MILENIO y Poresto
Octubre 15 de 2008.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

* Y ahora� Jalisco

El narcotr�fico y sus da�os colaterales ya forman parte de nuestros usos y costumbres, por no decir que forman parte activa e irreductible de nuestra historia.

Dos granadas de mano, de esas de las que nadie sabe c�mo y de d�nde llegan al pa�s, explotaron hace unas noches frente a las oficinas principales de la Secretar�a de Seguridad P�blica de Jalisco, dejando por lo menos a cinco personas gravemente heridas, entre ellas a un menor de edad.
Como noticia, pareciera que ya no alcanza ni para un p�rrafo en la p�gina 40 de los diarios, ni mucho menos un seguimiento serio en las primeras planas. Sin embargo, como suceso que se ha vuelto cotidiano, junto con la b�rbara cadena de asesinatos, decapitaciones y otras patolog�as de nuestra �poca, viene a significar un ingrediente m�s al grave riesgo de la costumbre, es decir, de acostumbrarnos como sociedad a ver todos los d�as la fuerza de la delincuencia y la debilidad gubernamental para combatirla.
Nadie pone en duda el peligro que enfrenta el pa�s ante el embate incontenible del narcotr�fico, pero tal pareciera que ya lo adoptamos como parte, incluso, de nuestro folklore nacional y, junto con ello nuestra capacidad de asombro disminuye en proporci�n directa a nuestra confianza en el gobierno.
En pocas palabras, el narcotr�fico y sus da�os colaterales ya forman parte de nuestros usos y costumbres, por no decir que forman parte activa e irreductible de nuestra historia.
Cuando Felipe Calder�n se puso serio y lanz� un ��ya basta!� ante la ola de violencia que ahoga al pa�s, vino de inmediato a la memoria el ��ya basta!� de Ernesto Zedilllo aquel diciembre de 1997, cuando invit� a la sociedad a emprender una �cruzada nacional contra el crimen y la violencia�.
Acto seguido en nuestro folklore nacional, Zedillo, que hoy ve desde su mullida silla en la banca internacional como nos revolcamos en el caos, anunci� severas reformas constitucionales para atacar la delincuencia organizada. Y su locuacidad fue m�s all�:
�Aprendamos a no tener ninguna tolerancia con quienes obstruyen el avance de nuestro desarrollo violando la ley, robando, secuestrando, matando.
Y por qu� no: tambi�n cre� el Sistema Nacional de Seguridad P�blica.
En fin, como se ve, no hay nada nuevo bajo el sol. El ��ya basta!� de Calder�n no ha espantado a nadie y le siguen soltando granadas por todos lados; lo que Zedillo llam� �cruzada nacional contra el crimen y la violencia�, Calder�n lo llama �Acuerdo Nacional para la Seguridad y la Justicia�; lo que Zedillo llam� �Sistema Nacional de Seguridad P�blica�, Calder�n lo llama �Ley General de Seguridad P�blica Nacional�.
Cuesti�n de cambiar una o dos palabras, pero el caso es que ni Zedillo, ni mucho menos Fox, y ahora camina por el mismo filo Felipe Calder�n, han podido darle a los mexicanos un pa�s seguro.
Hoy m�s que nunca, aunque resulte ocioso y reiterativo, M�xico vive una aut�ntica crisis de seguridad p�blica, un problema que se extiende como el c�ncer por todo el territorio nacional sin que nadie atine a detenerlo.
Ya se vive igual en el campo que en las ciudades y afecta gravemente todos los campos de la vida p�blica y privada, lo cual, una vez m�s, pone en riesgo la soberan�a e integridad de M�xico. Y es que para muchos en las altas esferas pol�ticas y empresariales, �el pa�s no les es prioritario, �nicamente su enriquecimiento a costa de vender a la naci�n�, como me lo dijo un general retirado de cuyos an�lisis se ha dado cabal cita en entregas anteriores.
Ahora le toc� a Jalisco el granadazo. La muerte, a un jefe policiaco de Lagos de Moreno, tambi�n en Jalisco y as� hasta llegar el lunes pasado a superar la cifra de muertos en Irak, por ejemplo. Pero a nadie extra�a ni a nadie conmueve. Son nuestros nuevos usos y costumbres. Pero cuidado, los delincuentes tambi�n se cansan de espantar con el petate o de ajustar cuentas de poca monta. Pueden subir la mira en cualquier momento.
Ahora que hay otros que tambi�n se cansan. Llega a Fuerzas Armadas la siguiente misiva, de la cual reproduzco una parte, firmada por Federico Carballo Jim�nez:
�Para Fox y Calder�n las fuerzas armadas han sido un juguete, nunca le han dado el valor que verdaderamente tienen. Al inicio de nuestros estudios en el glorioso Colegio Militar, casi ni�os, juramos Bandera. En tal juramento manifestamos con toda nuestra integridad defender la soberan�a e integridad de M�xico. Pero eso no lo valoran los civiles, sean del gabinete del presidente o del Congreso de la Uni�n�.
Y luego va directo a la yugular: �Nosotros no fuimos educados ni entrenados para andar de polic�as callejeros, a eso han denigrado al Ej�rcito y por supuesto a la Marina�.
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