| MILENIO y Poresto
Octubre 24 de 2007. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � Narcoeconom�a, a la baja Si hay voluntad de cooperaci�n de ese pa�s con M�xico, en el acuerdo ya sea llamado �Plan M�xico� o �Iniciativa M�rida�, debe existir el compromiso del vecino para detener la venta indiscriminada de armas y su internaci�n a territorio nacional. La permanente lucha contra el narcotr�fico y sus da�os colaterales no requieren de espectaculares campa�as medi�ticas, sino de un planeaci�n interinstitucional efectiva, cuyo objetivo sea el de acotar la operatividad de las grandes organizaciones delictivas. En menos de un mes se obtuvieron m�s y mejores victorias sobre la delincuencia organizada que en los primeros cien d�as de gobierno, cuando se orden� el despliegue masivo de fuerzas federales, especialmente efectivos del Ej�rcito y la Marina. Como nunca antes hab�a ocurrido, cerca de 25 toneladas de coca�na han sido aseguradas, junto con importantes decomisos de armas de alto poder en diversos estados de la rep�blica. Estas operaciones, de acuerdo con lo dicho recientemente por el Procurador General de la Rep�blica, Eduardo Medina Mora, mermaron significativamente la econom�a y la capacidad operativa de los carteles en M�xico. Entre los decomisos m�s importantes est�n los realizados por el Ej�rcito en Yucat�n y Tamaulipas, donde se aseguraron 15 toneladas de coca�na. Con ello, inform� Medina Mora, se provocar� que suban los precios de la droga tanto en M�xico como en Estados Unidos, �lo cual ya ha sido divulgado por las autoridades de ese pa�s, quienes en junio pasado reportaron un incremento superior a 25 por ciento�. Esto va a generar, dijo Medina Mora, una disrupci�n econ�mica mayor a los c�rteles mexicanos de la droga y por consecuencia va a disminuir su capacidad operativa y esto debilita su posici�n en esta disputa que hacen frente al Estado, al tratar de arrebatarnos nuestro derecho a la libertad�. Sin embargo, quienes dirigen el negocio m�s redituable del mundo no se mantendr�n con los brazos cruzados. Seg�n el procurador Medina Mora, se espera que una de las respuestas de los c�rteles ser� la de ejercer m�s violencia ante el acoso del gobierno y �van a hacer una involuci�n criminal hacia otras actividades delictivas como es la extorsi�n y el secuestro�. Al mismo tiempo, la delincuencia reforzar� su estrategia para generar informaciones dolosas, falsas para difamar a las instituciones y desprestigiarlas. Los resultados de estas acciones demuestran al mismo tiempo el poder�o del narcotr�fico. Adem�s de las casi 25 toneladas de coca�na, que en el mercado de consumo estadounidenses hubieran representado ganancias por 600 millones de d�lares, cien m�s que la primera etapa de asistencia anunciada por el presidente George W. Bush, que ser� de 500 millones de d�lares para 2008, se aseguraron 355 toneladas de marihuana, 19.5 toneladas de pseudoefedrina, seis mil 563 armas, 507 granadas y m�s de 600 mil cartuchos. Estas cifras que pudieran parecer fr�as, son muestra clara de que el gran negocio del narcotr�fico tiene mil cabezas, una de ellas, su capacidad de compra de influencias en todo nivel gubernamental. De ah� la importancia de identificar y castigar a todo funcionario p�blico que se venda a la delincuencia, pasando informaci�n y brindando protecci�n a los c�rteles, como ha quedado demostrado con el arresto de elementos de diversas corporaciones, como aduanas y cuerpos polic�acos. Otra m�s, quiz� la segunda en importancia, la representa el tr�fico de armas, la mayor�a de ellas provenientes de Estados Unidos. Si hay voluntad de cooperaci�n de ese pa�s con M�xico, en el acuerdo ya sea llamado �Plan M�xico� o �Iniciativa M�rida�, debe existir el compromiso del vecino para detener la venta indiscriminada de armas y su internaci�n a territorio nacional, y, desde luego, frenar igualmente las operaciones de lavado de dinero. En su mayor�a, se trata de armas que est�n dise�adas para causar grandes da�os f�sicos y que en varias modalidades no tiene ni siquiera el Ej�rcito o la Marina y mucho menos las diversas agencias polic�acas. Sin duda la anunciada cooperaci�n estadounidense para hacer frene al narcotr�fico es positiva, sin embargo no se debe olvidar que todo lo que hace Washington en este terreno es, en primer t�rmino, para reforzar su propia su seguridad nacional. Con el obligado y obvio respeto a la soberan�a de ambas naciones, los planes de cooperaci�n deben contemplarse como un instrumento secundario en la lucha que lleva a cabo el gobierno mexicano contra el gran flagelo del narcotr�fico. Las operaciones arriba citadas son la mejor muestra de que es m�s efectiva una acci�n interinstitucional, sin complicaciones pol�ticas o discrepancias operativas, que la ayuda que pueda venir de Estados Unidos que, por otra parte, no ha quedado bien explicada por ambos gobiernos, por m�s que el embajador mexicano en Washington, Arturo Sarukh�n, ya anunci� que M�xico aportar� en los pr�ximos tres a�os, siete mil millones de d�lares para la estrategia contra el crimen organizado. Si bien el problema es com�n, a M�xico le corresponde hacer todo lo que est� a su alcance para frenar el violento embate del narcotr�fico en su territorio. Siempre ser� mejor tener la sart�n por el mango. |