MILENIO y Poresto
Octubre 11 de 2006.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� Raz�n de Estado

No representa un acto de insubordinaci�n advertir al superior de las consecuencias de una mala decisi�n. Es m�s leal quien as� lo hace, que aquel que se somete por conveniencia a los intereses personales de quien la toma.


Conforme se acerca el final del actual gobierno, para unos demasiado aprisa y para otros desesperadamente lento, el descontrol prevaleciente en las diversas instancias oficiales est� dando paso a decisiones desesperadas y conjeturas equivocadas.
El conflicto en Oaxaca es el ejemplo m�s acabado de la impericia pol�tica demostrada hasta la saciedad durante los �ltimos seis a�os. La pr�ctica de dejar al tiempo la soluci�n de los problemas, ya no le dio al gobierno de Fox los resultados que pudieran acreditarse en otros casos, como lo fue el encabezado por Andr�s Manuel L�pez Obrador tras su derrota electoral.
Las demandas econ�micas del magisterio en Oaxaca sirvieron de plataforma para el surgimiento de un grupo confuso como la �Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca�, que ha llegado a imponerse al gobierno federal en todos los �rdenes.
Como antes en la ciudad de M�xico, hoy en Oaxaca, tras m�s de tres meses de paro magisterial y toma de la capital del estado, la sociedad local se siente abandonada y en completo estado de indefensi�n.
Una sociedad as� busca a quien la pueda sacar de su postraci�n y por ello en la mayor�a de los sectores estatales se demanda la intervenci�n de la fuerza p�blica, espec�ficamente del Ej�rcito.
Una reacci�n as� es normal. Pero bast� esa actitud para que el Ej�rcito fuera puesto una vez m�s en el ojo del hurac�n, al grado de que se puso en duda la lealtad y subordinaci�n del propio Secretario de la Defensa Nacional, general Gerardo Clemente Ricardo Vega Garc�a, hacia el presidente de la rep�blica.
La insubordinaci�n es uno de los m�s graves delitos que pueda cometer un militar. El art�culo 283 del C�digo de Justicia Militar se�ala: �Comete el delito de insubordinaci�n el militar que con palabras, ademanes, se�as, gestos o de cualquier otra manera falte al respeto o sujeci�n debida a un superior que porte sus insignias o a quien conozca o deba conocer�.
Constitucionalmente, el presidente de la rep�blica es el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas y puede disponer de la totalidad de las mismas �para la seguridad interior y defensa de la Federaci�n�.
Por eso el alto mando militar ha sido claro al se�alar que �la misma historia registra c�mo este Ej�rcito de cu�o constitucional siempre cumpli� con lo que se le orden� como raz�n de Estado. Registra c�mo cada gobierno hubo de encarar sus propias encrucijadas, y all� estuvo el Ej�rcito para asumirlas como propias. Y hoy, continuar� cumpliendo con disciplina y obediencia las tareas que el presidente de la rep�blica ordene�.
Y el gobierno de Vicente Fox ha estado lleno de encrucijadas que el Ej�rcito las ha asumido como propias.
Pero el alto mando militar tambi�n le ha dicho al presidente: �Usted es una instituci�n del Estado, merece respeto y obediencia de todos nosotros. Es usted el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas; con la ley en la mano, estamos a sus �rdenes�.
El soldado est� sujeto tanto a las leyes civiles como militares. De su estricto cumplimiento depende precisamente su verticalidad ante la sociedad y la buena marcha del pa�s. Es as� que la insubordinaci�n no tiene cabida en el instituto armado.
Sin embargo sus propias leyes, su Reglamento General de Deberes Militares previene que �los miembros del Ej�rcito, sin excepci�n, tienen el deber de rehusar todo compromiso que implique deshonor, falta de disciplina o menoscabo de la reputaci�n del Ej�rcito y no empe�ar�n jam�s su palabra de honor, cuando no tengan la seguridad absoluta de poder cumplirla. La palabra de honor debe ser inmaculada para todo militar que sepa respetarse y respetar a la instituci�n a que pertenece�.
Oaxaca es una de tantas encrucijadas para el actual gobierno, pero �se puede invocar la raz�n de Estado para una intervenci�n militar?
En el Ej�rcito no hay duda ni cabe el debate. La disciplina es la base fundamental. Sin disciplina no existir�an las fuerzas armadas. Los militares saben que �las conveniencias o acomodos personales quedan totalmente descalificados�. No representa un acto de insubordinaci�n advertir al superior de las consecuencias de una mala decisi�n. Es m�s leal quien as� lo hace, que aquel que se somete por conveniencia a los intereses personales de quien la toma.
Hosted by www.Geocities.ws

1