| MILENIO y Poresto
Octubre 25 de 2006. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � Amenazas a la Seguridad Nacional Si los problemas financieros que distraen a los soldados estadounidenses los ponen en el rango de riesgo a la seguridad nacional de su pa�s, los de los soldados mexicanos se inscriben en el mismo rengl�n. Una investigaci�n period�stica reciente en Estados Unidos advirti� que miles de soldados no est�n siendo enviados a misiones en el exterior porque tienen tantas deudas que son considerados un riesgo para la seguridad nacional. Seg�n la prestigiada agencia de noticias The Associated Press, que tuvo acceso a los archivos militares, la cantidad de efectivos que no son movilizados aument� significativamente en los �ltimos a�os. Aunque el porcentaje es m�nimo, el fen�meno se da en momentos en que las fuerzas armadas necesitan disponer de todo su personal para las operaciones en Irak y Afganist�n. �Se nota una tendencia alarmante en relaci�n con la salud financiera� de los soldados, coment� Mark D. Patton, comandante de la Base naval de Point Loma, en Sandiego, California. El Pent�gono considera que los problemas econ�micos pueden distraer el personal de sus tareas o hacerlos susceptibles a sobornos y actos de traici�n. El problema es atribuido a que los soldados no saben manejar sus finanzas, despilfarran su dinero cuando regresan de una misi�n y piden adelantos de sueldo, que en realidad son pr�stamos con altos intereses. �Cuando los mandamos a combatir, queremos que no tengan distracciones, que no se preocupen sobre si pueden o no pagar la hipoteca o el auto�, coment� tambi�n el comandante de las bases de la infanter�a de marina en la regi�n occidental de EU, Michael Lehnert. En M�xico, salvada toda proporci�n, para militares de alta graduaci�n existen riesgos similares a la seguridad nacional precisamente por la situaci�n financiera de los soldados. Por mandato constitucional, las fuerzas armadas aseguran la existencia del Estado, la seguridad interior y exterior de la naci�n y su propia independencia. Adicionalmente a estas funciones, se les ha asignado un papel crucial y predominante en el combate al narcotr�fico, desempe�ando labores en la Polic�a Federal Preventiva, �supliendo en estas funciones a las autoridades civiles responsables, debido a su notoria corrupci�n, colusi�n e ineptitud operativa�, se�ala un general retirado, quien solicita el anonimato. La clase pol�tica y burocr�tica en el poder, agrega, desconoce todo lo relativo al entramado de su tejido social y econ�mico. Si los problemas financieros que distraen a los soldados estadounidenses los ponen en el rango de riesgo a la seguridad nacional de su pa�s, los de los soldados mexicanos se inscriben en el mismo rengl�n. El Ej�rcito enfrenta un alto grado de deserci�n debido a los bajos salarios e insignificantes prestaciones econ�micas. El presupuesto militar constituye el 1.43 por ciento del total del gobierno federal y de acuerdo con informaci�n de la secretar� de Hacienda, de 2000 a 2006 los haberes de los militares aumentaron �nicamente 25 por ciento, el incremento m�s bajo de cualquier otra instituci�n: PEMEX, 320%; CFE, 196%; ISSTE, 129%; LyFC, 127%; IMSS, 88%. Los canales de ascensos y promociones del personal est�n saturados debido a una mal, concebida pol�tica hacendaria de austeridad. A la fecha no se autorizan las plazas necesarias y suficientes para nuevos grados, �afectando dolosa y peligrosamente la moral del personal�. Y si los soldados estadounidenses no son mandados al frente por sus preocupaciones econ�micas, en M�xico los elementos que cuentan con 30 a�os o m�s de servicio y que ven futuro en su carrera, no se atreven a solicitar el retiro debido a que sus haberes al momento del mismo, autom�ticamente se ven reducidos a menos de una quinta parte de lo que devengan en activo. �No existen signos promisorios, por parte del gobierno, de que el futuro de esta profesi�n pueda seguir mejorando. Existe un grado de alarma y riesgo entre sus comandantes y dirigentes militares, donde la clase pol�tica y en el poder, con su ceguera habitual, se niegan obstinadamente a reconocer�. Es obvia, agrega el general en cuesti�n, la influencia negativa que estas acciones hacendarias torpes, s�rdidas y falsamente austeras, porque est�n creando un problema social de grandes dimensiones, inciden notoriamente sobre la moral de las instituciones militares y consecuentemente sobre la Seguridad Nacional�. Para el pr�ximo presidente no deber� ser este tema s�lo un problema m�s a atender, debe ser un punto crucial para el buen desempe�o de su gobierno. |