MILENIO y Poresto
Octubre 17 de 2007.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� Obligaciones mutuas

En lugar de que cada a�o se de esta lucha por obtener mayores recursos que permitan desarrollar y modernizar las fuerzas armadas, los legisladores �tendr�an que decir de qu� tama�o quieren las fuerzas armadas, qu� tan modernas y para qu� las quieren�.


En d�as pasados el secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galv�n Galv�n se reuni� con los integrantes de las comisiones de Defensa del Congreso, respondiendo cabalmente a su obligaci�n de informar sobre la situaci�n que guardan las fuerzas armadas de la naci�n.
Durante dicha reuni�n, los integrantes de la Comisiones conocieron de viva voz algunas de las vulnerabilidades y rezagos que tiene el Ej�rcito, con el fin de que el presupuesto respectivo refleje el inter�s del Congreso para levantar a las fuerzas armadas, como claramente lo expresa como obligaci�n del mismo, el art�culo 73 constitucional en su fracci�n XIV:
�Para levantar y sostener a las instituciones armadas de la Uni�n, a saber: Ej�rcito, Marina y Fuerza A�rea Nacionales, y para reglamentar su organizaci�n y servicio�.
La reuni�n del alto mando militar con las comisiones de Defensa respondi� pues al ordenamiento legal de la propia Constituci�n, y buscaba, desde luego, la asignaci�n de m�s recursos presupuestales para cumplir a plenitud con las misiones que las fuerzas armadas tienen encomendadas.
Las versiones p�blicas que le siguieron demuestran que a�n en casos tan sensibles como el particular, los intereses partidarios sobrepasan los de la naci�n, toda vez que resulta irresponsable divulgar informaci�n que tiene que ver con la defensa nacional y que debe guardar cierto nivel de secrec�a.
No s�lo se mal interpret�, sino que se exager� el enfoque de datos proporcionados por el secretario de la Defensa Nacional, algunos de cuales tienen incluso la categor�a de �clasificados�.
El Congreso, una vez m�s en referencia a la norma constitucional, tiene el derecho de conocer a fondo la situaci�n del Ej�rcito para poder actuar en consecuencia y levantar y sostener a las instituciones armadas.
Sin embargo, los propios legisladores deb�an saber que este tipo de informaci�n no es abierta, y que al divulgarla, �no solamente evidencia algunas de nuestras carencias, sino que nos pone en riesgo y pone en riesgo al pa�s�, coment� a FA un general con gran responsabilidad dentro del primer c�rculo del alto mando militar.
Es obvio que la multiplicidad de funciones que actualmente realizan las fuerzas armadas, llevan al desgaste de equipo, armamento, instalaciones y desde luego al de sus propios efectivos.
�Es evidente para todo el mundo que cada vez cumplimos m�s funciones que no tienen que ver con defensa nacional, que es nuestra raz�n de ser, es la misi�n primordial que nos da la ley org�nica, entonces, si hay una multiplicidad de actividades que hacemos, estas van en detrimento de nuestra funci�n sustantiva�.
Cada a�o, el alto mando militar lucha pr�cticamente �cuerpo a cuerpo� para tener un poco m�s de presupuesto y es por ello que el Congreso debe promover lo necesario para que el Ej�rcito se desarrolle y modernice, �por lo menos para mantenernos en condiciones operativas aceptables�.
Esta lucha �cuerpo a cuerpo� no tiene raz�n de ser y hoy m�s que nunca, dada la grave problem�tica nacional que se vive en el campo de la seguridad y la defensa de la naci�n, corresponde al Congreso �luchar para darnos lo necesarios para cumplir con nuestras obligaciones org�nicas�.
Quienes han llegado a calificar de �chantaje� la posici�n del alto mando militar ante el Congreso, exhiben su ignorancia sobre las obligaciones del mismo, o bien, se quedaron con actitudes del pasado cuando se dec�a: �Con lo que nos da la Naci�n tenemos que trabajar�.
Y ah� est�n ahora los resultados de esa actitud. Ha sido muy poco lo que la naci�n le ha dado al Ej�rcito y es muy grande ahora la brecha para subsanar carencias y vulnerabilidades.
Las comisiones de Defensa est�n integradas por legisladores de todos los partidos pol�ticos y cada uno aprovecha la ocasi�n para significarse, a pesar de que al hacerlo lleguen a poner en riesgo al pa�s.
En todo caso, en lugar de que cada a�o se de esta lucha por obtener mayores recursos que permitan desarrollar y modernizar las fuerzas armadas, los legisladores �tendr�an que decir de qu� tama�o quieren las fuerzas armadas, qu� tan modernas y para qu� las quieren�.
Con estricto apego a la ley y corresponsabilidad institucional, las fuerzas armadas, as� lo ha dicho el alto mando militar, �robustecen al Congreso de la Uni�n, a la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n y al Poder Judicial en su conjunto, hacen s�lida a la sociedad y a sus esmeros y fortalecen al Poder Ejecutivo�.
Esto no ser� posible sin un Ej�rcito fuerte, moderno y bien equipado.
El Congreso tiene la palabra.
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