| MILENIO y Poresto
Octubre 8 de 2008. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � Los a�os perdidos Qued� claro, pues: los dos primeros a�os de gobierno calderonista han sido una p�rdida de tiempo, en cuanto a la seguridad de la naci�n. Cuando el pasado 12 de septiembre el presidente Felipe Calder�n dijo en el Heroico Colegio Militar y ante los altos mandos del Ej�rcito que era imperioso �recuperar el control del Estado y de su territorio en todos sus frentes�, nadie pareci� tomarlo en serio, pues se crey� que era m�s bien un estribillo discursivo que una realidad. Pero d�as despu�s �l mismo se encargar�a de sacar de su error a todos aquellos que no creyeron que se hab�a perdido el control del estado, con el env�o al Congreso de su iniciativa de Ley General del Sistema Nacional de Seguridad P�blica. Si ante los militares dijo que se hab�a perdido el control del estado, ante los legisladores descubri� que �los esfuerzos realizados hasta el momento no han logrado consolidar un adecuado sistema de seguridad p�blica articulado en una estrategia nacional, la cual ha sido una misi�n largamente postergada y sustituida en ocasiones por el discurso�. �Y por qu� porqu� no se ha logrado consolidar un adecuado sistema de seguridad p�blica articulado en una estrategia nacional? Tambi�n �l mismo lo explica en la exposici�n de motivos de su iniciativa: �si este tema no es atendido en la agenda legislativa con la importancia que merece, las actuales pol�ticas de combate al crimen no tendr�n la contundencia y efectos esperados, al no poder sostener �nicamente a las fuerzas armadas en el terreno del combate al delito sin un fuerte componente de prevenci�n�. Por fin, el presidente Calder�n se ha dado cuenta que �la contundencia en el actuar policial no ha sido constante ni homog�nea�. Adem�s, confluye tambi�n en el fracaso �una divisi�n org�nica de los cuerpos policiales, falta de coordinaci�n entre las mismas, e incluso, una l�gica rivalidad entre las distintas agencias, que llega al extremo de no compartir la informaci�n de inteligencia para el combate al crimen; circunstancias que se traducen finalmente en la desorganizaci�n de las capacidades del Estado para hacer frente al fen�meno delictivo y el fortalecimiento del flagelo criminal�. Qued� claro, pues: los dos primeros a�os de gobierno calderonista han sido una p�rdida de tiempo, en cuanto a la seguridad de la naci�n. Y todo parara en eso: pero se han perdido recursos millonarios y lo m�s importante, muchas vidas humanas se perdieron porque nunca se pudo articular una estrategia nacional para combatir el crimen. Lo dijo Calder�n, pero ya antes distinguidos miembros del Ej�rcito lo hab�an advertido: una guerra en contra del crimen organizado no puede ser librada para satisfacer las c�maras de televisi�n, los medios de informaci�n y de comunicaci�n, los organismos no gubernamentales sean nacionales o extranjeros. �Erradicar este problema requiere de un excelente manejo de la verdad, la honestidad, la tecnolog�a, la inteligencia, la contrainteligencia, el seguimiento, la perseverancia, la continuidad y el secreto� Los analistas militares tambi�n han dicho que �en la actual guerra en contra del crimen organizado y el narcotr�fico se debe evitar la confrontaci�n in�til y reactiva del Estado mexicano�. Pero tampoco nadie hace caso de lo que dicen los militares, y por ello los narcotraficantes o quienes est�n atr�s de ellos, saltan al escenario como salvadores de la patria. El lunes pasado, en diversas ciudades de la rep�blica volvieron a aparecer las famosas narcomantas presuntamente firmadas por el �Cartel del Golfo�, en las que no s�lo se deslindan de los atentados en Morelia la noche del pasado 15 de septiembre, sino que ofrecen una recompensa de cinco millones de d�lares para quien proporcione informaci�n para capturar a los culpables. En dichas mantas invitan a la gente a unirse a su organizaci�n donde �tendr�n todo nuestro apoyo�. Por ah� asoma ya la respuesta a una de tantas preguntas que se han hecho en este espacio: hasta ahora los �nicos beneficiarios de este desastre han sido los delincuentes y quienes los protegen. Pero Calder�n ya sabe porque no avanzamos en seguridad p�blica, �no ser� tiempo de que algo al respecto? De imaginaria La Federaci�n de Militares Retirados �Gral. Francisco J. M�gica�, sigue muy activa en el proceso de aprobaci�n de la nueva Ley para el Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas, ISSFAM. El pasado 30 de septiembre un grupo de militares retirados, aunque reducido, muy representativo: dos generales, nueve jefes y 22 individuos de tropa, marcharon del Z�calo a la C�mara de Diputados para exponer sus puntos de vista sobre la ley. Cu�n ser�a su sorpresa cuando el diputado de extracci�n militar, general Justiniano Gonz�lez Betancourt, ni los vio ni los oy�. Eso se llama �esp�ritu de cuerpo�. |