| MILENIO y Poresto
Septiembre 26 de 2007. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � Recomendaci�n a la CNDH Es indispensable que ponga en la balanza que los soldados, marinos y polic�as tambi�n tienen derechos humanos y nadie habla en su favor cuando han muerto en el cumplimiento de su deber o asesinados por delincuentes, narcotraficantes y a manos de grupos subversivos. La cultura de los Derechos Humanos en M�xico es joven y por tanto es necesario reforzarla y profesionalizarla para hacer de ella una pr�ctica diaria, eficaz e imparcial. El car�cter simplemente declaratorio de la Comisi�n Nacional de Derechos Humanos ha dado paso incluso a la difamaci�n, pues basta presentar una queja ante dicho organismo para marcar a un individuo o a una instituci�n. La mayor�a de estas son en contra de las instituciones de seguridad, como los cuerpos polic�acos y las fuerzas armadas. Nadie duda que el derecho m�s preciado que tiene el ser humano es la vida misma y quien la arrebata por cualquier medio o motivo, comete el peor de los cr�menes. Esta no es la primera vez que la CNDH emite una recomendaci�n a la Secretar�a de la Defensa Nacional y por lo general todas son atendidas. En esta ocasi�n, dichas recomendaciones se basaron en las denuncias de cuatro Organismos No Gubernamentales de Derechos Humanos y una red integrada por seis asociaciones civiles. Las fuerzas armadas del pa�s tienen, como es sabido, la misi�n de salvaguardar la soberan�a nacional, vigilar el territorio y mantener el orden y la seguridad internos. Dentro de sus filas, tambi�n en forma relativamente reciente, el Ej�rcito, la Marina y la Fuerza A�rea Mexicanos han trabajado con ah�nco para inculcar la observancia de los derechos humanos, materia incluso incluida en el Sistema Educativo Militar. Para el alto mando militar, las fuerzas armadas �est�n comprometidas con el pueblo de M�xico a preservarlos (los derechos humanos), sin esperar presiones ni acciones que los obliguen a desempe�arse dentro del marco de la legalidad, ya que la legislaci�n militar que nos rige, establece como obligaci�n, que se act�e respetando irrestrictamente en todo momento y por propio convencimiento, a sus semejantes�. Las recomendaciones de la CNDH exponen los casos de soldados que presuntamente asesinaron a cinco personas en Sinaloa; el ret�n militar que dispar� contra siete personas que viajaban en una camioneta en un camino de Sinaloa y que supuestamente se negaron a detenerse; la violaci�n de 14 mujeres en un municipio de Coahuila; y tratos crueles e inhumanos, da�os materiales y detenciones arbitrarias en Michoac�n, despu�s de la muerte de cinco militares en una emboscada. Ah� muri� un coronel. No es justificable, aunque s� explicable, que quienes tienen la obligaci�n de cuidar y mantener la seguridad del pa�s, sus bienes y sus individuos, cometan actos precisamente en su contra. Explicable, porque en toda guerra, conflicto o cruzada, y no cabe duda de que M�xico est� viviendo una situaci�n de guerra en muchos sentidos, hay errores, accidentes y abusos. Resulta muy dif�cil pensar que un soldado, marino o polic�a colocado en la l�nea de fuego, pregunte primero y act�e despu�s. No hay que olvidar que todos ellos cumplen �rdenes y lo �nico que un comandante no puedo pedirle a sus tropas, es que se dejen matar. Las operaciones militares deben realizarse con total eficacia, porque s�lo as� se alcanza el �xito de una misi�n, siempre y cuando se respeten los derechos individuales de las personas. El propio ombusman nacional, Jos� Lu�s Soberanes, dijo que �estoy plenamente consciente de que ser�a irresponsable pedir que se retiraran a los militares de sus labores de seguridad p�blica en este preciso momento. Esto no s�lo porque en varias regiones del pa�s se generar�a una ausencia de Estado que �nicamente puede convenir al narcotr�fico y a otros grupos que act�an con violencia, sino tambi�n porque muchos mexicanos perder�an la �nica protecci�n que tienen contra la delincuencia organizada�. Sin embargo, la CNDH ha insistido p�blicamente en la necesidad de establecer una �calendarizaci�n� para el retiro gradual del Ej�rcito. Es imperativo, dijo, que al mismo tiempo, las polic�as municipales, estatales y federales asuman cabalmente la responsabilidad que por ley les corresponde. La CNDH deber� en cada caso actuar con total imparcialidad y no reaccionar solamente con la declaraci�n de una de las partes. Es indispensable que ponga en la balanza que los soldados, marinos y polic�as tambi�n tienen derechos humanos y en m�ltiples ocasiones nadie habla en su favor cuando han muerto en el cumplimiento de su deber o asesinados por delincuentes, narcotraficantes y a manos de grupos subversivos. Reportes de prensa revelaron recientemente que en los �ltimos nueve meses han muerto 58 jefes polic�acos, 160 agentes y 22 militares, entre ellos un coronel. Una encuesta realizada por Ipsos-Bimsa/EL UNIVERSAL revela que el 71 por ciento de la poblaci�n �tienen una buena opini�n del Ej�rcito�. Si bien el presidente Felipe Calder�n los calific� como �h�roes�, esto no es suficiente. Cuando el conflicto estaba por estallar en Chiapas en 1994, por ejemplo, dos oficiales del Ej�rcito fueron asesinados, descuartizados y quemados por una turba, sin que la CNDH se haya hecho presente en ning�n sentido. El alto mando militar tendr� en su caso que trabajar mucho en esta materia para que actos como los reclamados ahora por ese organismo no se vuelvan a repetir. Seguramente las cuatro recomendaciones recibidas tendr�n, como en anteriores ocasiones, la respuesta adecuada por parte de la Secretar�a de la Defensa Nacional. |