MILENIO
Septiembre 19 de 2007.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� ���chele fibra!�

Estos acontecimientos pronto tendr�n soluci�n. Esta misma semana, todo lo indica, la sociedad sabr� qui�nes fueron los culpables. Es urgente que as� sea, pues no hay tiempo que perder ni tiempo para esperar otros ataques de este tipo.

Hab�a terminado la ceremonia oficial de clausura y apertura de los cursos en todas las escuelas del Sistema Educativo Militar, en la majestuosa explanada del Heroico Colegio Militar, el pasado d�a 14.
El presidente Felipe Calder�n, con los hombros ca�dos y el semblante acusando cansancio, salud� de mano a los integrantes del presidium, y se dirigi� al comedor del Colegio donde se ofreci� una comida.
Transcurri� el convivio y para terminar todos los presentes entonaron el himno del Heroico Colegio Militar y despu�s el Himno Nacional.
Calder�n descendi� con paso lento del presidium y al pasar por una valla formada por todos los generales que asistieron, uno de ellos, ya retirado y de avanzada edad, se le cruz� para decirle con voz de trueno: ���chele fibra!�.
El presidente estrech� emocionado y con fuerza la mano del general y cambi� su semblante.
Una hora antes el presidente Calder�n pronunci� un m�s que vibrante, realista mensaje para reclamar que �los m�s acuciantes problemas nacionales se quieren ver como parte de una realidad ajena a nuestra tierra, a nuestras familias, a nuestro M�xico�.
En la dedicatoria de sus palabras cab�a de todo. Por ejemplo, s�lo dos miembros civiles de su gabinete asistieron a la ceremonia militar: el secretario de Gobernaci�n, Francisco Javier Ram�rez Acu�a y el Secretario de Seguridad P�blica, Genaro Garc�a Luna, adem�s, desde luego, del Secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galv�n Galv�n y de Marina, almirante Mariano Francisco Saynez Mendoza.
Pero tambi�n cab�an todos aquellos que se empe�an en hurgar en lo superficial, en exaltar las acciones de los violentos, confundiendo a los delincuentes con �luchadores sociales�, o aquellos que han convertido el Congreso en una central de abastos donde se mezclan los olores a cebolla con las finas lavandas y prevalece la ley de la oferta y la demanda, sino es que �el me das y te doy�.
Caben tambi�n aquellos que se escandalizan al ver a los hijos del presidente vestidos de soldados, de soldaditos, como miles de ni�os y ni�as estaban vestidos de charros, de chinas poblanas, de inditos y muchas cosas m�s.
Por fortuna, los hijos del presidente Calder�n son ni�os y no causar�n da�os al pa�s como lo hicieron los hijos de otros pasados y recientes presidentes.
Por eso es valiosa la menci�n basada en el escritor Enrique Krause, de cuando en 1847 �muchos mexicanos, ve�an pasar a las tropas norteamericanas como un desfile, como una representaci�n teatral que no les compet�a� y cuyo resultado fue �la desastrosa p�rdida de la mitad del territorio nacional�.
Los grandes problemas que enfrenta el pa�s no pueden verse de la misma manera. Es lo que queda del pa�s lo que est� en juego.
En efecto, este es un momento de definiciones y acierta Calder�n cuando exige un claro deslinde de todos los sectores sociales y pol�ticos, �particularmente de aquellos que tienen mayor responsabilidad, influencia y liderazgo sobre los dem�s�.
Es momento de saber contra qui�n peleamos los mexicanos de hoy, como momento es para que se sepa �de una vez qui�nes apoyan o toleran, as� sea veladamente este tipo de actos, y quienes los rechazamos porque estamos convencidos de que la v�a pac�fica es la �nica para fortalecer a M�xico�.
Esta fue una referencia directa a los atentados a las instalaciones de PEMEX y que se atribuyen al autollamado �Ej�rcito Popular Revolucionario�.
Porque como se dijo en este espacio la semana pasada, pudieran no ser los �nicos causantes del enorme da�o que produjeron las explosiones.
Si el presidente exige que se sepa qui�nes fueron, sin referirse espec�ficamente a ese grupo de delincuentes, es porque existen otras manos, ya sea nativas o extranjeras, las que encendieron las mechas.
Estos acontecimientos pronto tendr�n soluci�n. Esta misma semana, todo lo indica, la sociedad sabr� qui�nes fueron los culpables. Es urgente que as� sea, pues no hay tiempo que perder ni tiempo para esperar otros ataques de este tipo.
Por lo pronto, hace unos d�as el Ej�rcito llev� a cabo un fuerte operativo en Oaxaca en el que se detuvo por lo menos a diez individuos.
El Ej�rcito, la Fuerza A�rea y la Marina mostraron sus capacidades en el desfile del d�a 16, pero su trabajo va m�s all� y es continuo, a pesar de las superficiales y mal intencionadas interpretaciones que se puedan hacer, incluso bas�ndose en dos ni�os vestidos de soldados.
Calder�n sabe que no se puede quedar en el discurso ni en la arenga hist�rica.
Y como se lo dijo aquel general, o le echa fibra, o como el lo sabe bien, �M�xico perder� la oportunidad de ser el pa�s de leyes y libertades por el que nuestros h�roes dieron la vida�.

De imaginaria

Desde su veh�culo de mando, el general Tomas �ngeles Dauahare, subsecretario de la Defensa Nacional, comand� firmemente la columna del desfile militar. Dauahare habr� de pasar a retiro el pr�ximo mes de noviembre, y su designaci�n como comandante de la columna reforz� la especie de que a su retiro pasar� a ocupar la titularidad en la Secretar�a de Seguridad P�blica federal. En la ceremonia del Heroico Colegio Militar, Dauahare y Garc�a Luna se sentaron muy separados en el presidium y dif�cilmente cruzaron una mirada.
Hosted by www.Geocities.ws

1