Acuerdo, refrenda su adhesi�n a los intentos presidenciales.
Todo andar�, como lo dice tambi�n el alto mando militar, siempre y cuando la naci�n sepa �y debe saberlo- �en qu� trinchera se encuentra cada quien�.
Y quien comanda la trinchera es el presidente. Si el presidente no sabe en qu� trinchera se encuentra cada quien, todo est� perdido, incluy�ndolo a �l.
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