| MILENIO y Poresto
Septiembre 6 de 2006. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � Divide y perder�s �No debemos permitir que nos dividan, no debemos permitir que nos separen. Hoy m�s que nunca, debemos mantenernos unidos por la tranquilidad de la Patria y su futuro, a nadie se ofende, es cuesti�n de valores�. Generalmente las m�ximas hist�ricas se confirman inexorablemente. Pero hay casos en que las sentencias que infieren no alcanzan sus objetivos. �Divide y vencer�s� ha sido por a�os una t�cnica, cuando no una filosof�a, aplicada en primer lugar en un escenario de guerra en el que la victoria es la meta final por cualquier medio. Sin embargo, en pol�tica la pr�ctica de divisionismo sobre las fuerzas contrarias pierde toda dimensi�n y posibilidad de triunfo, sobre todo cuando quien la intenta antepone intereses personales alimentados por un sentimiento de revancha y, peor a�n, de reto hacia las instituciones legalmente establecidas. Tal es el caso del ahora excandidato presidencial Andr�s Manuel L�pez Obrador, l�der de la Coalici�n por el Bien de Todos y so�ador anacr�nico que pretende �purificar� a la naci�n para conformar un gobierno alterno, a trav�s del �mandato� que le dar�a una Convenci�n Nacional Democr�tica. Justo 24 horas antes de que el Tribunal Federal Electoral del Poder Judicial dictaminara la validez del pasado proceso electoral y designara presidente electo al panista Felipe Calder�n, el secretario de la Defensa Nacional, general Gerardo Clemente Vega Garc�a sentenci� con firmeza que �no debemos permitir que nos dividan, no debemos permitir que nos separen. Hoy m�s que nunca, debemos mantenernos unidos por la tranquilidad de la Patria y su futuro, a nadie se ofende, es cuesti�n de valores�. El mensaje del alto mando militar, lanzado en el Heroico Colegio Militar con motivo de la clausura y apertura de cursos de los planteles militares, no es una posici�n nueva a la luz de los acontecimientos pol�ticos ocurridos a partir del pasado 2 de julio. En ocasiones similares el general Vega Garc�a hizo una llamado a la conciliaci�n, so pena de perder la naci�n, poniendo especial �nfasis en el hecho de que �en ning�n plantel se ense�a la corrupci�n, el disimulo, ni la pr�ctica de la deslealtad�. Apunt� tambi�n entonces que �el sentido com�n y la misma Constituci�n marcan el desempe�o de misiones complicadas en beneficio del pa�s, no podemos por tanto usar el disimulo y no participar en un esquema de lejan�a�. Por eso el llamado del alto mando militar el lunes pasado, no es un simple y aislado posicionamiento ante la realidad del pa�s. Es, s�, un llamado autorizado por quienes integran las fuerzas armadas para que nada ni nadie atenten contra la unidad y la concordia o socaven las instituciones que son base del estado mexicano. No tiene cabida la perspicacia o la alarma por la posici�n de las fuerzas armadas. No es tampoco una amenaza para quienes se han apoderado del �coraz�n hist�rico de la patria�, cuando el general Vega Garc�a marc� con firmeza que el l6 de septiembre, �las fuerzas armadas desfilan como siempre, ante la sociedad y los poderes de la Federaci�n, rindiendo as� honores a los h�roes que han forjado esta gran naci�n, esto no debe olvidarlo todo mexicano�. El desfile es una p�gina hist�rica, dijo el general Vega Garc�a. Nada tiene que ver con los ep�tetos de L�pez Obrador al se�alar que el desfile es �anacr�nico�, �aburrido� y al que �ya no va la gente�. Por ello puntualiz� que �la solidaridad, el respeto a la dignidad del otro y la honradez, son las mejores actitudes que se deben practicar en la vida cotidiana�. Los militares, agreg�, �aprendemos a respetar y practicar los valores que le dan hidalgu�a al hombre y a la mujer, siendo la obediencia por convicci�n, la virtud que observamos permanentemente�. Bastar�an estos se�alamientos para repudiar a quienes lanzan arengas para que los soldados �desobedezcan� a sus superiores, para que no se presten a �reprimir� al pueblo. Pero la desesperaci�n del l�der coalicionista lo ciega. No sabe que su derrota es total y que lo que haga de hoy en adelante podr� llevarlo a la ilegalidad. Corta visi�n de quien no entiende que las fuerzas armadas no las conforman ni pertenecen a las �lites. Son el pueblo con uniforme y sobre las armas que la Constituci�n les encomienda para la defensa de la naci�n en todos los niveles. Su compromiso de servicio es con la naci�n, con el pa�s, con la Patria, con M�xico y con sus instituciones. Eso tampoco debe olvidarlo todo mexicano. El respeto a la ley y la inatacable lealtad del Ej�rcito hacia las instituciones, son la mejor garant�a para poner fin al desorden y devolverle a la sociedad su tranquilidad, certeza y confianza en el futuro inmediato. |